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Guía de compras: Elige el ultrabook que mejor se ajusta a ti

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El término ultrabook lleva un tiempo siendo utilizado en el mundillo tecnológico pero muchos usuarios no terminan de diferenciarlo de un portátil tradicional, mientras que otros son conscientes de esas diferencias pero no llegan a valorarlas adecuadamente.

También nos hemos dado cuenta de que a la hora de elegir un ultrabook es fácil que surjan dudas, algo que en el fondo podemos entender perfectamente ya que actualmente podemos encontrar una gran cantidad de opciones y de modelos con distintos acabados y especificaciones.

Por todo ello hemos querido hacer este artículo especial a modo de guía en el que os ayudaremos a tener claras las diferencias que marca un ultrabook frente a un portátil tradicional, y también os dejaremos una serie de recomendaciones que os servirán de referencia a la hora de elegir el equipo que mejor se ajusta a vuestras necesidades y a vuestro presupuesto.

Esperamos que os guste y sobre todo que os sea útil. Si tenéis cualquier duda podéis dejarla en los comentarios y os ayudaremos a resolverla. Sin más preámbulos empezamos.

¿Qué es exactamente un ultrabook?

Aunque el término está muy extendido lo cierto es que ha caído un poco en desuso por la propia evolución que ha experimentado el sector portátil, sobre todo tras el auge de los equipos dos en uno y de los convertibles.

Con todo mantiene a la perfección su significado original y sigue siendo útil. Utilizamos la palabra ultrabook (o ultraportátil) para referirnos a aquellos ordenadores portátiles con diseños muy delgados, compactos y muy ligeros que normalmente tiene  pesos de entre 900 gramos y 1,8 kilogramos.

Por regla general también suelen presentar acabados en materiales de gran calidad como aluminio o aleaciones de magnesio, aunque estos modelos más “premium” coexisten sin problemas con otros igualmente ligeros y más modestos que están terminados en plástico.

¿Qué diferencia a un ultrabook de un portátil tradicional?

Ya hemos adelantado la primera diferencia, el peso. En un ultrabook se busca ofrecer al usuario la mayor movilidad posible y para ello es imprescindible que el equipo sea ligero. No es lo mismo mover a diario un portátil que pesa más de dos kilogramos que llevar encima uno que apenas supera el kilogramo.

Otra diferencia importante deriva de ese concepto de ofrecer la máxima movilidad posible y nos lleva a priorizar la autonomía sobre el rendimiento. Un ultrabook ofrece una mayor vida útil por cada carga de batería gracias al uso de componentes de bajo consumo y de unidades de almacenamiento SSD.

Gracias a los avances que han conseguido firmas como Intel y a sus procesadores Core serie U es posible disfrutar de un buen nivel de rendimiento en CPUs que apenas llegan a los 15 vatios, y sus GPUs integradas ofrecen una excelente experiencia multimedia lo que aumenta la flexibilidad de cada equipo.

Sin embargo no son equipos orientados a jugar. Su valor no está en el rendimiento bruto, sino en la ligereza, la autonomía y el equilibrio que son capaces de ofrecer, tres claves que los convierten en soluciones ideales para profesionales, estudiantes e incluso usuarios particulares que gusten de mover su equipo por toda la casa de forma cómoda.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir?

Las dos primeras claves son tu presupuesto y tus necesidades, es decir el uso que vayas a darle al equipo. Ten en cuenta que partimos de la base de que un ultrabook no es un equipo para jugar, y que por tanto deberías pensar en un portátil gaming si tu objetivo va a ser ese.

  1. Necesitas un ultrabook básico si: vas a utilizarlo sobre todo para ofimática, navegación web y multimedia. Los modelos más sencillos te ofrecerán una buena experiencia de uso y no necesitarás hacer una gran inversión.
  2. Necesitas un ultrabook medio si: vas a trabajar con multitarea o vas a utilizar aplicaciones relativamente pesadas. Es una categoría bastante amplia que puede cubrir sin problemas las necesidades de la mayoría de los profesionales.
  3. Necesitas un ultrabook de gama alta si: buscas el máximo rendimiento posible sin sacrificar autonomía y movilidad. Esta gama es buena opción para profesionales que utilizan herramientas y aplicaciones muy exigentes.

Selección con algunas de nuestras recomendaciones

Ahora que tenemos las ideas claras es un buen momento para entrar a ver algunas recomendaciones concretas de ultrabooks que hoy por hoy son una buena elección siguiendo el valor precio-prestaciones, y que os pueden servir además como referencia.

Para facilitaros la lectura vamos a diferenciar en gamas siguiendo los tres criterios del punto anterior, pero como indicamos al inicio del artículo podéis dejar cualquier duda en los comentarios.

-Gama básica:

  • HP Stream 14-ax003ns: Un equipo sencillo y muy modesto pero interesante y equilibrado. Tiene un peso de 1,4 kilogramos y una autonomía máxima de 8 horas, suficiente para cubrir una jornada de trabajo completa. Cuenta con una pantalla de 14 pulgadas con resolución 768p, CPU Intel Celeron N3060 de doble núcleo, 4 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento eMMC ampliable, todo por 274,13 euros.

-Gama media:

  • ASUS UX310UA-GL437T: Es un ultrabook bastante equilibrado que monta un procesador Core i5 7200U, 4 GB de RAM, pantalla de 13,3 pulgadas con resolución 1080p y un SSD de 128 GB. Tiene un acabado premium, un peso de 1,45 kilogramos, ofrece una autonomía de entre 10 y 12 horas y tiene un precio de 735,59 euros.

