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Guía: ¿Qué debe tener un buen smartphone?

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Has tomado una decisión, quieres comprar un nuevo smartphone pero estás perdido por la gran oferta de terminales que ofrecen los grandes del sector. También tienes dudas por la avalancha de modelos de bajo coste que vienen directamente de China, y no sabes qué camino deberías tomar.

Estoy convencido de que muchos de nuestros lectores han pasado por esa situación y puede que algunos se encuentren en ella ahora mismo. Tranquilos, es normal, el sector smartphone ha experimentado una evolución muy grande en muy poco tiempo que ha generado cambios muy grandes.

Una de las consecuencias más importantes se ha dejado notar en la gama media, que se ha ampliado de forma notable en sus extremos (gama media-baja y gama media-alta) y a su vez ha visto como la delgada línea que la diferencia de la gama alta se ha ido difuminando cada vez más.

En este artículo nos vamos a centrar en valorar las claves más importantes que debéis tener en cuenta a la hora de elegir un buen smartphone, partiendo como no de esa base fundamental que forman vuestro presupuesto y las necesidades básicas que necesitáis cubrir.

Consideraciones previas a la hora de elegir un smartphone

Como hemos indicado lo primero que debemos tener en cuenta es nuestro presupuesto y el uso que queremos dar al smartphone. Si sólo lo queremos para comunicarnos (llamadas y mensajería instantánea) nos basta con un terminal de gama baja (menos de 100 euros). Por contra si queremos navegar por Internet, consumir contenidos multimedia, disfrutar de juegos y tener una buena experiencia con las cámaras debemos ir a por un modelo de gama media (entre 200 y 300 euros).

Los smartphones de gama alta normalmente cuestan más de 500 euros y ofrecen un rendimiento superior en todos los sentidos, tanto con juegos y aplicaciones exigentes como en términos de cámara y de conectividad. Sin embargo debemos tener en cuenta que no todo el mundo aprovecha de forma óptima un terminal de este tipo, y que en esos casos nos encontramos con un gasto innecesario que podríamos haber evitado.

Otro aspecto a tener en cuenta es el sistema operativo. Esto está relacionado con el presupuesto, ya que los terminales basados en iOS tienen un precio medio de venta superior a los que utilizan Android. Esto no significa que ofrezcan una especificaciones superiores, sino simplemente que permiten acceder a una plataforma distinta que tiene sus ventajas y sus desventajas.

Para que os sirva de orientación hemos hecho un resumen con los pros y los contras de ambos sistemas operativos:

Ventajas de iOS:

  • Tiene mayor soporte (cinco años de media) y recibe actualizaciones siempre a tiempo.
  • Mayor optimización que permite conseguir un mayor rendimiento con un hardware más ajustado.
  • Mayor seguridad gracias al enfoque sandbox del sistema operativo.
  • Buen ecosistema de aplicaciones.

Desventajas de iOS:

  • El enfoque sandbox limita las posibilidades del sistema operativo, tanto a nivel funcional como de personalización.
  • Los terminales que lo utilizan tienen precios elevados incluso en sus gamas más bajas.

Ventajas de Android:

  • Es un sistema operativo flexible con grandes opciones de personalización.
  • Tiene un enorme ecosistema de aplicaciones.
  • Se utiliza en una gran variedad de terminales con precios para todos los bolsillos.
  • Su seguridad ha mejorado de forma notable durante los últimos meses

Desventajas de Android:

  • El soporte a nivel de sistema operativo se limita a dos años y las actualizaciones llegan tarde.
  • La optimización es menor y las capas de personalización pueden reducir el rendimiento.
  • La seguridad y la fragmentación tienen un amplio margen de mejora.

La elección de uno u otro sistema operativo dependerá por tanto de vuestro presupuesto pero también de vuestras necesidades. Como vemos ninguno de los dos sistemas operativos es perfecto, cada uno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y al final sois vosotros los que deberéis tomar una decisión.

¿Qué debo buscar en un buen smartphone?

Son muchos los puntos que debemos valorar, así que vamos a adoptar una estructura sencilla pero útil que os permitirá tener claro de un vistazo esos puntos básicos que debéis priorizar a la hora de comprar vuestro nuevo smartphone.

No profundizaremos en tecnicismos ni entraremos en complicaciones innecesarias a nivel técnico, ya que queremos que esta guía sea útil para todo el mundo, pero si tenéis cualquier duda podéis dejarla en los comentarios.

Pantalla y resolución

Un buen terminal debe contar con una pantalla equilibrada en tamaño y en resolución. Esto es importante, ya que si adquirimos un terminal con una pantalla muy grande que tenga una resolución inapropiada veremos claramente los píxeles y notaremos una falta de definición considerable.

