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Ashes of The Singularity, análisis

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Ashes of The Singularity

Ashes of The Singularity es un nuevo videojuego de estrategia en tiempo real con ambientación espacial, desarrollado por el estudio Oxide Games y publicado por Stardock Entertainment, una compañía  que tiene en el mercado algunas joyas del género como Galactic Civilizations, en esta caso de estrategia por turnos.

Te sonará este Ashes of The Singularity porque lo hemos visto en su desarrollo utilizado en varios test como la comparativa de rendimiento DirectX 12 contra DirectX 11. El motivo es que está considerado como «el primer RTS nativo de 64 bits» y también es uno de los primeros con soporte (al menos parcial) programado utilizando las últimas API 3D de Microsoft, exclusivas para Windows 10.

Para entender de dónde viene este juego hay que recordar el Sins of a Solar Empire del mismo productor y cómo aspira a acercarse al magnífico Supreme Commander. Realmente guarda reminiscencia de otros títulos de estrategia, desde el clásico Total Annihilation, Homeworld: Deserts of Kharak o al Company of Heroes en cuanto a la gestión de recursos.

Por supuesto añade sus propias virtudes. Apunta para empezar la primera. Lo del «tamaño sin precedentes» que publicitaba Stardock se cumple, con unos mapas de inmenso tamaño y un número de unidades de combate nunca vistas en un videojuego, produciendo una explosión (nunca mejor dicho) de sonido, luz y color.

Ashes of Singularity

Tambien interesante su profundidad estratégica. Decidir qué tecnologías investigamos, a dónde enviamos los ejércitos, cómo manejamos la economía y qué unidades construimos es crítico. Esto es una partida de ajedrez. Los juegos se ganan o se pierden en función de la estrategia «no por la rapidez con la que se haga clic», resalta el desarrollador.

Requisitos de hardware Ashes of The Singularity

Con la cita anterior, ya supondrás que se necesita un buen equipo para correr en condiciones Ashes of The Singularity. Los requisitos mínimos, sin embargo, no son demasiado altos (para lo que ofrece el juego):

  • Procesador: Intel o AMD con cuatro núcleos
  • Gráfica: GeForce 660 / R7 360 con 2 GB GDDR5
  • Memoria: 6 GB RAM
  • Almacenamiento: 13 GB
  • Resolución: 1600 x 900 píxeles
  • DirectX: v11
  • S.O: Windows 7 / 8.1 / 10 de 64 bits

Eso es lo mínimo, mínimo, de verdad. A partir de ahí, cuanto mejor equipo tengas mejor que mejor, porque el juego exige y mucho. Y no solamente en la gráfica dedicada porque el motor gráfico Nitrous que incluye, permite explotar los núcleos de la CPU con envío de instrucciones simultáneas a la GPU. Aquí la utilización de Windows 10 de 64 bits sí importa para acceder a DirectX 12, como también una tarjeta gráfica dedicada que lo soporte. El desarrollador recomienda una NVIDIA GTX 970 o una AMD R9 390 o superior, junto a 16 Gbytes de memoria RAM.

Para que te hagas una idea nosotros lo hemos probado en dos sistemas. El primero con una base compuesta por un micro AMD Phenom II X4 (con seis núcleos liberados), 8 Gbytes de RAM y una gráfica Radeon HD 6850. En esta configuración, el título es simplemente jugable hasta 1080p con filtros desactivados y toda la configuración al mínimo. El segundo equipo montaba un Core i5-4690K, 16 GB de RAM y una GTX 970. En esta configuración sí te puedes divertir. Con resolución 2K y filtros casi al máximo (excepto el anti-aliasing) obtuvimos una media de 35 cuadros por segundo.

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Nos faltaría hacer una prueba comparativa utilizando la configuración superior con DirectX 11 y ver de verdad lo que aporta DX 12. En todo caso no mucho según otros análisis y la prueba directa sobre el mismo juego. Todavía hay mucho trabajo por delante para obtener juegos totalmente optimizados para DX 12, lo mismo que para el prometedor Vulkan.

Destacar que el juego ofrece su propio benchmark interno que puedes activar con cada una de las configuraciones que desees probar. Dura tres minutos pero merece la pena porque ofrece bastante información. Si no alcanzas unos FPS mínimos, ya sabes, baja resolución y calidad de imagen.

