Sony VAIO VGN-CS11Z/R: estilo

Sony VAIO VGN-CS11Z/R: estilo

Este modelo de Sony VAIO no destaca por sus prestaciones pero sí llama la atención por su diseño y por las decisiones ergonómicas como por el peculiar teclado o la forma de la carcasa y el "Merlin sensor". No está concebido como una ruda herramienta de trabajo sino como un ordenador con un aspecto cuidado y llamativo que no pasa desapercibido y que a la vez se convierte en una válida plataforma multimedia.

La primera impresión al observar este modelo de Vaio es que resulta extremadamente llamativo. El color rojo intenso y la luz azul que se activa en la parte frontal (el denominado Merlin Sensor) no dejan indiferente, con este portátil tenemos asegurado llamar la atención. El equipo se proporciona con una llamativa bolsa, ratón inalámbrico y alfombrilla del mismo color. El tacto de la carcasa del equipo es excelente, como nos tiene acostumbrados Sony. Un plástico de alta calidad agradable al tacto y con una apariencia robusta son una muy buena carta de presentación.

La pantalla suele ser uno de los puntos fuertes de los portátiles de Sony, y este modelo no es una excepción. Tanto el contraste como el brillo son excelentes y la calidad de color incluso por encima de la media proporcionando un medio ideal para la visualización de películas y para aplicaciones gráficas como el retoque de imagen. Pocos reflejos en la superficie del cristal y una definición del punto lo convierten en competente para aplicaciones más "serias". En cualquier caso la calidad y características de la pantalla dan la primera pista de que este portátil pertenece a la raza de los multimedia y no a la de los ordenadores "serios" (si es que el color rojo intenso de la carcasa no nos había convencido ya).

La resolución de la pantalla, sin embargo, es algo limitada (condicionada sobre todo por el tamaño de la pantalla, de 14,1 pulgadas) para sus talentos multimedia. Resulta algo sorprendente que un portátil equipado con unidad blu-ray no soporte resoluciones verticales de más de 800 puntos, no alcanza los 1.080 puntos de full HD. Por otro lado en una pantalla de ese tamaño tampoco sería demasiado lógico exprimir tanto la resolución, porque el usuario no notará la diferencia. Hay que decir que los vídeos que hemos podido reproducir a 720p nos han dejado más que satisfechos por la calidad de imagen.

El teclado merece un capítulo aparte por las decisiones de diseño y ergonomía aplicados al mismo. Los ingenieros de Sony han optado por separar al máximo unas teclas de otras. Cada una dispone de un generoso espacio entre ellas, dando una extraña sensación. Al tacto las teclas tienen una buena respuesta, pero cuesta bastante adaptarse a esta configuración. Por las pruebas realizadas lo cierto es que las opiniones son encontradas. Algunos de los que han probado el teclado opinan que el espacio entre teclas hace que se ralentice la escirtura, mientras otros por el contrario se han mostrado encantados de encontrar un portátil donde no "tropiezan" con las teclas a la hora de escribir. Lo que es innegable es que la decisión de diseño es original y que al que se adapte al mismo le encantará.

La zona del touchpad también está pintada en rojo, un toque de diseño agradable, y ocupa una zona generosa bajo la parte inferior del teclado, lo que hace que el control del cursor sea bastante preciso. Encima del teclado encontramos los controles multimedia sensibles al tacto. Bajo el touchpad, en la parte frontal, se encuentra una luz de color azul que se activa para indicar que el ordenador sigue encendido aunque esté cerrado. El toque final de originalidad.

En el apartado de prestaciones se puede decir que el VGN-CS11Z/R cumple a la perfección. Las especificaciones son buenas, el Core Duo a 2,26 GHz puede con las aplicaciones más exigentes sin problemas. El sistema operativo responde de forma excelente, sobre todo gracias a los 4 Gbytes de RAM incorporados de serie. El rendimiento ha flojeado sobre todo en lo que respecta a los juegos. La NVIDIA 9300M GS se queda algo corta de recursos con sus 128 Mbytes de RAM dedicada. Eso sí, con la descompresión de vídeo en formato Blu-ray no mostró ningún problema, gracias también al trabajo de la tarjeta.

Las prestaciones del disco duro también fueron correctas, para completar unas prestaciones que sin ser espectaculares son más que adecuadas para el formato del ordenador, 14,1 pulgadas y 2,5 kilos de peso. No puede competir con los grandes especialistas en multimedia de a partir de 16 pulgadas y mucho más pesados, pero ofrece prestaciones por encima de la media en la categoría de 14 pulgadas.

En lo que respecta a la batería, se trata de un modelo de seis celdas de 4800 mAh, algo por debajo de lo que solemos encontrar en equipos de características similares. Eso se nota en la autonomía, de 170 minutos según el fabricante y algo menor en nuestras pruebas. La vara de medir es, como siempre, la duración de las películas. Si reproducimos contenidos de blu-ray, dado el mayor trabajo de descompresión y el mayor flujo de datos por la resolución, superior a la del DVD, las dos horas largas pueden quedarse cortas con algunos títulos. En funcionamiento normal, como navegación por Internet o trabajos de ofimática, la duración superó las cuatro horas.

En definitiva nos encontramos ante un ordenador que representa un tipo de modelo que se ha quedado un poco en tierra de nadie. Podría considerarse un portátil multimedia, pero la pantalla queda algo corta para contenidos de alta definición y no se han tomado decisiones definitivas para enclavarlo en esa categoría, como dotarle de mando a distancia o sintonizador de televisión. Por otro lado no puede competir en precio con otros modelos del mismo formato que sin embargo no ofrecen sus capacidades. La baza del Vaio es, como en otras ocasiones, el diseño y la versatilidad, apoyada en el completo paquete de software que acompaña al equipo. En definitiva un capricho muy bien diseñado y con prestaciones más que dignas que sin embargo necesita encontrar su identidad.

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