Radeon RX 480, ¿qué supone para el consumidor y para el mercado?

Radeon RX 480, ¿qué supone para el consumidor y para el mercado?
15 de Junio, 2016

El núcleo Polaris 10 de AMD presente en las Radeon RX 480 se ha revelado como un silicio muy potente y con un buen equilibrio en términos de potencia, consumo y precio, pero además ha puesto punto y final a todos los rumores y malos augurios que planeaban sobre el mismo y que como sabemos llegaron incluso a tildarlo de fracaso.

Uno de los artículos más sonados fue aquél de HardOCP, que a pesar de tener un claro toque de resquemor hacia AMD esgrimía algunos argumentos que tenían bastante sentido y que incluso se han acabado cumpliendo, pero que ciertamente estaban mal enfocados.

Ese ha sido sin duda el principal problema desde el principio, no enfocar Polaris 10 de forma adecuada e intentar compararlo con la gama alta de NVIDIA, es decir las GTX 1070 y GTX 1080, cuando como sabemos dicho núcleo gráfico no ha sido concebido para competir directamente con aquellas.

Poniendo a cada uno en su sitio

El GP104 que da vida a las GTX 1070 y GTX 1080 es una solución de gama alta, y como tal tiene un rendimiento y un precio acorde, pero Polaris 10 no es un núcleo que podamos considerar como de gama alta, incluso a pesar de que su rendimiento resulta casi idéntico al de una GTX 980, y el motivo es evidente, hablamos de una nueva generación.

Cuando se produce una nueva generación el concepto anterior de gama alta ya no sirve, así que Polaris 10 es un gama media, o gama media-alta para los más quisquillosos, algo que no admite discusión y que precisamente nos permite darle el enfoque que realmente merece.

Una vez que somos capaces de ubicar correctamente cada solución gráfica en el lugar que le corresponde podemos valorar de forma adecuada lo que supone cada una de ellas, el valor que aporta, y entrar a ver más a fondo su auténtico potencial.

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Elevando el valor calidad-precio-consumo

Actualmente una tarjeta gráfica para jugar en resoluciones de 2.560 x 1.440 píxeles como la GTX 980 cuesta unos 500 dólares, y sin embargo la RX 480 es capaz de ofrecer casi el mismo rendimiento pero con un precio de 199 dólares, menos de la mitad que aquella, y reduciendo el consumo y el calor generado.

Sólo con ese dato basta para ver el salto que representa Polaris 10 y entender mejor las posibilidades que ofrece, no sólo de cara al PC sino también a las consolas, que como sabemos han acabado convirtiéndose en auténticos “ordenadores disfrazados de consola”.

La RX 480 supone muchas cosas para el usuario, pero también para el mercado, y estas son algunas de las más importantes:

  1. Democratiza la realidad virtual, haciendo que sea posible conseguir una buena experiencia sin necesidad invertir mucho dinero en la tarjeta gráfica, una de las piezas centrales y hasta ahora más caras.
  2. Facilita y a la vez “motiva” la actualización de componentes. El usuario siente que “recibe mucho por poco dinero”, algo muy importante ya que podría acelerar la transición por parte de los usuarios de tarjetas gráficas de series anteriores, como las Radeon HD 7000, RX 200 y RX 300, a Polaris 10.
  3. Abre las puertas a la llegada de equipos y sistemas para gaming y VR con nuevos factores de forma, más compactos y también más económicos. Como anticipamos la RX 480 tiene un gran rendimiento pero un bajo coste y un consumo equilibrado, tres claves que la convierten en una solución ideal para dar vida a nuevos equipos compactos, mochilas de realidad virtual, miniordenadores y otros dispositivos similares.
  4. Nos permite ver que el 4K en consolas a precio razonable es posible. Sí, viendo los precios y el rendimiento de las soluciones gráficas de la generación pasada, las GTX 900 y RX 300-Fury, no nos habríamos atrevido a pensar que una PS4 NEO o una Xbox Scorpio capaces de mover juegos a 4K con un coste de 600 dólares fuesen posibles.

