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Análisis

Placas base ECS Intel H61H2

La compañía ECS acaba de presentar una completa línea de placas base con soporte para los nuevos chips Intel Sandy Bridge. Le trata de una edición para gama media de su popular chipset H67, en esta ocasión sin los problemas SATA, ya que se trata de la revisión B3. Os mostramos cuatro placas, dos de ellas con dos submodelos, dando un total de 6 placas base con chipset Intel H61 en formatos tanto ATX como microATX e ITX. Veamos en detalle los modelos ECS H61H2.

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La compañía ECS acaba de presentar una completa línea de placas base con soporte para los nuevos chips Intel Sandy Bridge. Le trata de una edición para gama media de su popular chipset H67, en esta ocasión sin los problemas SATA, ya que se trata de la revisión B3. Os mostramos cuatro placas, dos de ellas con dos submodelos, dando un total de 6 placas base con chipset Intel H61 en formatos tanto ATX como microATX e ITX. Veamos en detalle los modelos ECS H61H2.

La nueva línea de placas ECS H61 llega al mercado completando la línea de gama alta de palcas con chipsets P67 y H67 para procesadores Sandy Bridge LGA 1155. Estos nuevos modelos no están afectados por el defecto de fabricación de Intel que afectaba al bus SATA.

Los nuevos modelos son: H61H2-M, H61H2-M2, H61H2-M3, H61H2-M5, H61H2-I2 y H61H2-A con un precio ajustado un gran rendimiento. Las placas H61 ofrecen salidas de vídeo para las gráficas integradas en los chips Intel de última generación, este hecho ayuda a ofrecer modelos con una bajo consumo energéitco. Toda la línea de gráficas ECS H61 llegan con una serie de aplicaciones para ofrecer una gran experiencia de usuario: eJIFFY / eBLU / eDLU / eSF.

ECS ha conseguido ofrecer una gran familiar de productos cubriendo los tamaños ATX, microATX e ITX, según necesidad del usuario. Los modelos ECS H61H2-M y H61H2-I2 ofrecen soporte HDMI y los modelos ECS H61H2-M y H61H2-M5 ofrecen soporte USB 3.0. Los modelos ECS H61H2-M3 y H61H2-A llegan con soporte EZ charger para cargar dispositivos USB a alta velocidad. Veamos una tabla con los detalles de cada placa.

Análisis

Assassin’s Creed Odyssey, análisis en PC

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Assassin’s Creed Odyssey

Assassin’s Creed Odyssey es la nueva entrega de otra de las grandes sagas de videojuegos de acción y aventura de la industria. Onceavo título principal y veinteavo en su conjunto, ha sido desarrollado por Ubisoft Quebec y lo distribuye la multinacional francesa en versiones para PC Windows, PlayStation 4 y Xbox One, además de una edición especial para la Nintendo Switch en Japón.

Después de la vuelta a los “orígenes” con el Assassin’s Creed: Origins, había expectación por descubrir qué ofrecería Ubisoft llevando a los asesinos a una localización y periodo tan apasionante como el de la Antigua Grecia. El apellido de “Odyssey” califica bien al juego porque es una aventura épica con un gran mundo abierto de enormes dimensiones por explorar, en una aventura en el que tendrás que seguir una trama principal con finales distintos y elegir las secundarias que en gran número pueblan el juego.

Odisea tiene su base conceptual y es secuela de “Orígenes”. Con solo un año entre el lanzamiento de uno y otro y el éxito que -en general- supuso el nuevo reinicio de la franquicia la verdad es que no esperábamos que fuera muy diferente salvo por la distinta localización e historia. Mucho de lo visto en Egipto en cuanto a gráficos, interfaz de usuario, modo de juego, combate o exploración lo vemos en Grecia. Perdemos eso que llaman “frescura” aunque todo en Odissey adquiere mayores proporciones, el mapa y las misiones, la mayor importancia del mundo marítimo, hay algunas novedades de interés y sobretodo un incremento del toque rolero hasta un extremo nunca visto en un Assassin’s Creed.

Algunos, incluso, dicen que se acerca a The Witcher 3 (palabras mayores…) y otros, sin embargo, creen que es demasiado continuista respecto a Origins y que definitivamente se aleja de los primeros títulos que dieron renombre a la saga. Hay un poco de todo ello. Si has jugado a Origins y te gustó te sentirás como en casa. Si hace tiempo que no retomas la serie de asesinos te encontrarás con algo muy distinto. No dudes, es buen juego y ofrece muchas horas de diversión para cualquier jugón, pero no es perfecto, se queda a medio camino entre un mundo abierto y uno de rol de acción y no evoluciona Origins en el grado que a muchos nos gustaría. Te daremos nuestra opinión y tú valoras.

Requisitos de hardware

Los requisitos mínimos -sobre el papel- son contenidos para un triple AAA. Los fijados oficialmente por Ubisoft son:

  • Procesador AMD FX 6300 a 3,8 GHz, Ryzen 3 – 1200, Intel Core i5 2400 a 3,1 GHz o equivalente.
  • Gráfica AMD Radeon R9 285 o NVIDIA GeForce GTX 660.
  • 8 GB RAM.
  • 46 GB de espacio en disco.
  • DirectX 11.
  • Windows 7 de 64 bits o superior.