  • Pantallas de menos de 4,5 pulgadas: son recomendables para usuarios básicos que no vayan a consumir grandes cantidades de contenidos multimedia. A partir de 960 x 540 píxeles nos encontramos en un nivel aceptable.
  • Pantallas de 4,7 a 5 pulgadas: son una buena opción para usuarios medios que tengan presupuestos muy ajustados. Deben tener como mínimo resolución HD (1.280 x 720 píxeles).
  • Pantallas de 5,1 a 5,5 pulgadas: en general son el estándar ideal para grandes consumidores de contenidos multimedia y juegos. Debemos buscar como mínimo una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles (FullHD).
  • Pantallas de mayor tamaño: son terminales muy grandes que pueden ser incómodos de llevar encima salvo que reduzcan su tamaño utilizando formatos de pantalla 18:9 o 19:9. En estos casos debemos partir también de la resolución FullHD como nivel recomendado.

Tipo de panel y formato

Actualmente los tipos de panel más utilizados son los LCD IPS y los OLED. Algunos vendedores de smartphones utilizan ambos formatos en su versión “pura”, mientras que otros introducen determinadas personalizaciones que normalmente mejoran aspectos como el brillo, el consumo o la representación de colores.

Del tipo de panel que elijamos dependerá el precio del smartphone y también la calidad de la pantalla. En general los smartphones que utilizan un panel OLED suelen ser más caros que los que utilizan un panel IPS, aunque esto no significa que sean superiores a aquellos en todos los aspectos.

Por regla general un panel OLED es más ligero y delgado, más eficiente (consume menos energía), ofrece colores más vivos y saturados y consigue negros puros. Sin embargo tiene un brillo máximo inferior, lo que significa que pueden dar problemas en exteriores bajo una luz muy intensa. También pueden sufrir problemas de persistencia de la imagen, un fallo que se conoce popularmente como “quemadura” y que deja marcas permanentes en la pantalla del terminal.

Los paneles IPS son más económicos, tienen un pico de brillo mayor, se ven mejor en exteriores y muestran una imagen más realista con blancos más limpios, pero consumen más energía y son mas gruesos.

Es cierto que muchos consideran que los paneles OLED son muy superiores a los IPS, pero al final cada uno tiene sus ventajas y desventajas y la elección de uno u otro dependerá no sólo de vuestro presupuesto, sino también de vuestros gustos.

Pasando al formato de pantalla hemos dado un salto del clásico 16:9 a los 18:9 y 19:9. El primero es el que todos conocemos y que se mantiene en terminales como los iPhone 8 y iPhone 8 Plus, el segundo está presente en los Galaxy S9 y Galaxy S9+ y el tercero en los iPhone X. Un formato de pantalla mayor significa que tenemos menos marcos y una pantalla más grande en un smartphone más compacto.

Por ejemplo un iPhone X tiene una pantalla de 5,8 pulgadas, pero gracias al formato de pantalla 19:9 es más pequeño que el iPhone 8 Plus de 5,5 pulgadas. Estos nuevos formatos de pantalla han llegado a la gama media y se están extendiendo a la gama baja, pero no son necesariamente mejores que el 16:9, así que de nuevo os remitimos a vuestro criterio personal.

SoC y memoria RAM

El SoC es el corazón del smartphone. Este componente integra elementos tan importantes como el procesador y la unidad gráfica. Los smartphones de gama baja cuentan con procesadores de dos o cuatro núcleos Cortex-A53 y montan GPUs de bajo rendimiento que no podrán con juegos pesados.

Por contra los smartphones de gama media incluyen procesadores de entre seis y ocho núcleos, combinando arquitecturas Cortex-A53 y Cortex-A73 (o superiores) con GPUs que pueden mover juegos exigentes pero ajustando las configuraciones gráficas.

Finalmente los modelos de gama alta vienen con CPUs de ocho núcleos vienen con cuatro núcleos Cortex-A73 o superior y cuatro núcleos Cortex-A53 o superior. Sus unidades gráficas son lo bastante potentes como para mover juegos exigentes con calidades muy altas o máximas.

A continuación os ponemos ejemplos concretos de SoCs agrupados en diferentes gamas:

  • Gama baja: Snapdragon 425, Exynos 7570.
  • Gama media: Snapdragon 625-630, Snapdragon 660, MediaTek Helio P60, Exynos 7870, Kirin 659.
  • Gama alta: Snapdragon 835, Snapdragon 845, Exynos 8890, Exynos 9810, Kirin 970.

