Máquina Doomsday sigue activa

Máquina Doomsday sigue activa
23 de septiembre, 2009

La máquina del “Juicio Final”, supuestamente construida por los soviéticos en los tiempos de guerra fría extendida hasta la caída del muro de Berlín, con el objetivo de desencadenar un holocausto nuclear sobre el planeta si un ataque atómico masivo era detectado sobre suelo ruso y no quedara nadie con vida para contraatacar, sigue activa, según un coronel soviético encargado de modernizar el ingenio en 1.985. Fantasía o realidad, la historia de “Doomsday” es una buena muestra de la estupidez humana.

“Perimeter”, nombre técnico de la supuesta máquina del apocalipsis construida por los soviéticos hace 25 años, garantizaría una respuesta automática contra un ataque nuclear estadounidense, incluso si desapareciera el Kremlin, el Ministerio de defensa o la red de comunicaciones.

La computadora contaría con una red de vigilancia sísmica con sensores de presión y de radiación en suelo y aire que confirmaría detonaciones reales y estaría diseñada para un funcionamiento totalmente autónomo. Una vez activada, las máquinas se harían cargo de la situación (tipo película Terminator) y activarían armamento estratégico secreto y protegido en un ataque termonuclear contra Estados Unidos y sus aliados, de tal dimensión que arrasaría el planeta.

Según la información esta máquina seguiría funcionando, aunque la realidad es que no hay pruebas de que un ingenio así llegara a ser construido. El coronel ruso que asegura trabajó en su mantenimiento y modernización explica que el verdadero motivo de su creación no fue lanzar un ataque nuclear, sino mantener el entusiasmo entre la élite militar soviética y frenar a los extremistas en una de las épocas más comprometidas de la historia humana. “No importaba lo que sucediera, todavía habría venganza y los que nos atacaran serían castigados”, explican.

“Perimeter” se habría construido tras la instalación de los misiles Pershing II en las bases alemanas occidentales en 1.983. Los estrategas militares soviéticos suponían que únicamente tendrían en diez y quince minutos desde un ataque. Habida cuenta de la paranoia de la época no era inconcebible que cualquier error en el sistema de radares hubiera desencadenado una catástrofe.

“Perimeter” además de un arma de disuasión al filtrar su posible construcción, resolvería ese problema, confirmando detonaciones reales en suelo soviético. “Por eso creamos el sistema, para evitar un error trágico”, indican, además de “quitarle la responsabilidad única a políticos y militares”. ¡¡¡QUÉ MIEDO!!!

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