Músicos contra antipiratería

Músicos contra antipiratería
5 de septiembre, 2009

Una coalición de organizaciones del mundo de la música británica, que representa a músicos tan importantes como Paul McCartney o Elton John, han emitido una dura declaración contra la legislación que prepara el gobierno británico para suspender el servicio de Internet a los usuarios que realicen descargas ilegales. Según el diario británico The Guardian, esta postura pública abre una brecha entre los creadores de música y sus sellos discográficos, los verdaderos impulsores de una normativa calificada por los músicos como extraordinariamente negativa y fuera de toda lógica.

 

La Coalición de artistas (FAC), la Academia Británica de compositores y autores (Basca) y el sindicato de productores de música (MPG) unen fuerzas para oponerse a la propuesta de legislación que vuelve a contemplar la suspensión del servicio a Internet de los usuarios. Una medida descartada en principio en junio, pero que regresa con fuerza tras las presiones de las discográficas y organizaciones de derechos de autor.

 


 

 

Esta coalición se une a las asociaciones de Internautas, e grupos activistas por la privacidad de la Red, proveedores de servicios y diputados, contra la normativa que prepara el secretario de comercio británico. Sin embargo las críticas de compositores, productores y especialmente estas grandes estrellas, supone un cambio cualitativo.

 

La coalición recuerda el fracaso de las 30.000 demandas judiciales en Estados Unidos, ?que deberían ser demostración suficiente para que este tipo de políticas no se pongan en marcha por ningún gobierno?, dicen, apostando por el contrario por una reevaluación del modelo empresarial tradicional, nuevos modelos de negocio, distribución y acuerdos de licencias, que permitan a la industria incorporarse a la era digital perdida, frente a la estrategia seguida hasta ahora de demandas y restricciones contra los usuarios que únicamente han conseguido abrir una profunda brecha entre los músicos y sus seguidores.

 

 

Una brecha que según The Guardian, se abre ahora entre las discográficas y los mismos autores.

 

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