Historia de la GPU en imágenes

Historia de la GPU en imágenes
19 de mayo, 2009

Desde MaximumPC nos llega un fantástico repaso a la historia de los procesadores gráficos, que nos han permitido acceder a una nueva dimensión tanto en las aplicaciones como en los juegos de ordenador, y que tienen un futuro brillante. De hecho, las nuevas aplicaciones en computación GPGPU hacen que la versatilidad de las tarjetas gráficas dedicadas convencionales vaya mucho más allá de lo que hubiéramos imaginado hace años.

 

El repaso de MaximumPC es extraordinario, y permite comprobar lo mucho que han avanzado unos desarrollos que nacieron con la idea de poder acelerar los juegos 3D, y que hoy en día siguen manteniendo ese reto sin descuidar algunos apartados mucho más prometedores.

 

 

El reportaje comienza con las legendarias S3 ViRGE, que cuando aparecieron en 1995 estuvieron entre las primeras gráficas de este segmento que premitían acceder a rendimientos por entonces desconocidos en juegos 3D. La frecuencia de la GPU -fabricada en 0,35 micras- era de 66 MHz, mientras que su memoria de vídeo era, atención, de 4 Mbytes.

 

 

La actual ATI, que fue comprada por AMD en 2006, también daba guerra ya por aquel entonces, y de hecho lanzó también en aquel año sus ATI Rage 3D, además de las ATI Rage II que aparecerían un año más tarde. Las ATI Rage II tenían 2 Mbytes de memoria y una frecuencia que llegaba a los 60 MHz, con una función especial que luego se haría muy popular: la ayuda a la hora de acelerar la reproducción de contenidos en DVD, que suponía un respiro para las CPUs de la época.

 

 

Otra de las legendarias fue 3dfx, que lanzó su exitosa Voodoo1 en 1996 y que curiosamente se centró específicamente en acelerar 3D, sin prestar atención alguna en el motor 2D necesario también para muchas de las tareas convencionales. De hecho, los usuarios necesitaban tanto una gráfica 2D como esta gráfica para luego acelerar sus juegos. La GPU estaba fabricada en escala de 0,5 micras, tenía 1 millón de transistores y una frecuencia de reloj de 50 Mhz, además de dar soporte a DirectX 3.

 

 

NVIDIA tardaría un poco más en llegar, pero ya no abandonaría su papel protagonista. El primero de sus modelos de éxito fue el NVIDIA NV3 -también conocido Riva 128- que apareció en 1997 y que era compatible con DirectX 5. La tarjeta era una maravilla para su época: proceso de fabricación de 0,35 micras, frecuencia de 100 MHz, y 3,5 millones de transistores que ofrecían 1,6 Gbytes por segundo de ancho de banda, una cifra notable.

 

 

Otro fabricante que apareció y desapareció del mercado fue Rendition, cuya tarjeta Verite 2100 -y su sucesora, la 2200- fue lanzada en 1997 con la posibilidad de elegir el modelo con ranura PCI como otro basado en AGP, la que por entonces comenzaba a ser el estándar de facto para la industria de los gráficos. Esta GPU era compatible con DX5, tenía una frecuencia de trabajo de 50 MHz y estaba fabricada en un proceso litográfico de 0,35 micras.

 

 

Matrox también fue otra de las legendarias del mercado, y en 1998 lanzaría su mítica G200, una GPU a 85 MHz con soporte DirectX 6 y un proceso de fabricación en 0,35 micras. Su memoria de 16 Mbytes era ya destacable, como también lo fue la salida de televisión de algunos de los modelos comercializados, como las célebres Millenium y Mystique.

 

 

Intel nunca entró de lleno en este mercado, pero sí que se aproximó al segmento de las gráficas dedicadas -otra historia es la de Intel en gráficas integradas- donde por ejemplo lanzó su i740, una aceleradora 3D a 55 MHz y con una GPU con 3,5 millones de transistores, cuyo rendimiento y éxito fueron limitados, lo que probablemente marcó el camino de Intel en este sector que abandonó muy pronto.

 

 

A partir de ahí empezaron a surgir gráficas cada vez más potentes, pero el mercado se volvió demasiado competitivo para muchas empresas que tuvieron que ir diciendo progresivamente adiós a la industria. 3dfx, Rendition, Matrox, o S3 fueron víctimas de la supremacía de NVIDIA y ATI, que se hicieron claramente con el sector con la llegada del nuevo milenio.

 

 

Lo demuestran la avalancha de GPUs que ambas han desarrollado y que el artículo de MaximumPC -extensísimo- también incluye, destacando los modelos más importantes en una lectura especialmente recomendable para todos los que hemos vivido los primeros años de este mercado. Lo que ha quedado claro es que la evolución de las GPUs está siguiendo un camino distinto al de los procesadores convencionales, y ahora hay un importante apartado software: la computación GPGPU marca el futuro de estas soluciones, cada vez más capaces no sólo en computación gráfica, sino en tareas de propósito general.

 

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