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Guía: Todo lo que debes saber para montar un PC gaming equilibrado

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Montar un PC Gaming puede ser complicado, sobre todo si queremos conseguir un equipo equilibrado pero tenemos un presupuesto muy limitado. Esto nos obliga a apurar al máximo en la elección de cada componente y agrava los efectos de una decisión errónea.

Con un presupuesto elevado también podemos cometer errores, de eso no hay duda, pero por lo general nos moveremos entre componentes de gama alta que ofrecen un rendimiento muy bueno, así que las consecuencias de dichos errores serán menos evidentes, al menos a simple vista.

Para entender mejor esta idea os dejamos un ejemplo: imagina el montaje de un PC gaming de bajo presupuesto en el que el usuario comete el error de priorizar el procesador sobre la GPU. Éste acaba montando un Core i3 8100 con una GT 1030 de 2 GB de GDDR5 en lugar de un Pentium G5400 con una GTX 1050, un error muy grave que le impedirá disfrutar de una experiencia óptima en 1080p.

Ahora imagina el montaje de un PC gaming de alto presupuesto que también prioriza el procesador sobre la GPU y monta un Core i7 8700K con una GTX 1080 en lugar de un Core i5 8400 con una GTX 1080 TI. En este caso ambos podrán mover juegos en 4K de forma óptima, pero el segundo será capaz de ofrecer una experiencia superior con calidades máximas.

Si analizamos ambos ejemplos vemos claramente que en el primero las consecuencias de errar la elección de componentes han sido más graves que en el segundo.

Durante los últimos años hemos publicado muchos artículos a modo de guías centrados en la elección de componentes y en el montaje de ordenadores con configuraciones concretas. Hoy vamos a ir más allá con un artículo diferente, más genérico y sencillo que tiene un objetivo claro: daros las pautas básicas que debéis seguir para montar un PC Gaming equilibrado sin importar vuestro presupuesto.

Sin más nos ponemos manos a la obra. Esperamos que os guste y como siempre os invitamos a dejar vuestra opinión y vuestras dudas en los comentarios.

¿Cuánto puedes gastar en tu nuevo PC gaming?

Es el punto de partida de cualquier montaje. Debes tener claro el presupuesto para saber en qué gamas tienes que moverte:

  • Entre 400 y 500 euros: es un presupuesto que podemos considerar como gama baja y media-baja. Con estas configuraciones es posible jugar en 1080p con calidades medias o altas, según las exigencias de cada juego, manteniendo un buen nivel de fluidez.
  • Entre 600 y 800 euros: entramos directamente en la gama media. Cuando montamos un PC de este tipo es posible jugar en 1080p y 1440p sin problemas, aunque el resultado final también dependerá bastante de las exigencias de cada título.
  • Más de 900 euros: con este presupuesto ya es posible montar un PC de gama alta con el que jugar incluso en 2160p, siempre que estemos dispuestos a reducir un poco la calidad gráfica. Normalmente nos moveremos en niveles altos sin problema.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama baja equilibrado?

El presupuesto limita mucho en este caso, así que tenemos que priorizar tarjeta gráfica, CPU y memoria RAM en ese orden, aunque siempre llegando a un nivel mínimo en cada uno de ellos, ya que si quedamos por debajo del mismo la experiencia no será optima.

Empezamos por la tarjeta gráfica. El mínimo debe ser un modelo que rinda al nivel de una GTX 1050 o Radeon RX 560, ya que son capaces de ofrecer una buena experiencia en 1080p con calidades medias-altas. Todo lo que esté por debajo nos obligará a hacer sacrificios importantes, aunque hay opciones integradas como las APUs Ryzen serie 2000 que pueden ser una opción interesante en configuraciones concretas (equipos para eSports, por ejemplo).

La CPU debe contar como mínimo con dos núcleos y cuatro hilos. Un Pentium G5400 cumple con ese nivel mínimo y es buena opción en presupuestos muy ajustados, aunque lo más recomendable es optar por procesadores que tengan cuatro núcleos físicos. En este sentido la mejor opción sería el Ryzen 3 1200.

El tercer componente en discordia es la memoria RAM. Es una elección sencilla, ya que por cuestiones de presupuesto y rendimiento debemos ir a por 8 GB de DDR4. Montar menos cantidad lastrará el desempeño general del equipo y puede incluso impedirnos disfrutar de determinados juegos.

Una vez que hayamos cerrado ese trío de componentes debemos repartir el resto del presupuesto en el siguiente orden: placa base, almacenamiento, fuente de alimentación y torre.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama media equilibrado?

En estos montajes el presupuesto nos deja un margen más amplio, sobre todo en los niveles superiores. De nuevo debemos priorizar el orden que vimos en el apartado anterior: GPU, CPU y memoria RAM, aunque en este caso podemos reservar un poco más de dinero para mejorar otros aspectos, como la unidad de almacenamiento.

