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Guía: Todo lo que debes saber para montar un PC gaming equilibrado

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Montar un PC Gaming puede ser complicado, sobre todo si queremos conseguir un equipo equilibrado pero tenemos un presupuesto muy limitado. Esto nos obliga a apurar al máximo en la elección de cada componente y agrava los efectos de una decisión errónea.

Con un presupuesto elevado también podemos cometer errores, de eso no hay duda, pero por lo general nos moveremos entre componentes de gama alta que ofrecen un rendimiento muy bueno, así que las consecuencias de dichos errores serán menos evidentes, al menos a simple vista.

Para entender mejor esta idea os dejamos un ejemplo: imagina el montaje de un PC gaming de bajo presupuesto en el que el usuario comete el error de priorizar el procesador sobre la GPU. Éste acaba montando un Core i3 8100 con una GT 1030 de 2 GB de GDDR5 en lugar de un Pentium G5400 con una GTX 1050, un error muy grave que le impedirá disfrutar de una experiencia óptima en 1080p.

Ahora imagina el montaje de un PC gaming de alto presupuesto que también prioriza el procesador sobre la GPU y monta un Core i7 8700K con una GTX 1080 en lugar de un Core i5 8400 con una GTX 1080 TI. En este caso ambos podrán mover juegos en 4K de forma óptima, pero el segundo será capaz de ofrecer una experiencia superior con calidades máximas.

Si analizamos ambos ejemplos vemos claramente que en el primero las consecuencias de errar la elección de componentes han sido más graves que en el segundo.

Durante los últimos años hemos publicado muchos artículos a modo de guías centrados en la elección de componentes y en el montaje de ordenadores con configuraciones concretas. Hoy vamos a ir más allá con un artículo diferente, más genérico y sencillo que tiene un objetivo claro: daros las pautas básicas que debéis seguir para montar un PC Gaming equilibrado sin importar vuestro presupuesto.

Sin más nos ponemos manos a la obra. Esperamos que os guste y como siempre os invitamos a dejar vuestra opinión y vuestras dudas en los comentarios.

¿Cuánto puedes gastar en tu nuevo PC gaming?

Es el punto de partida de cualquier montaje. Debes tener claro el presupuesto para saber en qué gamas tienes que moverte:

  • Entre 400 y 500 euros: es un presupuesto que podemos considerar como gama baja y media-baja. Con estas configuraciones es posible jugar en 1080p con calidades medias o altas, según las exigencias de cada juego, manteniendo un buen nivel de fluidez.
  • Entre 600 y 800 euros: entramos directamente en la gama media. Cuando montamos un PC de este tipo es posible jugar en 1080p y 1440p sin problemas, aunque el resultado final también dependerá bastante de las exigencias de cada título.
  • Más de 900 euros: con este presupuesto ya es posible montar un PC de gama alta con el que jugar incluso en 2160p, siempre que estemos dispuestos a reducir un poco la calidad gráfica. Normalmente nos moveremos en niveles altos sin problema.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama baja equilibrado?

El presupuesto limita mucho en este caso, así que tenemos que priorizar tarjeta gráfica, CPU y memoria RAM en ese orden, aunque siempre llegando a un nivel mínimo en cada uno de ellos, ya que si quedamos por debajo del mismo la experiencia no será optima.

Empezamos por la tarjeta gráfica. El mínimo debe ser un modelo que rinda al nivel de una GTX 1050 o Radeon RX 560, ya que son capaces de ofrecer una buena experiencia en 1080p con calidades medias-altas. Todo lo que esté por debajo nos obligará a hacer sacrificios importantes, aunque hay opciones integradas como las APUs Ryzen serie 2000 que pueden ser una opción interesante en configuraciones concretas (equipos para eSports, por ejemplo).

La CPU debe contar como mínimo con dos núcleos y cuatro hilos. Un Pentium G5400 cumple con ese nivel mínimo y es buena opción en presupuestos muy ajustados, aunque lo más recomendable es optar por procesadores que tengan cuatro núcleos físicos. En este sentido la mejor opción sería el Ryzen 3 1200.

El tercer componente en discordia es la memoria RAM. Es una elección sencilla, ya que por cuestiones de presupuesto y rendimiento debemos ir a por 8 GB de DDR4. Montar menos cantidad lastrará el desempeño general del equipo y puede incluso impedirnos disfrutar de determinados juegos.

Una vez que hayamos cerrado ese trío de componentes debemos repartir el resto del presupuesto en el siguiente orden: placa base, almacenamiento, fuente de alimentación y torre.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama media equilibrado?

En estos montajes el presupuesto nos deja un margen más amplio, sobre todo en los niveles superiores. De nuevo debemos priorizar el orden que vimos en el apartado anterior: GPU, CPU y memoria RAM, aunque en este caso podemos reservar un poco más de dinero para mejorar otros aspectos, como la unidad de almacenamiento.

La tarjeta gráfica debe ser como mínimo una GTX 1060 de 3 GB-RX 570 de 4 GB. Salvo que nuestro presupuesto sea muy ajustado lo ideal es buscar un modelo que rinda al nivel de una GTX 1060 de 6 GB- RX 580 de 8 GB, ya que ofrecen un rendimiento superior y aguantarán mejor la transición que marcará la próxima generación de consolas.

Por lo que respecta al procesador el mínimo recomendable es un Ryzen 3 1200. Sus cuatro núcleos unidos a su alto IPC se traducen en un rendimiento muy bueno, aunque si el presupuesto nos lo permite deberíamos ir a por un Ryzen 5 1600-2600.

