Subaru XV, en serio

Subaru XV, en serio
20 de noviembre, 2017
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7

  • Prestaciones
  • Diseño
  • Consumo
  • Confort
  • Sistema de Infoentretenimiento

“¿Por qué estás tan serio?” El Joker, Batman el caballero oscuro, 2008

No, los sentimentalismos están de más y el trabajo hay que hacerlo, sean cuales sean las consecuencias. No caben titubeos, no caben dudas para un profesional que lleva veinte años, alguien con una trayectoria intachable e implacable. Vacilar ahora sería el principio del fin y no me lo puedo permitir. Y sin embargo aquí estoy mirando el techo y en el fondo dudando, pensando, dándole vueltas. Pero el trabajo es el trabajo, hay que ejecutarlo como si fuéramos simples herramientas. Eso me tranquiliza, soy un martillo, un simple engranaje que si no hace su trabajo se cambia sin más. Ejecutar y punto.

Respirar hondo no me está ayudando, me hace pensar, cerrar los ojos tampoco porque me imagino los rostros, casi puedo escuchar el ritmo acelerado de sus corazones, el pánico de sus ojos clavado en mi propia mirada. Soy un martillo, eso, un martillo. No soy responsable de su destino, ellos mismos se lo han buscado. Sospecho que es la hora, el reloj me lo confirma y me levanto. Sin prisa. Salgo al pasillo y escucho mis pisadas mientras lo recorro casi hasta el fondo, hasta la puerta que tengo que cruzar. Al abrirla no espero ni un segundo: “Por favor, acomódense, el examen va a empezar inmediatamente”. Soy un martillo.

El caso del Subaru XV es bastante peculiar dentro del panorama de los SUV actualmente en el mercado que principalmente adoptan la filosofía de dotar a un chásis y un concepto de vehículo urbano y para carretera de una carrocería y elementos propios de un todoterreno. En el caso del XV el camino es el inverso ya que Subaru parte de un concepto de todocamino (llamarlo todoterreno quizás sea demasiado) para arroparlo con una carrocería y otras piezas más adaptadas al uso por carretera y ciudad. Una personalidad seria vestida para actividades más mundanas.

Ficha técnica

Exteriormente el coche japonés no llama demasiado la atención, tiene una línea bastante intermedia entre monovolumen y SUV con pocos detalles dinámicos, como el spoiler trasero o las luces antiniebla delanteras empotradas en el parachoques. En cualquier caso recuerda a las líneas de una berlina, cosa que buscan los SUV más actuales, y si algo transmite el diseño es sobriedad y seriedad. Unos grupos ópticos más funcionales que estéticos, generosas tomas de aire de formas regulares, una amplia altura sobre el suelo son detalles que tampoco marcan demasiado una personalidad.

Músculo SUV

En la parte trasera da más pistas de la filosofía del coche con un generoso paragolpes rematado en su parte inferior por la protección de plástico que le otorga una personalidad más de todoterreno (además de proteger el coche, claro está). Los faros traseros elevados terminan de dar ese toque que se convierte en tarjeta de visita para este SUV japonés con intenciones de ofrecer algo diferente a lo que podemos encontrar en su segmento.

Pero el XV no busca la fama a través de unos guiños fáciles a las miradas sino más bien por su concepto, totalmente desmarcado de lo que podemos encontrar en el mercado actualmente. En el interior tampoco entontramos grandes signos de identidad pero sí un nivel de acabados muy correctos, nada vistosos pero siempre con una buena impresión de robustez y resistencia al uso muy acertados para un coche con la practicidad en mente.

Viaje al interior

A pesar de que el diseño es ya de hace unos años no da esa impresión, todo está en su sitio, dispone de un moderno sistema de infoentretenimiento y los mandos están al alcance y son cómodos de utilizar, como los generosos diales para la cimatización muy cómodos de accionar. En todo momento al requerir cualquiera de las funciones del coche la verdad es que sentimos que su posicionamiento y modo de accionarlos están siempre bien pensados.

Los asientos delanteros son cómodos, sorprende que a pesar de la filosofía del vehículo el puesto de conducción recuerde más a un turismo que un todoterreno al uso. A pesar de ello la visibilidad es excelente en todo momento, muy importante para superar obstáculos fuera de la carretera así como realizar maniobras de alto peligro de arañazos en entornos urbanos hostiles. Los asientos sujetan bien y tienen un tacto excelente.

Los mandos en el volante algo juntos pero se accionan sin demasiadas dificultades y controlan las funciones clásicas (reproducción de música, llamadas y control de crucero así como los menús en pantalla). Sorprende por la filosofía del coche, para nada orientado a la deportividad, encontrar detrás del mismo las levas para reducir o escalar marchas del cambio automático. Sin embargo al realizar las pruebas en terrenos algo más difíciles se han mostrado útiles para superar obstáculos por lo que se convierten en un extravagante punto a favor en el fondo.

Los indicadores de velocidad y revoluciones son los clásicos, indicando el primero hasta unos muy optimistas 240 kilómetros por hora. Entre ellos una pequeña pantalla da algunos datos sobre el funcionamiento del coche, pero se complementa con otra pantalla en la parte superior del salpicadero que proporciona más información como el estado del sistema de tracción, temperatura, hora, consumo medio o el funcionamiento del sistema de climatización. En total tres pantallas que ofrecen datos de sobra para la gestión del coche.

