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Elon Musk predice un futuro sin necesidad de ahorrar, pero Grok no puede permitírselo

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Elon Musk predice un futuro sin necesidad de ahorrar, pero Grok no puede permitírselo

Grok se ha convertido en el último recordatorio de que las predicciones económicas de Elon Musk no siempre encajan demasiado bien con la realidad de sus propias empresas. El 29 de octubre, el empresario aseguró que ahorrar dinero a largo plazo carecerá de sentido cuando la inteligencia artificial superinteligente traiga una era de abundancia. Solo tres días después ha tenido que reconocer que mantener Grok Bot, el agente autónomo de xAI, resulta demasiado caro para lo que ingresa. No deja de tener gracia que quien anuncia un futuro en el que el dinero perderá importancia se encuentre ahora haciendo cuentas para sostener uno de los productos con los que pretende construirlo.

La admisión llegó después de que varios suscriptores denunciaran en X que habían agotado sus cuotas semanales de Grok Bot mucho antes de lo habitual. Uno de ellos pidió a Musk que restableciera los límites, y recibió una explicación tan breve como reveladora: el coste de prestar el servicio era «insosteniblemente alto en relación con los ingresos». Grok Bot no es un chatbot convencional: utiliza un ordenador virtual para ejecutar tareas de varios pasos, interactuar con aplicaciones y seguir trabajando sin supervisión constante. Esa autonomía también implica un consumo elevado de recursos informáticos, por lo que ofrecerla mediante suscripciones exige equilibrar cuidadosamente capacidad, uso y precio. Musk no aportó cifras ni aclaró si los límites se habían reducido de manera permanente.

La situación trasciende la anécdota. Los agentes de IA prometen encargarse de trabajos cada vez más complejos, pero su funcionamiento continuo tiene costes que no desaparecen por mucho que sus promotores hablen de revoluciones económicas inminentes. Y cuando mantener un servicio cuesta demasiado en relación con lo que pagan sus clientes, alguien debe asumir la diferencia: la empresa, reduciendo sus márgenes, o los usuarios, mediante tarifas y restricciones. El problema no es imaginar una economía de abundancia futura, sino presentarla con tanta seguridad mientras sus productos siguen sujetos a las limitaciones más corrientes del negocio tecnológico. Parece que la era en la que ahorrar será innecesario todavía no ha llegado a Grok. Y, por ahora, la factura sigue llegando puntualmente.

 

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Si me dieran una cana por cada contenido que he escrito relacionado con la tecnología... pues sí, tendría las canas que tengo. Por lo demás, música, fotografía, café, un eReader a reventar y una isla desierta. ¿Te vienes?

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