¿Portátiles de menos de 100$?

Hace tiempo el portátil XO del proyecto OLPC fue calificado como el “portátil de los 100 dólares”, pero pronto se confirmó que el coste real de aquella máquina era notablemente superior. Y seguirá siendolo, según Gartner. La consultora ha publicado un estudio según el cual los portátiles por debajo de esta cantidad no estarán disponibles hasta dentro de 3 años, aunque mientras tanto podemos acceder a los netbooks.

 

Puede que el mercado de los netbooks esté en pleno auge, pero cualquiera con algo de memoria probablemente recordará que este éxito se originó con el nacimiento del proyecto One Laptop Per Child, que aún defiende a capa y espada Nicholas Negroponte y cuyo objetivo era el de ofrecer un portátil de bajo coste a países en vías de desarrollo para que los jóvenes de dichos países pudieran usarlo como una potente herramienta educativa.

 

 

El proyecto cuajó en cierta medida, y durante las primeras fases de su producción los medios acabaron apodando al OLPC XO (el primer portátil salido de este proyecto) como “el portátil de los 100 dólares“, puesto que este era el coste estimado inicialmente según sus especificaciones hardware. Sin embargo los costes reales resultaron ser bastante más altos e hicieron que el precio final de dicho producto casi se doblase. El portátil no se vende a nivel comercial (aunque sí lo hizo durante una breve etapa) y poco después empresas como ASUS se dieron cuenta de que los portátiles de bajo coste podían ser un filón para el usuario final.

 

Sin embargo, la idea de los portátiles por debajo de los 100 dólares parece haber permanecido en la mente de algunos. De hecho, recientemente hemos comentado la aparición del Impulse NPX-9000, un desarrollo  limitado pero con un precio asombroso de tan sólo 130 dólares. Según Gartner, ese objetivo no será realista hasta dentro de al menos tres años. De hecho, la consultora avisa de que si las empresas tratan de ir rebajando el precio de dichas máquinas limitando las prestaciones hardware y recortando otras opciones puede que acaben apartándose del camino real de los mini-portátiles.

 

 

El objetivo podría ser el de ofrecer dichos portátiles también en países en vías de desarrollo con estos precios, algo que facilitaría el acceso a las nuevas tecnologías y teóricamente impulsaría la educación en esas regiones, pero es evidente que esas prestaciones también serían muy atractivas para todo tipo de usuarios, tanto en el sector educativo como en el empresarial. No obstante, ese objetivo tendrá que ser alcanzado sin descuidar los aspectos básicos que podrán definir la validez de esos diseños: prestaciones, conectividad o usabilidad real.

 

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