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Nokia 808 Pureview

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El Nokia 808 Pureview fue uno de los lanzamientos sonados del pasados Mobile World Congress. Equipado con una cámara de 41 Mpx marcaba un antes y un después en el campo de la telefonía móvil. En MuyComputer hicimos en su momento un primer contacto con una cámara que sitúa a Nokia en la delantera de la telefonía móvil en este campo. Ahora que tenemos el smartphone en nuestras manos, llega el momento de analizar el terminal en su conjunto y determinar si merece la pena su compra.

La primera idea que nos salta a la mente es que el Nokia 808 Pureview es sobre todo, un ejercicio de ingeniería, destinado a mostrar al mundo lo que Nokia puede llegar a hacer, un atisbo sobre cómo podrían ser los smartphones en un futuro no muy lejano. Y decimos esto, porque más allá de su a todas luces espectacular cámara, la sensación que tenemos en todo momento es que se trata de un producto inacabado. Un producto que podría haber sido realmente espectacular, pero que por alguna razón, ha decidido quedarse a medias.

Ficha técnica

Uno de los motivos que nos invitan a hacer esta reflexión es que la marca finlandesa haya optado por Symbian Belle para equipar este terminal. Lo cual no deja de ser curioso, cuando la propia Nokia no se ha cansado de repetir durante los últimos meses que su futuro pasa por Windows Phone, que sólo mantendrá el soporte de Symbian hasta 2016, principalmente en terminales de gama media/baja.

Con este escenario el Nokia 808 se antoja más bien como «el canto del cisne», como si nos dijesen «hasta aquí hemos podido llegar» antes de entregarse totalmente al sistema operativo de Microsoft. Tanto es así, que en recientes declaraciones, Chris Weber afirmó que la tecnología Pureview acabaría por llegar a los Lumia.

El segundo de los motivos que nos lleva a cuestionar las intenciones de Nokia para con este terminal radica en su construcción. No sólo tenemos en nuestras manos un smartphone excesivamente pesado (169 gramos), que evidentemente vamos a achacar a su monstruosa cámara, sino que estamos ante una construcción tosca, propia de un ejercicio de ingenieros, antes que de un departamento de diseño. Prima pues lo funcional sobre lo estético, el más sobre el como. Se ha elegido en este sentido una carcasa de plástico ligero que recubre todo el teléfono, sin esas curvas infinitas o esos biseles atractivos que podemos ver no ya en la competencia, sino en la propia Nokia en sus Lumia más avanzados.

En el lateral derecho encontramos tres botones: diparador de cámara, zoom in/out (que también actúan como teclas de volumen) y un curioso botón central (curioso porque más que botón es una palanca dotada de muelle) que pone en reposo o «despierta» el teléfono.

En la parte superior junto a la conexión de auriculares, descubrimos el conector micro USB y una agradecida conexión HDMI que se justifica desde el momento en que la cámara es capaz de grabar vídeo HD a 1080p. En la parte anterior, por encima de su pantalla de cuatro pulgadas, una segunda cámara (480×640) destinada al uso de Skype y programas similares; y por debajo de la misma una botonera física calcada a la del Nokia 5230. Pero por supuesto lo que más llama la atención es su parte posterior, en la que se sitúa la tremenda cámara con su sensor de 41 megapíxeles (óptica Carl Zeiss), sobre el cual descansa un flash de Xenon.

Una cámara llamada a marcar diferencias

Más allá de todo lo que hemos comentado hasta ahora, está claro que la gran y casi única protagonista de lo nuevo de Nokia es su cámara. Dicho lo cual cabe preguntarse ¿Es para tanto? ¿Realmente marca la diferencia con respecto a la competencia? La respuesta sencilla a ambas preguntas es un , sin paliativos: nos atrevemos a decir que es la mejor cámara que hemos visto en un smartphone, lo cual puede ser un factor realmente a tener en cuenta para aquellos que estén dispuestos a renunciar a una cámara compacta. Pero hablemos de la cámara con más profundidad.

Estamos ante una cámara que incorpora un sensor de 41 Mpx, de los cuales podremos «echar mano» de 34 Mpx. Dicho lo cual a la hora de tomar una instantánea, Nokia nos ofrece distintas posibilidades. En primer lugar podremos escoger si queremos hacer uso de la resolución máxima (34 Mpx) o si por el contrario preferimos utilizar el modo PureView, en el cual podremos escoger resoluciones de 2, 5 o 8 megapíxeles.

Frente a lo que en un principio podríamos pensar, los mejores resultados no los vamos a obtener con la resolución máxima, sino con el modo PureView de 5 Mpx, un escenario en el que la cámara de Nokia concentra la mayor cantidad de información posible ofreciéndonos imágenes muy nítidas, con colores muy realistas (nada de HDR o de algoritmos que apuestan por contrastes exagerados) y que nos permiten hacer zooms «infinitos» sin que se pixele la imagen o que aparezcan las temidas «sierras».

Podemos por supuesto probar a hacer fotografías con resolución máxima, pero además de que no podremos realizar zoom, el resultado final no distará demasiado del que obtendríamos con otro smartphone de alta gama. Obtendremos una fotografía de mayores dimensiones desde luego, pero no una fotografía mejor. Pero además de su gran cantidad de megapíxeles, hay otras cosas que podemos destacar, como el hecho de que podemos llevar ISO hasta 1600 equiparándose de esta forma con cualquier cámara compacta del mercado, que dispone de un flash de Xeon que hace que cualquier otro smartphone del mercado parezca un juguete o que estamos ante uno de los pocos smartphones capaces de grabar HD a 1080p.