Los requisitos recomendados son bastante más reales para ejecutar este título:

  • Procesador AMD FX-8350 a 4,0 GHz, Ryzen 5 – 1400, Intel Core i7-3770 a 3,5 GHz o superior.
  • Gráfica AMD Radeon R9 290, NVIDIA GeForce GTX 970 o superior.
  • 8 GB RAM.
  • 46 GB de espacio en disco.
  • DirectX 11.
  • Windows 7 de 64 bits o superior.

Equipo de prueba y apartado técnico

Hemos aprovechado un HP OMEN que estamos analizando y ha sido todo un acierto, porque Assassin’s Creed Odyssey exige mucho hardware para jugarlo en condiciones. Este sobremesa monta una NVIDIA GTX 1080, Intel Core i7-7700K, 32 GB de RAM y una SSD PCIe. Sobrado para jugarlo a 2K sobre un monitor OMEN 27 que además, tiene soporte para la tecnología de sincronización G-Sync.

También lo hemos intentado jugar en un portátil MSI con una GTX 1050 y un procesador Core i7-7700 y a 1080p tiene dificultades y hay que bajar al mínimo todo tipo de calidad gráfica si quieres conseguir una tasa de frames decente. En resumen, olvídate de los requisitos mínimos fijados por el desarrollador porque no podrás jugarlo. Tampoco se puede jugar (de momento) con procesadores sin instrucciones AVX, aunque Ubisoft ha prometido un parche para solucionarlo.

El juego utiliza la misma tecnología gráfica que Origins y como adelantaban los análisis de rendimiento, no está debidamente optimizado. Sea por las limitaciones de las librerías DirectX 11 o por el sistema antipiratería de Denuvo implementado, el consumo de recursos es desorbitado para un juego multiplaforma que corre perfectamente en una Xbox o PS4 (procesador Jaguar de AMD) y que en PC exige muchísimo hardware.

Assassin’s Creed Odyssey

La verdad es que nosotros no hemos tenido ningún problema para jugarlo a 2K en la configuración de máxima calidad, pero hablamos de un equipo de 2.000 euros. El último triple A que analizamos en PC, Shadow of the Tomb Raider, está mejor optimizado bajo DirectX 12 y puede ejecutarse en máquinas más “normalitas”. En resumen, procura usar el mejor hardware disponible.

Se puede utilizar cualquier controlador soportado, pero si no no cuentas con mando también se puede jugar perfectamente con ratón y teclado. El apartado del sonido simplemente acompaña. Sí hay que destacar el trabajo de Ubisoft con una localización completa al idioma español en texto y audio.

Jugando a Assassin’s Creed Odyssey

“Elige tu destino. Pasa de la marginación a la gloria embarcándote en una odisea para descubrir los secretos de tu pasado y cambiar el destino de la antigua Grecia”. Así arranca un juego que nos sitúa al comienzo de la guerra del Peloponeso, un conflicto militar sucedido allá por el año 431 a.C entre las ciudades-estado griegas, la Liga de Delos con Atenas a la cabeza frente a la Liga del Peloponeso liderada por Esparta.

Antes de ello y como presentación al juego, podremos jugar brevemente con el mismísimo rey Leónidas y los valientes 300 en la batalla de las Termópilas. La explicación del salto temporal es que en el mundo actual, la científica de Abstergo, Layla Hassan, ha encontrado código genético de su lanza y ello permite regresar a la Antigua Grecia con uno de sus descendientes.

Historia y Personaje

En este contexto se sitúa nuestro personaje y como buen mercenario podrá elegir a que facción sirve para lograr sus propios intereses. No le vamos a dar muchas vueltas a la línea argumental por no adelantarte nada del juego y porque últimamente nos estamos acostumbrando a sesudos análisis filosóficos (nunca mejor traídos en el periodo durante el que se localiza el juego) sobre el argumento e historia de estas producciones que, en definitiva, no dejan de ser un mero entretenimiento.

El juego no busca una precisión histórica al 100% y mezcla situaciones reales con otras bastante increíbles y tramos de buena línea argumental con otras prescindibles. Nos vale mientras que estén al servicio de la mejor experiencia del juego y esa libertad de elección que nos llevará por resoluciones distintas de la historia. Sí hay que destacar, como el Egipto de Origins, la ambientación histórica, costumbres y recreación de la arquitectura y la interacción con los grandes personajes de un periodo apasionante.

Dejamos la filosofía y entramos en materia. La muestra del mayor apartado rolero la tenemos antes de comenzar la aventura ya que por primera vez en la franquicia podemos elegir entre dos personajes con el que jugar, masculino y femenino. Son Alexios o Kassandra, dos hermanos de sangre espartana sentenciados por su propia familia y que se embarcarán en una aventura épica con la punta de lanza del legendario rey Leónidas y desde parias se convertirán en héroes legendarios y descubrirán su verdadero linaje.

