El paro llega a la SGAE

El paro llega a la SGAE
15 de enero, 2010

Los currantes ‘de a pie’ (aunque no lo creas también los hay) de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) han remitido una carta a la Ministra de Cultura ante “la alarmante situación que vive la institución”. La causa hay que buscarla dentro y no fuera explica el Comité de Empresa que denuncia el despilfarro fruto de los caprichos de su presidente Eduardo Bautista que gasta “ingentes cantidades de dinero” para sostener “empresas con ánimo de lucro que resultan deficitarias”. La primera consecuencia, un 25% del personal al paro.

 

A la SGAE, la organización que por deméritos propios ha desbancado a la Hacienda pública como “la más odiada del país”, le crecen los enanos fuera y dentro de la institución. No es la primera vez que los trabajadores “de a pie” de la SGAE denuncian la política y gestión de la Junta Directiva de la sociedad con su presidente Eduardo Bautista a la cabeza, aunque nunca lo habían hecho de forma tan contundente.

 


 

 

Los trabajadores de la SGAE han pedido al Ministerio de Cultura que intervenga en la entidad con “auditorías externas e independientes” ante los “desproporcionados” gastos del presidente de la entidad. Los trabajadores advierten de la posible inviabilidad económica de los “megaproyectos” que la SGAE quiere poner y ha puesto en marcha en los últimos meses, como la apertura de una sede en el Palacio del infante don Luis de Borbón, situado en Boadilla del Monte, Madrid.

 

“Si resultan inabordables en la fase de construcción y rehabilitación de edificios tanto en el extranjero (70 millones de dólares) como los megaproyectos en España (300 millones de euros) cifras declaradas por el Director del Proyecto Arteria; resultará un desastre económico en su sometimiento posterior con compromisos de mantenimiento inasumibles”, denuncian los trabajadores.

 

“Las primeras consecuencias de esta política es la presentación de un plan que supone la destrucción del 20 al 25% de los puestos de trabajo en una primera fase, y todo esto con cargo a los fondos públicos”, explican. Un deterioro que puede conducir a la desaparición de la SGAE después de ciento diez años de existencia y la consiguiente pérdida de nuestros puestos de trabajo, dicen.

 

 

Se impone una auditoría independiente para saber lo que está pasando en una sociedad en teoría “sin ánimo de lucro” que ingresa una buena parte del canon digital arbitrario e injusto que pagamos todos. Sociedad, cuyo deterioro institucional y desprestigio es galopante y cuyas polémicas actuaciones han abierto una brecha quizá insalvable entre autores y usuarios, principalmente internautas
 

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