La tarjeta gráfica debe ser como mínimo una GTX 1060 de 3 GB-RX 570 de 4 GB. Salvo que nuestro presupuesto sea muy ajustado lo ideal es buscar un modelo que rinda al nivel de una GTX 1060 de 6 GB- RX 580 de 8 GB, ya que ofrecen un rendimiento superior y aguantarán mejor la transición que marcará la próxima generación de consolas.

Por lo que respecta al procesador el mínimo recomendable es un Ryzen 3 1200. Sus cuatro núcleos unidos a su alto IPC se traducen en un rendimiento muy bueno, aunque si el presupuesto nos lo permite deberíamos ir a por un Ryzen 5 1600-2600.

La memoria RAM es una pieza fundamental. A día de hoy 8 GB es el mínimo recomendable para jugar, pero hay títulos que consumen más de dicha cantidad así que en este nivel es recomendable utilizar una parte del presupuesto para montar 16 GB. Tener más memoria RAM no aumentará los fotogramas por segundo, pero evitará los tirones y los parones que se producen en juegos cuando el consumo de memoria supera a la cantidad que tenemos disponible.

El presupuesto sobrante se debe repartir también siguiendo el orden que dimos en el apartado anterior: placa base, almacenamiento, fuente de alimentación y torre. Optar por una configuración de unidad SSD + HDD puede es una buena opción.

¿Qué componentes base debe tener un PC gaming de gama alta equilibrado?

Saltamos a un nivel que es un poco más cómodo, aunque debemos tener cuidado a la hora de elegir los componentes, ya que su mayor precio tiene un impacto importante en el presupuesto.

De nuevo el componente principal debe ser la tarjeta gráfica. En este caso el nivel mínimo es una GTX 1070-RX Vega 56 o equivalente (una GTX 980 TI también entra en esta categoría, aunque solo está disponible en el mercado de segunda mano). Estas tarjetas gráficas aguantarán sin problema la transición de las consolas de nueva generación.

A la hora de elegir el procesador la mejor opción es un modelo con seis núcleos. Hoy por hoy los Ryzen 5 1600 y Ryzen 5 2600 son los que mejor valor ofrecen en relación calidad-precio, y podemos acompañarlos de una placa base B350 por 64 euros o B450 por 70 euros para hacer overlock.

En cuanto a la RAM repetimos el apartado anterior, es recomendable montar 16 GB para evitar sorpresas desagradables en juegos actuales. El resto del presupuesto debe repartirse entre almacenamiento, placa base, fuente de alimentación y torre.

Contar con una unidad SSD y un HDD es “imprescindible” para terminar de equilibrar las prestaciones del equipo, siempre que el presupuesto lo permita.

¿Qué debo tener para jugar a mayor resolución?

Existe el mito de que elevar la resolución de un juego hace que necesitemos más memoria RAM y una CPU más potente, pero nada más lejos de la realidad. Cuando aumentamos la resolución de pantalla el cuello de botella pasa de la CPU a la GPU, lo que significa que no hace falta un procesador más potente, sino una tarjeta gráfica capaz de trabajar con ese mayor conteo de píxeles.

Por ello es tan importante destinar la mayor parte del presupuesto a la tarjeta gráfica en un PC gaming, porque de dicho componente dependerá en gran medida el rendimiento y la experiencia de uso que tendremos.

A partir de un Ryzen 5 1600 o un Core i5 8400 podemos aprovechar de forma óptima tarjetas gráficas tan potentes como las GTX 1080 y GTX 1080 TI así que no, no necesitáis un Ryzen 7 2700X o un Core i7 7820X para jugar en 4K.

¿Qué fuente de alimentación debe tener un PC gaming?

También hay muchos mitos sobre este tema y la respuesta es simple: la que necesite, sin más. Lo más sencillo para elegir la fuente de alimentación apropiada para el PC que vamos a montar es tomar como referencia el requisito de la tarjeta gráfica en términos de vatios y de amperaje en el carril de 12V.

Por ejemplo si vamos a montar una GTX 1070 nos bastará con una fuente de alimentación de 500 vatios con 30 amperios en el carril de 12V, siempre que cuente con los conectores adicionales de alimentación que vamos a utilizar.

No sería necesario montar una fuente de 600 vatios ni una de 700 vatios, salvo que quisiéramos tener un margen de capacidad de alimentación importante para aprovechar en futuras ampliaciones.

¿Por qué no debo gastarlo casi todo en la tarjeta gráfica?

Es una buena pregunta. Hemos dicho que el rendimiento de un PC gaming depende sobre todo del rendimiento de la tarjeta gráfica, ¿así que por qué no debería montar un Pentium G4560 con una GTX 1080 TI? Pues simple, porque tendrías un sistema totalmente desequilibrado.

