Dell Studio XPS 13: el nocturno

Dell Studio XPS 13: el nocturno

El objetivo de los diseñadores de este modelo de Dell es sin duda transmitir elegancia. Combinación de materiales en la carcasa, el teclado y otros elementos iluminados, color negro. Buenas prestaciones pero también algunos peros. Las prestaciones están fundamentadas en unas especificaciones más que adecuadas, con un Intel Core Duo de 2,26 GHz y 2 Gbytes de RAM y una autonomía que no llega a las cuatro horas.

Hay dos elementos que contribuyen a que este modelo de Dell nos haya parecido elegante. El primero es la combinación de materiales de la parte superior en la que se encuentra la pantalla. Hay una zona de cuero en la parte más cercana a la bisagra que además de un detalle estético garantiza que el portátil no se nos resbale cuando lo asimos por esa zona. Rodeando la pieza de cuero hay una zona de aluminio mientras que el resto de la tapa está construida en un robusto plástico negro brillante. Toda una carta de presentación.

El otro elemento tiene que ver con el título que hemos puesto en este análisis. En diversas zonas de este ordenador Dell ha colocado LEDS para iluminarlas desde dentro. En primer lugar el teclado, bajo el cual se encuentran lámparas que hacen que las teclas sean perfectamente visibles en la oscuridad, ya que la luz no solo rodea las teclas, sino que ilumina las letras y símbolos. También se iluminan las teclas de funciones multimedia y red inalámbrica, la tecla de encendido y las del touchpad. Las bisagras de la pantalla también están iluminadas, y cambian de color según el estado de la batería.

Como detalle final, el conector de corriente también se ilumina, lo que permite conectar a la red el portátil sin necesidad de ir "tanteando" hasta encontrar el lugar correcto para la conexión. Hay que señalar que todo esto se hecho con gusto, la luz no es demasiado intensa, es la justa para cumplir su cometido: usar el ordenador a oscuras, además de lograr un efecto estético que redunda en la elegancia a la que nos hemos referido al principio. Otros detalles como la red de orificios de ventilación en forma de X o los cuatro soportes de goma antideslizante se suman a los detalles señalados.

Es de agradecer que los fabricantes de portátiles se estén preocupando últimamente por distinguir sus modelos, por proporcionarles un toque de estilo y diseño que desmarque los unos a los otros. En el caso del Studio XPS 13 le proporcionan una imagen que contrasta con otros modelos de características similares, como el Macbook Air. Con respecto a este último el modelo de Dell es menos delgado, y más pesado pero sin duda exhibe personalidad propia.

Pero prescindiendo de las luces deslumbrantes que emite el Studio XPS, hay otros elementos a poner a prueba. La carcasa nos ha parecido notablemente sólida, y poco propensa a las huella, lo que nos ha sorprendido porque en un principio el material nos pareció delicado en este aspecto. El ensamblaje nos ha parecido muy bueno en cuanto a solidez, sin notar los clásicos crujidos al hacer presión con las palmas al teclear. Sin embargo en algunas zonas el ensamblaje habría podido ser mejor, pues aparecen huecos de encaje que interfieren con la imagen de solidez del portátil.

El teclado tiene un buen tacto, y aprovecha en su totalidad el ancho que permite su formato de 13,3 pulgadas. Tecla de retorno de carro de tamaño completo así como la tecla de borrado. Nos hubiese gustado mayor generosidad en la barra espaciadora así como en las teclas de función. Con el touchpad nos encontramos el clásico problema de este tipo de portátiles ligeros: una zona de control demasiado pequeña que dificulta recorrer la pantalla.

En el apartado de las comunicaciones y conectores el ordenador es muy completo. Dispone de conexión inalámbrica Bluetooth y WiFi además de ethernet de 1 Gbit. En cuanto a los puertos USB se quedan algo escasos en número, solo dos y uno de ellos compartido con el puerto external Serial ATA. Ofrece también puerto firewire DVI, HDMI, VGA, lector SSD y MMC. En pocas palabras, todas las conexiones necesarias para cualquier dispositivo externo. Aunque no somos demasiado partidarios de las unidades "slot-in", lo cierto es que el grabador DVD incorporado a esta unidad nos ha convencido, por silencioso y eficaz.

En lo que respecta a la pantalla, la resolución es la clásica en este formato de ordenadores: 1.280 x 800 puntos. Como opción Dell ofrece una pantalla LED del mismo formato y resolución que permite una mayor luminosidad y menor consumo de la pantalla. En cualquier caso el modelo CCFL de la unidad que probamos dispone de un buen brillo, aunque en contraste nos ha parecido algo corto al desplegar su gama de grises, sobre todo en los tonos más oscuros. Las pruebas de reproducción de vídeo de 720 puntos y en DVD ofrecieron buenas prestaciones en general, con buena capacidad para reproducir escenas de acción.

