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iMac M6: Apple renueva su todo en uno con más potencia e IA
Hay ordenadores que han cambiado tanto a lo largo de los años que apenas conservan nada de sus primeras generaciones, y otros que han conseguido mantener una identidad reconocible incluso después de numerosas transformaciones. El iMac pertenece claramente al segundo grupo, y Apple parece decidida a conservar esa personalidad mientras continúa mejorando sus prestaciones. Así lo demuestra el nuevo iMac M6, que mantiene el diseño ultradelgado y la pantalla de 24 pulgadas de sus predecesores, pero incorpora un procesador más potente, nuevas opciones de conectividad y mejoras de rendimiento que afectan tanto a las aplicaciones convencionales como a las tareas de inteligencia artificial.
La renovación llega dos años después del iMac M4 que Apple presentó en octubre de 2024, y supone un salto directo a la sexta generación de Apple Silicon, el chip que debutó el pasado agosto en el Mac mini, donde ya pudimos conocer sus principales características. Su incorporación al iMac permite ahora trasladar esas mejoras a un formato diferente, pensado para quienes prefieren tener ordenador y pantalla integrados en un único dispositivo, sin renunciar a un rendimiento suficiente para afrontar trabajos creativos y otras tareas exigentes.
Apple ofrece dos configuraciones del M6, con diferencias que van más allá de las frecuencias o del rendimiento disponible. El modelo de entrada incorpora una CPU de diez núcleos, distribuidos entre dos supernúcleos, tres de rendimiento y cinco de eficiencia, acompañada por una GPU de diez núcleos. La versión superior eleva ambas cifras hasta doce, con dos supernúcleos, cuatro núcleos de rendimiento y seis de eficiencia. En los dos casos encontramos aceleradores neuronales integrados en la GPU y compatibilidad con trazado de rayos mediante hardware. La configuración más potente está dirigida a quienes necesitan mayor capacidad de procesamiento, aunque para las tareas habituales de ofimática, navegación y productividad la versión básica debería ofrecer un rendimiento sobrado.
Las cifras publicadas por Apple permiten hacerse una idea del avance respecto a la generación anterior. Según sus pruebas, el nuevo iMac puede ejecutar determinadas operaciones de Microsoft Excel hasta 1,5 veces más rápido que el modelo con M4, mientras que la edición de imágenes en Affinity puede alcanzar el doble de rendimiento. También anuncia mejoras de hasta dos veces en juegos que utilizan trazado de rayos, un apartado donde el incremento de núcleos gráficos y la evolución de la arquitectura deberían resultar especialmente beneficiosos. Son resultados obtenidos en aplicaciones y condiciones específicas, no incrementos que debamos extrapolar a cualquier programa, pero apuntan a una evolución apreciable para quienes utilizan el iMac más allá de las tareas básicas.
Como viene ocurriendo con las últimas generaciones de Apple Silicon, la inteligencia artificial vuelve a ocupar un lugar destacado. El M6 combina los aceleradores neuronales de la GPU con un doble Neural Engine de 16 núcleos, una arquitectura que permite distribuir diferentes operaciones entre recursos especializados. Apple asegura que el procesamiento de instrucciones para modelos de lenguaje en LM Studio puede ser hasta cinco veces más rápido que en el iMac M4, una mejora considerable para quienes quieren ejecutar herramientas de IA localmente, sin depender constantemente de servicios externos. Es un escenario que empieza a cobrar importancia entre desarrolladores, creadores y usuarios avanzados, aunque el rendimiento práctico dependerá también del tamaño de los modelos y de la memoria disponible.
Precisamente la memoria es uno de los apartados donde conviene prestar atención a las configuraciones. Ambos modelos parten de 16 GB de memoria unificada, pero el iMac con M6 de diez núcleos permite ampliarla hasta 24 GB, mientras que el de doce alcanza los 32 GB. El ancho de banda puede llegar a 170 GB/s, una cifra relevante para aplicaciones que utilizan intensivamente los recursos compartidos entre CPU y GPU. También mejora el almacenamiento, con unidades SSD que, según Apple, alcanzan hasta el doble de velocidad de lectura y escritura respecto a la generación anterior. Sin embargo, hay una decisión bastante menos convincente: el almacenamiento básico continúa siendo de 256 GB, una capacidad que resulta escasa para un ordenador de este precio. El modelo superior admite configuraciones de hasta 2 TB, frente al máximo de 1 TB del básico.