Assassin’s Creed Odyssey

La elección de uno y otro no tiene relevancia alguna en el juego más allá del aspecto cosmético porque el avance en la historia se producirá dependiendo de las decisiones que vayamos tomando, sirviendo a una otra facción, haciendo o no determinadas misiones o relacionándonos con los personajes no jugables con los que podremos interactuar.

La relación con estos PNJs sí tiene consecuencias en la historia y es otro de los elementos de rol añadidos al juego. También en el personaje y en su reputación, en la toma de las grandes decisiones, la resolución de las aventuras que nos encarguen o simplemente en pequeños actos como el robo de artículos en una aldea. El sistema de diálogos puede incorporar o no una señal de su efecto, desde el amorío a la belicosidad y junto a todo lo demás permiten ofrecer la capacidad de elección.

Como prometieron los desarrolladores y también por primera vez en la franquicia tendremos opciones de romance y seducción para ambos protagonistas. La tolerancia en las relaciones bi/homosexuales en la sociedad griega clásica eran naturales y de ahí otro añadido a la serie. Si te lo montas como buen ligón todas acaban igual, aunque no verás más allá de una simple imagen. Están lejos de las ramificaciones del mencionado The Witcher 3 o de Mass Effects, pero es otra señal del mayor enfoque de Assassin’s Creed Odyssey hacia un juego de rol.

Nuestro asesino tiene acceso a un árbol de habilidades con tres ramas definidas como Caza, Combate y Asesinato, que permiten adaptarse a un estilo de juego determinado. Se maneja como en cualquier juego de rol y podremos acceder a nuevas mejoras o subir de grado las que ya tengamos según vayamos subiendo de nivel tras ganar experiencia cumpliendo misiones, contratos de cazarecompensas, etc. Los resultados de elegir unas u otras habilidades son más palpables que en Origins y notamos un mayor equilibrio para los que quieran dedicarse a mejorar una rama en particular. Eso sí, con una sola quizá no te baste.

En cuanto al equipamiento, disponemos de espadas, dagas, hachas, lanzas y por supuesto arcos de todo pelaje. Podremos obtenerlos al completar misiones, localizando tesoros, robando, matando o comprándonos en las herrerías, donde también podrán ser mejorados o potenciados mediante grabados. Lo mismo para las armaduras, mejoradas frente a Origins y que a base de yelmos, petos, cinturones o botas nos proporcionarán protección. Se diferencian por rareza (normales, épicos, legendarios, etc) y tienen un nivel determinado que como mínimo tendrá que tener el personaje para poder equiparlos.

El inventario está bien resuelto, es sencillo de entender y muy similar al de Origins y a cualquier juego de rol, aunque la capacidad de equipo es muy amplia y no influye en el movimiento del jugador. Hay artículos generales a acumular como la moneda (dracmas), cuero, hierro, madera y piedras preciosas, y sirven para comerciar, mejorar armamento, armadura o nuestro barco. Hay otro sinfín de mercancías que encontraremos y podemos llevar, documentos u objetos de misión. Todo muy RPG.

Finalmente, señalar que también asumimos otro papel en el mundo presente porque el juego retoma la búsqueda de la científica de Abstergo, Layla Hassan, que se estrenó en Origins reviviendo los recuerdos de los Asesinos Bayek y Aya a través de su Animus portátil. El descubrimiento de un libro de Herodoto sobre un mercenario espartano permite introducirla en Odyssey 400 años antes. Tiene algo más de presencia que en Egipto lo que gustará a los fans habituales de la saga y cuando el juego avance ofrecerá un giro interesante que conectará el pasado con el presente.

Mapa y jugabilidad

Simplemente enorme. Es el mayor mundo creado hasta ahora para la franquicia al representar alrededor de 250 kilómetros cuadrados. La representación visual es -como en Origins- una maravilla en muchas de sus zonas. El problema es que en una zona tan inmensa no todo alcanza el mismo nivel de detalle.

Ello permite entre 50 y 80 horas de juego para completar la trama principal. Ponemos tanto margen porque va a depender de tu manera de jugar y las misiones secundarias que realices. No son obligatorias sobre el papel, pero terminan siendo imprescindibles para acumular experiencia e ir subiendo de nivel, acumular inventario y poder seguir avanzando. La progresión es lenta, pero cuando termines uno de los finales posibles podrás volver atrás, elegir otro tipo de decisiones o de conducta en el juego y abrir otro camino en la historia.

Hay mucha más zona marítima que en el Egipto de Origins y prácticamente tierra y mar se dividen casi al 50%. Es lógico. La localización de Grecia y las diversas islas del mar Egeo no solo constituyen uno de los ejes principales del juego, sino que también amplían enormemente el espacio para la exploración. la imagen siguiente representa únicamente una quinta parte del mapa:

Hablando de exploración, hay un elemento nuevo que nos ha gustado aunque aumente el nivel de dificultad. Desde el comienzo del juego o después en sus opciones se puede elegir dos opciones como “modo de juego”. El primero es el más sencillo, el modo guiado habitual donde verás en el mapa los marcadores y objetivos automáticamente. El segundo es más difícil y el usuario tendrá que investigar el mundo para descubrir blancos y objetivos de misión.

