Análisis
GAOMON Pro 19, análisis: una nueva 4K ha llegado a la ciudad
Cuando se busca una tableta gráfica de formato medio, lo habitual es tener que elegir entre dar el salto a dispositivos top que realmente se disparan de precio, o conformarse con pantallas Full HD que se quedan cortas de nitidez al estirar las pulgadas. La firma de origen chino GAOMON, que puede que no te suene, pero lleva ya algunos años haciéndose un hueco en el sector de las tabletas gráficas, cada vez más poblado, ha puesto su granito de arena para cambiar esto. La GAOMON Pro 19 rompe con ese dilema al ofrecer un panel 4K UHD en un tamaño muy cómodo de 18,4 pulgadas, plantando cara a las marcas más conocidas con un precio bastante más ajustado. No estamos ante un dispositivo ligero pensado para meter en la mochila —es un equipo robusto que ronda los 2,5 kg—, sino ante un monitor de dibujo contundente para instalar en el escritorio como herramienta principal de tu set up.
A diferencia de los modelos más económicos que abusan del plástico blando en la pantalla, esta versión apuesta por un cristal grabado químicamente que eleva la resistencia al desgaste diario. Al eliminar las teclas físicas laterales (un aspecto que comentaremos más adelante) en favor de un diseño limpio y minimalista, GAOMON ha concentrado todo el esfuerzo en lo que realmente importa en el día a día: la precisión del color y una experiencia táctil que imita la fricción natural del papel.
Especificaciones de la GAOMON Pro 19
| Pantalla | 18,4 pulgadas |
| Color | 99% sRGB 96% Adobe RGB 98% DCI-P3 |
| Acabado pantalla | Cristal grabado antirreflejos |
| Niveles de presión | 16.384 |
| Resolución | 3840 x 2160 UHD |
| Ángulo de visión | 85°/85°(H)/85°/85°(V) (Típ.)(CR>10) |
| Brillo | 220 cd/m2 |
Pantalla 4K y color sin sorpresas
Aunque las 18,4 pulgadas te dan un espacio de trabajo equivalente a un lienzo A4 real más el espacio de los menús de cualquier software utilizado, la gran baza de esta tableta es su nitidez. Trabajar a resolución 4K UHD (3840 x 2160) en estas dimensiones elimina por completo el pixelado. Esto es un alivio tremendo para ilustradores que hacen zoom constantemente en los detalles o para editores que manejan líneas de tiempo infinitas en vídeo.
La pantalla cuenta con un tratamiento de cristal grabado químicamente con nano-textura que dispersa muy bien los reflejos de las lámparas de la habitación. El panel está laminado, lo que significa que el cristal exterior y el LCD interno están pegados sin capas de aire. Gracias a esto, no hay ese «hueco» (paralaje) entre la punta física del lápiz y el cursor digital.
En el apartado del color, el panel cumple dentro de su contexto. La pantalla viene calibrada de fábrica con una precisión de Delta E < 1.5 y cubre el 96% del espacio Adobe RGB y el 98% de DCI-P3. Como una pega real en este apartado, sus 220 nits de brillo máximo se pueden quedar un poco justos si trabajas en una habitación con bastante luz natural, aunque para un estudio con luz «normal» o predominantemente artificial es suficiente. Además, la pantalla ofrece unos ángulos de visión de 178 grados muy estables, por lo que los colores no mutan ni se lavan si te mueves o te inclinas al dibujar.
El nuevo lápiz G-Pro con 16K de presión y comportamiento del cursor
El motor que da vida a los trazos es el nuevo lápiz G-Pro, un modelo ergonómico que prescinde de baterías y cuenta con un revestimiento de goma en más de la mitad de su cuerpo para que no se resbale con el sudor de los dedos. Sobre el papel destacan los niveles de presión, hasta alcanzar los 16.384, pero la mejora real se palpa en su suavidad.
El sensor detecta el contacto con la pantalla usando solo 2 gramos de fuerza inicial, ideal para trazos sutiles o sombreados con inclinación de hasta 60 grados. Además, han acortado la distancia de rebote interno de la punta a solo 0,35 mm, consiguiendo que no baile lo más mínimo al apretar con fuerza. La respuesta es inmediata: gracias a una tasa de refresco rápida, el trazo fluye sin retraso (lag) perceptible y las líneas diagonales se mantienen completamente estables y rectas.
Sin embargo, una particularidad de este lápiz es que la pantalla reacciona cuando la punta está todavía bastante lejos de la superficie. Al retirar el lápiz para dejar de dibujar o para mover el cursor sin marcar, te obliga a levantarlo más de lo habitual para que deje de interactuar. Esto implica realizar un recorrido vertical más amplio con la mano, lo cual puede resultar molesto según las costumbres de cada uno y no es algo que se solucione del todo toqueteando los ajustes.
Por otro lado, el software de configuración que acompaña a la tableta funciona de manera correcta, pero se nota algo simple y básico en comparación con el ecosistema de marcas más asentadas en el mercado, por lo que se puede quedar un poco corto para usuarios avanzados que busquen una personalización más detallada de las herramientas.
Ergonomía, atajos y conexiones
El diseño físico está pensado para simplificar el flujo de trabajo en tu escritorio. En la parte trasera de la tableta, se encuentra integrado un soporte metálico regulable. Permite ajustar la inclinación de forma continua desde los 15° hasta los 85°, lo que te permite pasar de una postura de dibujo plana y relajada a una posición casi vertical para usarla como monitor secundario convencional. Un gran acierto es que las patas del soporte están rematadas con unas gomas que agarran la mesa a la perfección, evitando que la tableta se deslice o baile cuando te apoyas con fuerza.
En el borde superior incluye un enganche o portalápices integrado muy práctico. Es un compartimento donde encajar el lápiz para tenerlo siempre localizado y que incluye en su interior una base con 20 puntas de repuesto (10 normales y 10 de fieltro para dar un tacto aún más similar al papel).
La decisión de diseño más controvertida (abajo mi punto de vista) es que no incluye ningún botón físico en la superficie. Aunque esto se ha hecho claramente para aprovechar al máximo el espacio del lienzo efectivo, para perfiles orientados puramente al diseño gráfico (más enfocados en el uso de herramientas de software que en la ilustración tradicional) se echan muchísimo de menos. Al ser una tableta de dimensiones considerables, te obliga a colocar el teclado muy cerca o en una posición un poco incómoda para poder usar los atajos necesarios en tu flujo de trabajo diario.
Conclusión
La GAOMON Pro 19 destaca por ofrecer un panel 4K sobresaliente y una buena calibración de color por un precio muy contenido, algo que no es nada habitual en el mercado de dispositivos con estas características.
La ausencia total de botones integrados entorpece la experiencia de uso si necesitas usar atajos de teclado constantemente, y detalles como la distancia de respuesta del lápiz o la sencillez de su software hacen que quizá no sea la opción idónea para un perfil profesional. A pesar de esto, es un dispositivo adecuado para creadores que valoren por encima de todo la nitidez de la resolución o para quienes busquen un monitor gráfico que funcione también como pantalla adicional de escritorio. GAOMON es todavía una marca no tan conocida en este sector, pero con lanzamientos así demuestra que tiene potencial para ir haciéndose un hueco en un mercado cada vez más competente.
La GAOMON Pro 19 está disponible en la web oficial de Gaomon por un precio de 749€ (antes 899€) y en canales minoristas como Amazon.
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