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Ni un mes sin una actualización «pocha» de Windows 11
Las actualizaciones de Windows 11 se han convertido en una especie de ruleta para muchos usuarios. En teoría deberían mejorar la seguridad y estabilidad del sistema, pero en la práctica se ha convertido en una tradición que terminen introduciendo nuevos problemas. El parche acumulativo de marzo vuelve a demostrarlo: lo que debía ser una actualización rutinaria ha acabado generando errores que afectan directamente al uso diario del sistema.
El origen del problema está en la actualización KB5079473, publicada el 10 de marzo de 2026 como parte del habitual Patch Tuesday. Tras instalarla, algunos usuarios comenzaron a experimentar fallos al iniciar sesión en varias aplicaciones que utilizan cuentas de Microsoft para autenticarse. El síntoma más visible es un mensaje de error que afirma que el equipo no tiene conexión a Internet, incluso cuando la conexión funciona con normalidad, lo que deja al usuario atrapado en un bucle de autenticación imposible de resolver desde la propia aplicación.
Microsoft ha confirmado el fallo el 19 de marzo, más de una semana después del despliegue de la actualización, y ha explicado que el problema está relacionado con un estado específico de conectividad de red que el sistema puede adoptar tras instalar el parche. Cuando el equipo entra en ese estado, cualquier aplicación que dependa del inicio de sesión con una cuenta de Microsoft puede verse afectada, lo que explica por qué el error se extiende más allá de una sola herramienta.
Entre las aplicaciones afectadas se encuentran servicios bastante utilizados dentro del ecosistema de Microsoft, como Microsoft Teams Free, OneDrive, Microsoft Edge, Word, Excel o incluso Microsoft 365 Copilot. En la práctica, esto significa que un usuario puede quedarse sin acceso a su almacenamiento en la nube, a sus herramientas de productividad o incluso a funciones básicas del navegador si estas requieren autenticación con la cuenta de Microsoft.
Un detalle importante es que el fallo afecta principalmente a cuentas personales, es decir, a usuarios domésticos o pequeñas organizaciones que utilizan los servicios gratuitos de Microsoft. Los entornos empresariales que utilizan autenticación mediante Entra ID (antes Azure Active Directory) no se ven afectados por este problema, lo que limita el impacto en grandes empresas pero deja a muchos usuarios particulares en una situación bastante incómoda.
Como solución temporal, Microsoft recomienda reiniciar el equipo mientras se mantiene una conexión activa a Internet. Esto restablece el estado de conectividad defectuoso que provoca el fallo de autenticación y permite volver a iniciar sesión en las aplicaciones afectadas. Sin embargo, la solución tiene una condición importante: si el sistema se reinicia sin conexión a Internet, es posible que el error vuelva a aparecer, lo que convierte este arreglo en una medida provisional más que en una solución definitiva.
Microsoft ya ha confirmado que está trabajando en un parche para corregir el problema introducido por la actualización de marzo, y se espera que llegue en los próximos días. Mientras tanto, este nuevo incidente vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente: el control de calidad de las actualizaciones de Windows y la sensación de que demasiadas veces los usuarios terminan actuando como probadores involuntarios de cambios que deberían haber sido más que revisados antes de llegar a millones de equipos.
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