-Gama alta:

  • HP Envy 13-ad009nsEs uno de los mejores ultrabooks que existen actualmente en la gama alta en relación calidad-precio. Su pantalla es de 13,3 pulgadas pero tiene unos bordes muy reducidos, por lo que presenta un acabado muy compacto. Tiene resolución 1080p, CPU Core i7 7500U, 8 GB de RAM, SSD NVMe de 256 GB y una tarjeta gráfica dedicada GeForce MX150 con 2 GB de GDDR5. Su peso es de 1,38 kilogramos y ofrece una autonomía de hasta 14 horas por carga de batería. Su precio es de 1.199 euros.

Enlaces de interés: Guías MC.

Editor de la publicación on-line líder en audiencia dentro de la información tecnológica para profesionales. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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PCI Express, un bus único para el futuro del PC

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PCI Express

PCI Express es un bus local de Entrada/Salida fundamental en la arquitectura actual de las computadoras. Se utiliza mayoritariamente para comunicación de las tarjetas gráficas y también puede usarse para conectar componentes de red, de sonido y también de almacenamiento para instalar las SSD más rápidas del mercado reemplazando a discos duros y unidades de estado sólido SATA.

PCI Express (que verás abreviado como “PCI-E” o “PCIe”) se utiliza tanto para conexión interna en los circuitos integrados de las placas base (chipsets) como para conectar tarjetas externas pinchadas en los slots correspondientes. La versión más extendida actualmente es la v3.0, aunque están en camino la v4 y la v5 que -con retraso sobre lo previsto- aumentarán su rendimiento y convertirán a este estándar en el bus único para el PC del futuro. Repasamos las características de esta interfaz, los tipos existentes y su futuro.

¿De dónde viene PCI Express?

La norma PCI Express es responsabilidad del “Grupo de Interés Especial de PCI” (PCI-SIG), una organización de 750 miembros donde están representados todos los grandes de la industria tecnológica, que se marcó el objetivo de desarrollar un estándar único que reemplazara a buses anteriores como ISA, AGP o el mismo PCI en el que está basado.

PCIe ofrece una ventaja fundamental frente a PCI al estar estructurado como carriles punto a punto, full-duplex, trabajando en serie. Básicamente, cada puerto PCIe individual y sus tarjetas instaladas (o cada pueden obtener el máximo rendimiento del bus, frente al PCI más lento y saturado cuando el equipo monta múltiples conectores.

PCIe 3.0 es la última actualización que ha llegado al mercado y la que puedes encontrar actualmente cuando vas a comprar una placa base. Una gran mejora sobre la PCI 1.0 original que cuadriplica su velocidad de transferencia hasta 8 GT/s; su ancho de banda total hasta 126 Gbit/s (15,8 GB/s) y su ancho de banda por carril hasta 15,8 Gbit/s (1969,2 MB/s).

Tipos PCI Express

PCIe ha pasado por múltiples revisiones, pero todas tienen un denominador común, usan las mismas conexiones físicas que verás en cuatro tamaños primarios denominados x1, x4, x8 y x16. También existen puertos x32, pero son extremadamente raros y por lo general no se ven en hardware de consumo.

Los diferentes tamaños físicos permiten mover diferentes cantidades de conexiones y datos simultáneos a la placa base. Cuanto mayor sea el puerto, mayor será su capacidad máxima. Estas conexiones se conocen coloquialmente como “líneas” o “carriles”, donde cada carril PCI-E está compuesta de dos pares de señalización, uno para el envío de datos y el otro para la recepción. En la práctica, el mayor número de carriles permiten ganar en rendimiento y capacidad y los datos podrán fluir más rápidos entre el periférico y el resto del sistema informático.

En la versión 3.0 de PCI Express el rendimiento máximo teórico por línea es de 8 GT/s que en la práctica se traduce a algo menos de 1 Gbyte por segundo por carril. No todos los dispositivos necesitan la misma capacidad y aunque no hay directrices establecidas sobre qué tipo de slot utilizar, podemos señalar algunos ejemplos prácticos de su uso.

Para una tarjeta de sonido común o una Wi-Fi es suficiente con una PCI-E x1, mientras que una tarjeta de red de gama alta, controladores RAID o expansores de USB 3, utilizan las x4 o x8. Las tarjetas gráficas suelen utilizar x16 para disponer de la máxima capacidad de transferencia. Las SSD en formato M.2 para PCIe se suelen conectar a puertos x4, pero todo indica que se le va a quedar pequeño en próximas generaciones.

Consideraciones a tener en cuenta en tipos y carriles PCIe

Una de las partes de la configuración PCI-E que pueden confundir a un consumidor es que un puerto de tamaño x16 puede no ofrecer el máximo de carriles que permite la norma. La explicación es que mientras PCI-E puede acomodar conexiones individuales en cantidades ilimitadas, existe un límite práctico en el rendimiento del chipset de la placa.

Ello nos lleva a una conclusión que seguro conoces: no todas las placas base son iguales. Las de gama económica pueden contar con slots x16 pero cuyo rendimiento equivale a x8 por ejemplo. Placas de gama alta para PCs dedicados a juegos o estaciones de trabajo profesionales, suelen tener varios slots x16 que además de tamaño aprovechan al máximo el rendimiento y ancho de banda que permite la norma.

Si colocas una gráfica de gama alta (especialmente en sistemas multigráfica SLI o Crossfire) en un slot que -aunque tenga un tamaño x16- no ofrezca el máximo de líneas, puedes tener un cuello de botella y no obtener su máximo rendimiento. Otro aspecto a considerar es que muchas placas con 2 slots x16 solo ofrecen el máximo de líneas si utilizas una de ellas, bajando a x8 si empleas las dos conjuntamente.

Comentar que tarjetas más pequeñas x1 y x4 pueden instalarse en las x8 y x16 (obviamente no al revés). Además, algunas x8 tienen un conjunto de pines diferentes y no pueden instalarse en ranuras x16.