En el caso de Apple la tónica es distinta. La compañía de la manzana ha apostado por priorizar la optimización y el rendimiento mononúcleo sobre el total de núcleos. También ha utilizado GPUs diferentes y ha creado SoCs muy distintos a los que podemos encontrar en dispositivos Android. Con todo lo que hemos dicho anteriormente sobre la gama baja, media y alta se traslada de forma íntegra.

Para ayudaros a tener claros los distintos niveles de SoCs que utiliza Apple os dejamos una división con ejemplos concretos:

  • Gama baja: Apple A7 y Apple A8 (iPhone 5s y iPhone 6-6 Plus).
  • Gama media: Apple A9 (iPhone 6s-6s Plus).
  • Gama alta: Apple A10 (iPhone 7-7 Plus) y Apple A11 (iPhone 8-8 Plus y iPhone X).

Pasamos ahora a hablar de la memoria RAM y de nuevo tenemos una disparidad importante si hablamos de Android y de iOS. El primero es un “devorador” de RAM, pero podemos conseguir una experiencia de uso buena a partir de los 2 GB de memoria. Ese debería ser el mínimo de cualquier gama media, mientras que en iOS el mínimo aceptable es 1 GB de RAM, aunque es recomendable ir a por modelos de 2 GB para disfrutar de un mayor ciclo de vida.

  • Gama baja: 2 GB en Android y 1 GB en iOS.
  • Gama media: 3 GB en Android y 2 GB en iOS.
  • Gama alta: 4 GB en Android y 2-3 GB en iOS.

Capacidad de almacenamiento

La capacidad de almacenamiento también ha experimentado también un desarrollo importante. En poco tiempo hemos pasado de tener smartphones tope de gama con 16 GB en su configuración base a ver como se estandarizaban los 64 GB.

Esto es positivo para el usuario ya que la capacidad de almacenamiento determina todo lo que podremos instalar en el terminal, incluidas aplicaciones y juegos, y también vídeos, fotos y música. Es recomendable buscar un terminal que cumpla con los mínimos que os vamos a dar a continuación, y si cuenta con ranura para tarjeta microSD genial, ya que nos permitirá ampliar su capacidad de almacenamiento.

  • Gama baja: 16 GB.
  • Gama media: 32 GB.
  • Gama alta: 64 GB. Si vamos a grabar vídeo en alta resolución es conveniente ir a por terminales de 256 GB.

Cámaras y batería

Este punto es complicado porque depende de las especificaciones concretas de cada terminal y del sistema operativo utilizado. Esto quiere decir que no podemos dar cifras concretas y “absolutas” como en los ejemplos anteriores y que debemos limitarnos a una explicación a modo de guía.

Por lo que respecta a la cámara debemos tener en cuenta que los megapíxeles no definen su calidad, hay otras cosas importantes como el sensor y la apertura (cantidad de luz que puede absorber). Este valor se representa con el formato f/”número” (por ejemplo f/1.9). Cuanto más pequeño sea el número mejor, ya que significa que podrá capturar más luz y hacer mejores fotos en condiciones de baja iluminación ambiental.

Antes de elegir os recomendamos ver comparativas en medios de confianza que muestren capturas hechas con los terminales que estáis considerando comprar, pero antes de cerrar este punto os dejamos un resumen con consejos útiles que os servirán de base:

  • Las configuraciones de doble cámara permiten acceder a funciones avanzadas, pero no aseguran por sí solas una buena calidad de imagen.
  • El estabilizador óptico de imagen es un importante valor añadido.
  • Las configuraciones de triple cámara están empezando a llegar y permiten hacer zoom sin perder calidad de imagen. No son imprescindibles, pero aportan un valor real.

En cuanto a la batería no existe como dijimos un valor real. Algunos dicen que lo ideal son 3.000 o 3.500 mAh pero es una generalización que debemos evitar. Por ejemplo el iPhone 8 Plus tiene una batería de 2.691 mAh y puedo decir que ofrece una buena autonomía, ya que llevo utilizándolo varios meses.

Por ello os recomiendo de nuevo que optéis por buscar información precisa y pruebas de autonomía del smartphone o smartphones que os gustan y que no os dejéis llevar solamente por los números.

Otras cosas a tener en cuenta en un smartphone

Hemos visto los puntos más importantes hablando de los componentes que siempre están presentes en un smartphone, pero en este último punto nos vamos a centrar en tocar otras características que también deberían estar incluidas en un terminal.

Estableceremos una división por gamas, ya que entendemos que el precio al final juega un papel determinante y que para reducir costes es normal que algunas no estén presentes en los modelos más económicos.

