Skoda Karoq, Astucia

Skoda Karoq, Astucia
11 de abril, 2018
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“La fuerza más destructiva del universo es el arrepentimiento” Agente K, Men in Black III

“No me he terminado el bocadillo” es lo único en lo que podía pensar en el autobús. Sentado en el fondo acompañado por el ruido del motor y el traqueteo de las suspensiones que sufrían sobre las calles mal asfaltadas imaginaba esa loncha de queso asomando entre las dos rebanadas de pan y un trozo de tomate que se había escabullido del bocadillo para reposar sobre el plato. El vaso de cerveza sí que me lo había terminado pero ahí, sobre un lecho de migas y la solitaria rodaja de tomate se había quedado algo menos que la mitad del bocadillo y eso que lo había comenzado a comer con verdadera ansiedad.

“No me he terminado el bocadillo, no me lo he terminado” seguía pensando, mientras recordaba la voz de ella preguntando por la estación de tren en alemán con tono angustiado. “Yo hablo alemán” le dije a ella en su idioma para alivio del camarero que no hacía más que encogerse de hombros y sudar. Sonreí y ella me devolvió la sonrisa, la misma sonrisa que me dirige ahora por debajo de sus ojos azules y su nariz pequeña y pecosa desde el asiento de al lado mientras me abraza y me dice “¿En qué piensas?” y yo le contesto “En que no me he terminado el bocadillo”. En alemán, por supuesto.

Si hay un fabricante que ha sabido sacar partido de su pertenencia a un gran grupo de automoción es sin duda Skoda. Hemos repetido ya varias veces en las pruebas de otros modelos el planteamiento de este fabricante checo que ha pasado de realizar vehículos que parecían las versiones pobres de sus homólogos de VolksWagen a ofrecer versiones prácticas y más espaciosas (además de baratas) que la que ofrecía la marca alemana, pero da la impresión de que Skoda quiere dar un paso más.

Ficha técnica

Lo primero la filosofía práctica que impregna los modelos de Skoda no solamente se refleja en detalles útiles para los ocupantes y conductor con muchas soluciones muy inteligentes y mucho espacio para objetos, sino que también han ido evolucionando otros detalles. Uno de los que más se nota por ejemplo en el Karoq, el modelo que probamos, es el buen equilibrio de materiales y el cuidado por los acabados más a la vista para transmitir que se está al volante de un coche de categoría.

Cambios

Esto unido a la radical renovación del diseño del aspecto de los últimos modelos de Skoda hace que la marca haya ganado mucha aceptación en el terreno de la “calidad percibida”, un elemento poco cuantificable de forma objetiva pero que tanto el boca a boca como las impresiones de los periodistas del motor que prueban estos vehículos haya sufrido un cambio radical para contribuir a un aumento de prestigio de la marca checa.

Como decíamos el Karoq, el último modelo de Skoda llegado a nuestras manos, es un gran ejemplo de este concepto. Desde fuera el aspecto es el de un SUV capaz de competir con lo más granado de la oferta de todocaminos del mercado en un terreno, el de los modelos de tamaño medio, que está enterrando prácticamente las ventas de otras versiones como rancheras o monovolúmenes. Un frontal moderno con aspecto de duro, con una generosa toma de aire inferior y parachoques elevado que le dan un aire a todoterreno inglés.

Los faros comparados con el empaque del resto de elementos de la parte anterior parecen algo pequeños y afilados subrayados por los pilotos antiniebla y separados por un radiador que mantiene el aire de familia sobre todo emparentándose obviamente con el Kodiaq, el otro SUV del fabricante checo. Y es que para disgusto de algunos (los habrá) el Karoq sustituye definitivamente al Skoda Yeti, un SUV económico que desaparece del catálogo definitivamente (o eso creemos).

La forma de los laterales con una parte inferior en la que se coloca la protección en plástico que continúa con la forma de la carrocería refuerzan con la imagen de todoterreno “serio” y unos generosos voladizos dan el mensaje habitual de Skoda de que van a exprimir la plataforma para ofrecer la máxima habitabilidad. En la parte trasera los faros tienen un tamaño más generoso que en la parte trasera y se extienden sobre el portón. Otro generoso paragolpes cierra la intención de Skoda de transmitir solidez.

Entramos en el Karoq

Una vez abierta la puerta del Karoq nos encontramos en territorio conocido. La mencionada astucia de Skoda para jugar con acabados y materiales da en el clavo con este modelo ya que la impresión es estar dentro de un coche de categoría. Contribuyen también unos asientos de cuero sintético bien rematados y con un tacto muy agradable con un diseño atractivo que por si fuera poco recoge muy bien la espalda. Nuevo elemento que abunda en esa habilidad de Skoda para sacar partido a los detalles para dar buena imagen pero también buen servicio.

El tunel central que separa al conductor del acompañante es bastante elevado, al estilo todoterreno, y deja muy a mano, cerca de la mano que maneja el cambio de marchas, una gran cantidad de funciones para las que no tendremos que desplazarla para activar ciertas funciones o controlar el funcionamiento del climatizardor. Otro detalle SUV es la protección de esta zona que se eleva dejando un hueco que forma una especie de asidero que no parece que vayamos a usar muy a menudo realmente. En nuestro modelo no se había elegido opción de colores pero pueden combinarse para hacer el interior más vistoso y moderno.

