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Las peores contraseñas de 2021 son… las de siempre

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peores contraseñas de 2021

NordPass ha publicado las 200 peores contraseñas de 2021, confirmando que una buena parte de usuarios sigue incumpliendo todas las normas para su creación y mantenimiento.

El desarrollador del administrador de contraseñas del mismo nombre confecciona un listado anual mediante el análisis de las grandes violaciones de datos que se producen en los ataques a grandes servicios de Internet. El resultado no es bueno. Las grandes campañas de concienciación no parecen funcionar y menos mal que tecnologías como la doble autenticación se han añadido en la mayoría de los servicios y suponen un refuerzo muy necesario a la vista de estos listados.

Las peores contraseñas de 2021

La lista de las peores más usadas es lamentable, se repite año a año y confirman que somos un chollo para los ciberdelincuentes que ni siquiera tienen que emplear métodos avanzados de pirateo. La mayoría de las más usadas, viejas conocidas como «123456», «111111», «qwerty» o «password», tardan menos de un segundo es descifrarse lanzando un comando que compruebe las más usadas. Y ni siquiera ello, porque con la simple prueba obtendrían acceso a las cuentas.

peores contraseñas de 2021

Particularizando en España, el incumplimiento de normas básicas en su creación se repite frente al resto del mundo:

Ciertamente las contraseñas son un método poco atractivo para el usuario, pero siguen siendo el método de autenticación preferente para acceder a los servicios de Internet o loguearse ante sistemas operativos, aplicaciones, juegos y todo tipo de máquinas. Hasta que métodos más amigables y avanzados de autenticación biométrica no se extiendan, conviene hacer un esfuerzo en su creación y mantenimiento siguiendo normas que sabemos de memoria, pero que no siempre practicamos:

 

  • No usar palabras típicas o números comunes.
  • No usar nombres personales, de mascotas o fechas de nacimiento.
  • Combinar mayúsculas y minúsculas.
  • Combinar números con letras.
  • Añadir caracteres especiales.
  • Alargar el término con el mayor número de dígitos posible.
  • No utilizar la misma contraseña en todos los sitios.
  • Especialmente, usar contraseñas específicas para banca y sitios de compra on-line.
  • Y en su caso variar también el nombre de usuario.
  • Mantener la contraseña a salvo de cualquier tercero.
  • Reforzar el uso de contraseñas con otros sistemas soportados, especialmente la doble autenticación (2FA) o sistemas biométricos, sensores de huellas o reconocimiento facial.
  • No revelar nunca la contraseña a nadie.
  • Tampoco en supuestas peticiones oficiales desde correos electrónicos o mensajes de servicios de mensajería ya que suelen ser ataques de phishing.

 

Y la ayuda de gestores

Los administradores de contraseñas hacen el trabajo por nosotros, reducen los errores humanos en su manejo automatizando el proceso de generación de las mismas y de acceso a los sitios web y servicios. Las contraseñas creadas son altamente seguras cumpliendo las normas estándar en tamaño y complejidad y otra de sus grandes ventajas es que el usuario solo necesita recordar una contraseña maestra y el gestor hará el resto.

Las opciones más conocidas en gestores de contraseñas son servicios web comerciales y/o de pago, pero también tienes algunos gratuitos e incluso de código abierto como los del anterior enlace, que tienen la gran ventaja de auditar el software y mantener las credenciales bajo tu control, instalando y autohospedando en nuestra propia máquina.

Otra opción es usar los gestores de contraseñas de los propios navegadores web, también gratuitos. Por ejemplo, el más usado de Internet, el Chrome de Google, cuenta con su propio administrador, lo mismo que el Edge de Microsoft o Firefox, donde tienes disponible una función denominada ‘Password Manager’ que es de las mejores en navegadores.

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