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Análisis

Renault Megane Sport Tourer, ambición

Publicado el

«Si algo es tecnológicamente posible, el hombre tratará de hacerlo. Está en la esencia de nuestro propio ser» Mayor Motoko Kusanagi. Ghost in the Shell 1995

En la historia del automóvil no siempre se le ha tenido por un elemento de alta tecnología. En sus inicios incluso levantó polémica el que circularan esos aparatos ruidosos y apestosos con gran peligro para los transeuntes que en el fondo presentaban pocas ventajas con respecto a un buen coche de caballos y que muy a menudo se averiaban y ocupaban la calzada para disgusto de los impacientes peatones que no dudaban en soltar precisos improperios.

Sin embrago poco a poco la industria del automóvil fue conquistando el corazón de los terrestres con carrocerías más sofisticadas, motores menos ruidosos y más eficientes además de prestaciones que por fin superaban a los coches de caballos e incluso a los trenes. Entonces surgió otra tendencia: el automóvil evolucionaba en paralelo con la revolución del ordenador personal primero y el teléfono móvil después y volvió a dar imagen de quedarse atrás como objeto tecnológico.

Pero dentro ya del siglo XXI parece como si el mundo de la automoción hiciera un supremo esfuerzo por ponerse al día cual padres intentando adaptarse al Reggeton: además de todos los avences tecnológicos aplicados a la seguridad basados en radares, reconocimiento de imágenes, comunicaciones móviles y otros, el automovil por fin (aunque a regañadientes) ha reconocido que tiene que convivir con el móvil y han entrado por la puerta la reproducción por Bluetooth y la proyección de funciones a través de Android Auto y Apple Car Play.

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Ficha técnica

Y esto se ha reflejado incluso en el marketing, ahora podemos ver anuncios que en vez de afanarse en vendernos el ahorro de combustible o la potencia (además del estatus y el glamour en el caso de coches de lujo) nos venden conectividad, comandos por voz o incluso conexión Wifi dentro del coche. Y no solamente los encontramos en costosos modelos de lujo o modelos más allá de a la última como los relucientes Tesla, estos avences los podemos encontrar en coches más terrenales, como por ejemplo el propio Renault Megane que tuvimos el placer de probar.

Primero por fuera

En este caso pudimos tener en nuestras manos el modelo Megane Sport Tourer en acabado Bose con el fiable motor dCi de 130 caballos. Un modelo que lleva muchos años triunfando en las listas de ventas del segmento C y que el fabricante francés ha sabido actualizar con acierto en todas sus reencarnaciones. En este caso la versión familiar es idéntica en todo al berlina menos en la parte trasera, frente a la que gana nada menos que 26,7 centímetros más de longitud.

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Sin embargo las líneas del Sport Tourer no son para nada abultadas con un aspecto aerodinámico muy convincente que desciende suavemente hasta el portón. El frontal, como hemos apuntado, es el mismo de la versión normal: aspecto agresivo, grupos óticos de gran tamaño enmarcados por las luces led y un generoso faldón y spoiler delantero flanqueado por las luces antiniebla. Es una filosofía ya vista en otros coches sobre todo del mismo segmento pero con el toque inconfundible de la casa francesa.

La parte trasera es menos agresiva con el grupo de luces de un tamaño normal que casi se encuentran en el centro del portón donde se coloca el otro símbolo de Renault. Un parachoques bastante generoso soporta por debajo la trasera. En cualquier caso las líneas son modernas y orientadas a huír como es norma últimamente del aspecto más práctico de los familiares de antaño para justificar los apellidos Sport Tourer, Sport Vagon y otros que tanto les gusta a las marcas.

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El interior del Renault da una impresión muy agradable, de coche muy bien acabado y con materiales muy agradables al tacto. Tras haber probado el buque insignia de la compañía francesa podemos decir que en general la impresión es muy parecida, hay que fijarse bien en detalles como remates de algunos portaobjetos o el acabado del acolchado del techo para ver las diferencias. En general muy buena imagen.

Sentados

Los asientos delanteros envuelven bien y son especialmente cómodos, nos atreveríamos a decir que de los más cómodos que hemos probado en esta categoría. La regulación del puesto de conducción es buena y en el caso del acabado Bose nos encontramos con la agradable sorpresa del sistema de masaje que también nos encontramos en el Talisman. Una verdadera bendición en trayectos largos o en los interminables atascos de las ciudades.

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Uno de los talentos de los modelos de Renault es la gestión de los espacios de almacenamiento, y este Megane no es una excepción. Todos los ocupantes y el conductor tienen a mano espacios de almacenamiento de varios tamaños y formas con un acabado muy correcto. Tanto el hueco del reposabrazos como la propia guantera son muy espaciosos y también están bien acabadas. Mucho espacio adicional de almacenaje con el único inconveniente de recordar dónde hemos dejado cada objeto…

En el centro del salpicadero encontramos la generosa pantalla del sistema R-Link 2 con una pantalla de 8,7 pulgadas en formato vertical. En Renault la llaman «tablet conectada» y ciertamente tiene muchas funciones y sobre todo un formato comparable. Por el tamaño y disposición recuerda al sistema de entretenimiento y conectividad de Tesla, aunque en cuanto a funcionalidades aún queda muy lejos. Es otro elemento que le acerca al Talisman.

