Firefox y el uso de memoria

Firefox y el uso de memoria

Uno de los inconvenientes que se le suele reprochar a Firefox es la de su excesivo uso de memoria. Para solucionarlo los responsables del navegador van a proporcionar herramientas a los desarrolladores web. En una entrada del blog de Ben Galbraith, co-director de herramientas de desarrollo de Mozilla, se anunciaba la puesta en marcha de una aplicación de libre distribución para controlar el uso de memoria de Firefox.

 

En una reveladora entrada de su blog, el co-director de herramientas de desarrollo de Mozilla Ben Galbraith realiza algunas confesiones muy significativas. En primer lugar reconoce que la visión de los navegadores como meros visualizadores de páginas, que él mismo compartía hace poco, está caduca y que algunos pioneros como Google han impulsado su transformación en verdaderas plataformas para la ejecución de aplicaciones tanto con el diseño de su navegador Chrome como con el desarrollo de aplicaciones web como Gmail o Google Apps

 

 

La constatación de esta transformación de uso y filosofía de los navegadores tuvo su reflejo recientemente en el anuncio por parte de Microsoft del proyecto Gazelle. Sin embargo si los desarrolladores del proyecto proponían un cambio de filosofía en la arquitectura de los navegadores del futuro, en este post Galbraith pone sobre la mesa un cambio en la forma en la que se desarrollan las aplicaciones web.

 

 

Las consecuencias de esta nueva filosofía de uso para el desarrollo de páginas web es que cada vez hacen falta herramientas más potentes para la depuración y optimización de aplicaciones. En concreto Galbbraith señala un punto débil en la colección de herramientas que proporciona Mozilla, y es el del control de uso de memoria. Precisamente el del uso de memoria es uno de los defectos que más se señalan en el navegador Firefox.

 

 

En muchas ocasiones estos problemas de uso de memoria son achacables a los plugins o a las propias aplicaciones de Javascript que carga el navegador, además de la arquitectura del navegador en si. El problema de las aplicaciones web es que no interactúan directamente con el sistema operativo y tienen que encomendarse al navegador para que les asigne memoria. Si las peticiones de memoria se disparan y el navegador no ataja el problema es cuando se producen ralentizaciones y bloqueos.

 

 

Otra fuente de ralentización es el funcionamiento del “recogedor de basura“. Durante la ejecución de aplicaciones web se van creando objetos que ocupan memoria y que el navegador se tiene que preocupar de ir liberando cuando éstos ya no son necesarios. El problema es que cuando el “recogedor de basura” se activa, detiene la ejecución de la aplicación web. Si la creación de objetos se dispara no sólo ocupará mucha memoria sino hará que la ejecución de la aplicación web se detenga en numerosas ocasiones.

 

 

Estos problemas se presentan en aplicaciones web que utilizan mucha memoria, pero también en aplicaciones que aún no usando demasiada memoria permanecen en funcionamiento durante largo tiempo creando objetos. Finalmente Galbairth reconoce que la tercera fuente de problemas es la arquitectura del uso de memoria de los navegadores. En concreto la arquitectura de Firefox, frente a otros como Chrome, es monolítica, menos adecuada para gestionar posibles problemas con la RAM.

 

 

A pesar de esta velada confesión Galbairth lanza la pelota al tejado de los desarrolladores web anunciando la puesta en marcha de un proyecto para que los diseñadores de aplicaciones web tengan una herramienta para el control del uso de memoria de sus aplicaciones. Aunque inicialmente la herramienta estará destinada a Firefox, el proyecto es convertir esta herramienta en universal y libre. Una iniciatiiva que muestra una vez más cómo está cambiando el uso de Internet y la marcha inexorable hacia la nube.

 

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