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El éxito de Apple con la IA pasa por admitir su derrota
La relación de Apple con la inteligencia artificial es algo que ya nos ha ocupado mucho tiempo, y no ha sido para menos. Precursores en su tiempo, con el lanzamiento de Siri, los de Cupertino no supieron, sin embargo, capitalizar esa enorme ventaja, algo que se hizo evidente cuando se produjo el actual boom de la IA, y vimos como ésta llegaba rápidamente a dispositivos y sistemas operativos de otros fabricantes. El anuncio de Apple Intelligence, aunque tardío, fue prometedor, pero todos los problemas y retrasos en su llegada fueron la confirmación de que, en esta ocasión, no solo habían llegado tarde, es que además solo lo habían hecho a medias, y mal.
En ese contexto empieza a tomar forma lo que podría ser el próximo movimiento estratégico de Apple en el terreno de la inteligencia artificial. Según el periodista Mark Gurman en su newsletter Power On, la compañía habría decidido replantear por completo su enfoque para los próximos años. En lugar de intentar competir directamente con los gigantes que hoy lideran el desarrollo de modelos de IA generativa, la empresa de Cupertino estaría optando por una estrategia mucho más pragmática: convertir el iPhone en el lugar donde conviven todas esas inteligencias artificiales.
La idea, en esencia, consiste en transformar el iPhone en una especie de hub central de IA. En lugar de apostar todo a un único asistente desarrollado internamente, Apple permitiría que distintos modelos y servicios convivieran dentro del sistema operativo. Esto implicaría que el usuario podría elegir qué inteligencia artificial utilizar para cada tarea, mientras que el dispositivo actuaría como el punto de acceso principal desde el que interactuar con ellas.
Uno de los elementos clave de este plan sería la llegada de un sistema de extensiones de IA en iOS 27. Estas extensiones permitirían descargar asistentes y herramientas basadas en modelos externos —como ChatGPT, Gemini o Claude— e integrarlas directamente en el entorno de Siri. Incluso se habla de una sección específica dentro de la App Store dedicada a este tipo de aplicaciones, algo que funcionaría como una especie de sub-ecosistema centrado en inteligencia artificial dentro de la propia tienda de Apple.
Esto no significa que Apple vaya a abandonar por completo el desarrollo de su propio asistente. Al contrario, la compañía también estaría trabajando en una reconstrucción de Siri, que durante años ha sido uno de los puntos más débiles de su ecosistema. Parte de esta mejora pasaría por utilizar tecnología de Gemini, el modelo de inteligencia artificial de Google, con el objetivo de que el asistente funcione correctamente desde el primer momento al configurar un nuevo iPhone.
Este enfoque supone un cambio importante respecto a la narrativa que dominaba la industria hace apenas un par de años. Mientras muchas empresas intentan demostrar que poseen el modelo más avanzado o el chatbot más capaz, Apple parece haber llegado a una conclusión distinta: el verdadero valor puede estar en controlar la plataforma desde la que se utilizan todos esos servicios. En otras palabras, aunque otros desarrollen los modelos más potentes, el iPhone seguiría siendo el dispositivo desde el que millones de usuarios acceden a ellos.
Y, por supuesto, hay también un componente económico que encaja perfectamente con el modelo de negocio habitual de la compañía. Si los usuarios se suscriben a servicios de inteligencia artificial desde aplicaciones integradas en el sistema, esas transacciones pasarían por la App Store, lo que permitiría a Apple mantener su conocida comisión sobre las suscripciones. En ese escenario, la compañía no necesitaría ganar la carrera de los modelos de IA para seguir ocupando una posición central en el nuevo ecosistema que está surgiendo alrededor de esta tecnología.


