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Así se cuela música con IA en perfiles reales de Spotify

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Así se cuela música con IA en perfiles reales de Spotify

Publicar una canción en Internet nunca había sido tan sencillo. Un artista puede recurrir a un distribuidor digital y, desde un único lugar, colocar su música en Spotify, Apple Music, Amazon Music, Tidal y buena parte del resto de servicios sin tener que negociar individualmente con cada plataforma. Esa facilidad ha abierto muchas puertas a músicos independientes, pero también plantea una pregunta bastante menos cómoda: ¿qué ocurre cuando el sistema que debe decidir quién es realmente quién confía demasiado en la información que recibe?

Un experimento de 404 Media acaba de ofrecer una respuesta bastante inquietante. El periodista Emanuel Maiberg creó con Udio una canción llamada Riding High, generó su portada con ChatGPT y consiguió que apareciese bajo el perfil oficial de la banda punk Lathe of Heaven en Spotify. El grupo no había compuesto, interpretado ni autorizado la publicación y, aun así, el tema terminó también asociado a sus perfiles reales en Apple Music, Amazon Music, Tidal y Deezer. No fue necesario acceder a ninguna cuenta de la banda ni comprometer sus credenciales: el agujero estaba en otro punto de la cadena.

El proceso resultó sorprendentemente sencillo. Maiberg abrió una cuenta en DistroKid, introdujo Lathe of Heaven como nombre del artista y el distribuidor localizó automáticamente los perfiles existentes de la banda en distintas plataformas. Después tuvo que aportar datos sobre composición, producción y sello discográfico, además de confirmar que era propietario de la grabación y que estaba autorizado para venderla y cobrar las regalías. Marcó esas casillas, pero ni DistroKid ni los servicios de streaming verificaron realmente esas declaraciones. Un día después, la canción falsa estaba publicada en los perfiles del grupo y cualquier ingreso generado por las escuchas habría terminado en manos de quien realizó la subida.

La inteligencia artificial no ha creado este problema de atribución, pero sí está facilitando que se explote a una escala mucho mayor. Generar una canción, crear su portada y preparar un lanzamiento falso requiere hoy mucho menos tiempo y recursos que hace unos años. 404 Media recoge más de 300 ejemplos localizados por el dúo Odette Child, con música generada mediante IA atribuida a artistas muy conocidos, músicos fallecidos, intérpretes relativamente desconocidos e incluso personas que ni siquiera se dedican profesionalmente a la música. Spotify reconoce, además, que los perfiles que no se gestionan activamente resultan especialmente vulnerables a este tipo de prácticas.

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it is shockingly easy to post AI generated music under the name of real artists on Spotify. It took us five minutes to do. You can do it to small bands, dead artists, even Taylor Swift. This is a giant loophole in digital music distribution that’s widely abused www.404media.co/spotify-ai-m…

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— Emanuel Maiberg (@emanuelmaiberg.bsky.social) 17 de septiembre de 2026 a las 15:39

La solución tampoco pasa simplemente por enseñar a Spotify a detectar qué canciones han sido generadas con IA. La propia plataforma admite que identificar de forma fiable este tipo de contenidos sigue siendo un problema técnicamente abierto: los detectores pueden dejar de funcionar cuando cambian los modelos generativos, reaccionar de manera diferente después de un simple procesamiento de audio y, sobre todo, producir falsos positivos contra músicos reales. El artículo recoge precisamente el caso de una artista ucraniana cuya canción fue rechazada por un distribuidor al ser identificada erróneamente como contenido generado por IA, pese a que aseguraba haber creado la pieza por completo ella misma.

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Spotify está introduciendo mecanismos para atacar el problema desde otros ángulos. Su sistema Artist Profile Protection permite a determinados artistas revisar los nuevos lanzamientos asociados a su perfil y aceptarlos o rechazarlos antes de que aparezcan públicamente, mientras que la compañía también trabaja con distribuidores, filtros contra spam y nuevas herramientas de transparencia para contenidos relacionados con IA. El problema es que esas barreras todavía no cubren todos los casos, y el experimento de 404 Media demuestra que una publicación falsa puede seguir atravesando varios intermediarios hasta acabar presentada al usuario como si formara parte legítima del catálogo de un artista real.

Quizá el aspecto más incómodo de todo esto sea que el reto no consiste únicamente en distinguir entre música humana y música generada por una máquina. Antes hay una cuestión mucho más básica: comprobar que quien publica una canción tiene realmente derecho a hacerlo bajo el nombre que está utilizando. La distribución digital ha conseguido que cualquier creador pueda llegar a una audiencia mundial con una facilidad extraordinaria, pero esa misma apertura necesita mecanismos de identidad capaces de estar a la altura. La IA no inventa esa debilidad, aunque sí puede convertirla en algo mucho más barato, rápido y fácil de explotar.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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