Apple iMac 24 pulgadas

Apple iMac 24 pulgadas
6 de abril, 2009

Desde su primera versión, el iMac es uno de los equipos que mejor resume la filosofía Apple: abrir, encender y disfrutar. La firma californiana ha ido refinando el concepto a lo largo de estos años hasta llegar al modelo que analizamos: el Apple iMac de 24 pulgadas. La última revisión se centró en el hardware, con nuevos procesadores, más memoria y una gráfica solvente.

El iMac suele sorprender a los usuarios acostumbrados a la combinación de torre, monitor y cables por todas partes. Ver un iMac por primera vez incita a preguntar dónde está el ordenador y, tras conocer la respuesta, la sorpresa suele ser mayúscula. En una anchura poco mayor que un monitor los ingenieros de Apple (con el gran Jonathan Ive a la cabeza) han construido un equipo potente, versátil y espectacular desde todos los ángulos.


Pocas novedades, pero bien elegidas

Con el fin de mantener una relación precio/prestaciones competitiva en Cupertino suelen hacer una gran revisión de producto cada año (con cambios más o menos radicales en diseño o componentes) y otras actualizaciones menores que se limitan a mejorar el rendimiento por el mismo precio. El producto que nos ocupa se encuadra en las segundas.

La compañía ofrece cuatro modelos base que podemos ampliar según nuestras necesidades. El modelo que nos ha facilitado Apple para el laboratorio es un iMac de 24 pulgadas con un procesador Intel Core 2 Duo a 2,93 GHz, 4 Gbytes de RAM y una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce GT 120 con 256 megabytes de memoria dedicada.

Los cambios externos se reducen a eliminar un puerto FireWire 400 (se sustituye por un puerto USB 2.0) y cambiar la salida de vídeo de miniDVI al nuevo estándar de Apple, el mini DisplayPort. Mantiene el puerto FireWire 800 pero los usuarios necesitarán comprar un adaptador para conectar el hardware compatible con FireWire 400.

Si bien la mejora del procesador es casi anecdótica, sí que se notan, y mucho, los dos gigabytes de RAM adicionales y la nueva tarjeta gráfica. También es de agradecer el aumento de capacidad de disco duro hasta los 640 gigabytes (el doble que antes). Para tener una visión más objetiva del incremento de rendimiento comparamos el nuevo iMac con el modelo al que sustituye gracias a la batería de pruebas XBench 1.3.

Los resultados de la prueba demuestran que la actualización no supone una gran mejora en el rendimiento global del iMac. En la práctica ejecutando aplicaciones pesadas (como videojuegos o programas exigentes con el procesado 3D) sí notamos algo más de soltura. Algunas pruebas codificando vídeo o reproduciendo varios archivos multimedia a la vez confirman que la configuración del nuevo iMac es más completa y equilibrada que nunca, aunque no suponga un salto espectacular desde el modelo anterior.

Como esperabámos utilizar Mac OS X Leopard y las aplicaciones habituales con esta base se convierte es una experiencia sublime. Trabajar, disfrutar con nuestros contenidos multimedia, editar vídeo, retocar nuestras fotos o crear una web se convierten en tareas que da gusto hacer, gracias a un sistema tan estable como rápido e intuitivo.

La enorme pantalla incrementará nuestra productividad, gracias a la posibilidad de ver abiertas varias ventanas al mismo tiempo y reducir los movimientos de scroll necesarios al revisar un documento o navegar por la Web. Recomendamos a los usuarios hacer un esfuerzo y optar por el modelo con la pantalla más grande, aunque sea algo más caro. Incluso con un sintonizador externo podemos convertir nuestro iMac en un televisor de alta definición perfecto para un dormitorio, por ejemplo.

Como en todos los Mac, Apple incluye de serie la suite iLife, un paquete de creación multimedia potente y fácil de usar que pone al alcance de cualquiera la posibilidad de obtener resultados casi profesionales. Es posible instarlar Windows o una distribución de Linux en el equipo, y ejecutarlo de forma nativa aprovechando todo el hardware sin problema alguno.

En una decisión que puede calificarse cuanto menos de extraña, Apple ha decidido que los usuarios del iMac no necesitan un teclado completo. Se incluye de serie la versión reducida, con cable y sin teclado numérico, aunque podemos solicitar el anterior sin coste adicional (si lo compramos en la Apple Store).

Seguimos echando en falta una entrada de vídeo para aprovechar una pantalla tan fantástica. Un puerto HDMI para conectar una consola de última generación, un disco multimedia o un reproductor de Blu-ray sería perfecto para un producto como éste. Mucho nos tememos que tardaremos en ver esta posibilidad en un iMac.

Otro aspecto que Apple sigue sin solucionar es la posibilidad de regular la altura de la pantalla. La peana, rigída, permite graduar la inclinación unos grados (fundamental para evitar reflejos molestos), pero sería fantástico poder deplazar la pantalla unos centímetros hacia arriba o abajo para ajustarla a la altura de los ojos sin recurrir a "inventos caseros".

Conclusiones

El iMac sigue siendo la mejor alternativa a la hora de comprar un ordenador de sobremesa integrado. Apple nos ofrece la calidad de construcción habitual en un equipo muy rápido y potente, que colmará las exigencias de casi cualquier usuario.

Los 1.649 euros que cuesta nos parecen un precio muy competivo. Sólo teniendo en cuenta el coste de una pantalla de 24 pulgadas con esta calidad y la dotación de hardware y software que incorpora ya es una buena opción. Si le sumamos el valor añadido de un diseño fabuloso y todas las ventajas de cualquier Mac nos encontramos con uno de los mejores ordenadores del mercado.

Para los usuarios que ya disfruten de un iMac anterior este no supone una mejora relevante de rendimiento y es recomendable que esperen a un futuro modelo con más novedades. Para los que no, este modelo de Apple es una opción insuperable en su terreno.

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