El futuro de PCI Express

PCI Express 3.0 está disponible desde 2010 y desde entonces las necesidades de la industria han aumentando especialmente en el mercado gráfico, pero también en otras aplicaciones con grandes cargas de trabajo y ancho de banda como las tecnologías relacionadas con inteligencia artificial.

Por ello, el consorcio PCI-SIG anunció el año pasado las especificaciones finales de la próxima generación PCI Express Gen 4.0. Ofrecerá un mayor rendimiento que el actual PCIe 3.0, aumentando el número de canales por el que pasa la señal para duplicar el ancho de banda hasta 16 Gigatransferencias por segundo.

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También ofrecerá menor latencia, capacidades superiores RAS, mejora de la virtualización de E / S, para acometer el aumento de necesidades de la industria en el mercado gráfico con videojuegos realmente fotorrealistas y en aplicaciones profesionales.  Otra de las mejoras llegará del menor tamaño físico del bus, lo que permitirá tarjetas más pequeñas y no los monstruosos tamaños que podemos encontrar -por ejemplo- en las gráficas dedicadas de gama alta actuales.

Las previsiones iniciales para su implantación no se han cumplido y finalmente llegará con bastante retraso. Los primeros productos bajo PCI-Express Gen 4.0 no estarían disponibles hasta 2019. Y veremos. Consecuencia de lo anterior, también se ha retrasado la siguiente versión, PCIe Gen 5.0, que volverá a ofrecer un aumento de rendimiento sustancial, usando una frecuencia de 32 GHz hasta alcanzar un ancho de banda de 128 GB/s en full duplex, duplicando el de PCI Express 4.0 y a su vez cuadriplicando la de PCI Express 3.0.

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Muy retrasado, no hay fecha para su llegada. El grupo lo explica “por el estancamiento del mercado PC”, pero lo cierto es que facilitaría la construcción de placas base al usar un único tipo de bus para todo, reemplazando interfaces legado incluyendo los dispositivos de almacenamiento basados en SATA, tanto en los slots en placa o en otros formatos como M.2 que aprovechan la gran velocidad de PCIe.

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Guía de compras: las mejores tarjetas gráficas NVIDIA y AMD (septiembre)

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Hemos pasado varios meses sin actualizar nuestra guía de compras dedicada a tarjetas gráficas NVIDIA y AMD por una razón muy simple: los precios estaban inflados y no era un buen momento para comprar. Podríamos haber forzado la situación y haberos recomendado algunos modelos, pero no nos parecía correcto, y por ello hemos preferido esperar a que la situación se normalizase de verdad.

Tras la explosión de la burbuja del minado de criptodivisas se ha producido una importante caída en la demanda de tarjetas gráficas de consumo general que poco a poco ha ido poniendo las cosas en orden. Los precios siguen un poco inflados, sobre todo teniendo en cuenta que hay series que ya llevan dos años en el mercado, pero al menos hemos vuelto a un nivel que podemos considerar como razonable, así que es un buen momento para renovar por completo nuestra guía dedicada a tarjetas gráficas.

Sabemos que de todas las guías que hemos publicado ha sido una de las que más os ha gustado, y por ello vamos a escribirla desde cero y a ponerla totalmente al día. No sólo os dejaremos una selección de las mejores tarjetas gráficas que podéis comprar en cada momento siguiendo el binomio calidad-precio, sino que además os dejaremos información relacionada con el rendimiento relativo de cada modelo, criterios básicos que debéis seguir a la hora de elegir y el procesador y la fuente de alimentación que podemos considerar como el mínimo recomendable para cada tarjeta gráfica.

Hay mucho que leer, así que preparaos que empezamos. Como siempre podéis dejar cualquier duda en los comentarios.

Consideraciones previas

Antes de lanzarnos a bucear en el enorme catálogo de tarjetas gráficas que podemos encontrar actualmente debemos tener en cuenta una serie de criterios básicos que nos servirán como punto de partida y nos ayudarán a acertar en nuestra elección.

No, no basta con elegir el mejor modelo en relación calidad-precio, antes debemos resolver una serie de cuestiones que vamos a repasar a continuación:

  1. Qué uso vas a dar a la tarjeta gráfica: es fundamental. Debes pensar si vas a jugar o no, y en caso de hacerlo a qué resolución quieres mover los juegos. Ésta debe ser la base de la que debes partir antes de comprar.
  2. NVIDIA y AMD, valor de marca: circulan muchos bulos que menosprecian a una y otra marca. Debemos deshacernos de esos prejuicios, ya que solo nos llevarán a hacer una compra equivocada. Ambas compañías comercializan tarjetas gráficas muy competitivas, y en sentido estricto no podemos limitarnos a decir sin más que una es mejor que otra.
  3. Ten en cuenta el hardware que utilizas: debes valorar qué procesador va a acompañar a tu nueva tarjeta gráfica, si tienes espacio en tu torre para montarla y si tu fuente cuenta con la potencia, el amperaje y los conectores necesarios para utilizarla. Para ayudaros en este punto acompañaremos cada recomendación del mínimo que podemos considerar como óptimo para cada tarjeta gráfica.
  4. Los colorines y la pomposidad no importan: es algo básico pero debemos tenerlo muy en cuenta. Cualquier tarjeta gráfica con un diseño personalizado está, por lo general, debidamente construida para funcionar sin problemas y con una temperatura óptima. No tenemos porque buscar modelos personalizados muy caros, no marcarán una diferencia importante en rendimiento pero sí en precio. Son una mala compra.
  5. Tu presupuesto: si tienes suficiente para comprar una tarjeta gráfica que no te permite jugar en condiciones óptimas a la resolución que quieras sería buena idea ahorrar un poco más y esperar a que puedas comprar un modelo superior.

