50 consejos para acelerar el PC

50 consejos para acelerar el PC
12 de agosto, 2009

Desde TechRadar nos proponen cincuenta consejos o trucos para mejorar el rendimiento del PC sin tener que gastar dinero en actualizar componentes. Enfocados a mejorar la velocidad de ordenadores con sistemas Windows, estos tips están destinados a optimizar el hardware, el sistema operativo y las aplicaciones más relevantes de la plataforma.

 

Complementando otros especiales disponibles en la Zona Práctica de MuyComputer, como los ”Trucos para acelerar tu PC”, os ofrecemos un amplio resumen de estos consejos avanzados.

 

Optimización del hardware

 

Lograr un PC rápido pasa en primer lugar por la optimización del hardware, la base para lograr las máximas prestaciones del sistema operativo y aplicaciones. No todos los procedimientos listados son sencillos de implementar para todos los usuarios y algunos pueden poner en riesgo tu equipo o el funcionamiento del software, pero no cabe duda que su puesta en marcha puede lograr un aumento de rendimiento notable en todas las áreas del sistema, sin necesidad de gastar en la actualización de componentes de mayores prestaciones. Entre ellos destacamos:

 

Actualización y configuración de la BIOS.

 

Este sistema básico de entrada/salida es un software básico instalado en la placa base que gestiona la comunicación de bajo nivel del hardware del sistema y que permite mediante una interfaz generalmente en modo texto, configurar multitud de opciones. La BIOS se almacena en un chip de memoria pinchado en la placa base y de tipo ROM-EEPROM, memoria de sólo lectura borrable eléctricamente, lo que permite actualizarla y modificarla.

 

 

Y esa sería la primera acción a realizar ya que la actualización de la misma nos permite directamente mejorar las prestaciones, corregir errores y añadir nuevas características y compatibilidad con nuevo hardware. Para ello los fabricantes de placas base publican en sus páginas web las últimas versiones de las BIOS, la herramienta software para actualizarla y guías sobre el método a emplear.

 

La actualización en las placas base más modernas no requiere excesivos conocimientos y se realiza generalmente directamente en el sistema operativo mediante una aplicación Windows típica proporcionada por el fabricante, que es capaz de escribir en la memoria. Además, algunos ensambladores implementan ya sistemas de doble BIOS que limitan el riesgo de que un procedimiento mal efectuado o que un simple fallo de corriente dé al traste con el procedimiento de actualización, lo que irremisiblemente en la mayoría de casos dejaría nuestra placa base inservible, ya que el coste de la reparación sería superior al de la propia placa.

 

Es el caso de placas base más antiguas, el tema se complica, ya que la actualización se realiza generalmente mediante un disquete de arranque en modo DOS puro y como decíamos sin posibilidad de error, por lo que es preciso identificar perfectamente el fabricante de la placa, modelo y versión, realizando una copia previa de la misma. Seguir las instrucciones al pie de la letra y no efectuar la actualización sino estamos seguros de lo que hacemos son normas imprescindibles en este caso.

 

 

Una vez actualizada las posibilidades de configuración de la BIOS son elevadas aunque en el artículo de referencia nos proponen las opciones más interesantes, siempre teniendo en cuenta que buscamos lograr un mayor rendimiento. Entre ellas destacan el apagado de dispositivos integrados en la placa que no usemos (chip de sonido, audio, red, etc.) lo que acelerará el procedimiento de arranque y puede ser complementado en el administrador de dispositivos para cancelar el resto de dispositivos en uso.

 

Otra de las acciones a realizar (entre las múltiples del apartado de la BIOS) para acelerar el arranque sería el apagado de la prueba de memoria extendida, la colocación del disco duro como primer dispositivo de arranque y evitar el chequeo y carga de unidades USB innecesarias. Existen bastantes más aunque no forman parte del contenido del artículo.

 

Overclocking de la CPU, GPU y memoria. 

 

Estas técnicas para aumentar los valores de serie de frecuencias o voltajes, son otro de los aspectos que mejoran directamente el rendimiento general de los equipos aunque como el apartado de la BIOS no está al alcance de todos los usuarios y puede tener sus riesgos, si bien la mayoría de fabricantes ofrecen aplicaciones para el sistema operativo con funciones que permiten efectuar técnicas de overclocking sin tener que tocar los valores de la BIOS. Además, las placas base modernas cuentan con modos automáticos que facilitan enormemente la tarea y minimizan los riesgos, aunque hay que tener en cuenta que su empleo no está cubierto por la garantía del componente en cuestión.

 

 

Especialmente significativo en el aumento de rendimiento es el aumento de la frecuencia del microprocesador, cuya mayoría de modelos permiten “subir de vueltas” entre un 10 a un 20 por ciento su frecuencia de serie, funcionando de manera estable, sin necesidad de sistema de refrigeración especiales o técnicas avanzadas.

 

Algo similar sucede con los chips gráficos, donde potentes aplicaciones de terceros se unen a herramientas sencillas de NVIDIA y ATI capaces de modificar la frecuencia del núcleo, memoria, voltajes o la potencia del ventilador encargado de su refrigeración. También con los chipset integrados Intel Graphics Media Accelerator (GMA) que están instalados en una buena parte de portátiles, para los que están disponibles aplicaciones como GMABooster que mejora bastante la configuración por defecto.

 

También la memoria RAM puede ser objeto de técnicas de overclocking modificando los tiempos de Latencia CAS (CL), Retardo RAS – CAS (tRCD), Tiempo de precarga de RAS (tRP) o Tiempo de precarga de RAS (tRAS). La técnica aquí es de prueba y error hasta que con el mínimo valor el equipo funcione de manera estable, siempre asegurándose que puedes restaurar la BIOS a sus valores por defecto, en caso de que un error grave te impida el acceso.

 

Más ajustes

 

El artículo hace mención a otros apartados para mejorar el rendimiento como suspender el modo de reducción de ruido de discos duros; la ampliación en el administrador de dispositivos de la memoria caché de las unidades de almacenamiento; el uso de Ready Boost, una tecnología de caché de disco incorporada a partir de Windows Vista y que hace uso de memorias USB basadas en Flash o el uso de formatos CompactFlash normalmente más rápidos y que también trabajan con ReadyBoost para mejorar el rendimiento.

 

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