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iFixit desmonta el iPhone 18 Pro y hay buenas noticias
Cada nueva generación de smartphones intenta concentrar más tecnología en prácticamente el mismo espacio, y eso suele tener una consecuencia poco visible hasta que llega una avería: cuanto más sofisticado es el interior, más difícil puede resultar intervenir sobre él. El iPhone 18 Pro lleva esa tensión especialmente lejos con elementos como su nueva apertura variable, un diminuto mecanismo físico integrado dentro de la cámara principal. iFixit ya ha desmontado por completo el nuevo teléfono de Apple y el resultado demuestra que añadir complejidad no implica necesariamente renunciar a un diseño razonablemente preparado para ser reparado.
El iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max reciben por ahora una puntuación provisional de 7 sobre 10 en reparabilidad, exactamente la misma obtenida por el iPhone 17 Pro el año pasado. iFixit todavía debe terminar de comprobar aspectos como la disponibilidad de recambios y el emparejamiento de determinados componentes mediante software, por lo que la nota podría cambiar. Aun así, el desmontaje revela varias buenas decisiones de diseño, especialmente alrededor de la batería y las cámaras, aunque sigue siendo necesario retirar la pantalla para acceder a buena parte de los elementos importantes del teléfono.
La pieza más fascinante es precisamente la nueva cámara principal Fusion de 48 megapíxeles. Apple utiliza por primera vez en un iPhone una apertura variable compuesta por seis diminutas láminas móviles, aproximadamente tan finas como un cabello humano, capaces de modificar físicamente la entrada de luz entre ƒ/1,48, ƒ/1,8, ƒ/2,8 y ƒ/4. iFixit consiguió desmontar el mecanismo y su conclusión resulta bastante previsible al verlo de cerca: reparar individualmente esas piezas sería extremadamente difícil. Si el sistema falla, lo razonable será sustituir el módulo completo. La buena noticia es que ese conjunto sí resulta relativamente sencillo de extraer y reemplazar.
La batería ofrece otra decisión interesante. El conjunto se encuentra alojado en una bandeja metálica fijada mediante tornillos, por lo que puede retirarse completo sin tener que luchar directamente contra adhesivos durante cada sustitución. La propia celda continúa pegada a la bandeja mediante el sistema de adhesivo de liberación eléctrica utilizado por Apple, que iFixit consiguió despegar aplicando 12 voltios durante alrededor de 90 segundos. El procedimiento es bastante más limpio de lo que tradicionalmente asociamos con una batería pegada, aunque existe una pequeña trampa: para llegar hasta ella primero hay que retirar la pantalla adherida al chasis.
Es precisamente esa pantalla la que deja la principal incógnita del desmontaje. En tres de las cuatro unidades abiertas por iFixit, parte del marco plástico integrado en el panel terminó agrietándose o separándose durante el proceso. Las pantallas continuaron funcionando, pero ese daño podría complicar posteriormente el cierre y el sellado correcto del teléfono. De momento, iFixit no lo considera suficiente para penalizar la nota: la muestra es demasiado pequeña y todavía intenta determinar si influyeron la temperatura utilizada, el adhesivo, la técnica de apertura u otros factores. Por tanto, no estamos ante un defecto confirmado del iPhone 18 Pro, sino ante un comportamiento que merece seguir observándose.
El desmontaje también permite comprobar cuánto ha cambiado Apple la distribución interna. La cámara de vapor ocupa ahora mucho más espacio y el A20 Pro se encuentra colocado para facilitar una transferencia térmica más directa hacia el sistema de refrigeración, con la memoria situada junto al procesador. El resultado busca mejorar la disipación cuando el teléfono mantiene cargas elevadas durante más tiempo. La contrapartida aparece en el almacenamiento: la memoria NAND queda más integrada dentro del sándwich de la placa lógica, haciendo más delicadas determinadas intervenciones y recuperaciones de datos. Es otro buen ejemplo de cómo mejorar un aspecto del diseño puede complicar inevitablemente otro.
El 7 sobre 10 del iPhone 18 Pro no significa que cualquiera pueda abrirlo tranquilamente sobre la mesa del salón, ni que todos sus componentes sean reparables por separado. La diminuta apertura variable demuestra precisamente lo contrario. Pero hay una diferencia importante entre hacer reparable cada pieza microscópica y diseñar un teléfono para que los módulos que contienen esas piezas puedan sustituirse con relativa facilidad. Apple lleva varias generaciones avanzando en esa segunda dirección, y el nuevo modelo consigue mantener una puntuación notable pese a incorporar mecanismos todavía más sofisticados. Para un teléfono tan densamente integrado, eso sí son buenas noticias.
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