Tarjetas gráficas NVIDIA y AMD

Actualmente NVIDIA tiene en el mercado de tarjetas gráficas de consumo general dos grandes generaciones: Pascal y la recién estrenada Turing. No contamos Volta porque aunque ha sido utilizada en la GTX TITAN V dicha gama no cuadra realmente dentro de lo que podemos considerar como “consumo general”.

Pascal es una auténtica veterana y una enorme evolución sobre Maxwell. Gracias al salto al proceso de 16 nm (28 nm en Maxwell) Pascal mejoró enormemente el rendimiento y la eficiencia energética. Para que os hagáis una idea una GTX 1070 de 8 GB prácticamente al mismo nivel que una GTX 980 TI, y con un TDP de 150 vatios frente a los 250 vatios de la segunda.

Por desgracia Turing no ha marcado un cambio tan drástico. Esta arquitectura es en términos de shaders y rasterización una evolución menor frente a Pascal, algo que se deja notar en los resultados que han obtenido en las primeras comparativas de rendimiento. Tampoco mejoran significativamente la eficiencia frente a la generación anterior, y tenemos que irnos a una RTX 2080 para encontrar un modelo capaz de rendir casi al mismo nivel que el tope de gama anterior.

En el caso de Pascal la GTX 1070 compite con la GTX 980 TI, y lo hacía por poco más de 450 euros. Con Turing la RTX 2070 que cuesta 649 euros no supera a la GTX 1080 TI, y la RTTX 2080 queda un poco por encima resulta más cara, ya que cuesta 849 euros.

Todo esto nos ha llevado a omitir directamente las RTX 2080 y RTX 2080 TI. No ofrecen un buen valor precio-prestaciones, y hasta que no veamos pruebas con trazado de rayos y DLSS que nos hagan cambiar de idea seguirán estando fuera de esta guía.

Saltamos ahora a AMD. La compañía de Sunnyvale ha llevado a cabo una aproximación muy particular con sus nuevas generaciones, que actualmente están divididas en dos grandes gamas: las Radeon RX serie 500, basadas en Polaris, y las Radeon RX Vega, basadas en el núcleo homónimo.

Ambas están fabricadas en proceso de 14 nm y son capaces de competir con las soluciones gráficas más potentes de NVIDIA, aunque los resultados dependen de cada juego en concreto. Por ejemplo, una Radeon RX Vega 64 rinde al nivel de una GTX 1080 de media, pero en algunos casos ha demostrado que puede superar a una GTX 1080 TI si el juego está debidamente optimizado y aprovecha el potencial de DirectX 12 o de Vulkan.

Las soluciones de AMD fueron las más perjudicadas por la burbuja del minado de las criptodivisas, pero ahora que los precios se han normalizado han recuperado en parte esa fantástica relación calidad-precio que tenían cuando llegaron al mercado hace cosa de un año.

Guía de compras: tarjetas gráficas por menos de 200 euros

En esta gama se incluyen aquellas tarjetas gráficas que nos permitirán mover juegos en resoluciones 1080p de forma óptima, siempre que estemos dispuestos a reducir la calidad gráfica para mantener un buen nivel de fluidez.

Hemos omitido las tarjetas gráficas menos potentes, como las GeForce GT 1030 y las Radeon RX 550, porque creemos que no son una buena inversión. La Radeon RX 560 tiene una disponibilidad muy baja y un precio muy alto, así que también queda fuera.

GeForce GTX 1050 OC por 134,99 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP107).
  • 640 shaders.
  • 40 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 128 bits.
  • GPU a 1.404 MHz/1.518 MHz.
  • 2 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.

Se lleva bien con cualquier procesador de gama baja, como los Core i3 serie 2000 o superior, Pentium G4560 y AMD FX 4300. Requiere 16A y nos basta una fuente de 300 vatios.

Con ella podremos jugar en resoluciones 1080p y calidades medias o altas en la mayoría de los casos. Queda por encima de una GTX 950.

Gigabyte GeForce GTX 1050Ti D5 por 172,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP107).
  • 768 shaders.
  • 48 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 128 bits.
  • GPU a 1.392 MHz/1.430 MHz.
  • 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.

Es recomendable contar como mínimo con un procesador Pentium G4560, un Core i3 serie 2000 o un FX 4300 como mínimo. Se conforma con 16A y una fuente de 300 vatios.

En términos de rendimiento podemos esperar una buena experiencia en 1080p con calidades altas en la mayoría de los casos. Su equivalente más cercano es una GTX 960 de 4 GB.

Guía de compras: tarjetas gráficas por menos de 400 euros

Nos metemos de lleno en lo que podemos considerar como gama media. Esta franja de precios es sin duda la más popular en el mercado de consumo general y es comprensible, ya que en él se encuentran modelos muy equilibrados que pueden ofrecer una experiencia perfecta en 1080p con calidades máximas e incluso en 1440p si nos vamos al “tope” de dicha gama.

Tened en cuenta que los modelos con más memoria gráfica deberían ofrecer una mayor vida útil, sobre todo cuando se produzca la transición con el lanzamiento de las consolas de nueva generación, PS5 y Xbox Two, así que pueden ser una buena inversión cuando la diferencia de precio sea razonable frente a los modelos con menos memoria.

Sapphire Pulse Radeon RX 570 por 219,90 euros.

  • Arquitectura Polaris 20.
  • 2.048 shaders.
  • 128 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.244 MHz.
  • 4 GB de GDDR5 a 7 GHz efectivos.
  • Requiere conector de 6 pines.

