Microsoft: un futuro sin Windows

Microsoft: un futuro sin Windows

Pocas empresas se identifican con un producto como Microsoft con Windows, pero ¿existe un futuro para Microsoft sin su sistema operativo estrella? Al parecer los planes de desarrollo de la empresa de Redmond parecen confirmarlo. Los laboratorios de Microsoft trabajan a toda máquina investigando en el sistema operativo del futuro, que poco va a tener que ver con los Windows que conocemos.

 

La mayoría de los analistas coinciden en que el sistema operativo Windows tal y como lo conocemos está agotando sus posibilidades de desarrollo. Algunos incluso se atreven a vaticinar que después de Windows 7 (la séptima versión del núcleo de Windows) verá la luz la que será la última versión del sistema.

 

No se trata de que Mac OS o Linux estén planteando batalla o que haya en el horizonte una amenaza a la hegemonía de Windows, sino que el sistema operativo tal y como está diseñado se ha convertido en un monstruo que es difícil de desarrollar y que cada vez plantea más problemas. Por ejemplo, los continuos tropiezos del Vista, que han provocado incluso un inusitado “revival” de Windows XP y peticiones por parte de los usuarios para que no se agotara su ciclo de vida.

 

Una de las pruebas de que el núcleo de Windows se está convirtiendo en un auténtico monstruo es el proyecto MinWin, toda una cura de adelgazamiento del núcleo del sistema operativo que reduce de los 4 Gbytes que precisa el Windows Vista a unos 25 Mbytes. Incluso se pensó que este sistema “adelgazado” iba a ser el corazón del nuevo Windows 7, pero al parecer las premuras del desarrollo de la nueva generación han aparcado esta idea y Windows 7 va a estar más emparentado con Vista (más, quizás, de lo deseable).

 

Sin embargo, los desarrollos de Microsoft para un mundo sin Windows van mucho más allá. Muchos se han fijado en un discreto proyecto de los laboratorios de Microsoft Research llamado Singularity. Se trata de un sistema operativo basado en micro núcleos que utiliza una gran cantidad de avances técnicos en el campo de la programación.

 

Utiliza un sistema de procesos aislados del software (SIP, Software Isolated Processes) que permite que las tareas del sistema operativo estén a salvo de interferencias de otros procesos. Se trata de encapsular y proteger los procesos para conseguir aislar errores, salvaguardar datos de un programa de otro y realizar entornos robustos. Se pueden encontrar más detalles sobre el proyecto en el siguiente documento. Es posible descargar una versión de desarrollo de Singularity en la página web del proyecto.

 

También es posible echar un vistazo a los desarrollos de Singularity en los siguientes vídeos (en inglés):  Singularity: A research OS written in C#, Singularity Revisited, Singularity III: Revenge of the SIP y Singularity IV: Return of the UI.

 

A pesar de lo interesante que se presenta Singularity, lo verdaderamente intrigante es que basado en este proyecto y bajo el estricto control de Erid Rudder, uno de los peces gordos de Microsoft, se está cociendo el proyecto Midori. De él sólo se conocen rumores, aunque algún representante de Microsoft ha admitido que ese nombre en clave existe (y es posible hacer un curioso experimento uno mismo realizando una búsqueda por “midori” en la página web de Microsoft y fijándose en el segundo resultado).

 

 

Algunos creen que consiste en el viejo proyecto de un sistema operativo oriendado a objetos, otros un simple desarrollo experimental como Singularity.

 

Lo que no hay duda es que con alguien tan importante detrás como Rudder y por el secretismo que rodea a Midori algo se está cociendo.

 

Y es importante.

 

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