Otra de las inevitables señas de identidad de Skoda es el cuidado en colocar suficientes y capaces espacios portaobjetos. En el Karoq encontramos un gran espacio en el reposabrazos con una pieza de plástico retirable que permite colocar botellas pequeñas, espacios en las puertas para botellas y objetos grandes, una guantera de buen tamaño y el tradicional espacio para dejar el móvil delante de la palanca con conectores para carga y posibilidad de carga por inducción. También hay un espacio con tapa en la parte superior del salpicadero en la que guardar por ejemplo gafas de sol.

Muy indicado

Tras el volante encontramos otro buen trabajo de Skoda con unos indicadores claros y muy legibles además de una pantalla de información entre el cuentarevoluciones y velocímetro algo pequeña pero muy legible y útil. Como ya hemos probado unos cuentos empezamos a sacar algunos fallos, por ejemplo los números de los diales igual tienen un diseño algo extraño, nos hubieran gustado más de color sólido (esto ya va por gustos porque son perfectamente legibles). En opción podemos elegir el visual cockpit, una pantalla LCD que ocupa todo el espacio y muestra más información.

La colocación de la pantalla del sistema de entretenimiento es de las ideales, lo suficientemente elevada como para no tener que apartar la mirada de la carretera. El funcionamiento del sistema es de los más acertados siguiendo la línea de VolksWagen con una pantalla de hasta 9,2 pulgadas y con opciones interesantes como el manejo sin necesidad de tocar la pantalla (se pueden pasar canciones o cambiar de menús desplazando la mano cerca de la pantalla) o la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay.

También dispone de la opción de utilizar comandos vocales que aunque aún lejos de ser perfecta, es un defecto que encontramos prácticamente en todas las marcas, sí que puede ayudar en ciertas situaciones como para buscar una dirección compleja en el navegador sin necesidad de escribirla con el teclado en pantalla, cosa que resulta tediosa o hasta peligrosa si ignoramos el sentido común y realizamos la búsqueda mientras conducimos. Subrayar la completísima batería de sistemas de ayuda a la conducción opcionales y de serie como el control de crucero adaptativo.

Buen ambiente

En lo que respecta a la habitabilidad el Karoq, a pesar de no pertenecer a la categoría de SUV de gran tamaño, ofrece un espacio muy amplio para sus ocupantes, sobre todo en lo que respecta a la altura ya que en su interior se acomodan sin problemas personas de más de 1,90 metros. En la parte trasera la altura es algo más reducida pero siempre notable y el espacio para las piernas es suficiente, así como la anchura.

Las plazas traseras disponen de boqueta de ventilación en el túnel central y posibilidad de calefactar los asientos además de la opción de disponer de toma de corriente de 230 voltios, algo muy particular de Skoda, pero no de tomas para cargadores USB. Existe opción para que los dos asientos traseros puedan desplazarse longitudinalmente y así poder configurar de forma más flexible el espacio interior.

Pasando al apartado del maletero, el Karoq ofrece unos generosos 521 litros que al abatir los asientos llegan a 1.630 litros. El sistema de la cortinilla que tapa el maletero que se recoge automáticamente al cerrarlo es realmente práctico y en apariencia robusto y no da problemas. Para el interior del maletero hay muchas opciones prácticas como ganchos para bolsas desplazables, doble fondo para el maletero y alfombrilla con cara de goma y textil.

El Karoq que hemos probado disponía de una motorización bastante sobria, un 1.0 de gasolina que rinde 115 caballos, sobre el papel algo justos para mover un SUV como el modelo checo. Sin embargo este propulsor de VolksWagen no solamente mueve al Skoda sino que lo hace con bastante soltura en casi todas las situaciones. El funcionamiento es agradable y es bastante silencioso aún subiendo de revoluciones y haciendo uso de la caja de cambios manual.

Una vez cogimos confianza con el motor probamos el Karoq en distintas situaciones de conducción y la impresión es bastante buena. En ciudad el comportamiento es muy bueno, manteniendo las cifras de consumo bastante bajas si no nos entregamos a arrancadas bruscas en el semáforo, gracias sobre todo al sistema Start&Stop (rondando los siete litros). En carretera el modelo de Skoda puede rozar los seis litros siempre que no haya cuestas o adelantamientos porque si buscamos potencia y par el motor de gasolina beberá con más alegría.

La suspensión es bastante cómoda y neutra y eso hace que el Karoq se muestre menos ágil que otras alternativas en curvas pero muy confortable sea cual sea el estado del pavimento que tengamos que afrontar. A pesar de eso no hemos notado titubeos en carreteras viradas siendo fiel a la trayectoria que marquemos incluso si afrontamos estos recorridos a una velocidad algo superior a la que sería recomendable, aunque se nota algo de subviraje. Fuera de la carretera la suspensión pierde eficacia y desde luego no es un coche orientado a excursiones campestres, aunque seguramente la versión de tracción integral transmita mejores sensaciones.

Conclusiones

Skoda sigue en su línea de soluciones inteligentes con el concepto y el diseño del Karoq, un SUV que tiene mucha competencia, sin ir más lejos sus primos Seat Ateca y VolksWagen Tiguan, pero entre los que sobresale en personalidad práctica. No se trata de un coche que vaya a ganar premios en diseño ni que vaya a atraer a los que buscan lujo o altas prestaciones, pero está sin duda preparado para asaltar la “clase media” y abandonar el “low cost” que abanderaba su antepasado el Yeti.

Nos ha gustado prácticamente todo del Karoq: su buena habitabilidad, sus soluciones prácticas, la excelente habitabilidad junto con el buen compromiso de acabados y materiales. Todo esto junto con todo lo bueno que hereda de su casa madre alemana: una plataforma y una mecánica probada además de los avanzados sistemas de ayuda a la conducción que completan un cuadro francamente atractivo.

 

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