NVIDIA cae en desgracia

La empresa ha sido demandada oficialmente por haber ocultado de forma intencionada fallos graves en el diseño de sus GPUs, algo que ha hecho que las acciones de la empresa cayesen un increíble 31% en la bolsa estadounidense. Ya hablamos de los rumores sobre los chips G84 y G86, que parecen ser mucho más graves de lo que NVIDIA quiso admitir el pasado mes de julio, cuando destinaron 200 millones de dólares a su resolución.

 

Tal y como indican en InfoWorld, según la demanda registrada en una corte judicial de California, NVIDIA ha violado las leyes de seguridad de los Estados Unidos y ha ocultado la existencia de defectos graves en algunos de sus chips gráficos durante al menos ocho meses “con una serie de anuncios falsos y confusos realizados al público y consumidores“.

 

 

Ya hablamos hace meses del problema: NVIDIA reconoció el error el pasado 2 de julio, pero pronto comenzaron a volver rumores sobre la falsedad de ese anuncio, que algunos tildaban de muy poco realista: mientras que NVIDIA minimizaba el alcance del problema, algunos apuntaban a que los chips G84 y G86 tanto en su versión para portátiles como para PCs de sobremesa estaban afectados de forma dramática. Dicho problema de fabricación podía producir sobrecalentamiento del chip, y, por tanto, posibles daños graves al equipo.

 

La empresa anunció en aquel primer momento que destinaría 200 millones de dólares para corregir el problema, pero la previsión de fondos era, según la noticia posterior de The Inquirer UK, insuficiente para el verdadero alcance de una situación que amenazaba con tormenta. Y así ha sido: la demanda no especifica posibles multas o castigos a NVIDIA, pero es de esperar que si prospera la sanción económica para este gigante de los semiconductores sea absolutamente ejemplar.

 

 

De momento, la noticia ha causado un verdadero desastre en la cotización bursátil de NVIDIA, cuyas acciones han caído nada menos que un 31% en el NASDAQ, y su valor o capitalización en el mercado se ha reducido de golpe en 3.000 millones de dólares. Un duro varapalo del que será complicado recuperarse, y que se añade a la propia situación de sus tarjetas gráficas, claramente inferiores actualmente a los modelos de AMD/ATI.

 

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