Sony Cybershot DSC-T700

Sony Cybershot DSC-T700
20 de octubre, 2008

Las cámaras digitales han sido uno de los productos tecnológicos que más rápidamente se han hecho con el mercado, desplazando a sus antecesores analógicos en tiempo récord. Desde el primer momento los consumidores vieron las innumerables ventajas de la nueva tecnología y optaron (a pesar de la notable diferencia de precio) por dar el salto a lo digital.

 

Los fabricantes saben que ha comenzado una nueva etapa. Casi todo el que quiere tiene ya una cámara digital y las compactas han bajado los precios a límites impensables hace sólo un par de años. Hoy día no es díficil hacerse con una cámara de calidad por menos de doscientos euros y prácticamente todas las grandes marcas ofrecen un amplio surtido donde escoger.

 

La carrera por los megapíxeles se ha terminado o al menos se ha ralentizado notablemente. Ahora empiezan a entrar en juego nuevos factores antes secundarios: diseño, tamaño, facilidad de uso, tamaño de la pantalla LCD… y las empresas intentan aportar ese valor añadido que necesitan para que su producto arañe en un mercado cada vez más estratificado.

 

Los últimos estudios de mercado aseguran que cada vez es más habitual que haya más de una cámara en casa y, por supuesto, no todos tenemos los mismos gustos y necesidades. Para destacar entre esa vorágine de nuevos modelos es necesario ir un paso más allá y lanzar productos innovadores.

 

Sony presenta una cámara que aporta, además de la calidad habitual de la casa, un diseño fantástico, un control completamente táctil y un halo de exclusividad que resultará irresistible para muchos.

 

Hay cinco acabados disponibles.

 

Todo sea por el diseño…

 

Sony lleva tiempo apostando por compactas muy delgadas en su serie DSC. En esta nueva evolución han conseguido reducir el tamaño hasta en un 30% respecto a su predecesora. La T700 cerrada es un bloque metálico muy fino y con un diseño francamente espectacular. Nuestro modelo tenía un color gris antracita metalizado muy atractivo y la marca ofrece cinco acabados entre los que escoger.

 

La cámara pesa más de lo que parece. Su chasis totalmente metálico (incluyendo botones, tapa de la batería…) tiene buena culpa de ello pero, al mismo tiempo, aporta resistencia y un tacto insuperable, muy lejos del plástico tan habitual en este tipo de dispositivos.

 

 

La DSC-700 es un poco mayor que una tarjeta de crédito.

 

 

Para conservar una apariencia tan espectacular Sony ha eliminado casi todos los botones que podemos ver en otras cámaras, dejando únicamente el de encendido, el de disparo, uno para activar la reproducción de fotos y una palanca para controlar el zoom.

 

Al deslizar la tapa frontal la cámara se enciende de forma automática, dejando a la vista el objetivo Carl Zeiss con un zoom de 4 aumentos y el flash. La parte trasera está presidida por una imponente pantalla que ocupa la casi totalidad del cuerpo anticipando que nos encontramos ante un dispositivo táctil. El LCD de la Sony DSC-T700 tiene 3,5 pulgadas y una resolución de 921.000 pixeles (la anterior tenía 320.000). La calidad de visualización es impresionante (de lejos, la mejor pantalla que hemos visto en una cámara) y uno de los puntos clave del producto, como veremos posteriormente.

 

Sony apuesta por tecnología propietaria (conector y tarjetas Memory Stick).

 

La marca incluye , además de la cámara, un cargador externo para la batería, un cable para conectarla al televisor, el conector USB, un puntero de plástico y software y drivers para Windows.

 

 

¿Y qué hay de nuevo?

 

Lo visto hasta ahora son algunas novedades sobre lo que ofrecía la DSC-T300 (su antecesora) y, a priori, tenemos un producto que compite con varios modelos de su misma clase (compactas muy finas y con buen diseño) que fueron surgiendo siguiendo la estela de las buenas ventas de la anterior Cybershot. En Sony parecen haber seguido el dicho de “si funciona no lo toques” y se han limitado a mejorar lo que ya era un gran producto.

 

La memoria interna ha pasado de 15 Mbytes a nada menos que 4 Gbytes. Esto supone que la mayoría de usuarios no tendrán que preocuparse por adquirir una tarjeta adicional y que, si queremos, podremos ampliar la capacidad de la cámara hasta los 20 Gbytes de almacenamiento. La apuesta de Sony por los formatos propietarios continúa, así que tendremos que adquirir una Memory Stick Pro Duo II.

 

Sería un desperdicio usar esta ingente cantidad de memoria únicamente para almacenar las fotos antes de llevarlas al PC. La T-700 puede hacer mucho más con ellas. Podemos navegar por carpetas, visualizarlas como una presentación, retocarlas, eliminar los ojos rojos y muchas cosas más desde la pantalla táctil. Las opciones son tan variadas que podremos dejar las fotos listas para imprimir desde la cámara (una posibilidad interesante ahora que se popularizan las impresoras con puerto PictBridge y con lectores de tarjetas).

