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Actualización rompe Windows 11, da igual cuando leas esto
Hay noticias que envejecen en cuestión de horas y otras que parecen escritas para sobrevivir al calendario. Si uno sigue con cierta regularidad la actualidad de Windows 11, es imposible no pensar que las actualizaciones problemáticas pertenecen ya a esta segunda categoría. Microsoft lleva tiempo hablando de mejorar la calidad del sistema operativo y de recuperar la confianza de los usuarios, pero cada nuevo Patch Tuesday obliga casi inevitablemente a mirar la lista de problemas conocidos con cierta aprensión. A estas alturas, actualizar Windows se ha convertido para muchos en una mezcla incómoda entre rutina necesaria y pequeño acto de fe.
Las actualizaciones de seguridad de septiembre han vuelto a introducir varios problemas reconocidos por la propia Microsoft. Los principales afectan a Remote Desktop Services, determinados dispositivos de audio USB y, en paralelo, una actualización de seguridad para Excel ha conseguido romper una función tan elemental como pegar contenido. No todos los fallos proceden exactamente del mismo parche, pero sí forman parte de una misma ronda de actualizaciones cuya misión original era, precisamente, corregir vulnerabilidades y mantener protegidos los equipos.
El problema más delicado afecta a Remote Desktop Services y alcanza a varias versiones de Windows 11, entre ellas 23H2, 24H2, 25H2 y 26H1, además de Windows 10 y diferentes ediciones de Windows Server. Las conexiones pueden fallar después de unos minutos y algunos sistemas pueden quedarse bloqueados mostrando el mensaje «Please wait for the Remote Desktop Configuration». Microsoft también reconoce que herramientas como Microsoft Management Console, RDS Licensing Diagnoser y el Explorador de archivos pueden dejar de responder, e incluso Windows Update puede quedar atrapado mostrando indefinidamente el indicador de carga. En máquinas virtuales inaccesibles mediante RDP, detenerlas y volverlas a iniciar puede recuperar temporalmente la conexión mientras llega una solución definitiva.
El audio tampoco ha salido indemne. Microsoft ha confirmado problemas con determinados dispositivos USB Audio Class 1.0 en Windows 11 24H2, 25H2 y 26H1, que pueden quedarse completamente sin sonido, mostrar fallos en los controles de volumen o perder el funcionamiento multicanal. Algunos usuarios pueden recuperar temporalmente el audio configurando la salida en dos canales, pero por ahora tampoco hay una corrección definitiva. A ello se suma otro fallo reconocido en la misma ronda de actualizaciones que afecta a carpetas compartidas entre el sistema anfitrión y máquinas virtuales Linux basadas en Hyper-V, con impacto en escenarios que incluyen WSL y herramientas como Claude Cowork.
Excel aporta su propia contribución al desastre. Una actualización de seguridad destinada a corregir vulnerabilidades de ejecución remota de código y divulgación de información puede hacer que la operación de pegar falle silenciosamente en Excel 2016, 2019, 2021 y 2024. El usuario copia contenido, intenta pegarlo, el origen continúa seleccionado y la celda de destino permanece intacta, sin aviso, sonido ni mensaje de error que explique lo ocurrido. Algunos afectados han recuperado el funcionamiento desinstalando la actualización, pero esa solución trae consigo un problema evidente: eliminar el parche también supone renunciar a las correcciones de seguridad que contenía.
Llueve sobre mojado, sobre mojado, sobre mojado, sobre mojado, sobre mojado… Windows 11 ha acumulado actualizaciones con fallos de instalación, problemas de autenticación, bloqueos, reinicios inesperados y otras incidencias, y hace apenas unas semanas volvíamos a hablar de otro parche que rompía funciones del sistema. No hace falta reconstruir aquí toda la cronología para entender el problema de fondo. Las actualizaciones de seguridad no son opcionales desde un punto de vista práctico, especialmente en entornos profesionales, pero la repetición de incidencias termina colocando al usuario ante una elección poco razonable: instalar cuanto antes para mantenerse protegido o esperar unos días para comprobar qué se ha roto esta vez.
Ahí está lo verdaderamente preocupante. Un sistema operativo de la complejidad de Windows 11 va a tener errores, y nadie puede esperar lo contrario, pero una cosa es asumir que aparecerán problemas puntuales y otra muy distinta acostumbrarse a desconfiar del mecanismo encargado de corregirlos. Microsoft lleva meses insistiendo en que quiere mejorar la calidad de Windows, pero la confianza no se recupera con declaraciones, sino con actualizaciones que pasen desapercibidas porque simplemente hacen su trabajo. Mientras eso no ocurra de forma consistente, seguiremos pudiendo escribir titulares como este sin preocuparnos demasiado por la fecha.
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