Sin historia pero con mucho juego

Corre el año 2178. Planeta por planeta, una gran guerra se está librando por toda la galaxia.La singularidad tecnológica ha permitido a la humanidad evolucionar hacia los Post-humanos y ampliar horizontes. Tu misión es ponerte al frente de un imperio interestelar para comandar ejércitos masivos de hasta miles de unidades en batallas por todos los mundos, conquistando regiones y planetas enteros en un esfuerzo para aniquilar toda oposición.

Poco más podemos contarte del argumento de este juego porque no hay mucho más. Nada que ver con otros juegos como Starcraft II -por ejemplo- donde Blizzard ofrece una historia inmersiva detrás que te va llevando desde el principio a su resolución. Ashes of The Singularity tiene un modo campaña pero no es su punto fuerte, porque solo incluye 8 misiones (más tres opcionales) que se hacen cortas y pueden decepcionar a algún usuario.

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Tranquilo porque tiene otros modos de juego más divertidos como Skirmish, con 25 escenarios base de distintos tamaños según número de jugadores (de 2 a 6) y que puedes personalizar para jugar contra ellos, en facciones post-humanos o los alien Substrate y también en su nivel de Inteligencia Artificial, bastante espabilada en modos avanzados.

También ofrece modo multijugador (hasta 6 jugadores) -incluyendo cooperativo- lo que alargará la vida del juego. Stardock planea añadir posteriormente soporte Steam Workshop para que los usuarios puedan crear y compartir sus propios escenarios.

Ashes of Singularity

El juego incluye dos escenarios separados a modo de tutorial que te van introduciendo en el mecanismo del mismo. Si tienes experiencia en este tipo de juegos son opcionales porque la campaña del juego (‘Imminent Crisis’) está planteada a modo de gran tutorial y no como verdadero reto (aunque alguna exige arremangarse), por lo que puedes empezar también por ahí.

Recursos en Ashes of The Singularity

Los recursos son clave como en todo juego de estrategia aunque la gestión en Ashes of The Singularity es algo distinta. Desde la construcción principal «Nexo» y la unidad «Ingeniero», la primera tarea es conseguir los recursos necesarios para crear otros edificios como torretas defensivas o las fábricas que nos permitan a su vez, crear unidades de combate y mejoras.

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Los recursos primarios son materiales de «metal» y «radiactivos» que podremos conseguir cuando los ingenieros fabriquen extractores sobre los depósitos repartidos a lo largo del planeta. Para ello tendremos que controlar las diferentes regiones y sus generadores de potencia, en algunas ocasiones simplemente enviando unidades a la zona o combatiendo con su propietario para hacernos con una tras otra región.

Todas están conectadas. Mantener en actividad constante las líneas de suministros es imprescindible y la captura y posesión de los nodos más estratégicos permite a la larga la victoria. Si pierdes algunos de ellos e interrumpes la producción date por muerto.

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Además del metal y los materiales radiactivos, también necesitamos otros como «quanta», más enfocado a la logística y que permite ampliar el número de unidades que podemos producir, mejoras militares y económicas y acceso a las habilidades orbitales.

Finalmente, el «Turinium», es el elemento artificial que permite a los posthumanos crear cortezas adicionales y hacerse cada más inteligentes. Ofrece puntos de victoria y la otorga automáticamente si un jugador lo controla durante un periodo de tiempo. Vale, no es tan sencillo identificarse como la recolección de madera de Age of Empires pero estamos en el espacio dentro de dos siglos.

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La construcción de unidades es diferente a la de otros juegos de estrategia, con una cola de producción que puedes diseñar cuando quieras colocando un número infinito de unidades sin esperar a tener los recursos necesarios. Eso sí, solo lo tendrás disponibles cuando dispongas de esos recursos. Como decíamos más arriba, la clave es mantener los nodos estratégicos y garantizar el flujo constante de la producción.

La interfaz es buena y permite acceder a toda la gestión con simples clic y con atajos de teclado. El nivel de zoom es muy amplio aunque al máximo es difícil distinguir algunas construcciones y unidades.