Hay juegos que exigen cuatro núcleos para funcionar de forma fluida y durante los últimos meses hemos visto incluso una transición hacia los seis núcleos u ocho hilos. Si no cumplimos ese mínimo experimentaremos tirones e interrupciones que arruinarán la experiencia de juego, incluso aunque la tasa de fotogramas por segundo parezca buena.

Es fundamental buscar un equilibrio en cada configuración, y para ello lo mejor es repartir el presupuesto siguiendo el orden y cumpliendo los mínimos que os hemos dado en cada apartado.

¿Es imprescindible montar un SSD?

En general no, no es realmente imprescindible, de hecho en los presupuestos más bajos lo mejor es obviarlo para mejorar la configuración base (GPU, CPU y RAM). Si una vez que hemos cubierto los componentes clave nos sobra presupuesto para un SSD no deberíamos dudar en ir a por él, ya que mejora la respuesta del sistema en general.

El impacto de un SSD en juegos se reduce a los tiempos de carga en la mayoría de los casos, aunque también puede mejorar la representación de las texturas y reducir los efectos de “popping” en determinados motores gráficos.

Debemos tener claro que un SSD no mejorará la tasa de fotogramas por segundo, y que por eso ocupa un papel “secundario” a la hora de montar un PC gaming.

Editor de la publicación on-line líder en audiencia dentro de la información tecnológica para profesionales. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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Guía SSD: formatos, interfaces, instalación, modelos y precios

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SSD

SSD se ha convertido en el componente estándar para almacenamiento informático de consumo. Dentro de poco tampoco habrá muchas opciones. Como vimos recientemente en la presentación de nuevos productos en el IFA 2018, los discos duros han brillado por su ausencia especialmente en portátiles y convertibles donde el uso del almacenamiento sólido es masivo. También en sobremesas, equipando al menos una unidad primaria para el sistema y aplicaciones principales.

Si en equipos nuevos la tendencia es clara, la instalación de una SSD para mejorar equipos antiguos es una de las mejores actualizaciones de hardware que un usuario puede realizar. Sea reemplazando el disco duro en un portátil o instalando una SSD (sola o junto a ellos) en un ordenador de sobremesa, los beneficios son tangibles desde el primer minuto en el apartado de rendimiento, pero también en su menor ruido, emisión calorífica o consumo, derivados de su base en memorias NAND flash y la ausencia de partes móviles.

La mejora de su robustez y resistencia a fallos en las últimas generaciones; la llegada de nuevos formatos más pequeños y rápidos y una bajada constante de precios, ha añadido atractivos adicionales para convertir a SSD en el componente recomendado para almacenamiento masivo. Hoy repasamos todo lo que un usuario debería conocer de estas unidades y actualizamos la guía de compra con los modelos más interesantes en rendimiento/precio.

SSDUV500

¿Cómo funciona una SSD?

Para entender por qué son tan útiles esta unidades conviene entender cómo funciona la arquitectura de la memoria de una computadora y cada una de sus partes: la caché, la memoria RAM y la unidad de almacenamiento masivo. La memoria caché es la unidad de memoria más interna, mientras que la RAM es el punto intermedio. La unidad de almacenamiento es donde se almacenan todo el resto de datos que necesitan persistencia y en ella se almacenan los datos del sistema operativo, aplicaciones, juegos, archivos de configuración y todos los ficheros de usuario, documentos, vídeo o música.

Hay una gran diferencia de rendimiento entre las tres. La memoria caché es rapidísima, pero de baja capacidad. La RAM también opera a velocidades de nanosegundos, pero es muy cara y su capacidad es limitada. Frente a ellas, una unidad de disco duro tradicional funciona a velocidades de milisegundos. Como resultado, el sistema de almacenamiento ha sido un gran cuello de botella para el rendimiento de todo el PC. Y aquí es donde entran las SSD, mucho más rápidas, lo que reduce significativamente el tiempo de carga de programas y procesos, consiguiendo que tu computadora se sienta mucho más rápida.

Las SSD o “unidades de estado sólido” tienen el mismo propósito que un disco duro: almacenar datos y archivos para uso a largo plazo. La diferencia es que las SSD modernas (desde 2010) usan un tipo de memoria flash (asimilables a las utilizadas en la RAM) pero a diferencia de ellas están basada en puertas NAND que no borran los datos cada vez que se apaga la computadora. Los datos en una SSD persisten incluso cuando no tiene energía. Al ser memorias no volátiles, no requieren ningún tipo de alimentación constante ni pilas para no perder los datos almacenados, incluso en apagones repentinos.