Las diferencias entre ambos modos de juego son notorias y en el segundo no tendrás ayudas tan claras en el mapa para localizar cualquier cosa. Aquí el problema es el mapa a cubrir, enorme de verdad, a pesar de la inmensa ayuda de nuestra águila Ícaro que nos proporciona la “vista de águila”, conocida por los fans de la saga como habilidad extrasensorial para percibir individuos u objetos. La representación del mapa desde la vista de Ícaro es alucinante en algunas zonas como las grandes ciudades-estado. Muchas veces lo activarás simplemente por darte un gustazo visual y no por localizar objetos o enemigos.

El mapa está dividido en 30 regiones, continentales y marítimas. La primera en nuestro lugar de origen, las Islas de Cefalonia, es de las más pequeñas y sirve como una especie de tutorial de los fundamentos del juego. A partir de ahí comienza la “Odisea” de verdad porque algunas regiones son inmensas y hay que hacer de todo para progresar. Y menos mal que tenemos montura, un caballo con el que cubrir varias distancias. Hay diversidad de misiones, pero el problema es que muchas de las secundarias repiten objetivos, que al final viene a ser matar a un jefe de zona, robar el tesoro o localizar un documento.

Hay otra novedad que sí aporta diversidad al juego. Recuerda que estamos inmersos en un gran conflicto militar por lo que cada región está controlada por Atenas o Esparta. Como buen mercenario, podremos optar por ayudar a unos u otros, ir debilitando con varias misiones al propietario de esa región para variar su control y cambiar el rumbo de la guerra. El sistema da mucho juego y podemos acabar con un fuerte ateniense y un minuto después asesinar a un capitán espartano para conseguir dracmas y experiencia que nos ofrece uno de los contratos de cazarecompensas que abundan por todas las partes del mapa. Finalmente, cuando la región esté lo suficientemente debilitada, podremos participar en las grandes batallas entre ambos bandos.

Mención especial para los aspectos marítimos del juego y que como supondrás por la localización del juego abundan en el mapa, tanto para acceder al continente, a las islas como con misiones y batallas propias. Pronto necesitarás un barco y de los buenos. No es Assassin’s Creed IV: Black Flag, pero este apartado también da juego (y de rol como todo en este Assassin’s Creed Odyssey) porque tendremos que ir mejorándolo al igual que hacemos con nuestro personaje. Y no solo en su casco o armamento, sin también en su tripulación, mediante lugartenientes especiales cada uno con sus ventajas, que podremos ir reclutando a lo largo del mapa.

Combate

Odysee repite el sistema de combate hitbox para la lucha cuerpo a cuerpo. Muy similar a Origins, tenemos ataques ligeros, pesados o con sobrecarga con los que construir combos, además de los obligados bloqueos y esquivas, porque en esta ocasión no tenemos escudos. Ubisoft prometió en su día “evitar los múltiples espadazos y bloqueos”, pero la verdad es que se siguen produciendo. Hay mucho contendiente al que matar y muy fuerte, y se hace demasiado repetitivo. Al menos cada arma tiene su propio sistema de ataque y ventajas específicas, lo que unido a las habilidades que podemos manejar o el uso de la adrenalina abren un poco más de diversidad. Cuestión aparte es que a los desarrolladores se les haya olvidado incluir la opción de usar una lanza y un escudo. El rey Leónidas se está removiendo de su tumba.

Otro modo de acabar con los enemigos es a distancia con nuestros arcos. Ofrece bastantes opciones a través de las habilidades. Al principio se limitan a la distancia o potencia, pero en niveles superiores se pueden atacar múltiples enemigos con un solo disparo e incluso atravesar las paredes con flechas fantasma que impactan en el objetivo. Hasta podemos domar lobos con nuestras habilidades de caza.

El tercer método de combate es el del sigilo y asesinato (o noqueo según sea preciso), todo un clásico en una serie de Asesinos. Personalmente es el que más me gusta al menos para empezar en las zonas. Te acercas agachado y te escondes en un arbusto hasta que pase un enemigo y lo asesinas dependiendo de su y tu nivel. O te acercas por detrás y haces lo mismo. Solo es el comienzo porque a medida que subes de nivel y desbloqueas habilidades se vuelve más interesante.

Con enemigos “normales” no hay mayores dificultades para pasar las zonas usando alguno de los tres métodos anteriores o como terminará siendo habitual con una combinación de ellos. Otro tipo de enemigos son más complicados y aquí tenemos que mencionar a unos especiales que vienen a ser los Phylakes que vimos en Egipto.