Puede considerarse más que adecuado para la reproducción multimedia, aunque el tamaño de pantalla no permite hacerlo a cierta distancia. Como en otros casos, cuando la pantalla exhibe un buen brillo, en parte se debe al recubrimiento del cristal. Y en estos casos suele reflejar demasiado la luz. Esto hace que sea un ordenador ideal para trabajar a oscuras (por la pantalla y la iluminación del teclado y otros componentes) pero menos adecuado para hacerlo a plena luz del día.

En el apartado gráfico las prestaciones fueron aceptables, aunque en juegos las resoluciones altas no permiten buenas cifras de fotogramas por segundo. En Windows y aplicaciones gráficas de todo tipo el equipo no tuvo ninguna dificultad, incluso para mover varias ventanas al mismo tiempo. La tarjeta gráfica que montaba este modelo es la 9400M G, pero existe como opción la posibilidad de equipar dos tarjetas gráficas en modo SLI con la misma estrategia utilizada para los MacBook. Se instalan dos tarjetas gráficas, la que se encuentra en placa (la mencionada 9400M) y una segunda 9500M que permite mayores prestaciones sobre todo en juegos.

El procesador incorporado a este Dell es un Intel Core duo P8600 a 2,26 GHz combinado con 2 Gbytes de memoria DDR3. Las prestaciones otorgadas por este conjunto fueron más que adecuadas, aunque para aplicaciones más exigentes lo más recomendable es optar por modelos con más memoria y un procesador más potente. En las pruebas de ofimática la rapidez de la memoria DDR3 fue decisiva y superó en prestaciones a modelos similares de otras marcas.

El disco duro nos sorprendió agradablemente sobre todo por lo silencioso de su funcionamiento, aún manteniendo una buena velocidad de transferencia y prestaciones de lectura y escritura. El resto de componentes también mantienen un nivel de ruido bajo, incluyendo los ventiladores, lo cual no deja de ser sorprendente para un portátil con estas prestaciones. En nivel de ruido este modelo puede compararse con los netbook más silenciosos.

En la parte de los inconvenientes señalar sobre todo el calentamiento de la unidad. En poco tiempo la parte inferior del ordenador alcanza bastante temperatura incluso sin que el ordenador esté dometido a una gran carga de trabajo del procesador o de la tarjeta gráfica, en parte quizás por mantener la unidad lo más silenciosa posible y en parte por el sistema de ranuras de ventilación.

Por un lado las ranuras de ventilación de la parte inferior del ordenador tienen un diseño interesante, pero quizás poco eficaz para evacuar el calor despedido por los componentes del ordenador. Por otro lado hay unas ranuras de ventilación colocadas en la parte donde rota la pantalla. Sin embargo si colocamos la misma en un ángulo superior a los 90 grados, estas ranuras quedan tapadas por la pieza que sujeta la propia pantalla.

En cuanto al peso este ordenador no puede competir con otros modelos de formato similar, pero hay que tener en cuenta que éstos, como el MacBook Air, se ofrecen en una gama de precios totalmente distinta y con prestaciones inferiores. En el apartado de la autonomía, esta es adecuada, pero no sobresaliente, sobre todo teniendo en cuenta que es un ordenador que tiene como uno de sus objetivos principales proporcionar una alta portabilidad.

Conclusiones

Se puede decir que el Studio XPS 13 nos ha parecido un buen portátil. Diseño elegante, detalles que le distinguen de la media y prestaciones por encima de las expectativas. El formato, 13,3 pulgadas, nos parece muy interesante. Supera a los netbook en cuanto a pantalla y teclado y se defiende bastante bien en cuanto a versatilidad con ordenadores de formato más grande para funciones como la reproducción multimedia e incluso los juegos. Y este modelo de Dell nos ha parecido un buen exponente de las posibilidades de este formato, con un conjunto de procesador y memoria de buenas prestaciones y detalles como el nivel de ruido realmente destacables.

Algunas pequeñas pero decisivas lagunas hacen sin embargo que todavía sea un portatil a pulir. En primer lugar el calentamiento de la parte inferior. Un portátil de este tamaño pasará muchas horas sobre las rodillas de los usuarios, y su uso continuado puede resultar incómodo. También se podría mejorar la resolución de la pantalla, para aprovechar las posibilidades de las tarjetas gráficas incorporadas, de unas prestaciones interesantes. Un peso algo más reducido también podría haber sido importante para que este modelo subiera un escalón.

A cambio de estos pequeños inconvenientes, podemos decir que el Dell Studio XPS 13 puede llevarse sin duda el título de "portátil nocturno". Ha sido todo un placer trabajar con él en ambientes poco iluminados.

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