Análisis de Windows 8 Developer Preview

Análisis de Windows 8 Developer Preview

Ficha técnica

La historia de la informática está llena de revoluciones. Del ordenador que ocupaba cientos de metros cuadrados en oscuros sótanos a conquistar los escritorios, del disquette a Internet, del fósforo verde a la alta definición… Echando la vista atrás hay pocas empresas que hayan sobrevivido a tantos cambios con buena salud y ancladas firmemente a la actualidad, y no hay duda que Microsoft es una de ellas.

Así que cuando todo apunta a que la revolución de la movilidad pueda dar una vuelta de tuerca más con el asentamiento de los tablet, los responsables de la compañía han reaccionado, y la reacción la hemos podido ver hace poco y se llama (aunque no es seguro que este vaya a ser su nombre definitivo) Windows 8. Solo el tiempo dirá si gracias al nuevo Windows en Redmond seguirán estando en juego.

Microsoft ha vuelto a dar que hablar con un sistema operativo, y ha vuelto a hacerlo en una conferencia de desarrolladores, un terreno en el que la compañía de Redmond se mueve a sus anchas. Han presentado una versión preliminar del nuevo Windows, un nuevo sistema operativo del que una de las novedades más importantes es que se ha adaptado a la experiencia táctil y concretamente a los nuevos tablet.

En el laboratorio de MuyComputer hemos descargado e instalado esta versión de evaluación en una de las máquinas que se está utilizando en los laboratorios de Microsoft para pruebas y desarrollos: el tablet Acer Iconia Tab W500. Se trata de un ordenador tablet convertible con el procesador AMD C-50 de 1GHz, 2 Gbytes de RAM y un disco de estado sólido de 32 Gbytes, aparentemente la máquina perfecta para recibir como merece a un nuevo Windows.

Algo importante que comentar es que, como se puede comprobar en la imagen de arriba, se confirma que el número de versión de Windows 8 va a ser 6.2. Esto, como ya hemos apuntado anteriormente, hace que se mantenga la compatibilidad de aplicaciones con Windows 7 e incluso Windows Vista en las versiones para X86.

De la instalación poco se puede decir. El proceso es idéntico que con el anterior Windows 7, utilizamos un pendrive con el software oficial de Microsoft DVD-tool para convertirlo en disco de arranque e instalación.

Después simplemente proporcionar los datos de la conexión inalámbrica, los de la cuenta Live (opcional) y estábamos en marcha. Solamente tuvimos que instalar de nuevo el controlador BlueTooth y el software para que detectara la rotación de la pantalla desde la página de Acer y estábamos en marcha.

Una bienvenida sorprendente

Lo primero que llama la atención al iniciar el sistema es que la pantalla de bienvenida es realmente un centro de información. Además de una imagen de fondo podemos ver el estado de la conexión, el de la batería y el de otras aplicaciones como el correo o la mensajería instantánea. Es el primer aviso de que estamos frente a una filosofía diferente: ya no nos da la bienvenida el escritorio (o una escueta pantalla en la que introducir usuario y contraseña) sino que desde el primer momento tenemos información a mano.

Este primer acercamiento ya deja muy claro el cambio de rumbo de Microsoft ya que se trata de una solución evidentemente orientada a los tablet. Al superar esta pantalla de bienvenida deberemos identificarnos (si así lo hemos escogido) y podemos hacerlo con una cuenta Live ID. Eso hará que podamos acceder directamente a todos los servicios Live que se encuentren instalados en el ordenador. Eso sí, tendremos que esperar a la versión beta para disfrutarlos.

Al introducir nuestro nombre y contraseña nos recibe otra sorpresa: el teclado virtual. Se trata de un teclado inspirado en el de Windows Phone 7. Es decir, se trata de un teclado virtual muchísimo más sensible, mejor diseñado y racional que el que encontrábamos con Windows 7. Se basa en el excelente teclado virtual de Windows Phone 7. No hay duda que puede competir de tú a tú con teclados virtuales como el del iPad o el de los tablet Android. Es más, personalmente lo prefiero a ambos.

Windows también viaja en Metro

Pero la sorpresa más importante aparece a continuación. Al ingresar nuestro usuario y contraseña no nos recibe el escritorio, tal y como lo hacía desde los tiempos de Windows 3.1. En efecto, una vez superada la pantalla de conexión a nuestra cuenta de acceso (Live o no) nos recibe el famoso interfaz Metro.