En Odysee son mercenarios que pululan por todo el mapa. Aunque son opcionales, es imposible no toparse con ellos. Dependiendo de las decisiones que tomes a lo largo del juego (si eres un malote que vas por ahí asesinando y robando), puedes encontrarte como el objetivo de estos cazarrecompensas y serás perseguido por tierra y mar. Están muy bien porque supone otro apartado del juego al que atender y los hay de cualquier nivel. Acabar con ellos da experiencia y buen equipamiento, armas y armaduras, y abren alguna línea lateral del juego. Otra opción es pagar para que no nos persigan e incluso reclutarlos.

La exploración y el combate marítimo se realiza mediante nuestra nave La Adrastea. Con casi un 50% de mapa acuático hay bastantes misiones que realizar, la mayoría secundarias, pero otras principales y bien gordas, casi como un juego aparte del que realizamos en tierra. Frente a la lucha a larga distancia de otros títulos anteriores, aquí prima embestir al barco enemigo en sus secciones principales hasta partirlo en dos y hundirlo.

Otra opción es el lanzamiento de flechas o jabalinas para finalmente abordarlo y combatir cuerpo a cuerpo en él hasta derrotar a sus jefes. El barco, como decíamos más arriba se puede (y se debe) ir mejorando en bastantes apartados al mismo tiempo que el personaje principal. El reclutamiento de lugartenientes especiales para la nave aporta misiones laterales y sus ventajas se incorporan a las del barco.

Conclusiones

Sí, Assassin’s Creed Odyssey es el título más rolero de toda la saga, y no, no alcanza el nivel de otros en los que está inspirado este apartado como The Witcher 3, aunque Ubisoft ya ha declarado que por ahí irá el futuro de la franquicia. Destacar las opciones de mundo abierto en el moldeado del personaje a través de sus acciones, lo que ofrece una línea argumental única, historia y finales distintos.

El mapa es enorme, de verdad y ofrece decenas de horas de juego, con multitud de misiones secundarias que al menos en una parte tendremos que realizar para acometer las siguientes principales. Visualmente es una maravilla en muchas de sus zonas, perfectamente recreadas, aunque hay que señalar las cuestiones de optimización en PCs que obliga a ejecutarlo en un equipo de gran nivel para poder disfrutarlo.

Si te gustaba más la línea de los primeros Assassin’s no estás de enhorabuena. Si te gustó el reinicio de la serie con Origins, te va a gustar éste porque cuantitativamente ofrece más en todos los apartados. Cualitativamente, es otro tema a pesar de algunas novedades reseñadas que aportan algo de frescura al juego. Para próximas entregas, Ubisoft tendrá que decidir cómo quiere que “sea de mayor” este Assassin’s Creed Odyssey y si como parece, se enfoca completamente a un juego de rol.

Disponibilidad y precio Assassin’s Creed Odyssey

El juego está disponible en la tienda oficial de Ubisoft para ejecución en su plataforma Uplay. Se distribuye en siete versiones, desde la Standard Edition que tiene un precio de 59 euros hasta la versión exclusiva Pantheon Edition por 239 euros. También está disponible en la plataforma Steam, la versión estándar digital por el mismo precio. También está a la venta figuras y réplicas para coleccionistas, así como los libros de juegos, que incluye la novela, el libro de ilustraciones y la guía de estrategia. El pack de temporada ofrecerá además de contenido adicional, otros juegos como Assassin’s Creed III y Assassin’s Creed Liberation en versión remasterizada.

Precio elevado para estas grandes producciones que definitivamente se han acercado al coste de las versiones de consolas. El problema es conocido. Puedes comprar una Xbox One en los entornos de los 200 euros, mientras que jugar -en condiciones- estos triple A en un PC exigen multiplicar bastante ese precio. Dejamos para el final la cuestión polémica de los micropagos y microtransacciones con los que estamos completamente en desacuerdo. En un juego para un solo jugador, pueden pasar los pagos por aspectos cosméticos, pero no los que ofrecen experiencia, subida de niveles o dinero que permiten una experiencia y progresión distinta en el juego. Eso sí, para los jugadores que no vamos a entrar nunca en ese juego, los créditos Helix de Assassin’s Creed Odyssey son opcionales e innecesarios para la experiencia de juego.

Valoración final
8.5 NOTA
NOS GUSTA
Mundo abierto y libertad de elección
Mapa enorme y detallado
Recreación de la Antigua Grecia
Apartado rolero y mezcla de géneros
Jugabilidad
A MEJORAR
Optimización, necesita un PC potente
Precio y micropagos
RESUMEN
Assassin’s Creed Odyssey es el juego más grande de la franquicia. Ofrece un mapa enorme en mundo abierto, bien recreado y visualmente muy atractivo en muchas zonas de la Grecia Clásica. También es el más rolero de la saga, con libertad de elección y finales distintos de la historia. Necesita un nivel alto de hardware, mayor equilibrio en la mezcla de géneros y menos misiones y combate rutinario para avanzar.
Gráficos y sonido9
Jugabilidad9
Rendimiento8
Características/Precio8

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Análisis

Nokia 8 Sirocco, análisis: Volver a sentir

Publicado el

Mi día a día es un sin vivir para mi smartphone. Correos electrónicos cada dos por tres, notificaciones de múltiples aplicaciones, mogollón de mensajes… A esto hay que sumar que utilizo muchísimo las aplicaciones de gestión y ofimática como las que ofrece Google, también suelo tener PDFs que consultar, mapas, transacciones económicas, música, redes sociales, fotos, o más de catorce pestañas en Google Chrome, entre otras cosas.