Para aprovecharla debemos contar al menos con un procesador Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Los Core i5 2500 y FX 8350 son una alternativa ajustada, pero también pueden cumplir en la mayoría de los casos. Necesitaréis una fuente de alimentación de 28A y 450 vatios.

Ofrece un rendimiento muy bueno en resoluciones 1080p con calidades máximas en la mayoría de los casos, y nos permite subir a 1440p reduciendo calidad gráfica. Su equivalente aproximado es una GTX 1060 de 3 GB-GTX 970, o una Radeon R9 290X-390X.

Zotac GeForce GTX 1060 Mini por 284,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP106).
  • 1.280 shaders.
  • 80 unidades de textura.
  • 48 unidades de rasterizado.
  • Bus de 192 bits.
  • GPU a 1.506 MHz/1.708 MHz.
  • 6 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 6 pines.

También es recomendable contar como mínimo con un Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Tiene un consumo bastante bajo, así que es suficiente con una fuente de 400 vatios y 20A.

En términos de rendimiento es capaz de mover cualquier cosa en 1080p con calidades máximas de forma óptima, y puede también con resoluciones 1440p bajando un poco el nivel de calidad. Su equivalente aproximado es una RX 580 de 8 GB-GTX 980.

Sapphire Nitro+ Radeon RX 580 por 289,99 euros.

  • Arquitectura Polaris 20.
  • 2.304 shaders.
  • 144 unidades de textura.
  • 32 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.340 MHz.
  • 8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere dos conectores de 8 pines y de 6 pines.

En este caso es recomendable contar como mínimo con un Core i3 8100 o un Ryzen 3 1200. Para moverla sin problemas nos hará falta una fuente con 30A y 500 vatios.

Es una de las tarjetas gráficas más versátiles dentro de su rango de precio. Ofrece una experiencia perfecta en resoluciones 1080p con calidades máximas en casi todos los casos y puede incluso con resoluciones 1440p, siempre que no nos importe reducir un poco los ajustes gráficos. Su equivalente aproximado es una Radeon Fury-GTX 1060 de 6 GB.

Guía de compras: tarjetas gráficas de más de 400 euros

Terminamos con la gama alta. En este nivel encontramos las tarjetas gráficas más potentes de NVIDIA y AMD. Con ellas podemos disfrutar de una experiencia plena en 1440p con calidades máximas e incluso en 2160p, dependiendo de cada modelo en concreto.

Los modelos de AMD han demostrado estar mejor preparados para trabajar con APIs avanzadas como DirectX 12 y Vulkan. Sus precios continúan inflados, aunque se han empezado a normalizar poco a poco.

EVGA GeForce GTX 1070 por 426,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP104).
  • 1.920 shaders.
  • 120 unidades de textura.
  • 64 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.594 MHz-1.784 MHz.
  • 8 GB de GDDR5 a 8 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 8 pines.

Es una tarjeta gráfica muy potente y para poder aprovecharla es recomendable contar al menos con un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X. Nos basta con una fuente de 500 vatios con 26A.

Puede con todo en 1440p y calidades máximas, y ofrece una buena experiencia en 2160p si reducimos la calidad gráfica. Su equivalente más cercano es la GTX 980 TI.

Sapphire Radeon RX Vega 56 por 499 euros.

  • Arquitectura Vega 10.
  • 3.584 shaders.
  • 224 unidades de texturizado.
  • 64 unidades de rasterizado
  • Bus de 2.048 bits.
  • 8 GB de HBM2 a 1.600 MHz efectivos.
  • Hasta 1.572 MHz en la GPU (frecuencia dinámica).
  • Requiere dos conectores de alimentación de 8 pines.

Una tarjeta gráfica de alto rendimiento, y como tal necesita al menos un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X. Se trata de un modelo con overclock, así que es recomendable contar con una fuente de alimentación de 700 vatios y 32A.

Ofrece un rendimiento excelente en resoluciones 1440p con calidades máximas, y puede con juegos en 2160p ajustando la calidad gráfica. Su equivalente aproximado es una GTX 1070 TI.

GIGABYTE GeForce GTX 1080 WindForce OC por 527,99 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP104).
  • 2.560 shaders.
  • 160 unidades de textura.
  • 64 unidades de rasterizado.
  • Bus de 256 bits.
  • GPU a 1.657 MHz/1.797 MHz.
  • 8 GB de GDDR5X a 10 GHz efectivos.
  • Requiere un conector de 8 pines.

Una de las mejores tarjetas gráficas de gama alta en relación calidad-precio. Un Core i7 serie 4000 o un Ryzen 5 1500X son también el mínimo recomendable, pero no es muy exigente en términos de alimentación, ya que basta con un 550 vatios y 30A.

Con ella podemos jugar con todas las garantías en 1440p. Puede con cualquier cosa en 2160p, pero reduciendo un poco la calidad gráfica. Su equivalente más cercano es la Radeon RX Vega 64.

GIGABYTE Aorus Geforce GTX 1080 Ti por 699,90 euros.

  • Arquitectura Pascal (GP102).
  • 3.584 shaders.
  • 224 unidades de textura.
  • 88 unidades de rasterizado.
  • Bus de 352 bits.
  • GPU a 1.594 MHz/1.708 MHz.
  • 11 GB de GDDR5X a 11 GHz efectivos.
  • Requiere dos conectores de 8 pines.

La tarjeta gráfica más potente hasta la llegada de las RTX 2080 TI. Debemos contar con un Core i5 8400 o un Ryzen 5 1600 para poder aprovecharla adecuadamente. Nuestra fuente de alimentación debe ser de 600 vatios y 35A.

Ofrece una experiencia óptima en 2160p con calidades máximas en la mayoría de los casos. Su equivalente más cercano es la RTX 2080.