Frente a un disco duro típico con placas magnéticas, platos giratorios y una aguja de lectura, la estructura de una SSD cambia por completo. No tiene partes mecánicas ni móviles y usa un sistema de celdas eléctricas para enviar y recibir datos rápidamente. Con ello, y además de otras ventajas, incluso las SSD de menor rendimiento triplica el rendimiento en transferencia de datos que ofrece un disco duro.

Formatos SSD

El formato más popular y versátil es el que utiliza los mismos estándares que los discos duros, 2,5 y 3,5 pulgadas. Si lo vas a montar en un ordenador portátil tienes que emplear el primero y asegurarte que su altura sea soportada, porque existen unidades de 9,5 mm y 7 mm. Para ordenadores de sobremesa, te sirven todos los existentes. Puedes utilizarlos tal y como se entregan aunque lo ideal es comprar un adaptador a 3,5 pulgadas para un mejor montaje en una torre de PC.

El segundo formato más importante a valorar es el denominado M.2, con ventajas en tamaño, peso y consumo sobre los que usan el estándar de 2,5-3,5 pulgadas con unas dimensiones de 80 x 22 y 3,5 mm. Una variante de ella es mSATA, aún más pequeña con unas dimensiones de 50,8 mm x 29,85 mm x 4,5 mm, pero menos soportada. Entre sus desventajas, podemos citar un ligero mayor coste y menor versatilidad ya que no todas las placas base lo soportan. El apartado de rendimiento es idéntico a las anteriores si utilizan SATA, aunque es muy superior al utilizar PCIe como luego veremos. Es el formato que se impondrá en el futuro y el recomendado a utilizar en placas nuevas.

SSD

Un tercer formato que podemos encontrar para equipos de sobremesa es el de tipo tarjeta pinchada directamente en un slot PCI de la placa base. En este formato se incluyen las unidades que montan sus chips directamente en la tarjeta o si ésta se utiliza como accesorios para poder montar las M.2 anteriores en placas que no tengan un conector especializado.

Optane 905P

 

Interfaces SSD

Otro elemento distintivo a la hora de comprar una SSD es el bus de conexión a la que se conectan. Las unidades de 2,5-3,5 pulgadas se conectan a la interfaz SATA (no compres nada que no soporte SATA-III – 6 Gbps), mientras que M.2 se pueden conectar tanto a SATA como a PCIe. Éstas últimas son las más extendidas y las que marcan la diferencia en rendimiento.

Sin embargo, no todas las SSD ofrecen el mismo rendimiento incluso bajo el mismo bus de conexión, derivado de las memorias utilizadas y especialmente de su controlador. El usuario que compre hoy un SSD, no debería conformarse con menos de una unidad que no alcance los 500 Mbytes por segundo sobre SATA en velocidades de transferencia de datos tanto en lectura como en escritura. Hay SSDs muy baratas que rebajan este dato especialmente en escritura. Evítalas, no merecen la pena.

Las M.2 que utilizan PCIe son las unidades más rápidas que vas a encontrar en almacenamiento sólido de consumo. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA y por quince el de los discos duros. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se están reduciendo. Si te lo puedes permitir, no lo dudes, por ellas pasan el futuro del almacenamiento en PC.

SSD 970 PRO y EVO

Conviene conocer que las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular y convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento. Si vas a comprar este tipo de SSDs para reemplazar por completo disco duros, asegúrate que tu placa soporta o puede ser actualizada para soportar el protocolo NVM y convertir la unidad en arrancable. De lo contrario, no podrás utilizarla como unidad principal para instalar en ella el sistema operativo, aunque sí utilizarla para almacenamiento de datos.

Capacidad SSD

Hay una diferencia importante entre la forma que manejan los datos una SSD y un HDD. Una SSD escribe datos en trozos llamadas “páginas”. Un grupo de páginas se denomina un bloque y con el fin de escribir nuevos datos en un bloque ocupado, todo el bloque tiene que ser borrado primero. Para evitar la pérdida de datos, toda la información que existe en el bloque primero debe ser trasladado a otro lugar antes de que el bloque se puede borrar. Una vez que los datos se mueven y el bloque se borra, sólo entonces se pueden escribir.

Este proceso es casi instantáneo pero requiere espacio libre vacío para que funcione correctamente. Si no hay suficiente espacio libre el proceso pierde eficiencia y se ralentiza. Comentamos este apartado técnico porque afecta a la capacidad cuando realizamos la compra de una SSD. Para lograr su máxima eficiencia deberíamos dejar libre aproximadamente un 20 por ciento de la unidad.

De ahí que -actualmente- recomendemos la compra de una unidad de al menos 250 Gbytes si la queremos instalar en un ordenador portátil para reemplazar el disco duro instalado. Evitaríamos las unidades de 128 y 64 Gbytes, exceptuando si el presupuesto es crítico o si el portátil cuenta con doble espacio de instalación y queremos combinar la SSD con un disco duro.