También cuenta con un mapa estratégico que podemos visualizar en un recuadro a la izquierda de la interfaz o maximizar, lo que nos da una idea más precisa a nivel general de todo el campo de batalla, regiones controladas y nodos principales.

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Unidades en Ashes of The Singularity

Sin olvidar la construcción de elementos fijos para defender nuestra base y nodos de recursos, como las torretas y sensores (imprescindibles en algunos escenarios) y una vez conseguida una red de suministro mínima, toca construir unidades móviles que nos permita controlar el resto de regiones y combatir a los enemigos.

Las unidades terrestres se componen de cualquier cosa en quince tipos diferentes en cada facción, desde «médicos» de reparación a pequeñas fragatas de 50 metros de longitud hasta acorazados gigantescos de kilómetros de largo. Lo mismo con las unidades aéreas que proporcionan cobertura visual y de radar, y pueden bombardear objetivos, aunque no son tan importantes como las terrestres porque se contrarrestan bien con torretas antiaéreas y algunos vehículos.

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Las grandes unidades como los acorazados son difíciles de construir pero además de su tamaño y potencia de fuego, utilizan una función de veteranía que les permite adquirir experiencia tras cada batalla. Cuando acumulan experiencia van subiendo de nivel adquiriendo nuevas capacidades.

Como en otros RTS, elementos individuales pueden agruparse juntas en «unidades meta» formando ejércitos y comportándose como una sola fuerza singular y funcionando de forma autónoma bajo formaciones lógicas (si las activamos) lo que nos permite prestar atención a otra gestión del juego.

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La estrategia permite optar por las más pequeñas y móviles en mayor número, enviadas a un nodo rival para cortar su producción o por las más potentes en menor número. En el equilibrio está la victoria y -repetimos- en una producción constante de ellas.

Además de las citadas, también dispondremos de ataques orbitales cuanto tengamos las habilidades y recursos necesarios.

Conclusiones

  • La escala y alcance es lo mejor del juego. El número de unidades que puede manejar Ashes of The Singularity es apabullante, de «cientos o miles de unidades» que son movidas con fluidez por el motor aunque necesitas una gráfica competente con soporte DX12 y Windows 10 de 64 bits para disfrutar a lo grande de estas batallas épicas.
  • Los mapas también son inmensos aunque por contra bastante sosos. Más allá de montañas, colinas, valles y llanuras, están demasiado desnudos sin elementos adicionales y en contraste con los diseños de unidades distintivas y creativas que se aprecian muy bien aunque a partir de un cierto nivel del zoom.
  • La estrategia es de alto nivel, profunda y distinta a la de otros RTS, con una Inteligencia Artificial que nos pondrá las cosas difíciles.
  • El audio es bueno, en los sonidos de las armas y especialmente en la música que se acompaña, cuya banda sonora puede adquirirse por separado con 90 minutos (incluyendo formatos FLAC, MP3 y .wav) de autores como Richard Gibbs (Battlestar Galactica), Geoff Knorr (Civilization V, Galactic Civilizations III) y Michael Curran (Civiliization: Beyond Earth, Civilization V: Brave New World.
  • No tenemos más remedio que bajar la nota por la falta de localización al español. Punto negativo repetido en otros títulos de Stardock Entertainment como vimos en Galactic Civilizations III, el mejor juego actual de estrategia por turnos espacial. En este RTS no es que sea imprescindible pero somos muchos millones de jugones los que tenemos al español como idioma principal y al menos el texto en castellano sería de agradecer.
  • La campaña es corta pero no te preocupes por ello. El juego ofrece otros modos que la compensan sobradamente: escenarios, escaramuzas, multijugador y los escenarios de los propios jugadores que llegarán desde Steam Workshop.

Concluyendo. Si te gustaron juegos tipo el fantástico Supreme Commander ya estás tardando en comprar Ashes of The Singularity, porque te va a gustar. También si eres un amante de los juegos de estrategia en tiempo real o quieres acercarte al género con un juego distinto y de calidad. Ashes of The Singularity para PC está disponible en plataformas como Steam por 49 euros.

Notas finales

8Nota

Gráficos9

Jugabilidad8

Sonido8

Localización5

Calidad/Precio8

4 comentarios

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