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Análisis

Lenovo Yoga Tablet 10, análisis

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Yoga Tablet Tilt Mode

Hace unos días asistíamos en Milán a la presentación del nuevo Lenovo Yoga Tablet. Un acontecimiento que Lenovo ha querido realizar por todo lo alto, fichando para la ocación incluso un actor de Hollywood como Ashton Kutcher. Ahora hemos tenido la ocasión de probar el otro protagonista de la presentación, el dispositivo propiamente dicho en su formato de 10 pulgadas.

Ficha técnica

Lo primero a valorar al analizar el recién llegado a la familia Yoga es sin duda su diseño. Una vez más Lenovo ha apostado por un acercamiento diferente desmarcándose del resto de fabricantes de tablets y proponiendo un enfoque distinto a la fabricación de este tipo de dispositivos.

Se podría decir que el diseño del nuevo Yoga Tablet responde a cuatro factores principales: la ergonomía, versatilidad, la autonomía y la calidad. El desafío era subir el nivel de estos cuatro factores en un tipo de dispositivo cuyo diseño ha sufrido poquísimas variaciones en el tiempo y para los distintos fabricantes.

Sin embargo los diseñadores de Lenovo dieron con la tecla inspirándose (según dicen) en un objeto cotidiano: una revista abierta. Eso permitió a los ingenieros mejorar el manejo y sujección del tablet, colocar una batería más grande, un lugar donde colocar altavoces más grandes y de paso un novedoso sistema de sujección con tres modalidades distintas.

En realidad no se trata de una idea única, Sony también apostó por aumentar de tamaño un extremo del tablet, pero el acercamiento de Lenovo nos parece más cómodo y eficaz. Para redondear esta apuesta diferente, los materiales utilizados son de alta calidad con una mezcla de aleación de magnesio, aluminio, cristal y la parte trasera de policarbonato de alta calidad.

Yoga Tablet with Magazine

 Los acabados de este tablet sorprenden por su calidad y de hecho, junto con los materiales elegidos, parecen más propios de un tablet orientado al mercado profesional que para consumo. En la parte frontal se ha instalado una pantalla protegida por cristal anti arañazos (no es Gorilla Glass) y el logo de Lenovo.

También encontramos dos rejillas donde se colocan los altavoces preparados para su funcionamiento con el sistema Dolby Digital Plus DS1. Gracias al espacio que ofrece el cilindro de la parte inferior, se han podido utilizar altavoces más grandes y con mayor caja de resonancia que en otros tablets del mercado. Finalmente encontramos la cámara frontal de 1,6 megapíxeles.

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Los laterales están fundamentalmente «limpios». En uno de ellos encontramos el conector micro-usb para cargar el tablet y conectar dispositivos y en el otro el control de volumen. En los laterales del cilindro se ha colocado un generoso botón de encendido (ajustado para que no se accione accidentalmente) y el conector de audio.

Los elementos de la parte trasera del tablet se concentran en el cilindro. El objetivo de la cámara se coloca en uno de los lados y la parte central se reserva para el mecanismo de soporte de aluminio. Si giramos el soporte encontraremos dos ranuras, una para tarjeta MicroSD y otra para Micro SIM (en el caso de que el modelo sea compatible).

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El soporte permite colocar el tablet en modo semi vertical para trabajar con un teclado adicional o para ver películas. Con el soporte en la misma posición pero con el tablet en horizontal permite trabajar más cómodamente con el teclado en pantalla o para utilizar el tablet tumbados.

Pensado para ser cómodo de usar

Finalmente con el soporte cerrado el cilindro permite asir con comodidad el tablet con una mano para su uso para la lectura de libros electrónicos o navegación web. El equilibrio del tablet se ha cuidado mucho estudiando el centro de gravedad de forma que no sea incómodo de usar. Contribuye su peso contenido (610 gramos la versión de 10 y 404 la de 8 pulgadas).

Valorado el aspecto del diseño pasamos a examinar las características técnicas. El aspecto más sobresaliente es sin duda la autonomía. Gracias al diseño del dispositivo los ingenieros de Lenovo han podido instalar una batería de ordenador portátil de 9.000 mAh (6.000 en el caso del modelo de 8 pulgadas) que ofrece una autonomía teórica de hasta 18 horas de uso.

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En nuestras pruebas de uso la autonomía real ha oscilado entre las 10 y las 15 horas de uso normal, con reproducción de vídeo, conexión Wi-Fi, juegos, navegación web etc. Una duración de batería que no podemos encontrar en otros tablet rivales del mercado.