En un PC de sobremesa las necesidades de capacidad de almacenamiento son mayores tanto si reemplazamos todos los discos duros (caro pero más efectivo) como si hacemos convivir la SSD (como primera unidad de arranque para el sistema y aplicaciones) con el/los discos duros instalados. Las posibilidades son amplias.

Guía: Montaje de SSD en un PC manteniendo el disco duro

Montar una SSD de baja capacidad y precio que funcione junto al disco duro es una buena opción para no gastar demasiado. Si tu presupuesto es más amplio y quieres lo mejor, puedes apostar totalmente por SSD. Unidades con 1, 2 y 4 Tbytes son ya comunes; Fixstars tiene a la venta modelos con 6 Tbytes; SanDisk o Samsung comercializarán unidades de 8 Tbytes este año, lo mismo que Intel de la mano de Micron ofertará modelos con 10 Tbytes.

¿Cuánto dura una SSD?

A pesar de sus componentes mecánicos, los discos duros siguen siendo “norma y seña” en cuanto a resistencia de unidades de almacenamiento y de ahí su uso masivo en centros de datos 24/7 donde prima la fiabilidad por encima de todo. Además, requieren pruebas y certificaciones que pueden durar meses y por ello la entrada de SSDs ha sido hasta ahora bastante tímida.

A diferencia de los discos duros, las SSD no tienen partes móviles lo que les otorgan una gran ventaja en cuanto a imposibilidad de fallo mecánico. Por contra, los SSD son más propensos a fallos de energía eléctrica mientras que la unidad esté en funcionamiento, provocando corrupción de datos o incluso el fallo total de los dispositivos. Además, los bloques de memoria en un SSD tienen un número limitado de operaciones de escritura.

Afortunadamente, las nuevas generaciones han mejorado muchísimo en fiabilidad. Todas las SSD incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Pruebas de resistencia han confirmado este aumento de fiabilidad con algunas series de unidades sobreviviendo después de soportar una prueba masiva de escritura por encima de los 2 petabytes. Una cantidad de datos enorme que un usuario en condiciones reales (normales de uso) tardaría decenas de años en completar

Sí conviene señalar que en las últimas generaciones de SSD, los fabricantes están apostando por las memorias flash NAND TLC, de triple nivel por celda, y las QLC o cuádruple núcleo por celda serán las siguientes. Esta tecnología aumenta la densidad de almacenamiento y rebaja costes, pero reduce la resistencia de formatos anteriores como MLC y especialmente SLC, Single-Layer Cell, que solo almacena un bit por celda y que ya no verás en el mercado de consumo.

Para compensarlo, los mejores fabricantes han aumentado la garantía hasta 5 años en unidades de consumo, mientras que hay modelos profesionales con hasta 10 años de garantía. La vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años.

Compra SSD – Modelos y Precios (Septiembre de 2018)

Cualquiera de los grandes fabricantes (Samsung, Kingston, OCZ (Toshiba), SanDisk (WD), Crucial…) nos van a ofrecer modelos interesantes y variados en rendimiento y capacidad. Y, buenas noticias, a precios bastante más baratos que en el mes de mayo donde actualizábamos por última vez esta guía.

Desde ahí, las novedades han sido numerosas e interesantes, como el lanzamiento de las UV500 de Kingston que tuvimos oportunidad de analizar recientemente; la presentación de las BX500 de Crucial; las XG6 de Toshiba; las Barracuda de Seagate; las M500 de Biostar; las 660P de Intel; las M9Pe de Plextor o las RC100 de Toshiba. En cuanto a tecnología, destacar la interfaz PCIe Gen 4.0 x8 o la presentación de las SSD QLC de Samsung.

Si estás dispuesto para la compra, te ofrecemos una selección de la oferta actual de unidades de estado sólido, con diferentes capacidades. Los separamos por los formatos SATA y PCIe que hemos visto en el artículo. No te vas a equivocar; hay muchísima oferta de todos los fabricantes y repetimos, con amplia rebaja de precios desde el último trimestre.