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Guía SSD: formatos, interfaces, instalación, modelos y precios

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SSD

SSD se ha convertido en el componente estándar para almacenamiento informático de consumo. Dentro de poco tampoco habrá muchas opciones. Como vimos recientemente en la presentación de nuevos productos en el IFA 2018, los discos duros han brillado por su ausencia especialmente en portátiles y convertibles donde el uso del almacenamiento sólido es masivo. También en sobremesas, equipando al menos una unidad primaria para el sistema y aplicaciones principales.

Si en equipos nuevos la tendencia es clara, la instalación de una SSD para mejorar equipos antiguos es una de las mejores actualizaciones de hardware que un usuario puede realizar. Sea reemplazando el disco duro en un portátil o instalando una SSD (sola o junto a ellos) en un ordenador de sobremesa, los beneficios son tangibles desde el primer minuto en el apartado de rendimiento, pero también en su menor ruido, emisión calorífica o consumo, derivados de su base en memorias NAND flash y la ausencia de partes móviles.

La mejora de su robustez y resistencia a fallos en las últimas generaciones; la llegada de nuevos formatos más pequeños y rápidos y una bajada constante de precios, ha añadido atractivos adicionales para convertir a SSD en el componente recomendado para almacenamiento masivo. Hoy repasamos todo lo que un usuario debería conocer de estas unidades y actualizamos la guía de compra con los modelos más interesantes en rendimiento/precio.

SSDUV500

¿Cómo funciona una SSD?

Para entender por qué son tan útiles esta unidades conviene entender cómo funciona la arquitectura de la memoria de una computadora y cada una de sus partes: la caché, la memoria RAM y la unidad de almacenamiento masivo. La memoria caché es la unidad de memoria más interna, mientras que la RAM es el punto intermedio. La unidad de almacenamiento es donde se almacenan todo el resto de datos que necesitan persistencia y en ella se almacenan los datos del sistema operativo, aplicaciones, juegos, archivos de configuración y todos los ficheros de usuario, documentos, vídeo o música.

Hay una gran diferencia de rendimiento entre las tres. La memoria caché es rapidísima, pero de baja capacidad. La RAM también opera a velocidades de nanosegundos, pero es muy cara y su capacidad es limitada. Frente a ellas, una unidad de disco duro tradicional funciona a velocidades de milisegundos. Como resultado, el sistema de almacenamiento ha sido un gran cuello de botella para el rendimiento de todo el PC. Y aquí es donde entran las SSD, mucho más rápidas, lo que reduce significativamente el tiempo de carga de programas y procesos, consiguiendo que tu computadora se sienta mucho más rápida.

Las SSD o “unidades de estado sólido” tienen el mismo propósito que un disco duro: almacenar datos y archivos para uso a largo plazo. La diferencia es que las SSD modernas (desde 2010) usan un tipo de memoria flash (asimilables a las utilizadas en la RAM) pero a diferencia de ellas están basada en puertas NAND que no borran los datos cada vez que se apaga la computadora. Los datos en una SSD persisten incluso cuando no tiene energía. Al ser memorias no volátiles, no requieren ningún tipo de alimentación constante ni pilas para no perder los datos almacenados, incluso en apagones repentinos.

Frente a un disco duro típico con placas magnéticas, platos giratorios y una aguja de lectura, la estructura de una SSD cambia por completo. No tiene partes mecánicas ni móviles y usa un sistema de celdas eléctricas para enviar y recibir datos rápidamente. Con ello, y además de otras ventajas, incluso las SSD de menor rendimiento triplica el rendimiento en transferencia de datos que ofrece un disco duro.

Formatos SSD

El formato más popular y versátil es el que utiliza los mismos estándares que los discos duros, 2,5 y 3,5 pulgadas. Si lo vas a montar en un ordenador portátil tienes que emplear el primero y asegurarte que su altura sea soportada, porque existen unidades de 9,5 mm y 7 mm. Para ordenadores de sobremesa, te sirven todos los existentes. Puedes utilizarlos tal y como se entregan aunque lo ideal es comprar un adaptador a 3,5 pulgadas para un mejor montaje en una torre de PC.

El segundo formato más importante a valorar es el denominado M.2, con ventajas en tamaño, peso y consumo sobre los que usan el estándar de 2,5-3,5 pulgadas con unas dimensiones de 80 x 22 y 3,5 mm. Una variante de ella es mSATA, aún más pequeña con unas dimensiones de 50,8 mm x 29,85 mm x 4,5 mm, pero menos soportada. Entre sus desventajas, podemos citar un ligero mayor coste y menor versatilidad ya que no todas las placas base lo soportan. El apartado de rendimiento es idéntico a las anteriores si utilizan SATA, aunque es muy superior al utilizar PCIe como luego veremos. Es el formato que se impondrá en el futuro y el recomendado a utilizar en placas nuevas.

SSD

Un tercer formato que podemos encontrar para equipos de sobremesa es el de tipo tarjeta pinchada directamente en un slot PCI de la placa base. En este formato se incluyen las unidades que montan sus chips directamente en la tarjeta o si ésta se utiliza como accesorios para poder montar las M.2 anteriores en placas que no tengan un conector especializado.

Optane 905P

 

Interfaces SSD

Otro elemento distintivo a la hora de comprar una SSD es el bus de conexión a la que se conectan. Las unidades de 2,5-3,5 pulgadas se conectan a la interfaz SATA (no compres nada que no soporte SATA-III – 6 Gbps), mientras que M.2 se pueden conectar tanto a SATA como a PCIe. Éstas últimas son las más extendidas y las que marcan la diferencia en rendimiento.

