Libro electrónico Papyre 6.1

Libro electrónico Papyre 6.1
8 de enero, 2009

Los lectores de libros electrónicos tienen el complicado objetivo de proporcionar una experiencia de lectura similar a la de un libro tradicional. Analizamos una de las propuestas con mejor relación calidad/precio del mercado, el Papyre 6.1, un dispositivo sencillo pero eficiente que está dando que hablar en los últimos meses.

El Papyre 6.1 que analizamos es uno de los productos que más ha calado entre los ,de momento, pocos usuarios de estos dispositivos. Lo distibuye Grammata, una empresa granadina especialista donde podemos comprarlo directamente por Internet a 299 euros.

A primera vista el dispositivo decepciona un poco por lo tosco (aunque robusto) de su diseño. La calidad de construcción es regular, con tornillos visibles, botones ruidosos, aunque efectivos y un ensamblaje que no pasa de correcto. No es un gadget atractivo precisamente y aunque este no sea un factor fundamental, es un elemento a mejorar en el futuro. Su pantalla de 6 pulgadas tiene una resolución de 800 por 600 puntos (166.7 dpi) en escala de grises (cuatro tonos). Usa la tecnología e-ink Vizplex (tinta electrónica de última generación) .

El paquete incluye todo lo necesario para disfrutar desde el primer momento y soprende encontrar tal cantidad de accesorios en tan poco espacio. Además del lector (presentado en una práctica funda) encontraremos la tarjeta de memoria de 1 Gbyte con más de 400 libros ya cargados, unos auriculares, la batería, manuales… Incluye hasta un pequeño destornillador para instalar la batería. Si somos usuarios de teléfonos Nokia la bateria del Papyre nos resultará familiar. La usan varios modelos de la series 6100/7210, lo que nos garantiza un recambio fácil y económico.

Una tapa de goma protege un jack de 3,5 mm y el puerto USB.

En cuanto encendemos el dispositivo pulsando el botón superior el lector carga el contenido de la tarjeta SD (organizado por carpetas) en unos segundos. El sistema crea una de forma automática con los últimos archivos visualizamos, muy útil para no tener que navegar hasta el libro que estamos leyendo cada vez que lo encendemos.

Todo está pensado para que sea muy sencillo de utilizar, incluso para personas que no se manejan demasiado bien con la tecnología. Las opciones se eligen pulsando el número correspondiente, aunque no hay nada parecido a un pad o un joystick con el que agilizar la navegación que agradecerían los más duchos con los gadgets. De todas formas, tras unos minutos nos hacemos con él y realmente no resulta imprescincidible en un dispositivo de esta naturaleza en el que el 95% del tiempo nos limitaremos a pasar páginas.

Las opciones se reducen a elegir el libro, avanzar, retroceder o colocar un marcador de lectura… Hay algunos atajos que se explican en el manual incluido (especialmente útil nos parece el de pasar páginas en bloques de diez, manteniendo el botón siguiente o anterior pulsados). Recomendamos encarecidamente actualizar el firmware a la última versión (se puede descargar desde la web oficial, junto a un tutorial que explica el proceso), ya que acelera la carga de archivos y corrige algunos errores menores.

El Papyre 6.1 trabaja con una gran cantidad de formatos (PDF, RTF, DOC, HTML, TXT, RTF…) pero donde más partido podemos sacarle es con los archivos FB2 (Fiction Book 2) porque podemos elegir tamaño de letra, rotar texto… y alguna otra función no disponible en el resto de formatos. También es compatible con archivos MP3 (para escuchar música mientras disfrutamos de la lectura, por ejemplo) y con algunos de imagen (PNG, TIFF, GIF, BMP, JPG…) aunque en este caso las limitaciones de la pantalla lo dejan en mera anécdota.

El menú es muy sencillo.

Es importante tener en cuenta que, si pensamos leer documentos en PDF formateados en A4 (para impresión) la letra se hará demasiado pequeña y habrá que aumentarla. Lo ideal es convertir todo a FB2 mediante el software que puede descargarse desde su web o usando algun programa alternativo.

La resolución y densidad de puntos de la pantalla permite leer con comodidad todo tipo de libros. Evidentemente no está pensado para representar fotografías o ilustraciones pero no tendremos problemas en visualizar mapas, gráficos, tablas o ecuaciones. La gestión de marcadores es simple pero funciona bien. Además el sistema recuerda la última página visualizada de cada libro.

Es importante recordar que, al no ser una pantalla retroiluminada es fundamental que dispongamos de una fuente de luz adecuada (la misma que usaríamos para leer un libro tradicional). Usarlo en exteriores es una maravilla porque no refleja (de hecho refleja más la página de un libro o una revista) y es realmente práctico para entretenernos durante un largo viaje de avión, por ejemplo.

Valorar un dispositivo de este tipo es harto complejo, más si cabe cuando nos encontramos en los primeros estadios de una tecnología que dará mucho que hablar. ¿Qué aspectos son los realmente importantes para satisfacer al usuario?, ¿qué busca la persona que está dipuesta a gastar casi 300 euros en un aparato como este?

A nuestro juicio el Papyre supone una buena inversión sobre todo para los lectores más ávidos. La comodidad de llevar cientos de volúmenes en tan poco espacio y de leer con la misma comodidad que en un libro de papel bien merece la pena la inversión. La calidad de la pantalla representando textos (a la postre, la función principal del Papyre) es notable (puestos a pedir una pantalla algo más grande y más tonos de gris redondearían el producto, aunque también aumentaría su precio considerablemente).

La otra clave importante es la autonomía. Su consumo es mínimo y podemos estar días y días sin recargarlo, algo imprescindible para que el Papyre sea un dispositivo práctico. En nuestras pruebas sobrepasó las 8.000 páginas (la tecnología de tinta electrónica no consume prácticamente energía si no pasamos de página). Un diez en este punto, aunque es cierto que no incluye conectividad inalámbrica (más interesante para recibir contenido de la Web que para transferir archivos), una de las funciones que más energía consume.

En nuestras pruebas de uso real ofrecimos el libro a aficionados a la lectura de mediana o avanzada edad, poco habituados a lidiar con los entresijos de la tecnología. Todos sin excepción se mostraron encantados con el invento y con su facilidad de uso, y nos consta que más de uno se ha hecho con un Papyre en estas navidades.

En definitiva, el Papyre 6.1 cumple con creces su función de lector de libros electrónicos y es el mejor aliado para los amantes de la lectura que estén dispuestos a aprovechar (y pagar) una tecnología novedosa pero eficaz. A mejorar, además del diseño, nos hubiera gustado ver algo más de agilidad en los menús y al pasar páginas (un procesador algo más rápido le hubiera venido bien).

Aunque en los próximos años los precios deben abaratarse para llegar al gran público el Papyre ya es una realidad perfectamente útil. Cuando este tipo de dispositivos aumenten el tamaño de la pantalla y llegue el color, los libros impresos tendrán un rival de entidad. Hasta entonces es un complemento ideal y práctico para disfrutar de la lectura de la mejor manera.

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