SSD SATA

  • Samsung EVO 860. Una serie que ofrece 250 GB, 500 GB y 1 TB por 62, 98 y 205 euros, respectivamente. Las nuevas versiones añadidas son las de 2 TB por 436 euros y 4 TB por 953 euros. Samsung también mantiene la distribución del modelo anterior EVO 85o, aunque la verdad es que no merecen la pena porque tienen un precio igual o superior.
  • Kingston SUV500. Una de las novedades. Gran velocidad, cifrado y 5 años de garantía y un precio muy atractivo, con 480 GB de capacidad por 95 euros y 960 GB por 216 euros. Si necesitas más, la unidad de 2 TB cuesta 464 euros. Kingston mantiene series anteriores como las UV400, pero como las anteriores de Samsung no merecen la pena.
  • Crucial BX500. Novedad reciente, ofrece versiones de 240 GB y 480 GB con precios sobresalientes: 59 y 75 euros.
  • Crucial MX500. El fabricante también ofrece una serie anterior, en versiones de 250 GB, 500 GB, 1 y 2 Tbytes, con precios respectivos de 59, 90, 191 y 399 euros.
  • SanDisk SSD Plus. Otra de las grandes del sector, adquirida por WD, con una serie de consumo rebajadísima sobre el trimestre anterior, que ofrece versiones de 240 GB por 46 euros, 480 GB por 75 euros y la versión de 960 GB por 178 euros.
  • OCZ TR150. Recuperada con la compra de Toshiba, monta memorias del fabricante japonés (de lo mejor del sector) y ofrece unidades de 480 GB por 119 euros.
  • Toshiba TR200. Una de las novedades de este año fue la Toshiba TR200, disponible en capacidades de 240, 480 Gbytes por 49 y 105 euros, respectivamente. La versión de 960 Gbytes cuesta 241 euros.
  • WD Blue SSD. Muestra de la entrada de los grandes fabricantes en el sector de las SSDs son las nuevas unidades de Western Digital, con capacidades de 250 y 500 Gbytes por 80 y 149 euros, respectivamente. La unidad superior con 1 Tbyte cuesta 302 euros y es de los pocos modelos que han subido de precio.
  • Seagate Barracuda. Otra novedad muy reciente del otro gran fabricante de discos duros, con 250 GB por 80 euros; la de 500 GB por 137 euros y la de 1 TB por 242 euros.

SSD M.2 – PCIe

  • Samsung 970 EVO. De lo mejorcito del segmento en rendimiento en almacenamiento de consumo: 3.200 Mbytes por segundo en modo lectura. De nuevo ha bajado de precio y ahora mismo se puede comprar la unidad de 250 GB por 101 euros, el modelo de 500 GB cuesta 161 euros y la versión de 1 Tbyte por 319 euros. Samsung también mantiene las 960 EVO.
  • Samsung 970 PRO. Pocas más rápidas para consumo con 3500 MB/seg en lectura. La unidad de 512 GB ha vuelve a bajar de precio hasta 232 euros. La firma mantiene las 960 PRO en varias capacidades.
  • WD Black PCIe SSD. Otra de las novedades este año es una unidad de estado sólido del líder de discos duros con 2050 MB/s en lectura. Con 256 Gbytes cuesta 93 euros y con 512 GB por 195 euros.
  • Toshiba OCZ RD400. Toshiba ofrece un modelo MLC NAND con memorias propias de 15 nanómetros y un rendimiento estratosférico: hasta 2.600 MB / s y 1.600 MB / s. La variante de 256 GB cuesta 150 euros, mientras que la de 512 GB cuesta 182 euros, tras una gran bajada de precio.
  • Kingston A1000. Otra de las series de M.2 recomendables (de menor rendimiento que las anteriores, pero más baratas). con velocidades de hasta 1500 MB/s en lectura y 1000 MB/s de escritura. Ofrece un adaptador HHHL opcional para pincharlo en slot PCI si no tiene un conector M.2 dedicado. La versión de 240 Gbytes cuesta 63 euros y la versión de 480 GB tiene un precio de 114 euros y la de 960 GB cuesta 238 euros. Si tienes bastante con su rendimiento es una de las más baratas SSD PCIe.
  • Corsair MP500. Utiliza memorias de Toshiba y es muy rápida (3.000 / 2.400 MB/s). En formato M.2, ofrece versiones de 120, 240, 480 y 960 Gbytes, con precios respectivos de 73, 111, 231 y 389 euros. Todas han bajado de precio.
  • Intel – 600p. Interesante por precio es este modelo M.2 con 512 GB por 193 euros.
  • Intel Optane SSD 900P. Una de las novedades del trimestre cuesta 408 euros en su versión de 280 GB. Más lentas que las grandes del segmento (Lectura: 2400 MB/s, escritura: 2000 MB/s) son muy, muy caras. Su única ventaja es su formato U.2, 2,5 pulgadas pero conectable a PCIe cara todavía. El precio es un disparate, no la recomendamos.
  • Toshiba RC100. Otra novedad en el trimestre y esta sí nos gusta, con 240 GB por 74 euros y rendimiento medio.

Recursos, comparativas, guías de uso y montajes:

 

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Guía: Cómo mejorar el rendimiento de tu portátil en juegos sin gastar dinero

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HP OMEN 15

Mejorar el rendimiento de un ordenador portátil sin tener que gastar dinero puede parecer complicado, pero la verdad es que tenemos muchas opciones y algunas de ellas son tan fáciles de aplicar que incluso los usuarios menos expertos podrán aprovecharlas sin problema.