  • Gama baja: ranura microSD, conectividad 4G LTE, WiFi AC y almacenamiento eMMC 5.1.
  • Gama media: ranura microSD, conectividad 4G LTE, WiFi AC, almacenamiento UFS, resistencia al polvo y al agua y lector de huellas dactilares.
  • Gama alta: ranura microSD, conectividad 4G LTE, WiFi AC, almacenamiento UFS 2.1, resistencia al polvo y al agua (IP67 o superior) y lector de huellas dactilares.

Enlaces de interés: Guías MC.

Editor de la publicación on-line líder en audiencia dentro de la información tecnológica para profesionales. Al día de todas las tecnologías que pueden marcar tendencia en la industria.

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Guía SSD: formatos, interfaces, instalación, modelos y precios

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SSD

SSD se ha convertido en el componente estándar para almacenamiento informático de consumo. Dentro de poco tampoco habrá muchas opciones. Como vimos recientemente en la presentación de nuevos productos en el IFA 2018, los discos duros han brillado por su ausencia especialmente en portátiles y convertibles donde el uso del almacenamiento sólido es masivo. También en sobremesas, equipando al menos una unidad primaria para el sistema y aplicaciones principales.

Si en equipos nuevos la tendencia es clara, la instalación de una SSD para mejorar equipos antiguos es una de las mejores actualizaciones de hardware que un usuario puede realizar. Sea reemplazando el disco duro en un portátil o instalando una SSD (sola o junto a ellos) en un ordenador de sobremesa, los beneficios son tangibles desde el primer minuto en el apartado de rendimiento, pero también en su menor ruido, emisión calorífica o consumo, derivados de su base en memorias NAND flash y la ausencia de partes móviles.

La mejora de su robustez y resistencia a fallos en las últimas generaciones; la llegada de nuevos formatos más pequeños y rápidos y una bajada constante de precios, ha añadido atractivos adicionales para convertir a SSD en el componente recomendado para almacenamiento masivo. Hoy repasamos todo lo que un usuario debería conocer de estas unidades y actualizamos la guía de compra con los modelos más interesantes en rendimiento/precio.

SSDUV500

¿Cómo funciona una SSD?

Para entender por qué son tan útiles esta unidades conviene entender cómo funciona la arquitectura de la memoria de una computadora y cada una de sus partes: la caché, la memoria RAM y la unidad de almacenamiento masivo. La memoria caché es la unidad de memoria más interna, mientras que la RAM es el punto intermedio. La unidad de almacenamiento es donde se almacenan todo el resto de datos que necesitan persistencia y en ella se almacenan los datos del sistema operativo, aplicaciones, juegos, archivos de configuración y todos los ficheros de usuario, documentos, vídeo o música.

Hay una gran diferencia de rendimiento entre las tres. La memoria caché es rapidísima, pero de baja capacidad. La RAM también opera a velocidades de nanosegundos, pero es muy cara y su capacidad es limitada. Frente a ellas, una unidad de disco duro tradicional funciona a velocidades de milisegundos. Como resultado, el sistema de almacenamiento ha sido un gran cuello de botella para el rendimiento de todo el PC. Y aquí es donde entran las SSD, mucho más rápidas, lo que reduce significativamente el tiempo de carga de programas y procesos, consiguiendo que tu computadora se sienta mucho más rápida.

Las SSD o “unidades de estado sólido” tienen el mismo propósito que un disco duro: almacenar datos y archivos para uso a largo plazo. La diferencia es que las SSD modernas (desde 2010) usan un tipo de memoria flash (asimilables a las utilizadas en la RAM) pero a diferencia de ellas están basada en puertas NAND que no borran los datos cada vez que se apaga la computadora. Los datos en una SSD persisten incluso cuando no tiene energía. Al ser memorias no volátiles, no requieren ningún tipo de alimentación constante ni pilas para no perder los datos almacenados, incluso en apagones repentinos.

Frente a un disco duro típico con placas magnéticas, platos giratorios y una aguja de lectura, la estructura de una SSD cambia por completo. No tiene partes mecánicas ni móviles y usa un sistema de celdas eléctricas para enviar y recibir datos rápidamente. Con ello, y además de otras ventajas, incluso las SSD de menor rendimiento triplica el rendimiento en transferencia de datos que ofrece un disco duro.

Formatos SSD

El formato más popular y versátil es el que utiliza los mismos estándares que los discos duros, 2,5 y 3,5 pulgadas. Si lo vas a montar en un ordenador portátil tienes que emplear el primero y asegurarte que su altura sea soportada, porque existen unidades de 9,5 mm y 7 mm. Para ordenadores de sobremesa, te sirven todos los existentes. Puedes utilizarlos tal y como se entregan aunque lo ideal es comprar un adaptador a 3,5 pulgadas para un mejor montaje en una torre de PC.

