Conecta con nosotros

Noticias

Apple tuvo dos años para adaptar Siri AI a Europa, y decidió no hacerlo

Publicado

el

Apple tuvo dos años para adaptar Siri AI a Europa, y decidió no hacerlo

Hace ya tiempo que Apple encontró en Bruselas a un antagonista casi perfecto. Cada vez que una función se retrasa, un servicio llega recortado o una novedad importante no desembarca en Europa al mismo ritmo que en otros mercados, la narrativa suele repetirse: la regulación europea se interpone. Y aunque esa explicación tiene parte de verdad, el caso de Siri plantea una pregunta bastante incómoda para Apple. Porque quizá haya que preguntarse si realmente es la Unión Europea quien está dejando sin esta nueva experiencia a los usuarios europeos… o si es Apple quien ha decidido convertirlos, una vez más, en moneda de cambio dentro de su pulso regulatorio.

Conviene empezar por algo importante: esto no ha ocurrido de la noche a la mañana. Apple presentó la nueva Siri impulsada por inteligencia artificial junto con Apple Intelligence hace ya dos años, y desde entonces el marco regulatorio europeo no ha permanecido precisamente oculto ni ha surgido por sorpresa. La Ley de Mercados Digitales (DMA) llevaba años debatiéndose, aprobándose y definiéndose, mientras Apple mantenía enfrentamientos recurrentes con Bruselas alrededor de interoperabilidad, acceso a plataformas y competencia. Dicho de otro modo: si Apple sabía perfectamente cuáles eran las reglas del juego en Europa, resulta difícil aceptar que el problema aparezca exactamente cuando toca lanzar el producto.

La situación ha quedado especialmente clara durante la WWDC 2026. Apple anunció la nueva Siri como una de las grandes estrellas de la nueva generación de Apple Intelligence, una versión mucho más avanzada del asistente, integrada profundamente en el sistema, capaz de comprender el contexto, acceder a información entre aplicaciones, interactuar con lo que aparece en pantalla y mantener conversaciones mucho más naturales. Sin embargo, la compañía confirmó también una excepción importante: La nueva Siri no llegará a iPhone ni iPad en la Unión Europea cuando se lancen iOS 27 e iPadOS 27. Curiosamente, sí estará disponible en macOS 27 y visionOS 27.

Ese detalle resulta especialmente difícil de ignorar. Apple asegura que el problema radica en las exigencias de interoperabilidad derivadas de la DMA, que según su interpretación obligarían a permitir a asistentes rivales —como Gemini, ChatGPT o Claude— acceder a datos privados y controlar aplicaciones sin suficientes garantías de seguridad. Es un argumento que no conviene despachar a la ligera: hablamos de sistemas con acceso potencial a mensajes, compras, archivos personales y automatizaciones profundas del sistema. Los riesgos existen, y sería ingenuo fingir lo contrario.

Cargando anuncio...

Apple tuvo dos años para adaptar Siri AI a Europa, y decidió no hacerlo

Pero reconocer que existen riesgos no implica aceptar automáticamente la narrativa de Apple. Porque, en paralelo, también cuesta ignorar algo bastante evidente: Apple lleva más de dos años conociendo la posición de la regulación europea y ha tenido margen más que suficiente para diseñar una adaptación específica. De hecho, esta no es ni mucho menos la primera vez que la compañía retrasa funciones, fragmenta despliegues o utiliza a Europa como escenario de presión política frente a Bruselas. Lo vimos con varias funciones de Apple Intelligence, con integraciones avanzadas del ecosistema y con otros servicios cuya llegada a la UE terminó ralentizándose significativamente. El patrón empieza a parecer demasiado familiar.

Además, hay una cuestión de fondo que Apple parece olvidar demasiado a menudo: los usuarios europeos siguen pagando exactamente el mismo precio por sus dispositivos. Un iPhone vendido en España, Francia o Alemania no cuesta menos porque llegue con menos funciones. El usuario europeo que compre un iPhone compatible este año pagará una cifra premium por un dispositivo que, al menos inicialmente, ofrecerá una experiencia objetivamente inferior a la disponible en otros mercados. Y aquí conviene señalar algo importante: la Unión Europea no ha prohibido Siri. Lo que exige es que, si Apple quiere desplegar una función tan profundamente integrada, lo haga respetando un determinado marco regulatorio.

En los últimos días incluso ha empezado a surgir una reacción curiosa entre algunos usuarios europeos, con iniciativas como la recogida de firmas impulsada desde Italia para intentar desbloquear la situación. Resulta comprensible cierta frustración: nadie quiere quedarse fuera de una de las novedades más importantes del ecosistema Apple. Pero quizá también conviene dirigir parte de esa frustración hacia quien realmente ha tenido tiempo para prepararse y ha optado, una vez más, por no adaptarse al mercado europeo mientras culpa públicamente a la regulación. Después de dos años de margen, cuesta defender que el retraso de Siri en Europa sea un problema de tiempo. Empieza a parecer, más bien, una cuestión de voluntad.

 

Cargando anuncio...

Más información

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

Lo más leído