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Análisis

Peugeot 3008: atrevimiento

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“Hay dos tipos de personas: las que consiguen lo que quieren y las que no se atreven a conseguir lo que quieren.” Charles Forster Kane, Ciudadano Kane 1941

Un susurro despierta a María de sus sueños inquietos, de una noche enredando las sábanas y empapando la almohada que escapó de la cama derramándose silenciosamente en el suelo a las cuatro de la mañana. El cuarto aún está oscuro cuando abre los ojos. Todo negro, así le gusta despertarse a María. Con el cerebro aún luchando por emerger a la conciencia recuerda el susurro que le ha hecho abrir los párpados, pero la habitación está vacía. Un leve desconcierto hasta que se da cuenta que el susurro sigue, es la alarma de su teléfono que sigue susurrando «despierta».

María se fuerza en poner en marcha la rutina de un día cualquiera: encender la luz, sentarse mirando en el lado derecho como siempre mirando a la persiana cerrada durante unos minutos, suspirar, diez pasos hasta el baño, luz del baño, cepillarse los dientes… pero no es un día cualquiera. Abre una de las puertas del armario, una puerta que no suele abrir y vuelve a sentarse en la cama para observar lo que hay dentro. El ceremonial rutinario queda interrumpido mientras María observa el mono que se pondrá para subir a la nave espacial que llevará por primera vez a los humanos a Marte.

Es cierto que el mundo de la automoción está lleno de atrevimientos: el motor rotativo de Mazda, las líneas arriesgadas del Citröen DS, Tesla… y siempre que se han producido estas apuestas en mayor medida algo ha cambiado en la industria para tomar un rumbo parecido o para lo contrario. El caso del Peugeot 3008 es paradigmático, un coche que evoluciona no solamente en las líneas exteriores sino que apuesta por cambios muy interesantes en el interior y en un elemento tan importante en nuestros tiempos como la forma de mostrar información al conductor y los ocupantes.

Ficha técnica

Atrevimiento exterior

Pero el primer repaso lo tenemos que dar obligatoriamente por fuera. El diseño del 3008 rompe sin complejos las líneas tradicionales de los SUV en un gesto que parece dar por terminado ese efecto imitación de los todoterrenos para entrar en una era en el que los SUV tienen identidad propia tanto en aspecto como en tecnología. El aspecto innovador de este modelo francés salta a la vista, no son pequeños retoques. Desde la línea de la carrocería hasta los grupos ópticos delanteros, con la inevitable mirada felina marca de la casa hasta la parte trasera con elementos originales como el conjunto de los faros y luces agrupados en la parte superior todo es atrevido.

Incluso los faros delanteros no tienen estrictamente la forma tradicional de los modelos del león ya que la pieza de plástico casi divide en dos el faro dándole un aspecto original. En cuanto a tomas de aire va más que servido con la parrilla central que aloja al felino metálico y una toma de aire inferior dividida en tres partes siendo culminadas las laterales por las luces antiniebla. En la parte trasera los elementos de iluminación, intermitentes, luces de frenos y de marcha atrás están muy elevados y se colocan en una especie de banda que recorre el coche de parte a parte.

Es un coche en cualquier caso que no deja indiferente y sobre todo que tiene una pincelada futurista muy acentuada que si nos convence será un factor decisivo en la decisión de compra. Pero para experiencia futurista la que encontramos al abrir la puerta y colocarnos sobre la tapicería del asiento delantero izquierdo. Los ingenieros de Peugeot parece como si hubieran vuelto a pensar desde cero cómo deberían ser los mandos e indicadores que rodean al conductor. Frente a nosotros y tras el volante se encuentra el i-cockpit, una pantalla de 12,3 pulgadas con gráficas animadas totalmente configurable.

i-Cockpit, espacial

En esa pantalla podremos definir cómo queremos la instrumentación eligiendo entre el modo mínimo (con la información básica), cuadrantes (más tradicional), navegación, conducción y personal. Con el modo navegación veremos no solamente las indicaciones del navegador sino el mapa en 3D de la zona por la que estemos pasando. A los lados una especie de lazos animados nos indicarán la velocidad y el régimen de revoluciones del motor.

En el modo personalizado tendremos en el centro el cuentakilómetros y podremos definir a ambos lados qué información queremos que se nos muestre. En fin, para ver la información que muestra en todos los modos es mejor guiarse con las fotografías. El caso es que la pantalla es de excelente resolución y la visibilidad incluso en condiciones adversas como luz directa es excelente. Algo menos buena nos ha parecido la selección de información por medio de los mandos del volante, hace falta algpo de entrenamiento podemos acceder a la información que nos interesa.