Sin embargo, no todas las SSD ofrecen el mismo rendimiento incluso bajo el mismo bus de conexión, derivado de las memorias utilizadas y especialmente de su controlador. El usuario que compre hoy un SSD, no debería conformarse con menos de una unidad que no alcance los 500 Mbytes por segundo sobre SATA en velocidades de transferencia de datos tanto en lectura como en escritura. Hay SSDs muy baratas que rebajan este dato especialmente en escritura. Evítalas, no merecen la pena.

Las M.2 que utilizan PCIe son las unidades más rápidas que vas a encontrar en almacenamiento sólido de consumo. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA y por quince el de los discos duros. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se están reduciendo. Si te lo puedes permitir, no lo dudes, por ellas pasan el futuro del almacenamiento en PC.

SSD 970 PRO y EVO

Conviene conocer que las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular y convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento. Si vas a comprar este tipo de SSDs para reemplazar por completo disco duros, asegúrate que tu placa soporta o puede ser actualizada para soportar el protocolo NVM y convertir la unidad en arrancable. De lo contrario, no podrás utilizarla como unidad principal para instalar en ella el sistema operativo, aunque sí utilizarla para almacenamiento de datos.

Capacidad SSD

Hay una diferencia importante entre la forma que manejan los datos una SSD y un HDD. Una SSD escribe datos en trozos llamadas “páginas”. Un grupo de páginas se denomina un bloque y con el fin de escribir nuevos datos en un bloque ocupado, todo el bloque tiene que ser borrado primero. Para evitar la pérdida de datos, toda la información que existe en el bloque primero debe ser trasladado a otro lugar antes de que el bloque se puede borrar. Una vez que los datos se mueven y el bloque se borra, sólo entonces se pueden escribir.

Este proceso es casi instantáneo pero requiere espacio libre vacío para que funcione correctamente. Si no hay suficiente espacio libre el proceso pierde eficiencia y se ralentiza. Comentamos este apartado técnico porque afecta a la capacidad cuando realizamos la compra de una SSD. Para lograr su máxima eficiencia deberíamos dejar libre aproximadamente un 20 por ciento de la unidad.

De ahí que -actualmente- recomendemos la compra de una unidad de al menos 250 Gbytes si la queremos instalar en un ordenador portátil para reemplazar el disco duro instalado. Evitaríamos las unidades de 128 y 64 Gbytes, exceptuando si el presupuesto es crítico o si el portátil cuenta con doble espacio de instalación y queremos combinar la SSD con un disco duro.

En un PC de sobremesa las necesidades de capacidad de almacenamiento son mayores tanto si reemplazamos todos los discos duros (caro pero más efectivo) como si hacemos convivir la SSD (como primera unidad de arranque para el sistema y aplicaciones) con el/los discos duros instalados. Las posibilidades son amplias.

Guía: Montaje de SSD en un PC manteniendo el disco duro

Montar una SSD de baja capacidad y precio que funcione junto al disco duro es una buena opción para no gastar demasiado. Si tu presupuesto es más amplio y quieres lo mejor, puedes apostar totalmente por SSD. Unidades con 1, 2 y 4 Tbytes son ya comunes; Fixstars tiene a la venta modelos con 6 Tbytes; SanDisk o Samsung comercializarán unidades de 8 Tbytes este año, lo mismo que Intel de la mano de Micron ofertará modelos con 10 Tbytes.

¿Cuánto dura una SSD?

A pesar de sus componentes mecánicos, los discos duros siguen siendo “norma y seña” en cuanto a resistencia de unidades de almacenamiento y de ahí su uso masivo en centros de datos 24/7 donde prima la fiabilidad por encima de todo. Además, requieren pruebas y certificaciones que pueden durar meses y por ello la entrada de SSDs ha sido hasta ahora bastante tímida.

A diferencia de los discos duros, las SSD no tienen partes móviles lo que les otorgan una gran ventaja en cuanto a imposibilidad de fallo mecánico. Por contra, los SSD son más propensos a fallos de energía eléctrica mientras que la unidad esté en funcionamiento, provocando corrupción de datos o incluso el fallo total de los dispositivos. Además, los bloques de memoria en un SSD tienen un número limitado de operaciones de escritura.

Afortunadamente, las nuevas generaciones han mejorado muchísimo en fiabilidad. Todas las SSD incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Pruebas de resistencia han confirmado este aumento de fiabilidad con algunas series de unidades sobreviviendo después de soportar una prueba masiva de escritura por encima de los 2 petabytes. Una cantidad de datos enorme que un usuario en condiciones reales (normales de uso) tardaría decenas de años en completar

Sí conviene señalar que en las últimas generaciones de SSD, los fabricantes están apostando por las memorias flash NAND TLC, de triple nivel por celda, y las QLC o cuádruple núcleo por celda serán las siguientes. Esta tecnología aumenta la densidad de almacenamiento y rebaja costes, pero reduce la resistencia de formatos anteriores como MLC y especialmente SLC, Single-Layer Cell, que solo almacena un bit por celda y que ya no verás en el mercado de consumo.

Para compensarlo, los mejores fabricantes han aumentado la garantía hasta 5 años en unidades de consumo, mientras que hay modelos profesionales con hasta 10 años de garantía. La vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años.

Compra SSD – Modelos y Precios (Septiembre de 2018)

Cualquiera de los grandes fabricantes (Samsung, Kingston, OCZ (Toshiba), SanDisk (WD), Crucial…) nos van a ofrecer modelos interesantes y variados en rendimiento y capacidad. Y, buenas noticias, a precios bastante más baratos que en el mes de mayo donde actualizábamos por última vez esta guía.

Desde ahí, las novedades han sido numerosas e interesantes, como el lanzamiento de las UV500 de Kingston que tuvimos oportunidad de analizar recientemente; la presentación de las BX500 de Crucial; las XG6 de Toshiba; las Barracuda de Seagate; las M500 de Biostar; las 660P de Intel; las M9Pe de Plextor o las RC100 de Toshiba. En cuanto a tecnología, destacar la interfaz PCIe Gen 4.0 x8 o la presentación de las SSD QLC de Samsung.