Tampoco es que pare mucho por casa últimamente, por lo que poder utilizar el móvil sin tener que cargarlo cada dos por tres debe ser obligatorio, que tenga una conexión rápida al Bluetooth del coche y una interfaz rápida.

Me prestaron este Nokia de gama alta para ver si era capaz de soportar toda la tralla que le he metido cada día a mi S7 Edge y ha podido soportar a duras penas durante este tiempo. Pero… ¿Ha sido capaz? Vamos a verlo.

Diseño y construcción

Abrimos la caja y encontramos el teléfono muy bien presentado. He de reconocer que me lo esperaba más grande, pero resulta ser algo menos largo que un Samsung S7 Edge, aunque de peso ligeramente mayor. Su diseño parece más cuadrado de lo normal, con bordes poco redondeados y laterales curvos, y aparentemente muy robusto.

El terminal viene de base con el sistema operativo de Google, Android One. Dispone de una memoria RAM de 6GB, fenomenal para mantener las aplicaciones en segundo plano, y un procesador Snapdragon 835 de ocho núcleos. Vamos, que va bien dotado en el apartado hardware.

Me pareció fenomenal que Nokia meta en el paquete, además de sus adaptadores y auriculares (que luego hablaremos de ellos), una cubierta de protección trasera, aunque muy básica, salvará al teléfono de algún golpe fortuito.

El material utilizado para la estructura es de acero inoxidable. Dispone de una cámara frontal de 5MP y dos traseras que sobresalen un poco, una de 12MP y otra de 13MP (todas con lentes ZEISS).

El lector de huellas se encuentra en la parte trasera del móvil.

Pantalla

Tiene una pantalla de 5,5 pulgadas pOLED con Gorilla Glass, por lo que en principio es bastante resistente. Me parece que está muy bien aprovechado el espacio de la pantalla, respetando márgenes en los laterales porque se agradece que al cogerlo no le des a la pantalla con los dedos.

La calidad visual es bastante atractiva. No nos olvidemos que ofrece una calidad de 2k en una proporción de 16:9. Da unos colores bastante intensos y negros bastante profundos. Lo suelo usar muchísimo en ver tutoriales de pintura de miniaturas y la verdad que no me ha defraudado. El único “pero” que le saco es que a veces, cuando el autobrillo se ajusta, se queda algo flojo cuando hay mucha luz.

El efecto curva de las pantallas siempre me ha parecido más un atractivo visual del teléfono que un aporte funcional, ya que a veces puede ocasionar sombras que para algunos son molestas. Personalmente suelo obviarlas y utilizar mucho el teléfono en horizontal para leer o ver vídeos, por lo que apenas afecta.

Audio

No olvidemos la función principal de un teléfono móvil: las llamadas. Vale que lo utilicemos para cualquier otra cosa, pero creo que esto es importante. A decir verdad, la calidad de los micrófonos parece correcta. No suele dar problemas durante las llamadas y se escucha bastante nítido. También lo suelo utilizar para grabar audios con mi grupete de música, y es suficiente.

En cuanto al altavoz que lleva el aparato, lo tiene en la parte baja. De volumen de sonido se escucha muy alto pero sí que pierde calidad al escucharse muy estridente. No obstante, creo que es algo de esperar en un terminal móvil.

Lo que sí que me sorprendió para bien han sido los cascos. Son de tipo botón, que no suelen gustarme al recibir todo el chorro de sonido directo en el oído y perder percepción con el entorno, pero están muy bien cuidados los volúmenes. El tratamiento de la ecualización plana me parece muy bien equilibrada y sin necesidad de ecualizar nada el sonido va muy enriquecido. ¿Y si queremos usar otros cascos? Pues usamos el adaptador de mini-jack a USB-C, que al menos vienen en su caja.

Cámaras

Una de las características que más se utilizan en un smartphone es la de poder hacer fotos y selfies. Con tanta red social qué menos que poder hacer una inmortalización decente.

Las cámaras traseras, en general, ofrecen una calidad muy aceptable. Sobre todo con buena luz salen fotos muy interesantes. Sin embargo, a medida que vamos perdiendo luz, la calidad empieza a mermar hasta llegar a un punto que la foto puede ser aceptable pero pierde detalle. Digamos que se defiende pero que su mejor virtud es cuando hay buena iluminación.

El software cuenta con una aplicación para manejar las cámaras. Podemos elegir entre el famoso modo HDR, automático o manual (pro como lo llaman en la aplicación), ofreciendo manejar los rangos de ISO, obturación y enfoque.

También contamos con opciones de vídeo como es el modo lento o muy rápido. Las cámaras traseras ofrecen la calidad de grabación en 4K. También aquí, cuando hay falta de luz lo normal es que decaiga la calidad.