En la parte trasera viajan dos adultos de cierta estatura sin ningún problema, dispone de una altura bastante considerable y un buen acceso a través de las puertas por lo que se puede decir que es un coche cómodo para viajar detrás. El quinto pasajero encontrará ya alguna dificultad para acomodarse pues no se trata de un SUV que destaque por su anchura, pero puede servir perfectamente para personas de talla más reducida.

Maletero blindado

El maletero por su parte es de 380 litros y aunque no se trate precisamente del más capaz lo cierto es que sus formas regulares permiten aprovecharlo bastante bien, aunque para acceder hay que superar un pequeño escalón del hueco de la puerta por lo que la carga queda algo dificultada. El interior del maletero sigue la filosofía de la practicidad por lo que en el suelo encontramos un sufrido pavimento de plástico de fácil lavado y resistente al deterioro ante cualquier tipo de carga.

El sistema de información y entretenimiento también tiene aspecto de sobrio, con una pantalla no demasiado grande para lo que se estila actualmente pero con un funcionamiento impecable. Dispone de todas las funciones que se espera de ella con un práctico sistema de navegación, conectividad bluetooth, USB y por entrada de línea. Generosas las zonas táctiles para acceder a las funciones principales y en general un funcionamiento correcto.

Montados en el boxer

En la prueba dinámica lo primero que notamos es el agradable sonido del motor boxer de Subaru. No es una experiencia que podamos disfrutar muy a menudo por lo que estuvimos un rato disfrutando del sonido ronco y plácido del propulsor japonés que por cierto se filtraba algo más de lo deseable en el habitáculo (pero a nosotros no nos importó). La experiencia de conducción una vez activada la D en el mando del cambio automático de variador contínuo es peculiar.

Gracias al funcionamiento redondo del motor boxer la circulación en ciudad y en carretera es sorpendentemente plácida, si no fuera por el ruido algo excesivo que se filtra en el interior diría que muy confortable. Aunque las suspensiones algo blandas se dejan notar en algunos baches, el cambio de variador contínuo en esto también contribuye a esta placidez siempre que la conducción sea también en esa línea. En definitiva un comportamiento correcto en carretera con buenas prestaciones en curva… siempre que no le demos mala vida.

La cosa cambia cuando queremos ser agresivos ya que ni el motor ni el cambio (aún usando las palancas con denuedo propio de videojuegos de motor) nos llegan a dar satisfacciones cuando requerimos potencia o respuesta inmediata. Aunque no llega a dar sensación de inseguridad por ejemplo en adelantemientos, no podemos esperar una respuesta fulmínea ya que la combinación del cambio de variador contínuo y el motor de gasolina que no ofrece la potencia máxima si no hacemos llegar la aguja hasta las 6.200 revoluciones y el par máximo a partir de las 4.200.

Así que si queremos respuesta tendremos que andar pisando a fondo en muchas ocasiones, lo que penalizará el consumo a la larga. De todas formas no es un comportamiento demasiado negativo aunque pueda parecer lo contrario y desde luego se resarce en el momento en el que abandonamos el asfalto. Fuera de carretera el comportamiento del motor y del cambio es excelente, superando tanto terrenos con poca adherencia como el barro como cuestas pronunciadas.

No estamos hablando de un todoterreno con todas las de la ley, pero con la tracción total y el perfecto equilibrio entre motor y cambio así como los 22 centímetros que nos separan del suelo los caminos con todo tipo de obstáculos no serán un problema. Lo notable es que es posible superar dificultades con extrema naturalidad, el coche no se descompone a menos que la situación sea realmente más adecuada a un todoterreno real sin necesidad de ser un off-roader experimentado.

En cuanto a los consumos no se puede decir que el motor boxer sea de los menos bebedores. Si nos entregamos a una conducción tranquila podemos mantenernos en carretera en el entorno de los siete litros y medio, pero en cuanto queramos alguna respuesta más inmediata el consumo escala rozando los diez. Y si añadimos alguna aventura todoterreno la cosa se puede disparar. Pero para el día a día no se trata de un coche excesivamente bebedor si somos medianamente cuidadosos.

Conclusiones

El XV al principio nos ha desconcertado sobre todo por su comportamiento en carretera y eso ha sido totalmente un error de apreciación. Nuestros sentidos estaban preparados a un comportamiento parecido al de otros SUV urbanitas, pero el XV no es urbanita, es un todocamino de verdad, un vehículo off road serio, con una excelente tracción total y una buena combinación de motor y cambio para esas situaciones.

Así que el que quiera darle una oportunidad al XV que no cometa nuestro mismo error, que no valore cómo se desenvuelve sobre el asfalto (que no lo hace mal) sino que si es posible se de una vuelta por terrenos más accidentados, que desafíe una cuesta que no parece posible subir con reductora. Entonces, solamente entonces, nos encontraremos con la verdadera alma seria del XV y entonces, solamente encontes, empezaremos a divertirnos de verdad y ese muchacho serio japonés nos arrancará seguro una sonrisa.

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