HP Mini 1099 Vivienne Tam ed.

HP Mini 1099 Vivienne Tam ed.

Estilo, moda, dos términos que no suelen acompañar el diseño de un ordenador, pero que en el HP Mini 1099 Vivienne Tam están presentes. Una fuerte personalidad propia, un hardware resolutivo y algunos problemas son los ingredientes de una combinación que es imposible que deje indiferente. Un diseño que nos atrevemos a catalogar de femenino tras un estudio puramente estadístico y especificaciones en línea con otros netbooks.

 

Al encargar la definición del aspecto de este netbook a la diseñadora de moda Vivienne Tam, HP ha querido acercar al mundo de la informática conceptos que sólo se encuentran en las pasarelas: la exclusividad y la moda. La iniciativa se enmarca en el nuevo lema de la compañía en lo que respecta a su gama de PCs: el ordenador vuelve a ser personal, y en el caso de este modelo muy personal.

 

De forma que la característica principal de este ordenador es su diseño, lo cual es muy positivo en ciertos aspectos, pero de alguna manera excluyente y contraproducente en otros. Lo que no hay duda, aún sin empezar a analizar todos sus elementos, es que nos encontramos ante un ordenador único, y eso no se lo quita nadie.

 

 

Este netbook de HP ofrece a la vista un color rojo intenso y luce en la tapa superior de la carcasa una flor de peonia, presente como estampado en la colección de moda 2009 de Vivienne Tam. Es decir, es posible combinar el ordenador con un vestido a juego… o viceversa. No hay ninguna duda que el objetivo principal de este tipo de diseño es un público femenino interesado por la moda y por el diseño que busque originalidad y exclusividad. En nuestra pequeña encuesta entre el público femenino la reacción ante su aspecto ha sido muy positiva. Sin embargo existen peros.

 

En primer lugar, esta apuesta de diseño reduce el atractivo del ordenador para ciertos públicos, y no nos referimos solamente al masculino. En una reseña sobre este mismo ordenador que pudimos leer en Internet por parte de una blogger, una de sus conclusiones se podía resumir de la siguiente manera: me encanta, pero no me lo llevaría a una reunión de trabajo.

 

 

Es decir, se trata de un ordenador para ocasiones especiales, principalmente para tiempo de ocio y sobre todo para personas que quieran ir a la moda. Un público reducido, pero emblemático, un producto destinado a crear imagen más que a convertirse en un superventas (aunque el precio podría considerarse incluso competitivo para un objeto tecnológico con tan especial). Lo que es claro es que al que le atraiga el aspecto del portátil este ordenador no le va a defraudar.

 

Tras esta larga y obligada disertación sobre el diseño, entraremos en faena. La carcasa es de plástico de aspecto robusto, aunque algo propensa a que dejemos huellas sobre su superficie, sobre todo en las partes no estampadas. Excelente el ensamblaje de la estructura en todas sus partes. A destacar la bisagra de la pantalla donde se encuentra el altavoz.

 

 

El teclado ocupa toda la superficie disponible, muy de agradecer en un netbook, y permite teclear confortablemente con lujos como una tecla enter de tamaño completo y teclas del cursor. El material de las teclas es algo resbaladizo, lo que lo hace algo incómodo a la hora de pulsaciones rápidas. Precisamente en el teclado encontramos un lugar donde el diseño choca con la funcionalidad. El color de la serigrafía de las teclas es demasiado apagado, lo que hace casi imposible ver qué tecla se está pulsando si estamos en penumbra.

 

En el apartado del touchpad se ha optado por colocar las teclas de control del ratón a los lados del mismo para aprovechar toda la superficie disponible bajo el teclado para colocar la membrana sensible. Esto hace que el funcionamiento para mover el cursor y marcar opciones sea menos intuitivo, aunque en poco tiempo es posible acostumbrarse. Como opción HP ofrece un ratón con el mismo diseño del portátil que puede llegar a ser muy útil.

 

 

 

La pantalla tiene un tamaño generoso para tratarse de un netbook, con una resolución de hasta 1024 x 576 puntos que lo hace adecuado para tareas como la navegación web o la edición de textos. La calidad de color y el brillo son buenos, aunque es recomendable bajar la luminosidad si queremos que la batería ronde las dos horas de autonomía. Precisamente la duración de la batería es uno de los puntos débiles, se trata de un modelo de tres celdas. Con conexión WiFi activa y programas con una exigencia gráfica media la batería llegó con dificultades a la hora y media.

 

La conectividad tampoco es el fuerte de este modelo. Dispone de Wifi pero sólo 802.11 g. Por otro lado sólo encontraremos dos conexiones USB, lo que puede quedarse corto por lo que lo más seguro es que necesitemos un hub USB (¿encontraremos uno con el mismo tono de rojo?). Dispone de lector de tarjetas, pero solamente MMC y SD. 

 

 

En el apartado de las prestaciones, el Vivienne Tam se comporta de forma más que digna si lo comparamos con otros modelos de netbook. El Windows XP instalado se mueve con soltura y el rendimiento con aplicaciones de ofimática fue bastante bueno. No hay que pedir demasiado a la tarjeta gráfica, como por otro lado tampoco al resto de los netbook del mercado, pero por lo demás podremos navegar por Internet y editar textos u hojas de cálculo sin problemas.

 

Notamos un calentamiento algo superior a la media en la parte inferior más lejana a la pantalla, aunque no es incómodo ni preocupante y no aumentó ni siquiera en las pruebas de estrés. El ordenador es muy manejable y muy transportable, apenas un kilo de peso. Notamos de primera mano el problema con la webcam, de resolución VGA que tiene un pequeño defecto de fabricación.

 

Conclusión

 

El aspecto de este ordenador no deja indiferentes, no solo por el color y el diseño o la decoración, sino también por su tamaño. Si prescindimos del debate sobre su aspecto, al que es difícil sustraerse, lo cierto es que es un netbook con buenas prestaciones, ligero, silencioso… Sería un ordenador práctico si no fuera también un complemento de alta costura. 

 

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