Seis prácticas de seguridad que utilizan los expertos

Seis prácticas de seguridad que utilizan los expertos
10 de septiembre, 2015

Los expertos en ciberseguridad, como es evidente, también son usuarios de Internet, navegan, interactúan y consumen contenidos. ¿Qué medidas de seguridad toman? ¿Están al alcance del común de los mortales? A lo segundo la respuesta es un sí rotundo, al menos a grandes rasgos, por lo que no cabe más que explicar el resto.

La información en la que nos basamos surge de un estudio que realizó Google unas fechas atrás, para el cual entrevistó a más de 200 expertos del ramo y a otros 300 usuarios corrientes, en busca de las diferentes prácticas de cada grupo. Lo más destacado es que la mayoría de expertos sí actúan de acuerdo a lo que predican, con alguna excepción. Por el contrario, los usuarios corrientes continúan cayendo en errores básicos, tan básicos que parece mentira que estemos en 2015.

Así, adaptamos y completamos los principales usos de los expertos para que los conozcas y apliques, pues de ello depende tu seguidad en línea. Además, es tan sencillo que ignorarlo es una negligencia. Apunta:

1. Actualizaciones siempre al día

Es lo más importante. El software que utilizas -sistema operativo y aplicaciones, sobre todo aquellas que se conectan a Internet, como el navegador web- debe mantenerse siempre convenientemente actualizado. De nada sirve tener el sistema más seguro del mercado si vas por ahí con agujeros abiertos que corrigieron versiones previas. En definitiva, las actualizaciones hay que instalarlas conforme aparecen.

Consejo: si eres un despistado para estas cosas, activa las actualizaciones automáticas de tu sistema operativo y olvídate.

2. Antivirus, sí

Si usas Windows, el antivirus no es un complemento decorativo que solo está para chupar de los recursos de tu máquina: es imprescindible. Está ahí para protegerte del malware que pulula por la Red y aunque no es la panacea, no utilizarlo es un error grave. Por supuesto, para que su efectividad sea óptima también necesita estar siempre bien actualizado, tanto la aplicación como su base de datos.

Consejo: los extremos suelen no ser buen lugar en el que posicionarse y tan malo es pasar de todo como estar continuamente en modo paranoia, así que no ejecutes más de un antivirus a la vez; de hecho, con uno que tengas instalando sobra.

3. Una contraseña para cada sitio

Al igual que cada puerta tiene su llave, cada sitio que visites o servicio que utilices debería tener su propia contraseña. Repetir claves es otro fallo grave, y es que de comprometerse alguna cuenta podría producirse un efecto dominó que sería crítico si cae la contraseña del correo electrónico. Adicionalmente, crea contraseñas fuertes, no uses palabras de diccionario o composiciones simples.

Consejo: hazlo fácil y…

contraseñas

4. Usa un gestor de contraseñas

Claro que lo anterior tiene un precio: la gestión de contraseñas se complica mucho, tanto que no hay cerebro humano que lo aguante. Para aliviar la carga existen los gestores de contraseñas, muy útiles, muy cómodos y muy seguros si se utilizan de manera correcta. Y no hablamos solo de los que incorporan los navegadores web.

Consejo: antes de elegir, date un margen para evaluar la solución que más te conviene. Una ayudita.

5. Doble autenticación

La doble autenticación, verificación en dos pasos o como se la quiera llamar es cada vez más común, y las hay de diferente tipo: una vez introducidas tus credenciales puedes recibir un código en el correo, en el móvil como mensaje de texto, mediante una aplicación o efectuar la comprobación con dispositivos físicos. Un mundo de posibilidades a explorar, así que no lo dudes: activa esta características allí donde puedas y te importe.

Consejo: pierde unos minutos revisando la configuración de cualquier servicio que utilices, porque es ahí donde encontrarás la opción.

6. Fíjate bien a dónde vas

Descubrir nuevos contenidos en lo inconmensurable de Internet es una gozada, pero hay que hacerlo con un poco de cabeza. Visitar webs desconocidas puede esconder cierto riesgo, por lo que no es mala idea confiar en las referencias que ya se hayan ganado tu confianza, valga la redundancia. Y cuando no llegues a sitios conocidos por la vía habitual, comprueba la URL.

Consejo: hay extensiones para el navegador que te pueden servir, como WOT, que te dará aviso de la reputación del sitio que estás visitando; o HTTPS Everywhere, que forzará el uso de conexiones seguras siempre que se pueda.

Ya lo sabes: ¡cuidarse un poco apenas cuesta!

[Imágenes: Shutterstock]

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