MSI Bing Bang Trinergy

MSI Bing Bang Trinergy
10 de diciembre, 2009

Nunca es tarde para recordar que la placa base es un componente esencial para el correcto funcionamiento de un equipo. Y más aún si lo que se pretende es “forzar” el sistema más allá de los valores nominales de velocidad y voltaje. Para este tipo de usuarios extremos los fabricantes ofrecen productos muy especiales, como esta placa de MSI.


Con un zócalo LGA 1156 y el nuevo chipset Intel P55 los fabricantes tienen un poco más complicado implementar soluciones multi GPU por encima de dos tarjetas gráficas. Y como respuesta a esta dificultad, NVIDIA propone un chip-bridge denominado nForce N200. MSI lo ha utilizado en su placa Trinergy dentro de la nueva gama Big Bang de productos extremos para entusiastas, donde a estas alturas se echa de menos otro modelo: Fuzion. Esta placa contaría con el chip Lucid Hydra 200 (www.lucidlogix.com) que en teoría permitirá combinar tarjetas de distintas marcas y tecnologías para conseguir un incremento del rendimiento gráfico.

Sea como fuere, con esta solución es posible tener tanto triple XFire como triple SLI o SLI combinado con PhysX. Eso sí, el chip de NVIDIA es el más caliente de la placa en funcionamiento, incluso por encima del chipset Intel, a pesar de que las aletas de su disipador son notablemente más pronunciadas y se benefician del flujo de aire del ventilador de la CPU. En pleno funcionamiento, se han medido 55 grados en el chip nForce N200, mientras que en el resto de componentes será extraño superar los 40 grados.

Construcción exquisita

La placa Trinergy hace valer su elevado precio gracias a diferentes argumentos. Los condensadores Hi-c son los únicos que se pueden ver en la placa, y eso a pesar de que son más caros que los convencionales. Además, el sistema de heat pipes que saca el calor de las fases de potencia está sobredimensionado para conseguir mejores propiedades termodinámicas.

Los resultados son satisfactorios y sólo al final del circuito de refrigeración se rozan los 40 grados, con menos de 35 en el resto de las zonas de influencia de este sistema de disipación. El perfil de casi todos los componentes en la superficie de la placa es muy bajo y contribuye a impedir que se obstaculice la instalación de tarjetas de expansión. Incluso los zócalos de memoria están suficientemente separados de la CPU para evitar que el ventilador tropiece con módulos que tengan sistemas de refrigeración con aletas prominentes, algo que si duda apreciarán los usuarios más avanzados.

La electrónica es otra contribución a la causa para esta placa base, con un sistema de medición de voltajes en la placa mediante multímetro y sondas de medida, de especial interés para los overclockers extremos. También hay un conjunto de interruptores para anular las protecciones control sobre voltajes para la CPU o la memoria, aunque desde luego no debería tocarse salvo que se sepa muy bien qué se está haciendo. También hay pulsadores capacitivos para el encendido, el reinicio o la activación del modo “green” para ahorro de energía. Son botones super sensibles que redimen a MSI del mal tacto de los pulsadores mecánicos de otras placas en el pasado.

Pero el botón realmente “mágico” es el OC-Genie. Un pulsador que una vez accionado, pone en marcha un sistema de optimización de los parámetros de funcionamiento del sistema para conseguir un aumento de la velocidad fiable, estable y seguro. El resultado es realmente óptimo, en tanto en cuanto no hay que preocuparse de nada y se consigue aumentar la velocidad sin hacer realmente nada. Un elemento de valor añadido para usuarios entusiastas de la tecnología pero no necesariamente de “cacharrear” con ella.

Como guinda, está el accesorio OC Dashboard, que permite monitorizar en una descriptiva pantalla externa el estado del arranque o de funcionamiento de la placa, e incluso actuar sobre la frecuencia del bus del sistema para la práctica del overclocking. Los profesionales preferirán usar la BIOS para conseguir el máximo rendimiento, pero los usuarios “de a pie” tienen en este accesorio un elemento de valor añadido interesante. En el fondo hay material para justificar los más de 300 euros de placa, al mismo nivel de precio que los modelos X58 para procesadores LGA 1366.

