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Starliner enfrenta un nuevo problema de seguridad

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Starliner enfrenta un nuevo problema de seguridad

Starliner, la cápsula desarrollada por Boeing en colaboración con la NASA, vuelve a estar en el centro de la polémica tras la detección de un nuevo problema técnico. A lo largo de los años, esta nave ha acumulado una serie de fallos que han retrasado su certificación para vuelos tripulados. Ahora, un informe del panel de seguridad de la NASA ha revelado una anomalía inédita en su módulo de la tripulación, generando nuevas dudas sobre su viabilidad.

El problema más reciente se detectó durante la reentrada y aterrizaje del retorno no tripulado: uno de los propulsores de monoproplente del módulo de la tripulación falló. Este inconveniente es independiente de los problemas previos detectados en el módulo de servicio, lo que significa que Boeing enfrenta ahora un nuevo desafío técnico que podría afectar futuras misiones. Aunque la cápsula logró completar su misión, los expertos advierten que este fallo habría supuesto un riesgo significativo si la nave hubiera llevado astronautas a bordo.

El fallo en el módulo de la tripulación resulta especialmente preocupante porque, a diferencia del módulo de servicio (que se descarta tras cada misión), esta parte de la nave es reutilizable. Cualquier problema estructural o mecánico detectado en este segmento podría repetirse en futuras misiones si no se soluciona de manera efectiva. NASA y Boeing han iniciado una investigación para determinar las causas del fallo y definir posibles soluciones antes de autorizar un vuelo tripulado.

Starliner enfrenta un nuevo problema de seguridad

Este no es, ni remotamente, el primer problema que afecta a la Starliner. En 2019, su primera misión de prueba no tripulada, el vuelo OFT-1, terminó en fracaso debido a un error en el temporizador de la nave, que impidió que alcanzara la Estación Espacial Internacional (EEI). Tras meses de correcciones, el segundo intento, OFT-2, en 2022, logró acoplarse con éxito a la EEI, pero no sin incidencias menores. Más tarde, en 2024, se descubrieron fugas de helio y problemas con los motores de control de actitud, lo que generó nuevas preocupaciones sobre la fiabilidad de la cápsula.

En comparación, la Crew Dragon de SpaceX ha operado con éxito desde 2020, transportando astronautas a la EEI y regresando sin complicaciones significativas. Esto ha hecho que algunos expertos cuestionen si la NASA debería seguir apostando por la Starliner o centrarse exclusivamente en la solución de SpaceX. No obstante, la agencia sigue comprometida con el desarrollo de una segunda opción para el transporte de tripulación, con el objetivo de no depender de un único proveedor.

El impacto de este nuevo fallo apunta a traducirse en más retrasos para la Starliner, que ya ha sufrido múltiples aplazamientos en su primer vuelo tripulado. La NASA y Boeing deberán demostrar que la cápsula es segura antes de autorizar su uso regular en misiones espaciales. Cada fallo identificado resalta la importancia de mantener estrictos controles de seguridad antes de enviar astronautas a bordo de la Starliner. Boeing y la NASA tienen ahora el reto de garantizar que la nave pueda operar con total fiabilidad si quieren que siga formando parte del programa de vuelos espaciales tripulados.

 

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Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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