El segundo formato más importante a valorar es el denominado M.2, con ventajas en tamaño, peso y consumo sobre los que usan el estándar de 2,5-3,5 pulgadas con unas dimensiones de 80 x 22 y 3,5 mm. Una variante de ella es mSATA, aún más pequeña con unas dimensiones de 50,8 mm x 29,85 mm x 4,5 mm, pero menos soportada. Entre sus desventajas, podemos citar un ligero mayor coste y menor versatilidad ya que no todas las placas base lo soportan. El apartado de rendimiento es idéntico a las anteriores si utilizan SATA, aunque es muy superior al utilizar PCIe como luego veremos. Es el formato que se impondrá en el futuro y el recomendado a utilizar en placas nuevas.

SSD

Un tercer formato que podemos encontrar para equipos de sobremesa es el de tipo tarjeta pinchada directamente en un slot PCI de la placa base. En este formato se incluyen las unidades que montan sus chips directamente en la tarjeta o si ésta se utiliza como accesorios para poder montar las M.2 anteriores en placas que no tengan un conector especializado.

Optane 905P

 

Interfaces SSD

Otro elemento distintivo a la hora de comprar una SSD es el bus de conexión a la que se conectan. Las unidades de 2,5-3,5 pulgadas se conectan a la interfaz SATA (no compres nada que no soporte SATA-III – 6 Gbps), mientras que M.2 se pueden conectar tanto a SATA como a PCIe. Éstas últimas son las más extendidas y las que marcan la diferencia en rendimiento.

Sin embargo, no todas las SSD ofrecen el mismo rendimiento incluso bajo el mismo bus de conexión, derivado de las memorias utilizadas y especialmente de su controlador. El usuario que compre hoy un SSD, no debería conformarse con menos de una unidad que no alcance los 500 Mbytes por segundo sobre SATA en velocidades de transferencia de datos tanto en lectura como en escritura. Hay SSDs muy baratas que rebajan este dato especialmente en escritura. Evítalas, no merecen la pena.

Las M.2 que utilizan PCIe son las unidades más rápidas que vas a encontrar en almacenamiento sólido de consumo. Utilizan la interfaz nativa PCI-e para disparar su rendimiento hasta un máximo teórico que llega a multiplicar por cinco el de las unidades de estado sólido conectadas a SATA y por quince el de los discos duros. Aunque en sus inicios su precio era prohibitivo para el gran consumo, las distancias frente a SATA se están reduciendo. Si te lo puedes permitir, no lo dudes, por ellas pasan el futuro del almacenamiento en PC.

SSD 970 PRO y EVO

Conviene conocer que las nuevas generaciones de SSD M.2 PCIe soportan el estándar NVM Express, diseñada desde cero aprovechando la baja latencia y el paralelismo de los SSD PCI Express, ofrecen un rendimiento espectacular y convierten la unidad en arrancable, permitiendo prescindir completamente de otras unidades de almacenamiento. Si vas a comprar este tipo de SSDs para reemplazar por completo disco duros, asegúrate que tu placa soporta o puede ser actualizada para soportar el protocolo NVM y convertir la unidad en arrancable. De lo contrario, no podrás utilizarla como unidad principal para instalar en ella el sistema operativo, aunque sí utilizarla para almacenamiento de datos.

Capacidad SSD

Hay una diferencia importante entre la forma que manejan los datos una SSD y un HDD. Una SSD escribe datos en trozos llamadas “páginas”. Un grupo de páginas se denomina un bloque y con el fin de escribir nuevos datos en un bloque ocupado, todo el bloque tiene que ser borrado primero. Para evitar la pérdida de datos, toda la información que existe en el bloque primero debe ser trasladado a otro lugar antes de que el bloque se puede borrar. Una vez que los datos se mueven y el bloque se borra, sólo entonces se pueden escribir.

Este proceso es casi instantáneo pero requiere espacio libre vacío para que funcione correctamente. Si no hay suficiente espacio libre el proceso pierde eficiencia y se ralentiza. Comentamos este apartado técnico porque afecta a la capacidad cuando realizamos la compra de una SSD. Para lograr su máxima eficiencia deberíamos dejar libre aproximadamente un 20 por ciento de la unidad.

