¿Estudias o hackeas?

¿Estudias o hackeas?
8 de mayo, 2009

Según un estudio realizado por Panda Security, el 70% de los jóvenes entre 15 y 18 años afirma haber intentado hackear en alguna ocasión cuentas de Messenger de sus conocidos, un dato preocupante que debe hacernos reflexionar. Teniendo en cuenta la cantidad de jóvenes que hoy en día se conectan a la Red de redes, el interés por actividades ilegales que impliquen el acceso a datos privados de otros es muy peligroso. 

 

Más de la mitad de los adolescentes españoles entre 15 y 18 años utiliza diariamente Internet, pasando una media de 17,5 horas semanales conectados, según los datos de Panda Security, que realizó una encuesta a 1.193 personas entre enero y abril de 2009. La actividad que realizan en la red está orientada en un 30% a asuntos relacionados con sus estudios, y un 70% lo dedican a actividades de ocio, como jugar on-line, ver vídeos, escuchar música, o mantener conversaciones en clientes de mensajería instantánea.

 

El 70% de los jóvenes encuestados afirma, según el estudio de PandaLabs, haber intentado hackear en alguna ocasión cuentas de mensajería instantánea o de redes sociales de sus conocidos. Asimismo, el 23% confirma haber reenviado fotos comprometidas de compañeros por Internet o haberlas publicado en espacios web sin consentimiento previo.

 

En el informe se ha detectado un perfil de usuarios adolescentes con conocimientos técnicos avanzados que admite tener capacidad para encontrar herramientas de hacking en Internet (un 16%). De éstos, el 30% confirma haberlas utilizado en alguna ocasión. Preguntados por la razón, el 89% dice que la curiosidad y el afán de aprendizaje les movió a investigar este tipo de herramientas públicas.

 

Según Luis Corrons, Director Técnico de PandaLabs, “Los conocimientos avanzados que muchos de los adolescentes adquieren a través de contenidos y herramientas gratuitas disponibles en la Red les lleva a realizar actividades muchas veces incluso ilegales. Hemos encontrado casos muy cercanos a nuestro entorno de adolescentes que han utilizado troyanos para espiar a sus parejas, que han intentado hackear servidores de instituto para tener acceso a exámenes o que incluso han suplantado la identidad de amigos o compañeros a través de redes sociales”. 

Mientras que las numerosas iniciativas lanzadas en materia de educación y concienciación se suelen centrar en evitar que los peligros de la red afecten a nuestros menores, son menos las destinadas a detectar comportamientos ilícitos y corregirlos.

 

Hay que animar a los jóvenes a utilizar Internet como vía de crecimiento personal, enseñándoles a un uso saludable y responsable, evitando que caigan en actividades sospechosas amparados en el anonimato que permite la Red”, dice Luis Corrons, que añade: “Los que hoy se acercan al hacking por curiosidad, con el tiempo pueden acabar descubriendo en esta actividad una fuente de ingresos que les convierta en auténticos delincuentes.”

 

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