Prestaciones y conclusiones

Prestaciones y conclusiones

Someter a un navegador a pruebas de rendimiento siempre es un tarea peliaguda. En nuestro caso hemos querido no solo realizar las pruebas clásicas, sino también a pruebas de navegación de la vida real.

¿Cómo probar el rendimiento de un navegador? En primer lugar naturalmente, someterlo a las pruebas de rendimiento que se encuentran en Internet y que sirven de referencia. Sin embargo, y como ya ha apuntado Microsoft, los resultados de éstas no siempre proporcionan una medida real de lo rápido que podemos navegar. En el caso de IE8 los ingenieros de Microsoft han optimizado los aspectos más utilizados del navegador, las partes de las páginas que estadísticamente más tardan en cargar. Por ello también hemos sometido al IE8 a una prueba más subjetiva deambulando por la red y midiendo nuestras propias sensaciones al navegar.

Para poder comparar, hemos sometido a pruebas análogas a todos los navegadores para los que hemos elegido la última versión estable a excepción de Google Chrome, para el que no nos hemos resistido en probar la nueva rama beta, que por cierto ha aparecido a unos días del lanzamiento de la versión definitiva de IE(. Casualidad. Para las pruebas hemos utilizado Firefox 3.0.7, Opera 9.64, Safari 4 y el mencionado Google Chrome beta.

Pruebas de rendimiento y compatibilidad

Como hemos adelantado, hemos sometido al IE8 versión final a las pruebas clásicas de rendimiento y compatibilidad. Hemos utilizado el test V8 de Google, el SunSpider para medir la velocidad en JavaScript y en test Acid3 para medir compatibilidad. En el primer caso los resultados fueron irreales. Dieron 30 puntos al IE8 y 39,8 al Opera. Luego en otra liga los 90 del Firefox 3.0.7 y los 80,7 del Safari y unos completamente irreales 1026 puntos del Chrome.

En el caso del SunSpider las diferencias fueron similares. Sinceramente, creemos que Microsoft tiene razón al considerar que estas pruebas no valen para medir las diferencias reales de rendimiento en carga de página y velocidad de navegación. No hay una relación de 30 a 1 de Chrome con respecto a IE8 en cuanto a rendimiento. Sin meargo comparando con IE7, la mejora mostrada en estos test es notable, de un 15 a un 20%.

En lo que respecta a la compatibilidad de Acid 3 seguimos con el mismo problema que presentaba la RC1. El resultado sigue siendo 20 sobre 100, que aunque mejora con respecto a versiones anteriores, sigue siendo una sorprendente laguna, sobre todo cuando los rivales presentan cifras de compatibilidad muy altas por el contrario.

Pruebas de navegación real

Cronómetro en mano nos dispusimos a navegar por el contenido completo de nuestro archivo de favoritos (bastante extenso, por lo menos en mi caso) y en las principales páginas web. Las diferencias en algunos casos, como en la carga de páginas sencillas como las de Google, fueron realmente pequeñas. Podemos decir que, a pesar de lo que digan los test, todos los navegadores, con excepciones puntuales en páginas web concretas, juegan en la misma liga. Hemos tenido que recurrir a páginas complejas, com la nuestra, para poder distinguir diferencias medidas en segundos.

En el caso del nuevo Chrome Beta, Internet Explorer 8 se defendió dignamente en las páginas web de información general con algún elemento en flash. La velocidad de carga fue superior en la mayoría de estas páginas. Sin embargo en otros sitios con JavaScript como Gmail o Google Apps, las diferencias estuvieron a favor casi siempre del nuevo Chrome, que tiene un motor de JavaScript realmente sobresaliente.

Contra el Firefox es con el que el IE8 se marcó más tantos, superándolo en la mayoría de los casos, aunque una vez más estuvo a la par en páginas con Javascript. En el caso del Safari la contienda estuvo más igualada, aunque encontramos algunos problemas de compatibilidad en páginas web con diseños complejos que perjudicaron al navegador de Apple. Opera se comportó bien, pero el nuevo Explorer ganó, esta vez por diferencias menos amplias, en el cómputo global.

Hechas las pruebas, creemos que las diferencias de rendimiento no deberían decantar al usuario de forma decisiva entre un navegador u otro. En equipos de rendimiento alto las diferencias no son grandes, por lo que el tan manido tema de la velocidad de carga de las páginas o el rendimiento en JavaScript nos parece más académico que otra cosa (lo cual es respetable). En las pruebas de navegación real, las diferencias fueron pequeñas y poco significativas. Algún problema de compatibilidad no demasiado grave y por lo demás un rendimiento en general que habla mucho de la madurez y competitividad de este sector.

Conclusiones

Está claro que Internet Explorer 8 no ha sido diseñado como el máximo exponente en rendimiento con Javascript, pero su velocidad de carga está por encima de la media de los navegadores de la competencia. Aún así creemos que lo interesante del nuevo IE8 son sus propuestas. Ideas nuevas tanto en el terreno de la usabilidad como de la seguridad. La filosofía del ahorro de clics y el saber adaptar la estructura y herramientas de un navegador al uso actual de la web nos parece acertado. Con un cuidado un poco mayor con respecto a ciertos detalles y un rendimiento algo mejor en JavaScript, estaríamos ante un navegador francamente difícil de superar.

Está claro que el Internet Explorer 8 es un paso adelante, una apuesta decidida de Microsoft para defender su cuota de mercado permanentemente amenazada y con unos cambios de rumbo interesantes, como el hacer más caso a las necesidades de los usuarios y el abrir el campo de los complementos a terceros que nos parece que pueden dar resultado.

Parece que la guerra de los navegadores está más caliente que nunca.

Contenido del especial

1. Internet Explorer 8 final

2. Usabilidad

3. Seguridad

4. Rendimiento

  • Share This