Descarga ejemplos a resolución máxima (cuidado, >12 Mbytes cada uno):

¿Sustituye el Nokia 808 Pureview a las prestaciones que nos puede dar una cámara compacta? Es esta la pregunta que muchos de los que leen este análisis se están planteando ahora mismo. Sin embargo no es una respuesta sencilla de responder, porque depende de qué cámara compacta estemos hablando, y por otro lado no olvidemos que aunque Nokia equipa sus smartphones con óptica Carl Zeiss, seguimos hablando de la óptica de un smartphone, no de la de una cámara «de verdad».

Dicho lo cual, si nuestro objetivo es sustituir a una cámara que se encuentre en un rango de precios de entre 100 y 200 euros, podemos casi afirmar que el Nokia 808 es una digna competencia.

Más allá de lo anterior, cuando entramos en el terreno de las compactas que superan los 200 euros y se introducen en el terreno de los 300 euros (Canon Powershot G12, Olympus Xz-1, Pansonic Lumix DMC-LX5EG-K, etc.) sigue siendo una opción más que recomendable apostar por la cámara compacta.

No nos olvidemos que estamos hablando de un teléfono que se vende libre por 600 euros y que por ese precio tal vez podamos encontrar una combinación cámara + smartphone bastante más atractiva.

Ejemplos vídeo demostrando autoenfoque continuo y el zoom gracias al sensor PureView en modo 1.080p:

Pero no todo es cámara

Más allá de su cámara, el Nokia 808 ofrece al usuario características interesantes. Para empezar una capacidad de almacenamiento interno de 16 GB, que podemos ampliar con tarjetas micro-SD hasta conseguir una capacidad total de 48 GB situándose así en una situación privilegiada con respecto a su competencia.

Equipa un proceso mono núcleo a 1,3 MHz, que parecen más que suficientes para mover con garantías Symbian Belle y eso sí, tal vez se queda algo escaso en memoria RAM, no pasando de los 512 MB. Como marca de la casa de los últimos tiempos, ofrece conectividad NFC, permitiendo realizar pagos con el móvil (una característica todavía poco empleada en nuestro país), y DLNA pudiendo en este sentido enviar a nuestro televisor todo tipo de contenidos audiovisuales.

La pantalla por su parte sin ser el no va a más (cuatro pulgadas, AMOLED sobre Gorilla Glass, 360 x 640 pixeles) cumple con solvencia sobre todo en exteriores, y sin estar a la altura de los últimos modelos de Samsung, HTC o Apple, creemos difícil que alguno de los usuarios de este Nokia 808 vean a la pantalla como un problema.

El rendimiento general de Symbian sobre el smartphone es sencillamente correcto. Las principales funciones del sistema operativo se mueven de forma fluida, es capaz de reproducir vídeos HD con soltura, etc. y sin embargo resulta inexplicablemente terriblemente lento en tareas sencillas como abrir una aplicación, descargar datos de Internet, refrescar los datos de aplicaciones que ya se encuentran abiertas…Un problema que más que al Nokia 808 achacamos a Symbian, un sistema operativo que en Belle, más allá de una renovación estética no ha sabido adaptarse a lo que demanda el mercado.

No estamos diciendo que todo lo que ofrece Symbian sea negativo. Por ejemplo, Nokia sigue manteniendo en nuestra opinión la mejor aplicación de mapas en el parque móvil (más allá de las virguerías de Apple o Google), ofreciendo probablemente el único sistema de navegación GPS móvil off-line que viene de serie en un sistema operativo pensado para smartphones. Ofrece además una buena tienda de música, opciones de conectividad muy valoradas por las empresas ((Exchange, VPN, etc.) y muchas de las aplicaciones que podemos encontrar en otros sistemas operativos.

Sin embargo, ni la calidad ni la cantidad de aplicaciones que podemos encontrar en su Ovi Store son comparables con lo que encontramos en la Appstore de Apple, o en Google Play. Su sistema de notificaciones es muy mejorable, las opciones de compartir contenidos siguen siendo muy básicas y en general adolece de la calidad del resto de sistemas operativos, quedando a nuestro parecer uno o dos escalones por debajo del resto.

Symbian Belle podría haber sido un sistema operativo bastante competitivo, si se hubiese lanzando hace 2-3 años y hubiese evolucionado desde entonces.

Conclusiones

El Nokia 808 Pureview es un smartphone que resulta interesante únicamente en escenarios muy concretos: el de aquellos a los que les quieren disponer de una cámara compacta integrada en su smartphone, aunque sea a costa de renunciar a otras características.

Estamos convencidos sin embargo que si Nokia en vez de equipar este terminal con Symbian Belle hubiese apostado por Windows Phone, tendría en sus manos a un caballo ganador. En vez de eso, el usuario obtiene por 600 euros una cámara que pese a sus 41 Mpx no puede competir con las del mercado fotográfico en igualdad de condiciones y un smartphone que no está a la altura ni de iOS, ni de Android ni siquiera de BlackBerry OS 7.

Sin embargo, el hecho de que pueda grabar vídeo a 1080p, que tenga conexión HDMI y muchas de las aplicaciones que puede necesitar el usuario medio (que por otro lado dudamos que invirtiese 600 euros en un smartphone) son cartas que juegan a su favor.

Puede que en un futuro Pureview llegue a Windows Phone y entonces, estaremos hablando de otra cosa. Mientras tanto, este Nokia 808 nos parece más un experimento de la compañía finlandesa para hacer ruido y llamar la atención, que un producto que tenga serias opciones de competir en igualdad de condiciones con los smartphones de alta gama.

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