Si eres de los que utiliza el portátil para jugar y está intentando estirar al máximo su vida útil para alargar el ciclo de renovación esta guía te interesa, ya que os vamos a ofrecer una serie de consejos que os ayudarán a mejorar el rendimiento de vuestro portátil.

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Guía para comprar un portátil barato (y no tirar el dinero)

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Todos queremos comprar productos con la máxima calidad posible al mínimo precio, ya sean ordenadores, coches o un par de zapatillas. El equilibrio entre calidad y precio es siempre delicado y, en muchas ocasiones lo barato acaba saliendo muy caro. En esta guía os ofrecemos consejos para no equivocarse a la hora de comprar un portátil económico.

Como con cualquier otro producto (tecnológico o no), lo primero que debemos pensar es para qué lo vamos a utilizar, que necesidad esperamos satisfacer con su compra. No es lo mismo un portátil para uso ofimático y navegación web que un equipo con el que trabajar todos los días fuera de casa o con el que querremos jugar ocasionalmente.

Una vez superada esta fase toca elegir; en el rango de la gama baja de precios (por debajo de 500 euros) es muy complicado tenerlo todo, así que tenemos que poner en la balanza conceptos como la potencia, autonomía o diseño y pensar qué es lo más importante en el uso diario que vamos a hacer del dispositivo.

Obviamente, la mayoría de usuarios están en un término medio; nadie quiere un equipo ultraligero pero lentísimo por la misma razón que tiene poco sentido comprar un portátil muy potente que no puedas llevar a ningún sitio. Por ello, es importante saber qué estamos dispuestos a sacrificar a cambio de ahorrarnos unos cientos de euros.

No compres nada sin SSD

A estas alturas, no recomendaría a nadie comprar un ordenador sin SSD. Podemos prescindir de un procesador más rápido o de más RAM, pero si hay un componente que realmente marque la diferencia entre equipos es el tipo de almacenamiento.

En la práctica, un SSD reduce muchísimo el tiempo de arranque y proporciona una gran fluidez a cualquier aplicación que usemos en el equipo, especialmente en escenarios multitarea. Y sí, usar Chrome con más de diez pestañas abiertas se puede considerar multitarea.

No necesitas más de 8 Gbytes, pero tampoco menos

Es posible que encuentres buenas ofertas en equipos con 4 Gbytes de memoria RAM. A no ser que pretendas instalar una distribución de GNU/Linux ligera, nuestra recomendación es un mínimo de 8. Otra opción puede ser ampliarlo a posteriori, pero solo tiene sentido si encontramos la memoria a buen precio y, en la práctica, cada vez son menos los equipos que nos permiten aumentar la RAM de forma sencilla.

En lo relativo a DDR3 o DDR4 y teniendo en cuenta el rango de precios del que hablamos y el escenario al que va orientado un equipo como este la diferencia es poca. Compra el más barato.

Huye de los procesadores “low cost”

Algunos fabricantes suelen recurrir a procesadores de muy baja potencia (que también consumen poco) para construir portátiles que aparentemente son un chollo. Como norma general, olvídate de los equipos que montan AMD de la serie E y de cualquier Intel con el apellido Atom o Celeron. Si quieres profundizar, tienes mucha información en nuestra guía de procesadores.

Por nuestra experiencia, el rendimiento de estos procesadores con Windows 10 es muy deficiente a poco que queramos tener abiertas dos o tres aplicaciones al mismo tiempo. De cada a futuro, con navegadores que cada vez consumen más recursos y software capaz de aprovechar las prestaciones de los microprocesadores de gama media y alta, tiene poco sentido ahorrar unos euros para obtener una experiencia deplorable.

 

AMD hace muchas cosas bien. La serie E no es una de ellas.

Más que el diseño, revisa la calidad de construcción

En la carrera por parecer “premium”, muchos fabricantes apuestan por diseños arriesgados y materiales que, siendo plástico, quieren dar la impresión de valer mucho más de lo que cuestan. Sin embargo, detalles como las bisagras, los marcos, el panel de conexiones o el sistema de refrigeración son mucho más importantes que la estética y, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos.

Lo mejor, sin ninguna duda, es probar el equipo in situ. Si no es posible, intentad consultar no solo la web oficial o las reviews de páginas especializadas, sino foros y opiniones de tiendas como Amazon para descubrir si hay algún detalle que acabe por dar problemas a medio y largo plazo.

