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Carga rápida para coches: ¿recarga completa en cinco minutos?

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Carga rápida para coches: ¿recarga completa en cinco minutos?

La carga rápida es, a día de hoy, uno de los principales focos de investigación por parte de los fabricantes de motor, que han dado el salto al mercado de los vehículos eléctricos. Y es que sí, normalmente se suele hablar de cuan limitada es su autonomía, pero claro, esta conversación variaría de manera sustancial si se lograra reducir en gran medida el tiempo que necesitan los coches para realizar una recarga suficiente como para poder realizar viajes de larga distancia.

Las mejoras en este campo son destacables. Por ejemplo, si hablamos de la carga rápida de los supercargadores de Tesla, un Model 3 del mismo fabricante puede pasar del 0 al 80% de carga en menos de 30 minutos. Esto, sumado a la autonomía que ofrecen, ya permite realizar viajes de larga distancia con paradas cada dos horas… siempre que haya supercargadores por el camino. Y aún así, 30 minutos pueden resultar excesivos para dichas pausas.

Y aunque hasta hace poco tiempo podría parecer que nos acercábamos a los límites en la velocidad de carga rápida, si algo nos ha ensañado la experiencia es que siempre hay margen de mejora. Y la última muestra de ello la encontramos en un artículo de la Universidad de Purdue, en el que nos ponen sobre la pista de una investigación que están llevando a cabo de manera conjunta con Ford y  que podría llegar a reducir el tiempo de carga de las baterías de un coche eléctrico a cinco minutos.

Fruto de dicha investigación, sus responsables han diseñado un cable que resolvería uno de los problemas más importantes en los sistemas de carga rápida: la temperatura. Y es que cuanto más rápido se transmite la carga eléctrica, más temperatura se genera en el proceso. Así pues, la propuesta de los investigadores es de puro sentido común: buscar un sistema que permita disipar ese calor, permitiendo que se pueda mejorar la eficiencia  del cable, transfiriendo un mayor caudal de electricidad del que sería posible transportar sin dicho sistema.

En concreto, con el cable de carga rápida que han diseñado estos investigadores, se ha optado por un sistema que combina líquido y vapor, y que permitiría una carga de 2.400 amperios, casi cinco veces la de los supercargadores de Tesla, que entregan hasta 520 amperios. Para lograrlo, el sistema de enfriamiento del cable de carga rápida diseñado por Purdue y Ford es capaz de disipar hasta 24,22 kilovatios de calor.

El cable, eso sí, todavía no ha sido probado en vehículos eléctricos. Y es que el cable es solo parte de la ecuación que hay que solventar para convertir en realidad sistemas de carga rápida que ofrezcan el rendimiento de este cable. También es necesario que estaciones de carga, conectores y baterías de los coches, se adapten para ser capaces de soportar este tipo de operaciones. No obstante, este avance es un gran paso en ese sentido, por lo que aunque todavía tengamos que esperar, hay razones para ser bastante optimistas a este respecto.

Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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