Hace tiempo y al comprobar las bondades de este interfaz para Windows Phone 7 se insinuó la posibilidad de que éste sistema operativo pudiera adaptarse para su uso en tablets. Microsoft lo negó tajantemente (y probablemente alguno estaría sonriendo para sus adentros). Nadie dijo que en cambio Metro no fuera a viajar fuera de los teléfonos móviles.

Pero centrémonos en el escritorio en formato Metro. Tal y como comprobamos con Windows Phone 7, el diseño del interfaz con las famosas “tiles” es todo un acierto para un dispositivo táctil. Funcionan a la vez como generosos botones de acceso para las aplicaciones y funciones principales y también otorgan información que proporciona dicho programa o función.




Las “tiles”, igual que en Windows Phone, pueden reorganizarse, cambiar de tamaño y disponerse de distinta forma según nos convenga para tener a mano la información y el acceso a las aplicaciones que más utilicemos. También podemos formar grupos y darles nombre. Desplazando el escritorio hacia la derecha podemos ver el resto de “tiles” y acceder a ellos de forma realmente intuitiva. En la imagen podéis ver las “tiles” de Windows 8 comparadas con las de Windows Phone 7.

Cuestión de orientación…

Una de las grandes diferencias con el Metro de Windows Phone 7 es que podemos disponer del interfaz tanto en vertical como en horizontal. Solamente rotando el tablet podremos acceder a las dos configuraciones de forma inmediata. Otra diferencia es el icono que permite el acceso a un escritorio de Windows más tradicional, pero eso lo veremos más adelante.

Las aplicaciones diseñadas para Metro disponen de tres resoluciones fijas y ofrecen siempre dos menús de contexto. El primero es el de las funciones de la propia aplicación, que podemos invocar arrastrando de abajo hacia arriba en el borde inferior de la pantalla. En segundo lugar están lo que en Microsoft denominan “charms”. Un menú donde se puede acceder al escritorio, configurar dispositivos, compartir elementos, modificar ciertas configuraciones y acceder al menú de búsqueda.

Este último supone el segundo shock para cualquier usuario de Windows. El menú de inicio tampoco está. Ahora le sustituye la mencionada herramienta de búsqueda que permite encontrar aplicaciones, configuraciones, archivos y acceder a funciones de búsqueda de los programas como la búsqueda de la red mediante Internet Explorer. Este es un cambio que costará mucho asimilar a los usuarios de Windows, pero que centraliza todas las tareas de búsqueda y acceso.

Finalmente el menú de configuración o “settings” permite modificar ciertos parámetros, entre ellos las del acceso a la red, el sonido, la luminosidad de la pantalla, las notificaciones del sistema y el tipo de teclado. También es el único sitio aparentemente desde el que podremos apagar el ordenador (además del botón físico del equipo).


Aplicaciones metro

Hay una serie de aplicaciones de ejemplo que muestran perfectamente la filosofía de la nueva “generación” de aplicaciones Windows destinadas a Metro. Son programas sencillos con pocas opciones pero que realizan tareas de forma eficaz.

Muchos de ellos, como hemos adelantado, muestran información de su funcionamiento el los propios tiles del interfaz principal. Es el caso por ejemplo de la aplicación Socialite para consulta de redes sociales, la de las noticias, valores en bolsa o el tiempo (que curiosamente no puede configurarse, aparentemente, para dar la temperatura en grados celsius).

Podemos pasar de una aplicación a otra que esté abierta desplazando el dedo de izquierda a derecha desde el borde de la pantalla. Si al realizar este desplazamiento no lo completamos, es decir, dejamos la ventana de la segunda aplicación a medio camino, las ventanas de las dos aplicaciones convivirán en la pantalla (similar a la disposición que se consigue con el Aero snap de Windows 7). Eso sí, se precisa una resolución suficientemente alta para ello. Si una de las aplicaciones tiene abiertas varias ventanas podemos elegir con cúal va a “convivir”.

Una de las aplicaciones que se muestran es el panel de control de Metro. A través de él podemos acceder a una serie de opciones como la información de usuario, personalización de distintos fondos e imágenes, configuración de conexiones inalámbricas… Interesante el apartado que permite la sincronización de configuraciones con otro PC.

Podemos sincronizar desde los temas e imágenes de fondo hasta el historial o los marcadores del navegador e incluso algunas password. Esto hace que, siempre que nos conectemos con nuestro Live ID, podamos tener la misma experiencia de uso sea cual sea el PC que estemos utilizando.