De ahí que -actualmente- recomendemos la compra de una unidad de al menos 250 Gbytes si la queremos instalar en un ordenador portátil para reemplazar el disco duro instalado. Evitaríamos las unidades de 128 y 64 Gbytes, exceptuando si el presupuesto es crítico o si el portátil cuenta con doble espacio de instalación y queremos combinar la SSD con un disco duro.

En un PC de sobremesa las necesidades de capacidad de almacenamiento son mayores tanto si reemplazamos todos los discos duros (caro pero más efectivo) como si hacemos convivir la SSD (como primera unidad de arranque para el sistema y aplicaciones) con el/los discos duros instalados. Las posibilidades son amplias.

Guía: Montaje de SSD en un PC manteniendo el disco duro

Montar una SSD de baja capacidad y precio que funcione junto al disco duro es una buena opción para no gastar demasiado. Si tu presupuesto es más amplio y quieres lo mejor, puedes apostar totalmente por SSD. Unidades con 1, 2 y 4 Tbytes son ya comunes; Fixstars tiene a la venta modelos con 6 Tbytes; SanDisk o Samsung comercializarán unidades de 8 Tbytes este año, lo mismo que Intel de la mano de Micron ofertará modelos con 10 Tbytes.

¿Cuánto dura una SSD?

A pesar de sus componentes mecánicos, los discos duros siguen siendo “norma y seña” en cuanto a resistencia de unidades de almacenamiento y de ahí su uso masivo en centros de datos 24/7 donde prima la fiabilidad por encima de todo. Además, requieren pruebas y certificaciones que pueden durar meses y por ello la entrada de SSDs ha sido hasta ahora bastante tímida.

A diferencia de los discos duros, las SSD no tienen partes móviles lo que les otorgan una gran ventaja en cuanto a imposibilidad de fallo mecánico. Por contra, los SSD son más propensos a fallos de energía eléctrica mientras que la unidad esté en funcionamiento, provocando corrupción de datos o incluso el fallo total de los dispositivos. Además, los bloques de memoria en un SSD tienen un número limitado de operaciones de escritura.

Afortunadamente, las nuevas generaciones han mejorado muchísimo en fiabilidad. Todas las SSD incluyen células de memoria adicionales libres para cuando las otras fallen no perder capacidad, reasignando sectores dañados. Pruebas de resistencia han confirmado este aumento de fiabilidad con algunas series de unidades sobreviviendo después de soportar una prueba masiva de escritura por encima de los 2 petabytes. Una cantidad de datos enorme que un usuario en condiciones reales (normales de uso) tardaría decenas de años en completar

Sí conviene señalar que en las últimas generaciones de SSD, los fabricantes están apostando por las memorias flash NAND TLC, de triple nivel por celda, y las QLC o cuádruple núcleo por celda serán las siguientes. Esta tecnología aumenta la densidad de almacenamiento y rebaja costes, pero reduce la resistencia de formatos anteriores como MLC y especialmente SLC, Single-Layer Cell, que solo almacena un bit por celda y que ya no verás en el mercado de consumo.

Para compensarlo, los mejores fabricantes han aumentado la garantía hasta 5 años en unidades de consumo, mientras que hay modelos profesionales con hasta 10 años de garantía. La vida media oficial de una SSD se estima entre 5 o 7 años.

Compra SSD – Modelos y Precios (Septiembre de 2018)

Cualquiera de los grandes fabricantes (Samsung, Kingston, OCZ (Toshiba), SanDisk (WD), Crucial…) nos van a ofrecer modelos interesantes y variados en rendimiento y capacidad. Y, buenas noticias, a precios bastante más baratos que en el mes de mayo donde actualizábamos por última vez esta guía.

Desde ahí, las novedades han sido numerosas e interesantes, como el lanzamiento de las UV500 de Kingston que tuvimos oportunidad de analizar recientemente; la presentación de las BX500 de Crucial; las XG6 de Toshiba; las Barracuda de Seagate; las M500 de Biostar; las 660P de Intel; las M9Pe de Plextor o las RC100 de Toshiba. En cuanto a tecnología, destacar la interfaz PCIe Gen 4.0 x8 o la presentación de las SSD QLC de Samsung.

Si estás dispuesto para la compra, te ofrecemos una selección de la oferta actual de unidades de estado sólido, con diferentes capacidades. Los separamos por los formatos SATA y PCIe que hemos visto en el artículo. No te vas a equivocar; hay muchísima oferta de todos los fabricantes y repetimos, con amplia rebaja de precios desde el último trimestre.