Touchpad y teclado, los grandes olvidados

Un equipo un poco lento o con una pantalla modesta es soportable, pero nada molesta más en el día a día que un teclado impreciso o un touchpad tan malo que nos obligue a cargar con el ratón a todas partes. De nuevo, este es uno de esos aspectos que pasa desapercibido pero que, desde nuestro punto de vista, debe pesar y mucho a la hora de elegir entre dos equipos de precio parecido. Una vez más, prueba si puedes o consulta opiniones sobre estos dos puntos antes de comprar.

Olvídate de jugar a lo más nuevo

Dejando a un lado si tiene sentido o no comprar un portátil para jugar, conviene tener en cuenta que la mayoría de equipos por debajo de 500 euros no ofrecen la potencia suficiente para jugar a títulos de esta generación. Obviamente es una generalización necesaria: habrá títulos (los menos exigentes, indies, remakes) que sí podremos ejecutar con cierta fluidez y, por supuesto, nada nos impide disfrutar de joyas del pasado pero si el gaming es una prioridad, merece la pena ahorrar un poco más y comprar algo con GPU dedicada.

Si echáis un vistazo a YouTube veréis vídeos de este tipo de juegos ejecutando títulos más o menos modernos, pero a cambio de grandes sacrificios en la tasa de frames, nivel de detalle y mejoras gráficas. Desde nuestro punto de vista no merece la pena jugar así y, a la larga, conviene tener en cuenta que sometemos al equipo a un nivel de exigencia para el que no está diseñado.

Como plan B, siempre podemos dejar el portátil básico para trabajos de ofimática y tareas sencillas y dejar los juegos para el sobremesa o pensar en adquirir una consola de última generación, ahora que están a muy buen precio.

Nuestra selección, tres equipos baratos que sí merecen la pena

Como comprenderéis hay una ingente oferta de portátiles en el mercado y resulta muy complicado hacer una selección sin dejarnos alguno por el camino (como siempre, confiamos en vosotros para ampliar y mejorar este artículo). Por favor, tened en cuenta que las ofertas cambian rápido y si llegáis a este artículo dentro de unos meses habrán cambiado. En base a los criterios mencionados a lo largo de esta guía hemos seleccionado estas tres opciones:

Medion S6421, el más completo (desde 399 euros)

Difícil dar más por menos. Este equipo de la firma alemana combina un procesador Intel Core i3 de bajo consumo, 8 Gbytes de RAM y 256 Gbytes de SSD. Su pantalla es 1080p y tiene 15,6″ de diagonal, así que es perfecto para cualquier uso. ¿Su punto débil? La batería, que no supera las tres horas de uso real.

Acer Aspire 3-A315, alternativa Ryzen (desde 499 euros)

Aunque las series básicas de AMD no nos convencen, hemos tenido muy buenas experiencias con portátiles con Ryzen 5. Este Acer añade 8 Gbytes de memoria RAM DDR4, un SSD de 256 Gbytes y una interesante GPU integrada muy solvente con los contenidos multimedia. No pasa de los 500 euros en Amazon.

HP 15-BS520NS, perfecto para estudiantes (desde 448 euros)

Si hace tiempo que no pruebas un HP no te dejes llevar por lo que dicen. En los últimos años han dado un salto enorme en calidad de construcción y quedan lejos los tiempos de los equipos que se calentaban demasiado. En la serie básica tenemos joyitas como el que os presentamos, muy ajustado en términos de calidad precio y muy bien construido.

He visto un equipo por menos de 300 euros y….

Probablemente más de un lector piense que qué sentido tiene exigir todo lo que hemos dicho hasta ahora y pretender comprar algo muy barato. Sí, en el mercado hay equipos mucho más baratos de los que hemos elegido en nuestra selección pero, desde nuestro punto de vista, solo merecen la pena para casos muy concretos.

Un equipo con un Intel Celeron N3350, 4 Gbytes de RAM y un disco duro tradicional funciona, pero es complicado que ofrezca una experiencia satisfactoria con Windows 10. Si tienes tiempo y ganas de optimizar el sistema al máximo (u optar por una distro ligera basada en Linux) puede ser una opción, siempre que no vayas a salir de la ofimática y utilices navegadores ligeros.

Sí, se puede comprar un portátil por menos de 250 euros.

Repasando los principales distribuidores hemos encontrado un Lenovo 80TG00VYSP V110-15IAP que nos sirve perfectamente como ejemplo (ver en PC Componentes). Cuesta 226 euros y es un equipo ligero y con una configuración discreta pero que, en manos de un usuario capaz de optimizar el sistema puede funcionar bien en determinados escenarios.

En cualquier caso y al ritmo que va la tecnología, este tipo de equipos se suelen quedar cortos demasiado pronto y por eso no están en nuestra selección. Hasta aquí nuestra guía, abrimos debate en comentarios y esperamos vuestras recomendaciones sobre equipos económicos que sí merezca la pena comprar.

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