Otro apartado interesante es el que encontramos bajo la etiqueta “General”. Además de poder configurar nuestra zona horaria o el comportamiento del teclado táctil (con muchas opciones), podemos acceder a dos servicios únicos de Windows 8: las opciones Refresh y Reset. La primera permite volver a cargar el sistema operativo sin modificar ni datos ni las aplicaciones.

La segunda opción permite devolver el ordenador al estado original borrando todos nuestros archivos. Son acciones que se realizan en pocos minutos (muchos menos que una reinstalación) y que apenas necesitan intervención del usuario. Puede solucionar muchos problemas de forma sencilla.

Volviendo a las aplicaciones instaladas encontramos el Internet Explorer 10. No se trata de la versión para escritorio, sino una adaptada a las peculiaridades del entorno Metro. El navegador en este formato es muy rápido y más sencillo de utilizar para ordenadores con pantalla táctil. Al comenzar a teclear una dirección no solamente muestra sugerencias sino una ventana con una serie de iconos de generoso tamaño con dichas sugerencias, para que nos sea más cómodo elegir la página a visitar señalando con el dedo.

Una peculiaridad que ha levantado mucho revuelo es la imposibilidad de instalar complementos al navegador, lo que impide por ejemplo instalar la aplicación flash o el propio Silverlight de Microsoft. Para este tipo de complementos tendremos que utilizar el navegador tradicional de sobremesa.

La ausencia de complementos (y otros avances aplicados de la versión 10 del navegador) se traduce en un acceso a las páginas realmente rápido y un render de las mismas impecable hasta donde hemos podido ver. De westa forma toda la parafernalia multimedia se encomienda a la compatibilidad del navegador con HTML5.

Tras un tiempo manejando las aplicaciones incorporadas está claro que están orientadas a equipos con pantallas táctiles. Curiosamente no está previsto que las aplicaciones para Metro se cierren de forma tradicional (podemos “matarlas” desde el administrador de tareas).

Simplemente permanecen en memoria hasta que esa memoria se necesita. Entonces el sistema pone en suspensión aquellas aplicaciones que considera menos necesarias o utilizadas. Lo que aún no funciona es la tienda de aplicaciones, que según lo que parecen apuntar desde Microsoft va a ser la puerta de entrada exclusiva para aplicaciones metro.

Sobre el escritorio

Si a los usuarios de Windows todo lo anotado hasta ahora le puede resultar un cambio demasiado radical con demasiadas concesiones al mundo tablet, siempre puede refugiarse en el tradicional escritorio. Simplemente pulsando en la tecla Windows o en el icono correspondiente se presentará ante nosotros el tranquilizador aspecto del escritorio de Windows de toda la vida.

Eso sí, con la ya mencionada excepción del menú de inicio y de la búsqueda. En nuestras pruebas hemos instalado numeroso software compatible con Windows 7 que ha funcionado prácticamente sin problemas (salvo algún controlador) en esta nueva versión.

Aunque aparentemente haya pocos cambios una primera exploración revela que también el escritorio ha sufrido su revolución. Lo primero la ya anunciada conquista del interfaz Ribbon para el explorador de Windows. Ahora en la parte superios tenemos concentradas todas las funciones más utilizadas con el explorador.

Aunque es cierto que estéticamente no es lo más atractivo, lo cierto es que es bastante útil, sobre todo si se utiliza un tablet, tener las funciones a mano sin tener que navegar en menús. Tal y como se anunció, la barra de funciones es personalizable y dispone de varias pestañas.

Es revelador cómo junto con las unidades de disco aparece un icono llamado “media servers” que da una idea de la sinergia de Windows 8 con los sitemas de almacenamiento de contenidos en la nube. Según lo que se ha sabido de los responsables de Microsoft, el aspecto del escritorio y de las ventanas de las aplicaciones aún no es el definitivo. Se espera que se siga caminando en la dirección de favorecer el uso del sistema mediante pantalla táctil, una evolución que como hemos dicho marca esta versión de Windows de forma importante.

Otro cambio importante es la integración por defecto de Windows Defender, que nos encontraremos funcionando junto con el Firewall de Windows desde el primer arranque del sistema. Como de costumbre, sobre todo desde el lanzamiento de Windows 7, Microsoft pone el acento en la seguridad, pero no sabemos si esto hará que los fabricantes de antivirus pongan el grito en el cielo. Se ha preferido frente a Security Essentials por su bajo consumo de recursos, aunque esto tampoco parece definitivo.