Si estás dispuesto para la compra, te ofrecemos una selección de la oferta actual de unidades de estado sólido, con diferentes capacidades. Los separamos por los formatos SATA y PCIe que hemos visto en el artículo. No te vas a equivocar; hay muchísima oferta de todos los fabricantes y repetimos, con amplia rebaja de precios desde el último trimestre.

SSD SATA

  • Samsung EVO 860. Una serie que ofrece 250 GB, 500 GB y 1 TB por 62, 98 y 205 euros, respectivamente. Las nuevas versiones añadidas son las de 2 TB por 436 euros y 4 TB por 953 euros. Samsung también mantiene la distribución del modelo anterior EVO 85o, aunque la verdad es que no merecen la pena porque tienen un precio igual o superior.
  • Kingston SUV500. Una de las novedades. Gran velocidad, cifrado y 5 años de garantía y un precio muy atractivo, con 480 GB de capacidad por 95 euros y 960 GB por 216 euros. Si necesitas más, la unidad de 2 TB cuesta 464 euros. Kingston mantiene series anteriores como las UV400, pero como las anteriores de Samsung no merecen la pena.
  • Crucial BX500. Novedad reciente, ofrece versiones de 240 GB y 480 GB con precios sobresalientes: 59 y 75 euros.
  • Crucial MX500. El fabricante también ofrece una serie anterior, en versiones de 250 GB, 500 GB, 1 y 2 Tbytes, con precios respectivos de 59, 90, 191 y 399 euros.
  • SanDisk SSD Plus. Otra de las grandes del sector, adquirida por WD, con una serie de consumo rebajadísima sobre el trimestre anterior, que ofrece versiones de 240 GB por 46 euros, 480 GB por 75 euros y la versión de 960 GB por 178 euros.
  • OCZ TR150. Recuperada con la compra de Toshiba, monta memorias del fabricante japonés (de lo mejor del sector) y ofrece unidades de 480 GB por 119 euros.
  • Toshiba TR200. Una de las novedades de este año fue la Toshiba TR200, disponible en capacidades de 240, 480 Gbytes por 49 y 105 euros, respectivamente. La versión de 960 Gbytes cuesta 241 euros.
  • WD Blue SSD. Muestra de la entrada de los grandes fabricantes en el sector de las SSDs son las nuevas unidades de Western Digital, con capacidades de 250 y 500 Gbytes por 80 y 149 euros, respectivamente. La unidad superior con 1 Tbyte cuesta 302 euros y es de los pocos modelos que han subido de precio.
  • Seagate Barracuda. Otra novedad muy reciente del otro gran fabricante de discos duros, con 250 GB por 80 euros; la de 500 GB por 137 euros y la de 1 TB por 242 euros.

SSD M.2 – PCIe

  • Samsung 970 EVO. De lo mejorcito del segmento en rendimiento en almacenamiento de consumo: 3.200 Mbytes por segundo en modo lectura. De nuevo ha bajado de precio y ahora mismo se puede comprar la unidad de 250 GB por 101 euros, el modelo de 500 GB cuesta 161 euros y la versión de 1 Tbyte por 319 euros. Samsung también mantiene las 960 EVO.
  • Samsung 970 PRO. Pocas más rápidas para consumo con 3500 MB/seg en lectura. La unidad de 512 GB ha vuelve a bajar de precio hasta 232 euros. La firma mantiene las 960 PRO en varias capacidades.
  • WD Black PCIe SSD. Otra de las novedades este año es una unidad de estado sólido del líder de discos duros con 2050 MB/s en lectura. Con 256 Gbytes cuesta 93 euros y con 512 GB por 195 euros.
  • Toshiba OCZ RD400. Toshiba ofrece un modelo MLC NAND con memorias propias de 15 nanómetros y un rendimiento estratosférico: hasta 2.600 MB / s y 1.600 MB / s. La variante de 256 GB cuesta 150 euros, mientras que la de 512 GB cuesta 182 euros, tras una gran bajada de precio.
  • Kingston A1000. Otra de las series de M.2 recomendables (de menor rendimiento que las anteriores, pero más baratas). con velocidades de hasta 1500 MB/s en lectura y 1000 MB/s de escritura. Ofrece un adaptador HHHL opcional para pincharlo en slot PCI si no tiene un conector M.2 dedicado. La versión de 240 Gbytes cuesta 63 euros y la versión de 480 GB tiene un precio de 114 euros y la de 960 GB cuesta 238 euros. Si tienes bastante con su rendimiento es una de las más baratas SSD PCIe.
  • Corsair MP500. Utiliza memorias de Toshiba y es muy rápida (3.000 / 2.400 MB/s). En formato M.2, ofrece versiones de 120, 240, 480 y 960 Gbytes, con precios respectivos de 73, 111, 231 y 389 euros. Todas han bajado de precio.
  • Intel – 600p. Interesante por precio es este modelo M.2 con 512 GB por 193 euros.
  • Intel Optane SSD 900P. Una de las novedades del trimestre cuesta 408 euros en su versión de 280 GB. Más lentas que las grandes del segmento (Lectura: 2400 MB/s, escritura: 2000 MB/s) son muy, muy caras. Su única ventaja es su formato U.2, 2,5 pulgadas pero conectable a PCIe cara todavía. El precio es un disparate, no la recomendamos.
  • Toshiba RC100. Otra novedad en el trimestre y esta sí nos gusta, con 240 GB por 74 euros y rendimiento medio.

Recursos, comparativas, guías de uso y montajes:

 

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