En la parte central y elevada, como mándan los cánones, encontramos la pantalla de información y entretenimiento de ocho pulgadas que también exhibe una calidad realmente buena. Debajo de la pantalla otra pincelada de originiladidad de Peugeot, una fila de interruptores más propios de un avión de combate que controlan accesos directos a algunas funciones del sistema de entretenimiento, climatización, luces de emergencia etc. Un toque muy personal que le da un aire único.

Vivir dentro

En general los acabados son muy buenos, aunque hemos notado que en la parte de los plásticos hay algunas piezas de menor calidad. En el centro el túnel central es bastante elevado y voluminoso separando bastante las dos partes del coche. De esta forma la palanca de cambio queda bastante elevada y con espacio más que suficiente que permite apoyar de forma confortable el brazo para cambiar de marcha además de dejar un espacio generoso en el portaobjetos central. Un detalle que nos ha gustado mucho, no tanto las regulaciones para el asiento y el volante del conductor que nos han parecido demasiado limitadas.

En la parte trasera la impresión es que hay menos espacio del que se espera en un SUV de su tamaño con respecto a los asientos delanteros, pero los asientos son muy confortables y hay mucho espacio en anchura para que viajen hasta tres personas, aunque con menos espacio para las piernas que en algunos de sus competidores. Lo que sí encontrarán los pasajeros es muchos huecos portaobjetos de variados tamaños lo que aumenta la precticidad y mejora la vida de abordo.

Entreten e informa, anda

El sistema de entretenimiento está preparado para conectar tanto por Android Auto y Mirrorlink como con Apple Carplay. Dispone de posibilidad de compartir conexión Wifi y las conexiones Bluetooth habituales para sonido, telefonía y datos. La conexión Bluetooth es la que proporciona la conectividad para funciones del coche como la información de tráfico o la actualización de ciertas aplicaciones.

En cuanto a la calidad de reproducción de sonido el Peugeot 3008 ofrece una calidad bastante alta, gracias también a la insonorización que está muy conseguida y que contribuye a ese efecto futurista que parece estar latente en cada detalle del coche. Incluso es posible instalar un paquete opcional en el que el aire acondicionado emite hasta tres tipos distintos de aroma para perfumar el habitáculo.

Volanteando

Una vez al volante (pequeño pero no se tarda mucho en acostumbrarse) encendemos el motor del Peugeot para la prueba dinámica. El motor de 1.6 BlueHDI es también muy silencioso y no nos despierta de ese efecto de nave espacial al que contribuyen el resto de elementos. Una vez en marcha el motor empuja con bastante fuerza, pero se queda algo corto para la masa que gasta el 3008, los 120 caballos no parecen suficientes para desatar todo su potencial.

Lo que sí es verdad es que es un motor noble, que no deja tirado en ningún momento y con el que podemos realizar viajes largos con pocos cambios de marcha si no necesitamos adelantamientos fulmíneos. Para divertirnos en carreteras viradas el 3008 es uno de los SUVs con más aplomo que hemos probado con apenas titubeos ni cabeceos aunque buscáramos los límites por lo que un motor con más potencia también creemos que se mantendría dentro de los límites.

El modelo que probamos equipaba además el sistema Grip Control, que sin ser una tracción a las cuatro ruedas actúa sobre la transmisión para mejorar el agarre en distintos terrenos que podemos seleccionar como nieve, barro, tierra… Obviamente no hemos podido probar el coche en todas esas superficies pero sí es cierto que el sistema «algo hace» y permite viajar por ejemplo por carreteras de tierra con más seguridad o superar obstáculos como charcos de forma más ágil.

En cualquier caso el terreno del 3008 es más la autopista en el que la calidad de rodadura, el silencio y el confort son muy altos, parecidos a una berlina grande y cara para entendernos. En lo que respecta al consumo la baja cilindrada del motor del modelo francés y los avances tecnológicos introducidos permiten a este coche mantener un gasto bastante ajustado que ronda los 6 litros a los 100 en carretera y unos 8 litros en uso más urbano.

Conclusión

Aunque el diseño y los displays del 3008 parece que nos trasladan al futuro lo cierto es que el Peugeot no es un coche tan arriesgado en otros aspectos: un motor tranquilo y silencioso, un chásis noble, unas suspensiones seguras pero confortables… Se parece a una nave espacial en que es capaz de hacer muchos kilómetros pero con la diferencia de que en el 3008 lo haremos de forma confortable y plácida.

Nos ha gustado mucho el sistema de información que sustituye a los indicadores tradicionales, funciona de forma excelente y aunque requiere algo de aprendizaje creemos que lejos de distraer de la conducción aporta un elemento de seguridad y permite tener más información importante a la altura de los ojos. En definitiva el 3008 tiene toda la pinta de una apuesta arriesgada en el mercado de los SUV, pero mantiene la esencia de un Peugeot fiable, confortable y rutero, muy rutero.

 

Notas finales

8Nota

Prestaciones7

Diseño9

Consumo8

Confort8

Sistema de Infoentretenimiento8

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