En el apartado estético no encontramos prácticamente sorpresas, y probablemente tampoco era necesario introducir grandes cambios. El iMac conserva su pantalla Retina 4,5K de 24 pulgadas, con resolución de 4.480 × 2.520 píxeles, 500 nits de brillo y amplia gama cromática P3, integrada en un cuerpo de perfil delgado. También mantiene los siete colores conocidos: azul, verde, rosa, amarillo, púrpura, naranja y plata. La opción de vidrio nanotexturizado, especialmente útil para reducir reflejos, sigue reservada a las configuraciones superiores. Tampoco cambian sustancialmente la cámara de 12 megapíxeles con Encuadre Centrado y Vista Cenital, los tres micrófonos de calidad de estudio ni el sistema de seis altavoces. Son características que ya conocíamos, pero que siguen contribuyendo al atractivo de un ordenador diseñado para ocupar poco espacio en el escritorio.
Donde sí hay novedades significativas es en la conectividad. El iMac M6 incorpora Wi-Fi 7 y Bluetooth 6 mediante el chip N1, además de ofrecer Ethernet de hasta 2,5 Gb/s. Sin embargo, no todas las versiones están igualmente equipadas: el modelo básico dispone de dos puertos Thunderbolt 4, admite un monitor externo y ofrece Ethernet como opción adicional, mientras que el superior incluye cuatro conexiones Thunderbolt 4, permite utilizar dos monitores externos y cuenta con Ethernet de 2,5 Gb/s de serie. Son diferencias importantes para quienes trabajan con almacenamiento externo, periféricos profesionales o configuraciones de varias pantallas, y ayudan a entender por qué la versión más cara puede resultar más interesante incluso para usuarios que no necesiten toda la potencia adicional de su procesador.
El nuevo iMac llegará con macOS 27 Golden Gate y las últimas funciones de Apple Intelligence, entre las que destaca Siri AI, la evolución del asistente de Apple hacia una interacción más conversacional y contextual. El sistema podrá localizar información en mensajes, correos y fotografías, trabajar con contenido presente en pantalla y realizar determinadas acciones en las aplicaciones. Safari incorpora nuevas herramientas para organizar pestañas, seguir cambios en páginas web y crear extensiones mediante instrucciones en lenguaje natural. También encontramos mejoras en Atajos y Fotos, además de nuevas opciones de personalización de Liquid Glass. Son novedades del sistema operativo, no exclusivas del nuevo iMac, pero el M6 proporciona recursos adicionales para aprovecharlas, especialmente cuando intervienen modelos de inteligencia artificial ejecutados en el propio equipo.
El iMac M6 podrá reservarse a partir del 28 de octubre, con disponibilidad desde el 6 de noviembre. El modelo con CPU y GPU de diez núcleos tendrá un precio de partida de 1.819 euros, mientras que la versión de doce núcleos comenzará en 2.019 euros. Los 200 euros de diferencia proporcionan, además de mayor potencia, más posibilidades de ampliación y una conectividad considerablemente más completa. También debemos tener en cuenta que el iMac M4 llegó al mercado español desde 1.519 euros, por lo que el precio de acceso ha aumentado 300 euros en dos años. Es una subida importante que obliga a valorar las mejoras introducidas, especialmente cuando el diseño, la pantalla y buena parte de los componentes continúan siendo esencialmente los mismos, aunque no debemos olvidar el gran incremento de precio de los mismos.
El nuevo iMac representa una actualización interesante, aunque su atractivo dependerá bastante del ordenador desde el que se plantee la renovación. Para quienes todavía utilizan un iMac con procesador Intel, o incluso uno de los primeros modelos con M1, el salto acumulado en rendimiento y capacidades puede ser muy considerable. Para los propietarios de un M4, en cambio, las razones para actualizar resultan menos evidentes, salvo que necesiten específicamente más potencia, mejores conexiones o un mayor rendimiento en aplicaciones de IA. Apple sigue teniendo en el iMac una propuesta atractiva para quienes valoran la sencillez y el diseño de un todo en uno, pero el incremento de precio y las limitaciones de la configuración básica también hacen aconsejable estudiar cuidadosamente qué versión comprar. Especialmente porque esos 200 euros adicionales pueden marcar una diferencia bastante mayor de la que sugiere, a primera vista, el simple aumento de núcleos.
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