En lo que respecta a la pantalla el Lenovo Yoga tablet 10 ofrece un panel IPS multitáctil con una resolución de 1280×800 puntos (tanto en el modelo de 10 como en el de 8 pulgadas). Una definición algo decepcionante comparado con las características de sus rivales y se nota, por ejemplo, en los iconos de los programas. En cuanto a brillo y contraste en cambio la calidad es muy alta así como el ángulo de visión que es notable (178 grados).

WW_Images_Consumer_Lenovo_Yoga_Tablet_Final_08

El apartado de rendimiento también es inferior a la media. En el Yoga se ha incorporado un procesador MediaTek MT8125/8389 Quad Core a 1.2 GHz cuyos núcleos se basan en una versión algo antigua del ARM Cortex A7. También dispone 1GByte de memoria DDR2. El resultado es que responde bastante bien con programas de productividad, navegación o incluso reproducción de vídeo, pero tiene problemas para mover los últimos juegos en 3D a resoluciones altas.

En lo que respecta al software nuestra impresión es que el interfaz del Android 4.2.2 Jelly Bean podría haberse cuidado un poco más, sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de un tablet con un diseño y unos materiales premium. En particular el fondo y el tamaño excesivo de los iconos (que además hacen resaltar la falta de resolución)  no nos han gustado, aunque son parámetros que es posible modificar de forma sencilla.

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Lenovo ha añadido en la parte superior derecha un menú de configuraciones que permite acceder a diversas opciones como desconexión Wi-fi, modo avión, modos de brillo y otras. En la parte izquierda aparece el menú de notificaciones habitual. Dentro de las aplicaciones preinstaladas encontramos Skype, Amazon Kindle, Accuweather o el programa de navegación de Route 66 (el Yoga Tablet dispone de GPS).

Además se ha incorporado una aplicación desarrollada por Lenovo que permite configurar el tablet para extender aún más la duración de la batería (aunque con estimaciones algo irreales, todo hay que decirlo).  Sobre las cámaras incorporadas no hay mucho que decir. Ofrecen la calidad que se espera para un dispositivo de este tipo.

Caja Yoga Tablet

La cámara de 5 megapíxeles colocada en el cilindro es cómoda de usar, aunque se echa de menos un botón físico o dentro del software de la cámara que no esté tan alejado de la postura de las manos a la hora de tomar una foto. La verdad es que el cilindro añade comodidad a la hora de asir el tablet para la toma de fotos o vídeos, salvo por el detalle mencionado.

Las fotos y vídeos realizados presentan un ligero problema de enfoque aunque ofrecen unos colores de una calidad más que aceptable. La aplicación de la cámara permite algunas funciones como el módo ráfaga con hasta 40 disparos, añadir efectos de color, adjustar el balance de blancos o añadir la posición del GPS.

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El Yoga Tablet ofrece una serie de accesorios y complementos como fundas y teclados adicionales. Hemos tenido la ocasión de probar el teclado Bluetooth que funciona también como protector de pantalla. Dispone de un sistema que hace que el tablet entre en reposo o se reactive según tapemos o destapemos la pantalla con el teclado.

Unos imanes hacen que el teclado permanezca en su posición para cubrir la pantalla, aunque no tienen fuerza suficiente para sujetar el teclado si lo ponemos boca abajo. Se trata de un teclado recargable mediante un cargador incluido. El material es plástico de una calidad muy inferior a la del tablet aunque su precio rondará los 50 euros, por lo que no es mala inversión.

Hablando de precios este, además de diseño y autonomía, es otro de los factores sobresalientes del Yoga. Hablamos de 229 euros por el modelo de 8 pulgadas y 299 para el de 10, ambos con 16 Gbytes de almacenamiento. En un futuro parece que habrá versión con ranura para Micro SIM y conexión 3G, pero aún no se conocen los precios.

Conclusión

El caso del Yoga tablet de Lenovo es curioso. Por un lado la compañía insiste en posicionarlo como tablet asequible de consumo destinado a un público joven y por el otro ha diseñado un dispositivo elegante, con soluciones ergonómicas avanzadas, materiales de calidad y una gran autonomía (uno de los factores más demandados por el consumidor profesional).

Lo malo es que para lograr su objetivo de precio y posicionamiento Lenovo ha sacrificado en componentes como el procesador o la pantalla. Está claro que este nuevo modelo supone una revolución en concepto, diseño y autonomía y se trata de un buen producto, pero que se queda a muy poco de ser un tablet revolucionario.

En cualquier caso es muy de agradecer el que una empresa como Lenovo haga una apuesta tan decidida por dar un nuevo enfoque a un producto tan exitoso con el riesgo de no dar en la tecla. El Yoga Tablet es pues una excelente opción para el comprador que por poco dinero busque un diseño innovador y mucha autonomía a cambio de algún sacrificio en prestaciones.

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