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Análisis

Skoda Kodiaq, siguiendo rastros

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“La mejor treta que pudo idearse el Diablo fue la de hacerle creer al mundo que no existía” Verbal, Sospechosos Habituales (1995)

El oso estaba ahí. Había estado siguiendo mi rastro incluso sobre la nieve, por la noche, a través del rio. Cualquier intento de escapar de él había sido inútil, el hambre le había empujado hasta el límite, solamente yo podía alimentarle en este sepulcro blanco y helado en el que se había convertido la montaña tras diecisiete días de tormenta. Y sin embargo no parecía tener prisa, se mantuvo junto a una gran roca protegido del viento durante diez largos minutos mirando cómo el vapor salía de mis pulmones impulsado por jadeos y toses que hacían temblar mi cuerpo totalmente agotado.

Observé al oso e intenté pensar. Tras haber agotado los cartuchos había abandonado el rifle junto a un árbol. Había destrozado el machete intentando arrancar leña del helado tronco de un pino. Rebusqué en mis bolsillos. Solamente encontré un paquete de chicles que seguramente llevaría ahí más de un año. Con las manos heladas abrí el paquete y me metí la durísima bola de goma en la boca y empecé a masticar lentamente. La mandíbula me empezó a doler. Lancé el resto del paquete de chicle, el oso lo siguió con mirada indiferente hasta que cayó a unos pasos de él. Luego volvió a mirarme. “Oso” le grité “si yo tuviera esas garras y esa fuerza que tienes haría exactamente lo que estás a punto de hacer.” El oso pareció asentir y lentamente vino hacia mi.

La frustración de un librero checo de 26 años por no poder conseguir las piezas para reparar su bicicleta hace más de 120 años marcó los orígenes del fabricante checo de automóviles Skoda, una marca histórica que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y sobre todo a la caída del Muro de Berlín al ser incorporada al grupo Volkswagen. En la actualidad Skoda se atreve con todo, compitiendo con éxito en el mercado de los utilitarios de buen precio pero entrando también poco a poco en todas las gamas, incluidas las de berlinas de todos los tamaños y últimamente incluso en el proceloso campo de batalla de los SUV.

Ficha técnica

Es curioso el caso de Skoda, una compañía asociada hace años a coches de bajo coste al amparo del grupo alemán que sin hacer ruido (como Keyser Soze) han ido tomando posiciones y superando la etiqueta Low Cost para adherirse otras más interesantes como la calidad precio, el espacio y habitabilidad interior o las soluciones prácticas inteligentes. Y en el mercado de los SUV y como siempre haciendo muy poco ruido van camino de una discreta revolución.

Si al principio con su Yeti parecía heredar la filosofía de los utilitarios checos en forma de todocamino (aunque su carrocería es más un monovolumen), el lanzamiento del Kodiaq y el anuncio del Karoq demuestra que Skoda no tiene problemas en seguir el rastro de la industria para competir en el terreno de los SUV más grandes, un mercado por cierto en pleno auge. Hemos tenido la suerte de poder probar un ejemplar del mencionado Kodiaq, un coche que aprovecha la plataforma del Volkswagen Tiguan pero que, como es tradición en la marca checa, ha modificado a su propio estilo “simply clever”.

Kodiaq por fuera

Echando un primer vistazo el aspecto del modelo de Skoda transmite el aire de familia del fabricante checo. Resulta en cierta manera extraño descubrir la parrilla y los grupos ópticos muy parecidos al Skoda Superb en una carrocería todoterreno, pero el efecto en el fondo es agradable. La interpetación de los diseñadores de Skoda de lo que es un SUV huye como es habitual ultimamente de la sobriedad utilitaria de los diseños de hace años para hacer guiños a la modernidad e incluso la deportividad (como indica el discreto spoiler trasero).

A veces es divertido descubrir cómo reinterpretan los checos los modelos alemanes de Volkswagen, casi siempre aprovechando para agrandarlos como sucede con el Octavia o el Superb. En esta ocasión estamos ante una versión del Tiguan que es nada menos que 21 centímetros más larga, lo que le da la posibilidad de posicionar una tercera fila de asientos y ofrecer un maletero más grande, 650 litros.

Kodiaq por dentro

En el interior el Kodiaq sigue fiel a los nuevos vientos de la marca checa, los acabados están bastante más cuidados que cuando la marca horneaba principalmente utilitarios pero conservando esa filosofía para mantener cierta sobriedad y sobre todo la máxima practicidad. Buenos detalles por todas partes como los recubrimientos de los espacios portaobjetos y la elección de plásticos blandos en la mayoría de las zonas del salpicadero.

La sobriedad también se nota en la zona de indicadores tras el volante, que es idéntica a la que encontramos por ejemplo en el Superb: un cuentarrevoluciones y un cuentakilómetros con sui aguja de toda la vida mientras que en el centro encontramos una discreta pantalla LCD para mostrar información adicional. Eso sí, en el centro del salpicadero encontramos la generosa pantalla de 8 pulgadas que equipa el excelente sistema de información y entretenimiento con sistema Skoda Connect compatible con Android Auto y Apple CarPlay.

Como ya vimos en otros modelos de Skoda el sistema es excelente, hereda el espíritu de practicidad de la filosofía checa con menús entendibles, opciones siempre a mano y todas las funciones que se puedan requerir de un sistema de este tipo. Si acaso el lunar de optar por botones táctiles en vez de los tradicionales dificulta el uso si no estamos mirando directamente a la pantalla pero por lo demás encontramos opciones novedosas como la posibilidad de controlar en pantalla el sistema de ventilación.