Estabilidad

Con OC Genie activado, procedimos a pasar las pruebas habituales de rendimiento, y si bien los valores obtenidos dependen evidentemente de los componentes instalados, lo cierto es que no hubo problemas de estabilidad. Tampoco durante el funcionamiento normal , aunque sí fue complicado llevar a los cuatro módulos DDR3 2.133 hasta su frecuencia máxima, con 2.000 MHz como valor “usable”.

Otras formas de llevar esta placa a modos de trabajo por encima de sus valores nominales es mediante el panel de control de software, que dispone de distintos perfiles preconfigurados y también acceso a los perfiles configurados en la BIOS. En cuanto a la memoria, un parámetro que hubo que tocar a mano en todos los casos fue el de la temporización de los comandos, que por defecto estaba siempre en el modo 2T, aunque en 1T no hubo problemas, al menos para velocidades de 1.600 MHz.

Conectividad

MSI sigue con su conectividad eSATA autoalimentada, de modo que no hace falta usar alimentación externa adicional. Además cuenta con un número de conexiones excepcional para USB y también doble conexión Ethernet Gigabit y FireWire. Los puertos SATA en placa son suficientes para conectar diez discos y configurarlos de manera independiente o en modos RAID.

Por su parte el audio está formado por un conjunto de chip integrado en placa ALC889 de Realtek junto con una tarjeta de expansión (Quantum Wave Audio) que se conecta en un puerto PCI-e x1. El conjunto ofrece modos de audio compatibles con THX TruStudio PC y Creative EAX Advanced HD 5.0. Se trata de modos “mejorados” para gaming esencialmente, sin que sean realmente específicos para alta fidelidad como los ofrecidos por otros fabricantes y supone un nuevo giño al público objetivo de este exclusivo componente.

La optimización del uso de las fases de potencia es ya una característica habitual, y en esta placa ya no se hace uso de espectaculares LEDS encendiéndose y apagándose para mostrar dinámicamente el número de fases en uso. Ahora se usa un discreto LED que muestra numéricamente cuántas fases están activas. Además, existe un modo en el cual se pueden apagar todos los LED de la placa. De todos modos, hay que tener en cuenta que para obtener el máximo rendimiento no se puede exigir un ahorro de energía más allá del que se obtiene con la gestión dinámica de fases o el apagado de los LEDS.

Echamos de menos…

En una placa como esta se echa de menos que ya exista compatibilidad nativa con las tecnologías USB 3.0 y SATA III 6 Gbps. No es nada que no se pueda incorporar mediante tarjetas de expansión, pero en un momento cuando otros fabricantes ya ofrecen estas tecnologías, sería bueno contar con ellas. De todos modos, no se trata de una carencia que se vaya a traducir en un menor rendimiento global. Los discos duros SATA III, por ejemplo, están limitados por la tecnología magnética y sólo con modos RAID se podría poner al límite SATA II. USB 3.0 sí supone una ganancia inmediata, pero aún no hay demasiados productos USB 3.0 comerciales.

Conclusiones

MSI sigue ofreciendo series especiales para overclockers y entusiastas en sus placas base, y este modelo Big Bang Trinergy supone mejorar apartados como la compatibilidad con triple SLI, el audio compatible con tecnologías específicas para gaming o la facilidad con la que se puede practicar overclocking con total seguridad o la complejidad con la que los overclockers extremos pueden poner a prueba la electrónica de la placa subiendo voltajes hasta límites realmente peligrosos.

En resumen, una placa que lleva la plataforma Intel P55 a su máxima expresión y que recomendamos para usuarios avanzandos que puedan amortizar la inversión de hacerse con lo último en hardware para montar el equipo de sus sueños.

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