Europa contra las redes P2P

Europa contra las redes P2P

Primero fueron las empresas discográficas, después algunos proveedores de Internet y países como Francia, Reino Unido o Canadá, y ahora es el Parlamento Europeo quien se ha fijado el objetivo de acabar con las redes Peer to Peer. No obstante, ¿son eficaces estás medidas?

Las presiones contra la “piratería” en Internet han llegado hasta el Parlamento Europeo. Por ello, ya se han dado los primeros pasos para acabar con el tráfico de archivos de música, vídeo o texto que los cibernautas comparten por estas populares redes. Un informe del Cómite de Mercado Interno y Protección del Consumidor (IMCO), que se convertirá en anteproyecto de ley, es el fruto que nació la semana pasada en el seno de la Unión Europea. La voz de alarma ya ha saltado en la Red pero hasta que los europarlamentarios vuelvan de sus vacaciones el 3 de septiembre nada está decidido. No obstante, la lucha contra estas redes lleva mucho tiempo dando que hablar dentro y fuera de Internet.

Hace unos días, hablamos sobre las cartas enviadas a los clientes del proveedor inglés de Internet Virgin Media donde se advertía del uso de las redes P2P. Francia también acecha a estas redes. Un anteproyecto de ley pretende multar a los usuarios que compartan archivos por este medio para reducir el número de descargas de obras intelectuales protegidas.

España se despierta

España acaba de levantarse en contra de las P2P. Hasta ahora, España estaba sumida en un profundo sueño en el que sólo se oía la voz de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y otras entidades como la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) que reclamaba una jurisdicción para defender la propiedad intelectual.

Hace unos días, la SGAE tuvo su ansiada respuesta. El ministro de cultura, César Molina, y el de Industria, Miguel Sebastián, presentaron un Manual de Buenas Prácticas para la persecución de los delitos que vulneren la protección de los derechos de propiedad intelectual. Su reto, definir “un marco jurídico coherente y seguro para la defensa de los derechos de propiedad intelectual tanto en el ámbito nacional como en el seno de la Unión Europea, aprovechando la presidencia española en el primer semestre de 2010“. En otras palabras, poner límite a los programas de intercambio P2P.

Para lograr esta meta, el Gobierno ha pedido la colaboración de las operadoras que suministran Internet. Un reclamo que se repite en todos los países donde se han comenzado a tomar medidas.

¿Medidas eficaces?

 

La lista de países europeos y no europeos que están tomando medidas es enorme: Japón, Suecia, Bélgica, Canadá, Francia, Reino Unido… Sin embargo, la efectividad de su lucha está en tela de juicio. La prueba más real es el uso cada día más masivo de las redes P2P y de otros medios para traspasar archivos. Pasar de una persona a otra datos, música o películas es tan viejo como el uso de los antiguos casetes. Hoy han quedado relegados a un armario en nuestro salón pero en su momento sirvieron para copiar nuestras canciones favoritas.

Desde que Internet se convirtió en un fénomeno social, compartir archivos de música, video o texto es una realidad mucho más palpable a la que millones de personas están acostumbradas. Por ello, es posible que se recorte el suministro de las redes P2P o que se multe a sus usuarios pero lo que es imposible es que los gobiernos impidan que los cibernautas compartan material de una manera u otra.

Sea mediante redes P2P o utilizando otros métodos (como las Darknet que algunos apuntan como sucesoras de los P2P tradicionales) los archivos se seguirán intercambiando y más en una era en la que cada día hay más informáticos aficionados capaces de crear un YouTube y revolucionar el mundo. Así, estas medidas no serán efectivas si sólo se encaminan a prohibir el uso de redes P2P. La solución está en otra dirección invisible para los gobiernos.

 

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