La cámara frontal cumple con su misión, pero con una luz poco favorable, pierden bastante las fotos, dando sensación de pérdida de calidad e incluso que parezcan como movidas.

Conectividad

El único puerto físico de entrada y salida, tanto de datos como de corriente, es un USB-C. La tendencia a utilizar este tipo de conectores está bien pero creo que hay alguna traba al usarlos. Sobre todo al no disponer de una entrada mini-jack. Puede parecer muy anticuado pensar esto, pero tan simple como no poder dejar el teléfono cargando y escuchar música a la vez es una traba bastante grande. Por otro lado, el USB-C se calienta mucho al menos al utilizarlo con los cascos.

En cuanto a la conectividad inalámbrica no tengo ninguna queja. El WiFi suele conectarse rápido. Lo utilizo con frecuencia también es la conexion al Bluetooth del coche. Necesito que sea una sincronización rápida para no estar pendiente de si lo ha hecho o no. Sorprendentemente se conecta enseguida al haberlo vinculado. Con el S7 Edge a veces tenía que estar detrás de él.

Por lo referente al lector de huellas, me ha parecido muy interesante por la rapidez con la que nos lee.

Software: Android One

Este Nokia 8 lleva un Android One, sin capas intermedias de terceros. Sabiendo esto, era de esperar que algunas cosillas no estuvieran a mi gusto, como por ejemplo el modo “no molestar”, ya que lo suelo activar y dejarlo en modo vibración mientras trabajo.

También la parte de configuración de los menús fue algo que me he tenido que acostumbrar. Algo que sí que echo de menos de mi S7 Edge, es esto. Poder utilizar una de las pantallas como menú y añadir a un lado o al otro de la home las que las que quiera. Con Android One, tiene que ser sí o sí el menú de la izquierda la home.

No obstante, disponer de un sistema operativo Android One va a dotar al smartphone de menos capas de programación entre ellas y por lo tanto va a ir mucho más fluido, que es la idea principal. No hay mal que por bien no venga.

Aparte de toda la tralla que le doy, le quise hacer una prueba de Benchmark para someterle a una prueba de estrés y rendimiento. El test lo pasó bien, pero no destacó por encima. Es un alta gama que podría dar algo más. Eso sí, me quedo con que hasta ahora ha sido muy estable y no ha tenido picos de ralentización.

Almacenamiento

El Nokia Sirocco 8 viene con una disponibilidad de memoria 128GB, que sabemos que siempre es menos cuando hablamos de almacenamiento. No dispone de ranura para una tarjeta microSD o similar que nos permita ampliarlo. Sí que es cierto que es mucha memoria pero para los que usamos una microSD con nuestros ficheros siempre echamos de menos una ranura de estas. Además, no dejando libertad en este aspecto al usuario, ya estás obligando a utilizar la nube o estar haciendo copias de un dispositivo a otro.

Autonomía y rendimiento

Como decía al principio del análisis, para mi la batería es de lo más importante. Con este hardware una batería de 3260 mAh  se queda corta. El teléfono sin un uso muy regular durante el día te aguanta perfectamente un día y medio, pero en el momento que le metas mucha tralla el rendimiento puede llegar a bajar mucho. Donde más he visto que gasta batería es al utilizar las aplicaciones de GPS como Google Maps y Waze. A esto le sumas el uso diario que le doy y llega al final del día a duras penas.

Con esto quiero decir que el terminal responde bastante bien con el uso cotidiano e incluso con algo más de carga pero que en el momento que abusemos vamos a tener que enchufarle a la corriente entorno a las ocho de la tarde.

Conclusión

Un dispositivo que ha cumplido a la perfección con su cometido. Tiene sus cosas a las que he tenido que adaptarme al venir de un Samsung S7 Edge, pero por lo general bastante bien. Sobre todo me quedo con que da igual lo que le abras, que sigue estando estable y no se queda bloqueado.

Tiene algunas cosas que no me terminan de convencer, aunque no solo de este, sino de los teléfonos de última generación en general, como las conexiones únicas del USB-C, o no tener una ranura de ampliación de memoria o mini-jack. Aunque parezcan tecnologías obsoletas, creo que un teléfono de última generación no tiene que cerrarse, sino ofrecer un abanico de opciones al consumidor. Es cierto que la tendencia es la de ir cambiando de tecnología, pero poco a poco.

En cuanto al “feeling” que me ha dado este dispositivo ha sido muy bueno. Para mí, volver a reencontrarme con un Nokia me ha hecho bastante ilusión, ya que antaño eran los mejores teléfonos que existían hasta la llegada de los smartphones, donde no supieron adaptarse. Poco a poco ha ido ganando terreno y se nota que quiere volver a competir, pero le queda un largo camino por delante.