La memoria RAM es una pieza fundamental. A día de hoy 8 GB es el mínimo recomendable para jugar, pero hay títulos que consumen más de dicha cantidad así que en este nivel es recomendable utilizar una parte del presupuesto para montar 16 GB. Tener más memoria RAM no aumentará los fotogramas por segundo, pero evitará los tirones y los parones que se producen en juegos cuando el consumo de memoria supera a la cantidad que tenemos disponible.

El presupuesto sobrante se debe repartir también siguiendo el orden que dimos en el apartado anterior: placa base, almacenamiento, fuente de alimentación y torre. Optar por una configuración de unidad SSD + HDD puede es una buena opción.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama alta equilibrado?

Saltamos a un nivel que es un poco más cómodo, aunque debemos tener cuidado a la hora de elegir los componentes, ya que su mayor precio tiene un impacto importante en el presupuesto.

De nuevo el componente principal debe ser la tarjeta gráfica. En este caso el nivel mínimo es una GTX 1070-RX Vega 56 o equivalente (una GTX 980 TI también entra en esta categoría, aunque solo está disponible en el mercado de segunda mano). Estas tarjetas gráficas aguantarán sin problema la transición de las consolas de nueva generación.

A la hora de elegir el procesador la mejor opción es un modelo con seis núcleos. Hoy por hoy los Ryzen 5 1600 y Ryzen 5 2600 son los que mejor valor ofrecen en relación calidad-precio, y podemos acompañarlos de una placa base B350 por 64 euros o B450 por 70 euros para hacer overlock.

En cuanto a la RAM repetimos el apartado anterior, es recomendable montar 16 GB para evitar sorpresas desagradables en juegos actuales. El resto del presupuesto debe repartirse entre almacenamiento, placa base, fuente de alimentación y torre.

Contar con una unidad SSD y un HDD es “imprescindible” para terminar de equilibrar las prestaciones del equipo, siempre que el presupuesto lo permita.

¿Qué debo tener para jugar a mayor resolución?

Existe el mito de que elevar la resolución de un juego hace que necesitemos más memoria RAM y una CPU más potente, pero nada más lejos de la realidad. Cuando aumentamos la resolución de pantalla el cuello de botella pasa de la CPU a la GPU, lo que significa que no hace falta un procesador más potente, sino una tarjeta gráfica capaz de trabajar con ese mayor conteo de píxeles.

Por ello es tan importante destinar la mayor parte del presupuesto a la tarjeta gráfica en un PC gaming, porque de dicho componente dependerá en gran medida el rendimiento y la experiencia de uso que tendremos.

A partir de un Ryzen 5 1600 o un Core i5 8400 podemos aprovechar de forma óptima tarjetas gráficas tan potentes como las GTX 1080 y GTX 1080 TI así que no, no necesitáis un Ryzen 7 2700X o un Core i7 7820X para jugar en 4K.

¿Qué fuente de alimentación debe tener un PC gaming?

También hay muchos mitos sobre este tema y la respuesta es simple: la que necesite, sin más. Lo más sencillo para elegir la fuente de alimentación apropiada para el PC que vamos a montar es tomar como referencia el requisito de la tarjeta gráfica en términos de vatios y de amperaje en el carril de 12V.

Por ejemplo si vamos a montar una GTX 1070 nos bastará con una fuente de alimentación de 500 vatios con 30 amperios en el carril de 12V, siempre que cuente con los conectores adicionales de alimentación que vamos a utilizar.

No sería necesario montar una fuente de 600 vatios ni una de 700 vatios, salvo que quisiéramos tener un margen de capacidad de alimentación importante para aprovechar en futuras ampliaciones.

¿Por qué no debo gastarlo casi todo en la tarjeta gráfica?

Es una buena pregunta. Hemos dicho que el rendimiento de un PC gaming depende sobre todo del rendimiento de la tarjeta gráfica, ¿así que por qué no debería montar un Pentium G4560 con una GTX 1080 TI? Pues simple, porque tendrías un sistema totalmente desequilibrado.

Hay juegos que exigen cuatro núcleos para funcionar de forma fluida y durante los últimos meses hemos visto incluso una transición hacia los seis núcleos u ocho hilos. Si no cumplimos ese mínimo experimentaremos tirones e interrupciones que arruinarán la experiencia de juego, incluso aunque la tasa de fotogramas por segundo parezca buena.

Es fundamental buscar un equilibrio en cada configuración, y para ello lo mejor es repartir el presupuesto siguiendo el orden y cumpliendo los mínimos que os hemos dado en cada apartado.

¿Es imprescindible montar un SSD?

En general no, no es realmente imprescindible, de hecho en los presupuestos más bajos lo mejor es obviarlo para mejorar la configuración base (GPU, CPU y RAM). Si una vez que hemos cubierto los componentes clave nos sobra presupuesto para un SSD no deberíamos dudar en ir a por él, ya que mejora la respuesta del sistema en general.

El impacto de un SSD en juegos se reduce a los tiempos de carga en la mayoría de los casos, aunque también puede mejorar la representación de las texturas y reducir los efectos de “popping” en determinados motores gráficos.

Debemos tener claro que un SSD no mejorará la tasa de fotogramas por segundo, y que por eso ocupa un papel “secundario” a la hora de montar un PC gaming.

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