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AMD echa un pulso a NVIDIA de la manera más inesperada

Podemos sacar en claro que la RX 480 se presenta como una de las mejores tarjetas gráficas calidad-precio y hemos visto que su impacto en general ha sido realmente grande, pero no debemos olvidarnos de que también reaviva la competencia entre el gigante de Sunnyvale y el gigante verde.

NVIDIA no ha tenido miedo a la hora de golpear primero con las GTX 1070 y GTX 1080 y lo cierto es que las primeras también son un excelente producto, pero su coste es casi el doble que el de las RX 480 y sin embargo la primera sólo sería un 40% más potente que ésta.

AMD no ha seguido la tendencia de NVIDIA. No sabemos muy bien por qué, es decir, si por imposibilidad de adelantar Vega o por verdadera estrategia, pero el caso es que ha sabido jugar muy bien sus cartas.

Hoy nos encontramos ante un mercado que está saturado de soluciones gráficas de gama alta con precios exagerados y que encima se han mantenido estáticos durante demasiado tiempo, algo que ha hecho que acaben siendo muy poco atractivas para los consumidores.

Si a esto unimos el estancamiento claro del mundo del videojuego, donde los avances han sido casi nulos y los requisitos mínimos y recomendados se mantenido casi inalterados durante años, y que esa realidad no va a cambiar a corto plazo nos daremos cuenta de que lo último que necesita el sector del PC es una gráfica más potente que una GTX TITAN X o que una Fury X, ya que los usuarios con presupuestos altos ya tienen gráficas de gama alta y no se sienten realmente motivados para actualizar a algo superior.

El mercado necesita estimulación en la gama media, hay que motivar a aquellos usuarios con presupuestos ajustados que no tienen equipos capaces de mover juegos actuales en 1080p con calidad ultra y total fluidez, y es ahí precisamente donde entra en juego la RX 480. Éstos son los que realmente pueden sentir una auténtica “necesidad” de actualizar, y es ahí donde realmente hay “negocio”.

Por otro lado es importante recordar que la RX 480 supone un claro toque de atención a NVIDIA. AMD deja claro que no está acabada, ni mucho menos, y que aún es capaz de sacarse grandes productos de la chistera.

Con ello a su vez obliga a NVIDIA a lanzar soluciones gráficas que compitan con ella en precio y rendimiento, evitando que los de verde puedan campar a sus anchas por el mercado, algo que en definitiva nos beneficia a nosotros, los usuarios.

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Un futuro brillante

Hemos hecho una mirada al presente bastante completa, pero no debemos ser cortos de miras y por ello queremos terminar con un pequeño vistazo al futuro, algo necesario con Xbox Scorpio y PS4 NEO en el horizonte.

Una de las grandes preguntas que nos hacemos todos ahora mismo sobre la próxima generación es si realmente será capaz de mover juegos en resoluciones 4K. En la mayoría de los casos las respuestas son bastante negativas y muchos creen que no, pero a nivel personal discrepo bastante, y por dos grandes razones:

  • Actualmente los desarrolladores han hecho maravillas con PS4 y Xbox One. A pesar de que sus procesadores son de bajo consumo y bajo rendimiento, de que apenas tienen 6 GB de RAM libres para juegos y de que sus gráficas son de gama baja y gama media-baja hemos visto juegos en 1080p y 30 FPS tan alucinantes como Uncharted 4 y Halo 5, lo que demuestra que la optimización es capaz de hacer cosas que parecen imposibles.
  • Xbox Scorpio será algo más que 6 TFLOPs de potencia gráfica. En serio, no entiendo la ceguera de algunos medios con limitarse a la potencia gráfica, es evidente que importa, pero no es lo único relevante. Debemos tener en cuenta los avances a nivel de APIs y optimización que se puedan producir en un año y medio, las nuevas técnicas de desarrollo y, como no, el uso de procesadores mucho más potentes y de mayores cantidades de RAM. Así, una Xbox Scorpio con un procesador ZEN de ocho núcleos y 12 GB o 16 GB de RAM sería algo más que unos simples “6 TFLOPs”, ya sabéis por donde voy, y no me extrañaría verla con un precio cercano a los 600 dólares.

En todo caso esto último es una valoración personal, y como siempre os invito a que nos contéis la vuestra en los comentarios.

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