Análisis ASUS Rampage Extreme IV

Análisis ASUS Rampage Extreme IV
30 de enero, 2012

ASUS reserva su línea Republic of Gamers (ROG) para los usuarios más exigentes, aquellos que necesitan una base fiable sobre la que montar un equipo de altas prestaciones. Hemos tenido la oportunidad de probar la nueva  ASUS Rampage Extreme IV, basada en el chipset X79 y con tecnología de última generación en el laboratorio técnico de MuyComputer.

Lo primero que llama la atención de la nueva placa de ASUS son sus dimensiones. Para acomodar el arsenal tecnológico que incorpora, los ingenieros han tenido que aumentar el tamaño del PCB hasta los 272 mm. (lo normal son 244 mm.), así que es recomendable asegurarse de que tenemos el chasis adecuado antes de decidirnos por ella (o cambiar de caja, claro).

Como es habitual en productos de esta clase, la placa ofrece un diseño espectacular sobre el que destacan los bloques de perfil plano, un sistema de disipación activo y una distribución de puerto excelente. En el kit se incluyen los discos de drivers, cuatro juegos de cables SATA, el ROG Connect cable, cableado para los sensores y el adaptador para sistemas multiGPU Crossfire o SLI.



La placa también incorpora un curioso invento llamado OC Key. Gracias a esta llave que se conecta al puerto DVI, el usuario puede ver y modificar parámetros clave en tiempo real, monitorizando multitud de datos y sin necesidad de utilizar software de terceros. Tenéis más información sobre sus posibilidades en la web de ROG.

Ficha técnica

La nueva ASUS Rampage Extreme IV está diseñada sobre el chiset Intel X79 y ofrece el nuevo socket  LGA2011 , especialmente diseñado para la última generación de micros. Nos ha parecido un detalle muy interesante la inclusión de un adaptador para socket 1366, que pemitirá a los usuarios que ya hicieron una inversión importante hace poco seguir amortizándola en la nueva placa.

En el apartado de conectividad, la nueva propuesta de ASUS cumple con creces: 8 puertos SATA (cuatro son de 6 Gbps), 8 puertos USB 2.0, 4 USB 3.0, ocho bancos para memoria (hasta 64 Gbytes) y nada menos que cinco ranuras PCI-E. Eso sí, los usuarios que estén pensando montar cuatro gráficas al mismo tiempo deben saber que solo tres funcionarán a 8X. No hay puertos FireWire.

Estamos ante una placa base “para mayores”. ASUS posiciona este producto en un segmento de mercado muy concreto y solo los usuarios más avanzados (y sin problemas de presupuesto) podrán sacar partido a la que calificamos como una de las mejores placas del mercado. Nosotros hemos montado un equipo de test utilizando componentes de última hornada que han pasado por el laboratorio, pero insistimos: si nos decidimos por un producto como este es para acompañarlo de un hardware a su altura.

Hemos realizado nuestras pruebas con un procesador Intel Core i7-3960X, 16 Gbytes de RAM DDR3 1.600 MHz (en cuatro módulos), dos gráficas NVIDIA GTX 280 y la combinación de un disco duro Western Digital Caviar de 1 Tbyte y el OCZ Vertex3 de 240 Gbytes. Lo alimentamos con una fuente de 850W firmada por Antec.

Con estos mimbres, la ASUS Rampage Extreme IV demuestra parte de su potencial y un funcionamiento realmente estable, presentándose como una base ideal sobre la que afrontar procesos de overclocking. El único límite apreciable es el presupuesto en componentes que estemos dispuestos a gastar. Según los números que ha ofrecido durante la sesiones de test sintéticos, esta apuesta se posiciona por encima de otras alternativas X79 como la MSI X79A-DG65  que probamos hace unas semanas y compite de manera directa con una de sus grandes rivales, la G1.Sniper 2 de Gigabyte.

Conclusiones

De vez en cuando los ensambladores nos sorprenden con productos que están más cerca de ser un espectacular ejercicio de miniaturización electrónica que productos destinados al mercado de consumo. La ASUS Rampage Extreme IV es una propuesta brillante, sin prácticamente puntos débiles a excepción de un precio elevado, pero que justifica por calidad de construcción, innovación tecnológica y gusto por los detalles.

Esta apuesta de ASUS ronda los 400 euros, aunque el precio puede variar de forma más o menos notable en función de la tienda que elijamos. ¿Es cara? Teniendo en cuenta el target al que va dirigida y la franja en la que se mueven sus rivales directo no nos lo parece. Es conveniente tener en cuenta que para empezar a sacar partido a un producto como este hay que afrontar una inversión superior a los 1.500 euros en hardware y, si realmente queremos una base de garantías para un equipo de ese precio, conviene contar con lo mejor. Sin lugar a dudas, la ASUS RampageExtreme IV está dentro de esa categoría.

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