Un viejo conocido que ha sufrido un cambio radical es el administrador de tareas. En primer lugar el diseño es distinto del resto de las ventanas de Windows 8 (excepto la del explorador de archivos) ya que luce un diseño más limpio y moderno.

Pero lo realmente importante es la gran cantidad de información que proporciona y las posibilidades que ofrece frente a versiones anteriores. Permite monitorizar procesos y aplicaciones de forma mucho más eficaz incluso con códigos de colores para controlar de un vistazo las aplicaciones o servicios que más consumen.

La aplicación incluso almacena un histórico del funcionamiento de las últimas aplicaciones que hemos ejecutado en el equipo. También permite monitorizar, como en versiones anteriores, el consumo instantáneo de CPU, memoria, unidades de disco, redes… Eso sí, con gráficas mucho más claras y útiles. Otra novedad es la gestión de múltiples monitores. Ahora es posible, por ejemplo, disponer de dos barras de inicio distintas y dos fondos de pantalla en cada monitor.

Prestaciones y comportamiento táctil

Lo primero que hay que apuntar antes de hablar de prestaciones, y así lo hicimos en su momento con las versiones preliminares de Windows 7, es que se trata de un sistema operativo que ni siquiera se encuentra en estado de prueba. Aún así en nuestras pruebas en muy pocas ocasiones hemos conseguido hacer que Windows diera un error (y ver el simpático mensaje que ha sustituido los siniestros pantallazos azules… aunque sigue siendo azul).

Lo que hemos podido comprobar es que se ha trabajado en el núcleo del sistema y en el uso de memoria para optimizar la ejecución de aplicaciones. Esto hace que en general éstas utilicen menos recursos. Además hemos podido comprobar de primera mano en nuestro Iconia W500 que el tiempo de arranque de un mismo es aproximadamente la mitad que con Windows 7.

En nuestras pruebas logramos arrancar en entre siete y ocho segundos. Aún está lejos del objetivo del “instant on” y hay que tener en cuenta que el equipo dispone de un disco de estado sólido, pero teniendo en cuenta el estado de desarrollo del sistema es un impresionante punto de partida.

Sobre las mejoras táctiles hay que apuntar que no solamente se ha cuidado el apartado metro, sino que en el escritorio también podemos disfrutar de ciertas mejoras. Además del mencionado teclado virtual, Microsoft ha desarrollado un potente y nuevo sistema de reconocimiento de escritura que en nuestras pruebas ha funcionado muy bien (aunque el sistema de Windows 7 tampoco era malo).

La experiencia de utilizar la pantalla táctil para seleccionar iconos u opciones de un menú (una tortura a ciertas resoluciones con Windows 7) se ha resuelto con un sistema llamdo fuzzy hit targeting (ya utilizado en Windows Phone 7). Consiste en calcular en tiempo real cuál es la opción o el icono que más probablemente estemos intentando pulsar. Esto que parece tan extraño en la práctica funciona sorprendentemente bien. Incluso en resoluciones altas y pantallas relativamente pequeñas en pocas ocasiones nos equivocaremos.

Conclusiones

La verdad es que nos hemos divertido trasteando con Windows 8 y el Acer Iconia Tab W500. La experiencia comparativa entre usar el tablet con Windows 7 y con esta versión preliminar de Windows 8 es abismal. Microsoft sin duda va por buen camino para ofrecer una muy buena experiencia táctil. En el apartado del desarrollo técnico la verdad es que también muy agradablemente sorprendidos, tanto por prestaciones como por madurez y robustez del sistema.

Las piedras que puede encontrar en el camino se encuentran en dos terrenos de batalla. En primer lugar en el mundo tablet, donde Android e iOS llevan ventaja (por ahora) y aunque Windows 8 con metro es mucho mejor, aún le queda camino para ofrecer una experiencia comparable a la de sus rivales. El otro obstáculo es la reacción de los usuarios de Windows de toda la vida, que incluso en su escritorio tradicional encontrarán unos cambios de interfaz y funcionamiento a los que se deberán adaptar.

Superados estos dos obstáculos Windows 8 se puede convertir en un inédito puente entre el mundo del PC y del tablet e incluso entre el mundo x86 y el mundo ARM, Qualcomm y compañía. Esto sin contar con los puntos de encuentro que se irán tendiendo con otros dispositivos como Smartphones (si finalmente Windows 8 también acabará en éstos) e incluso la Xbox. Unas conexiónes más que interesante que abre muchas posibilidades.

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