Suena muy bien

En el coche que pudimos probar disponíamos además de un sistema de sonido de la marca Canton que lleva equipando los modelos premium de la marca checa desde hace unos años y es uno de los conjuntos de altavoces más competentes en su franja de precio que hemos probado. La insonorización del Kodiaq, bastante eficiente, y el que el motor de la unidad que probamos era el 150 caballos de gasolina contribuyó a una excelente experiencia sonora.

El puesto de conducción nos ha parecido muy cómodo y los asientos muy envolventes y confortables con la opción de equipar ventilación y calefacción (útil si optamos por los asientos de cuero) y regulación eléctrica con memoria. Todo parece muy racional y a mano, sin alardes de diseño ni grandes detalles distintivos pero con la tradicional filosofía práctica de Skoda por todos los rincones como los paraguas integrados en los huecos delanteros, linterna recargable en la parte de atrás, enchufe convencional, portabotellas que facilitan el desenroscado del tapón o el cargador inalámbrico para el teléfono móvil.

Si estos accesorios prácticos son interesantes en otros modelos de la marca checa lo son aún más en un SUV que en definitiva tiene la practicidad como fin último. En la segunda fila de asientos podemos desplazar los mismos hacia adelanto o hacia atrás (uno de ellos individualmente y otro en bloque con el puesto central) para aumentar la habitabilidad o el espacio disponible para la carga. En opción también son calefactables.

Siete en un Kodiaq

En esta segunda fila hay espacio suficiente para tres personas aunque el espacio para las piernas no es tan sobresaliente como por ejemplo el Superb pero en la parte alta comparado con SUVs de su tamaño. La fila de asientos adicional es muy práctica aunque no dejan de ser plazas de “emergencia” en las que un adulto tendrá alguna dificultad para acomodarse. Se ocultan totalmente bajo el piso del maletero e incluso existe un espacio para almacenar la barra de la cortinilla si queremos ampliar las plazas sobre la marcha, un detalle realmente bueno.

El maletero está tapizado con bastante cuidado y ofrece como hemos anticipado un volumen de carga de los más amplios de su categoría. En opción la puerta del maletero puede equiparse con un sensor para que se abra pasando el pie bajo el paragolpes trasero lo que facilita la carga aún más. El espacio de carga es bastante regular y es apliable abatiendo asientos hasta 2065 litros, una excelente capacidad que puede solucionar más de un transporte de mobiliario.

En marcha

Ya desde los primeros kilómetros el Kodiaq se muestra como un automóvil muy agradable de conducir. El propulsor de 150 caballos parece en principio algo corto para mover una masa del calibre de la del SUV de Skoda, pero la realidad es que aunque no ofrece unas sensaciones fulmíneas es capaz de moverlo con bastante soltura en carretera. El confort de marcha en autopista y carreteras es realmente notable, a la altura de coches mucho más caros. El consumo de unos 9 litros en uso mixto es más o menos el que cabe esperar…

El cambio DSG que equipaba la unidad de pruebas es como siempre todo un placer dada su eficacia a la hora de predecir e interpretar qué necesitamos del coche en todo momento. Además y gracias a la posibilidad de cambiar a modos más deportivos podremos apurar más o menos las marchas. Junto con los sistemas de ayuda para mantenimiento de carril y control de crucero adaptativo se obtiene una sensación de confort y relax de marcha muy conseguidos.

En las carreteras viradas es cuando el Kodiaq hace sentir su peso y se desenvuelve con cierta torpeza, aunque sin perder nunca la trazada. En cualquier caso pocos SUVs de este tamaño pueden presumir de buenas reacciones en este tipo de carreteras quedando para los que tienen una vocación más deportiva, cosa que el Kodiaq no reivindica en ningún momento. En todo caso resuelve la papeleta sin grandes inconvenientes ya que sus reacciones son siempre nobles y predecibles pero está claro que en el Kodiaq toda la carne en el asador se ha puesto en el comportamiento rutero.

Como casi todos los SUVs el Kodiaq no está pensado para funcionar como todoterreno, aunque dispone de una buena altura desde el suelo. Sin embargo y utilizando el selector junto a la palanca de cambios podemos aventurarnos fuera de la carretera sin problemas y afrontar todo tipo de terrenos con bastante facilidad, tanto barro como incluso pequeños vadeos. El motor de gasolina aquí sí que muestra sus limitaciones por su baja cifra de par por lo que el cambio automático no tiene más remedio que revolucionar mucho el coche para superar obstáculos empinados.

Conclusiones

La competencia dentro del mundo de los SUV está produciendo resultados muy interesantes con distintas personalidades y apuesta por aspectos distintos generando modelos más prácticos, más deportivos, más lujosos, más ruteros. Esto genera incluso propuestas muy diversas dentro del mismo grupo como es el caso de la propuesta de Skoda con su Kodiaq y es que la marca checa ha sabido renovarse y marcar sus modelos con una personalidad muy propia que se mantiene en este modelo.

Aprovechando al máximo las sinergias de Volkswagen y sus propias soluciones tecnológicas pero sobre todo prácticas el Kodiaq no es una versión barata del Tiguan, es una versión distinta con una mayor habitabilidad, un excelente comportamiento rutero sacrificando otros aspectos que sí sobresalen en el modelo alemán. Como esencia se puede decir que es un SUV de gran calidad con un confort de marcha excelente que no tiene nada que envidiar a los modelos de otras marcas quizás con más renombre.

Notas finales

8Nota

Prestaciones7

Diseño8

Consumo7

Confort9

Sistema de Infoentretenimiento8

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