Nokia 8 Sirocco
8.9 NOTA
NOS GUSTA
Altas prestaciones y por lo tanto buen rendimiento, sobre todo la estabilidad que ofrece.
La arquitectura es bastante robusta.
Los cascos ofrecen un sonido muy bueno.
A MEJORAR
Algunos aspectos y configuraciones de Android One, aunque no olvidemos que ganamos en fluidez por no tener capas de terceros.
Las cámaras de un alta gama tienen que ser más potentes.
No podemos introducir una tarjeta de memoria para ampliar el almacenamiento.
RESUMEN
Un gama alta con sus peros, pero que te dejará contento.
Diseño y construcción9.5
Pantalla9
Rendimiento9
Cámaras8
Software9
Autonomía9

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My Cloud Pro PR4100

Nuestros compañeros de MCPRO han publicado un completo análisis del My Cloud Pro PR4100, la solución de almacenamiento en red más avanzada del catálogo de Western Digital.

Te hemos recomendado en varias ocasiones el uso de un NAS como sistema de almacenamiento externo conectado a la red local al que pueden acceder (directa o remotamente desde Internet) todos los dispositivos conectados a la misma, sean PCs, smartphones o tablets, con independencia del sistema operativo que utilicen. Una nube privada que suma las ventajas de un disco duro externo a la que ofrecen servicios cloud como OneDrive, Dropbox o Google Drive, pero, importante, sin entregar nuestros datos a una empresa externa, centralizándolo bajo nuestro control.

El WD My Cloud Pro PR4100 probado es un auténtico “monstruo” con cuatro bahías y cuatro discos duros montados de 10 Tbytes. El primer fabricante mundial de discos duros saca músculo y monta los WD Red, de lo mejor que se puede usar en un NAS. El mantenimiento de los discos es muy sencillo. Sin necesidad de ninguna herramienta e intercambiables en caliente, solo necesita tirar de un pestillo de cada compartimento para montar/desmontar las unidades.

Su motor es es responsabilidad de un procesador Pentium N3710 de cuatro núcleos. Sobrado para este equipo, es compatible con transcodificación a 4K, cifrado AES de 256 bits, transferencias de archivos y tareas múltiples. Se acompaña de 4 Gbytes de memoria DDR3L, ampliable con un segundo slot. 

Su conectividad es muy buena con dos conectores para Ethernet LAN de 1 GBe que admiten la agregación de enlaces, llegando a duplicar las velocidades de lectura y escritura del propio dispositivo. También cuenta con doble PSU para garantizar la alimentación energética y tres puertos USB 3.0, uno de ellos en el frontal para realizar copias rápidas a través de un botón de un solo toque. En el frontal incluye una pantalla que nos ofrece distinta información en tiempo real como el estado de cada unidad, la capacidad libre total disponible, la velocidad de rotación del ventilador, la temperatura y la IP local de conexión.

La unidad permite almacenar todo tipo de archivos con acceso desde la red local o remotamente desde cualquier sitio a través de Internet, realizar copias de seguridad automáticas, editar y compartir contenido y transmitir multimedia en alta definición con transcodificación de hardware a 4K, un aspecto que lo acerca también al mercado de consumo por la posibilidad de uso como servidor multimedia, que precisamente es uno de sus aspectos destacados en el análisis por su gran rendimiento con Plex. O uso como un servidor para redes P2P.

Su sistema operativo es limpio, intuitivo y muy sencillo de manejar. Menos avanzado y con menos aplicaciones que lo que ofrecen los grandes especialistas en NAS como QNAP o Synology, cuenta con lo suficiente para que cualquier pueda manejarlo, ofreciendo funciones básicas y otras más avanzadas bajo múltiples configuraciones RAID, protección con contraseña, cifrado de volumen AES de 256 bits, y la posibilidad de crear y gestionar destinos iSCSI o virtualizar volúmenes. Incluye distintas aplicaciones de WD y de terceros para varios usos, de control de archivos, backup, videovigilancia o las mencionadas para crear servidores de descargas HTTP, FTP y P2P, o las relativas a la creación de servidor multimedia.

En rendimiento, el WD My Cloud PR4100 alcanza cotas notables en transferencia de datos secuenciales de 118 y 117 Mbytes por segundo, mientras que la transcodificación por hardware con resoluciones hasta 4K hacia un televisor conectado a la red local se realiza sin cortes ni retardos. Y es capaz de manejar varios flujos simultáneos (hasta cuatro).

WD My Cloud Pro PR4100

Aunque la unidad probada (40 Tbytes) se sale fuera del mercado de consumo por capacidad y precio, WD ofrece otras versiones con 32, 24, 16 y 8 Tbytes de capacidad con un precio más contenido que parte de 764 euros y comercializa una versión sin discos para que el usuario monte los suyos propios que tiene un precio de 475 euros. El fabricante también ofrece el My Cloud Pro Series PR2100, con el mismo hardware, pero reduciendo la capacidad a dos bahías (suficiente para consumo) y en su versión sin discos por 405 euros.

“Un NAS sólido, potente y adecuado para múltiples segmentos de mercado, desde una empresa, una oficina en casa, un profesional creativo, hasta un usuario doméstico exigente que quiera las ventajas de un medio de almacenamiento en red con el añadido de un excelente funcionamiento como servidor multimedia”, comentan en las conclusiones.

Análisis WD My Cloud Pro PR4100 | MCPRO

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