Kindle: lejos de la perfección

Kindle: lejos de la perfección
13 de febrero, 2009

Amazon acaba de presentar la segunda edición de su lector de libros electrónicos. El Kindle 2 trata de mejorar algunas de las prestaciones de su antecesor, pero esas ventajas no esconden las limitaciones de este tipo de productos. No es algo que afecte solo al Kindle, desde luego: todos los desarrollos del mercado actual tratan de ofrecer la mejor tecnología del mercado, pero puede que precisamente el fallo esté en el uso de la tinta electrónica.

En MuyComputer hace tiempo que estamos siguiendo muy de cerca la actualidad de los libros electrónicos, un mercado que parece que está despegando por fin en Estados Unidos gracias al éxito -aún relativo, eso sí- del Kindle de Amazon. Aquel lector supuso una pequeña revolución gracias en parte a la apuesta de la propia Amazon, que llegó a acuerdos con las editoriales para poner a disposición de los usuarios un amplio catálogo de libros electrónicos.

Ese éxito ha hecho que otros productos también ganen interés. El Sony Reader PRS-700 apareció hace pocos meses para mejorar las prestaciones de su predecesor, y hace poco tuvimos la ocasión de probar en nuestro laboratorio el Papyre 6.1, un desarrollo valiente del distribuidor español Grammata que está tratando de impulsar este segmento en nuestro país. Foxit está también apostando por este mercado y se espera que pronto comercialice de forma masiva su eSlick, un lector de libros electrónicos de bajo coste.

Esos desarrollos tienen sus limitaciones, que han vuelto a ser confirmadas por el recientemente aparecido Kindle 2, el sucesor del dispositivo oriignal de Amazon que ahora llega con un lavado de cara exterior que no obstante no impone unas mejoras internas tan importantes. Algo más de batería, mejor calidad de pantalla (16 niveles de gris en lugar de los 4 anteriores), y un refresco algo más rápido también.

Comparación entre el Kindle y el Kindle 2. Fuente: Gizmodo

Sin embargo y dejando a un lado el debate sobre el modelo de venta de Amazon (cerrado y controlado totalmente por ella) lo cierto es que los libros electrónicos necesitan una revolución aún más importante para llegar al gran público. De hecho, la idea que lanzan en Gizmodo es interesante: puede que la propia tecnología de fondo sea el error. ¿Por qué usar la tinta electrónica, cuando las pantallas LCDs son vistas por muchos como la gran esperanza del mercado?

Es cierto que los dispositivos de tinta electrónica hacen uso de unos principios técnicos que las destinan especialmente a este tipo de soluciones, pero los usuarios de libros electrónicos probablemente pronto se den cuenta de que esta clase de desarrollos tienen barreras de uso importantes. Como se puede ver en los vídeos disponibles, el citado refresco de pantalla es más lento de lo deseable (y es difícil que se mejore a corto plazo), y la definición de dichas pantallas también es poco destacable. De hecho, no es posible hablar de color o de una definición que pueda aportar por ejemplo usos "peregrinos" como la navegación web en algún que otro momento.

Fujitsu y su tecnolgía FLEPia a todo color

Eso hace que los lectores de libros electrónicos sean unos productos que, aun siendo interesantes, puede que necesiten una vuelta de hoja muy importante. Soluciones como las que proponen otros fabricantes como Fujitsu (con su tecnología FLEPia con pantallas a color de mayor tamaño) o Plastic Logic, que quiere sacar un lector de libros electrónicos de 10 pulgadas en 2010, son interesantes, pero incluso en esos casos vemos difícil la propagación de estos dispositivos: las pantallas de tinta electrónica son aún demasiado caras para las prestaciones que ofrecen, y puede que la tecnología LCD llegue para rescatarnos a todos.

Al menos eso es lo que opinan en Pixel Qi, la empresa fundada por Mary Lou Jepsen. Esta mujer es la responsable de la innovadora pantalla LCD reflectiva que se integró en el portátil XO del proyecto OLPC, pero tras varios meses en dicho programa se lanzó a la piscina y fundó esta empresa, Pixel Qi, que podría suponer una verdadera revolución en el campo de los libros electrónicos. La idea, reinventar las LCDs, y según sus comentarios "en 2010, las LCD diseñadas para la lectura podrán superar a las pantallas electroforéticas en el mercado de los lectores de libros electrónicos".

Obviamente Jepsen no duda en tirarse flores -tiene que defender lo suyo- pero si sus promesas se cumplen y logra una buena relación entre consumo (las LCDs consumen mucho, mucho más que las pantallas electroforéticas o de tinta electrónica) y prestaciones probablemente nos encontremos ante el futuro real de estas soluciones. Tardaremos algún tiempo en ver qué sucede, pero lo que está claro es que este segmento no puede evitar crecer a ritmos cada vez más notables de ahora en adelante. La tecnología casi está preparada, y los usuarios, también.

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