SSD SATA

  • Samsung EVO 860. Una serie que ofrece 250 GB, 500 GB y 1 TB por 62, 98 y 205 euros, respectivamente. Las nuevas versiones añadidas son las de 2 TB por 436 euros y 4 TB por 953 euros. Samsung también mantiene la distribución del modelo anterior EVO 85o, aunque la verdad es que no merecen la pena porque tienen un precio igual o superior.
  • Kingston SUV500. Una de las novedades. Gran velocidad, cifrado y 5 años de garantía y un precio muy atractivo, con 480 GB de capacidad por 95 euros y 960 GB por 216 euros. Si necesitas más, la unidad de 2 TB cuesta 464 euros. Kingston mantiene series anteriores como las UV400, pero como las anteriores de Samsung no merecen la pena.
  • Crucial BX500. Novedad reciente, ofrece versiones de 240 GB y 480 GB con precios sobresalientes: 59 y 75 euros.
  • Crucial MX500. El fabricante también ofrece una serie anterior, en versiones de 250 GB, 500 GB, 1 y 2 Tbytes, con precios respectivos de 59, 90, 191 y 399 euros.
  • SanDisk SSD Plus. Otra de las grandes del sector, adquirida por WD, con una serie de consumo rebajadísima sobre el trimestre anterior, que ofrece versiones de 240 GB por 46 euros, 480 GB por 75 euros y la versión de 960 GB por 178 euros.
  • OCZ TR150. Recuperada con la compra de Toshiba, monta memorias del fabricante japonés (de lo mejor del sector) y ofrece unidades de 480 GB por 119 euros.
  • Toshiba TR200. Una de las novedades de este año fue la Toshiba TR200, disponible en capacidades de 240, 480 Gbytes por 49 y 105 euros, respectivamente. La versión de 960 Gbytes cuesta 241 euros.
  • WD Blue SSD. Muestra de la entrada de los grandes fabricantes en el sector de las SSDs son las nuevas unidades de Western Digital, con capacidades de 250 y 500 Gbytes por 80 y 149 euros, respectivamente. La unidad superior con 1 Tbyte cuesta 302 euros y es de los pocos modelos que han subido de precio.
  • Seagate Barracuda. Otra novedad muy reciente del otro gran fabricante de discos duros, con 250 GB por 80 euros; la de 500 GB por 137 euros y la de 1 TB por 242 euros.

SSD M.2 – PCIe

  • Samsung 970 EVO. De lo mejorcito del segmento en rendimiento en almacenamiento de consumo: 3.200 Mbytes por segundo en modo lectura. De nuevo ha bajado de precio y ahora mismo se puede comprar la unidad de 250 GB por 101 euros, el modelo de 500 GB cuesta 161 euros y la versión de 1 Tbyte por 319 euros. Samsung también mantiene las 960 EVO.
  • Samsung 970 PRO. Pocas más rápidas para consumo con 3500 MB/seg en lectura. La unidad de 512 GB ha vuelve a bajar de precio hasta 232 euros. La firma mantiene las 960 PRO en varias capacidades.
  • WD Black PCIe SSD. Otra de las novedades este año es una unidad de estado sólido del líder de discos duros con 2050 MB/s en lectura. Con 256 Gbytes cuesta 93 euros y con 512 GB por 195 euros.
  • Toshiba OCZ RD400. Toshiba ofrece un modelo MLC NAND con memorias propias de 15 nanómetros y un rendimiento estratosférico: hasta 2.600 MB / s y 1.600 MB / s. La variante de 256 GB cuesta 150 euros, mientras que la de 512 GB cuesta 182 euros, tras una gran bajada de precio.
  • Kingston A1000. Otra de las series de M.2 recomendables (de menor rendimiento que las anteriores, pero más baratas). con velocidades de hasta 1500 MB/s en lectura y 1000 MB/s de escritura. Ofrece un adaptador HHHL opcional para pincharlo en slot PCI si no tiene un conector M.2 dedicado. La versión de 240 Gbytes cuesta 63 euros y la versión de 480 GB tiene un precio de 114 euros y la de 960 GB cuesta 238 euros. Si tienes bastante con su rendimiento es una de las más baratas SSD PCIe.
  • Corsair MP500. Utiliza memorias de Toshiba y es muy rápida (3.000 / 2.400 MB/s). En formato M.2, ofrece versiones de 120, 240, 480 y 960 Gbytes, con precios respectivos de 73, 111, 231 y 389 euros. Todas han bajado de precio.
  • Intel – 600p. Interesante por precio es este modelo M.2 con 512 GB por 193 euros.
  • Intel Optane SSD 900P. Una de las novedades del trimestre cuesta 408 euros en su versión de 280 GB. Más lentas que las grandes del segmento (Lectura: 2400 MB/s, escritura: 2000 MB/s) son muy, muy caras. Su única ventaja es su formato U.2, 2,5 pulgadas pero conectable a PCIe cara todavía. El precio es un disparate, no la recomendamos.
  • Toshiba RC100. Otra novedad en el trimestre y esta sí nos gusta, con 240 GB por 74 euros y rendimiento medio.

