¿Puede MS competir en móviles?

¿Puede MS competir en móviles?
12 de febrero, 2009

Se espera que Microsoft presente algunas novedades interesantes en el Mobile World Congress que se celebra en Barcelona la semana que viene. Lo que no es tan seguro es que esos anuncios le permitan recuperar el terreno perdido en un segmento que le está poniendo las cosas muy difíciles a la empresa de Redmond. Las propuestas de otras plataformas como las de Apple, Google o Palm parecen más preparadas para el futuro.

El mercado de los smartphones o teléfonos inteligentes ha evolucionado de una forma que Microsoft no ha podido controlar: su apuesta inicial dirigía estos dispositivos a usuarios empresariales, pero el mercado ha acabado volcándose en teléfonos en los que los usuarios pudieran descargar un completo conjunto de aplicaciones. Y no precisamente empresariales: la App Store de Apple ha demostrado el éxito de estos terminales y de las aplicaciones para usuario final que han revolucionado el segmento.

No es la única razón del descolgamiento de Microsoft de este mercado: el modelo de negocio de la empresa se ha basado en las licencias de software a vendedores de hardware. Hace tiempo ese modelo funcionaba bien, pero ahora el mercado está lleno de nuevas y excepcionales ofertas, y los fabricantes pueden apostar por otros desarrollos en sus móviles sin conste. De hecho, tanto Android como Linux o la nueva plataforma de Palm, webOS, suponen ideas muy interesantes para esos mismos fabricantes que antes tenían cierta dependencia de Microsoft.

Así pues, Microsoft tiene un difícil camino por delante: el de tratar de competir de nuevo en un segmento en el que ha ido perdiendo comba gradualmente. Para ello le hacen falta tres cosas. En primer lugar, un nuevo sistema operativo para móviles: WM 6.5 está a punto de llegar, pero no sabemos si será suficientemente competitivo.

En segundo, una tienda on-line de aplicaciones para ese sistema (algo que están preparando para anunciar en el MWC09), y en tercer y último lugar, lo más difícil: convencer a fabricantes y usuarios de que dicha plataforma tiene algo que decir ante apuestas como las de Apple con su iPhone, Google con Android o los gigantes tradicionales como RIM o Nokia, que no se han despistado tanto como los chicos de Redmond.

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