Enganchados al WiFi

La conexión inalámbrica a Internet está por todas partes. En edificios públicos, parques, cafeterías o incluso en aeropuertos es posible conectarse a la Red por esta tecnología. La tendencia a navegar por Internet sin cables es tal que un informe de Gowex, empresa dedicada al estudio de las plataformas inalámbricas, señala que en sólo dos años se ha registrado un incremento de casi del 50% en los usuarios de WiFi en España. En 2006, unos seis millones de personas navegaban por la Web gracias a la tecnología inalámbrica; ahora, según informa el observatorio Gowex, son once millones de personas, una cifra que previsiblemente seguirá aumentando.

Por otra parte, España es uno de los países del mundo donde más hotspots se pueden encontrar, unos 5.481. En este aspecto España está un poco lejos de la primera potencia mundial, Estados Unidos, que cuenta con 62.562 puntos comerciales, pero aun así la cifra es significativa puesto que la mayoría de los lugares públicos del país cuentan con la instalación de una conexión WiFi.

En Europa, los países que más utilizan esta tecnología son Luxemburgo (75%), España (68%) y Francia (67%), muy por encima de la media europea que se sitúa en el 46%. Mientras que los que menos se benefician de esta tecnología son Letonia, Hungría y Lituania (por debajo todos ellos del 25%).

Estamos tan rodeados de esta tecnología que ya han comenzado las primeras protestas de grupos ecologistas contra las ondas Wi-Fi. Según Ecologista en Acción, la conexión sin cables acarreará problemas de salud en un futuro no muy lejano por lo que es necesario volver a los inicios; las conexiones con cable coaxial o fibra óptica, en su defecto. Aunque Ecologistas en Acción asegura que estas radiaciones son menos potentes que las de los móviles, advierten que son más constantes. Sin embargo, estas investigaciones no tienen ninguna base científica que las pueda sustentar. 

 

 Wi-MAX, el siguiente paso

 

Aunque la tecnología Wi-Fi seguirá siendo todo un éxito, desde hace ya algún tiempo se está barajando la posibilidad de aumentar las ventajas que ofrece Wi-MAX. Funciona igual que el Wireless Fidelity pero mediante microondas de más potencia. Así, Wi-MAX permitiría una conexión con más potencia y mayor alcance de onda (se calcula que unos 42 kilometros, frente a los 91 metros que ofrece las conexiones Wi-Fi actualmente). Sin embargo, de momento esta nueva tendencia no ha tenido el éxito que se esperaba y todavía tardará en implantarse en nuestro país. Por ello, seguiremos enganchados al Wi-Fi por un tiempo.

 

 

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