Subir detrás

Las plazas traseras tienen más espacio para las piernas y son algo más altas que las de la versión berlina gracias al nuevo voladizo y que la distancia entre ejes es mayor en este caso. Esto hace que detrás se viaje bastante cómodo, aunque en anchura no sea de los más destacados y, como suele suceder, es más acogedor para dos que para tres adultos. Las plazas traseras disponen de dos difusores de climatización y conexión de 12 voltios para conexión y recarga.

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El maletero es obviamente uno de los puntos fuertes de esta versión, aunque en cuanto a capacidad (521 litros) no es de los más amplios de la categoría, sí que es de los más racionales. Contribuyen el plano de carga bajo, la accesibilidad y las múltiples posibilidades que ofrece para organizar la carga en su interior. Además abatiendo los asientos conseguimos un espacio adicional que llega a los 1.500 litros, aún sigue no siendo de récord pero sí una capacidad muy respetable y útil.

Al volante del Sport Tourer cuesta darse cuenta que se trata de un motor diésel. La insonorización está muy bien resuelta y las vibraciones del motor no llegan al habitáculo. Esto favorece a las prestaciones del equipo de música Bose que da nombre a la versión que probamos que puede disfrutarse completamente incluso por ejemplo si arrancamos en frío o subiendo de revoluciones. No llega a ser una insonorización de record pero casa muy bien con los mencionados acabados con aspiraciones premium.

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Motor tempermental

El motor es algo brusco al principio hasta que logramos aclimatarnos a la caja de cambios, pero en general da una buena respuesta a altas revoluciones. Con el coche cargado y a bajas revoluciones (antes de que entre el turbo) el coche titubea algo por lo que hay que rondar las 2.000 vueltas si queremos que el coche reaccione prontamente. Eso hace que los consumos aumenten bastante, eso sí.

El comportamiento en carretera es bueno, aunque el aumento de la distancia entre ejes se traduce en una agilidad algo menor en curva y por lo tanto la necesidad de hacer alguna corrección si el ritmo es algo «alegre». Por lo demás las suspensiones se portan bien aunque es cierto que se nota que están más pensadas para una ruta tranquila y por autopista más que enganchar curvas en recorridos de montaña.

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Consumo razonable

En cuanto al consumo el Megane se comporta como cualquiera de su competencia rondando los seis litros en recorridos mixtos y sumando un litro más por lo menos en recorridos por ciudad. Con un ojo en el consumo podemos llegar sin problemas a 5,5 litros en carretera, pero en cuanto necesitemos respuesta del coche (recuperaciones, adelantamientos) el ordenador de abordo nos indicará que hemos arruinado nuestra media.

En lo que respecta al mencionado sistema de entretenimiento R-Link 2, quizás sea lo más espectacular del coche. No solamente por las 8,7 pulgadas en vertical de la pantalla, su excelente contraste y visibilidad además de buena respuesta al tacto. También hay que decir que las aplicaciones configuradas para el coche, el sistema de menús y en definitiva toda la filosofía es realmente espectacular.

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Detalles como la visualización de las distintas modalidades de masaje del asiento o mostrar un croquis del coche en el que se representa en qué partes del coche actúan los distintos modos Multi Sense de funcionamiento del mismo, la excelente visibilidad de los mapas, la posibilidad de dividir la pantalla en dos… Además desde la pantalla podemos controlar de forma clara todos los sistemas de asistencia a la conducción (que son muchos).

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Hablando del sistema Multi Sense, éste permite configurar el coche en modo Sport, Confort, Neutral, Eco o personalizado. El sistema actúa en distintos parámetros del automóvil como la respuesta del motor, la dirección e incluso sistema de climatización o de luz ambiental led así como el color del cuenta-kilómetros / cuentarrevoluciones digital que equipa el coche. En esta versión ya hemos apuntado el excelente equipo de música de marca Bose que se apoya en una muy buena conectividad (Bluetooth y USB) para la reproducción de contenido multimedia.

Conclusión

El Megane Sport Tourer nos ha impresionado positivamente en primer lugar por los buenos acabados, a la altura de hermanos mayores ilustres, y el amplio muestrario de tecnología bien expuesto en una impresionante pantalla táctil de fácil manejo. No es de los station wagon más espaciosos pero sí de los más racionales, por lo que si lo que buscamos no es espacio de carga puro es más que suficiente.

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Algo menos entusiasmente son las prestaciones que aún así están en línea con las berlinas diésel modernas, así como el comportamiento cuando se le exige a fondo en curva, pero nada que ponga ni de lejos en peligro la placidez al volante. Es realmente una criatura eminentemente tecnológica de la que nos alegramos que ponga en un escalón más accesible los desarrollos de los fabricantes más punteros.

Notas finales

8Nota

Prestaciones6

Diseño8

Consumo7

Confort9

Sistema de Infoentretenimiento10

1 comentario
  • Francisco

    Gracias por la publicidad, muycoches, ah!! No, que esto es muycomputer, por lo menos podían poner un coche eléctrico y no un diesel cancerígeno que no tiene nada destacable tecnológicamente aparte de tener lo obvio como la mayoría en su segmento.. Gracias..

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