 

La mejor opción para disfrutar de las fotos es conectar la cámara a una pantalla de alta definición (es una lástima que Sony no incluya en cable en el paquete, aunque está disponible de forma opcional). Podemos configurar la presentación a nuestro gusto (por fecha, solo una carpeta, nuestras favoritas…) desde la cámara y disfrutar de las imágenes en cualquier parte, sin necesidad de un ordenador.

 

Si queremos dar un paso más nada mejor que instalar el software incluido, Sony Picture Motion Browser (sólo disponible para Windows), con el que podemos aprovechar al máximo sus funcionalidades. Además de gestionar todas nuestras fotografías y realizar multitud de tareas relacionadas con los contenidos multimedia queremos destacar una función que permite reenviar las imágenes tomadas a la cámara a una resolución ajustada para su LCD, ocupando poco espacio pero permitiendo llevar con nosotros un enorme catálogo de fotos que podemos mostrar cuando queramos.

 

Merece la pena dedicar un tiempo a dominar el software porque realmente aporta valor al hardware y es un complemento perfecto para una cámara de este tipo por su facilidad de uso y posibilidades.

 

Hablemos de fotografía

 

Más allá de todo lo anterior (que algunos usuarios considerarán accesorio y otros fundamental), la DSC-T700 es una de las mejores compactas de su categoría.  La Cybershot está diseñada para realizar de forma automática gran parte del trabajo para que los resultados sean óptimos sin ningún conocimiento por parte del usuario. Cuenta con autoenfoque, estabilizador óptico, detector de sonrisas, modo “easy” y escenas predefinidas para dar y tomar (incluso tiene un modo “inteligente” que selecciona la escena según lo que estemos enfocando).

 

La pantalla táctil es útil para navegar por los menús pero su precisión usando los dedos deja bastante que desear. Sony incluye en el paquete un puntero (de diseño muy poco afortunado) que mejora la experiencia de uso, pero obliga a cargar con un accesorio más. La agilidad con la interfaz aumenta con el uso, según nos acostumbramos a la respuesta pero es un aspecto que la compañía debería mejorar en futuros modelos.

 

Aunque cuenta con un modo manual muy completo (incluso es posible seleccionar el enfoque con el dedo en la pantalla), realizar más de dos ajustes en la LCD es tedioso y resultará frustrante a los usuarios acostumbrados a sacar el 100% de las compactas. Desde luego no es su publico objetivo y está más enfocada a  “disparar y disfrutar”.

 

La calidad de las imágenes es muy buena. El color y el contraste de las fotos es excelente y las escenas se presentan vivas y luminosas. Jugando con las sensibilidades notaremos algo de ruido a partir de ISO 800 y superiores pero nada grave. Especialmente destacable es el buen funcionamiento del sistema detector facial, que cuenta con una precisión asombrosa y selector para niños o adultos.

 

La Sony tampoco se libra de una pequeña distorsión en la lente tan característica en cámaras de este tamaño pero que será prácticamente imperceptible en usos domésticos como impresiones a 10 x 15 o al visualizaras en una pantalla de televisión. Una mejora destacable de esta nueva DSC-T700 es la velocidad de disparo: tarda 1,7 segundos en realizar el primer disparo y alcanza los 2,1 en modo ráfaga con flash.

 

 

Conclusiones

 

La Sony DSC-T700 es una joya del diseño tecnólogico que permite hacer fotos excelentes de la forma más sencilla posible. Gustará a los usuarios que quieren obtener buenas fotos sin complicaciones (ni siquiera notaran los automatismos que hay detrás de cada disparo) y les interesa compartirlas desde la misma cámara, o conectándola a la TV.

 

Su precio de 380 euros (IVA incluido) no es precisamente económico, pero esta Sony aporta valores añadidos como la calidad de construcción, su pequeño tamaño o una excelente pantalla que además es táctil. Existen competidoras de aspecto similar pero sin el acabado ni la calidad óptica que tenemos con esta compacta de Sony.

 

Esta apuesta por el diseño y la portabilidad es, además de su mayor virtud, un posible handicap por las limitaciones que conlleva. Las limitaciones fisicas de un cuerpo tan fino se han solventado con innovación tecnológica pero en su rango de precios encontramos compactas mas completas, con mejor óptica y muchas más posibilidades para usuarios medios y avanzados. La misma Sony tiene en su catálogo productos que cubren ese vacío ampliamente.

 

Si realmente buscamos un producto fácil de usar, de pequeño tamaño y con un diseño casi perfecto la DSC-700 es una de las mejores opciones del mercado.

 

 

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