Recursos, comparativas, guías de uso y montajes:

 

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Guía: Cómo mejorar el rendimiento de tu portátil en juegos sin gastar dinero

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HP OMEN 15

Mejorar el rendimiento de un ordenador portátil sin tener que gastar dinero puede parecer complicado, pero la verdad es que tenemos muchas opciones y algunas de ellas son tan fáciles de aplicar que incluso los usuarios menos expertos podrán aprovecharlas sin problema.

Si eres de los que utiliza el portátil para jugar y está intentando estirar al máximo su vida útil para alargar el ciclo de renovación esta guía te interesa, ya que os vamos a ofrecer una serie de consejos que os ayudarán a mejorar el rendimiento de vuestro portátil.

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Guía para comprar un portátil barato (y no tirar el dinero)

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Todos queremos comprar productos con la máxima calidad posible al mínimo precio, ya sean ordenadores, coches o un par de zapatillas. El equilibrio entre calidad y precio es siempre delicado y, en muchas ocasiones lo barato acaba saliendo muy caro. En esta guía os ofrecemos consejos para no equivocarse a la hora de comprar un portátil económico.

Como con cualquier otro producto (tecnológico o no), lo primero que debemos pensar es para qué lo vamos a utilizar, que necesidad esperamos satisfacer con su compra. No es lo mismo un portátil para uso ofimático y navegación web que un equipo con el que trabajar todos los días fuera de casa o con el que querremos jugar ocasionalmente.

Una vez superada esta fase toca elegir; en el rango de la gama baja de precios (por debajo de 500 euros) es muy complicado tenerlo todo, así que tenemos que poner en la balanza conceptos como la potencia, autonomía o diseño y pensar qué es lo más importante en el uso diario que vamos a hacer del dispositivo.

Obviamente, la mayoría de usuarios están en un término medio; nadie quiere un equipo ultraligero pero lentísimo por la misma razón que tiene poco sentido comprar un portátil muy potente que no puedas llevar a ningún sitio. Por ello, es importante saber qué estamos dispuestos a sacrificar a cambio de ahorrarnos unos cientos de euros.

No compres nada sin SSD

A estas alturas, no recomendaría a nadie comprar un ordenador sin SSD. Podemos prescindir de un procesador más rápido o de más RAM, pero si hay un componente que realmente marque la diferencia entre equipos es el tipo de almacenamiento.

En la práctica, un SSD reduce muchísimo el tiempo de arranque y proporciona una gran fluidez a cualquier aplicación que usemos en el equipo, especialmente en escenarios multitarea. Y sí, usar Chrome con más de diez pestañas abiertas se puede considerar multitarea.

No necesitas más de 8 Gbytes, pero tampoco menos

Es posible que encuentres buenas ofertas en equipos con 4 Gbytes de memoria RAM. A no ser que pretendas instalar una distribución de GNU/Linux ligera, nuestra recomendación es un mínimo de 8. Otra opción puede ser ampliarlo a posteriori, pero solo tiene sentido si encontramos la memoria a buen precio y, en la práctica, cada vez son menos los equipos que nos permiten aumentar la RAM de forma sencilla.

En lo relativo a DDR3 o DDR4 y teniendo en cuenta el rango de precios del que hablamos y el escenario al que va orientado un equipo como este la diferencia es poca. Compra el más barato.

Huye de los procesadores “low cost”

Algunos fabricantes suelen recurrir a procesadores de muy baja potencia (que también consumen poco) para construir portátiles que aparentemente son un chollo. Como norma general, olvídate de los equipos que montan AMD de la serie E y de cualquier Intel con el apellido Atom o Celeron. Si quieres profundizar, tienes mucha información en nuestra guía de procesadores.

Por nuestra experiencia, el rendimiento de estos procesadores con Windows 10 es muy deficiente a poco que queramos tener abiertas dos o tres aplicaciones al mismo tiempo. De cada a futuro, con navegadores que cada vez consumen más recursos y software capaz de aprovechar las prestaciones de los microprocesadores de gama media y alta, tiene poco sentido ahorrar unos euros para obtener una experiencia deplorable.

 

AMD hace muchas cosas bien. La serie E no es una de ellas.

Más que el diseño, revisa la calidad de construcción

En la carrera por parecer “premium”, muchos fabricantes apuestan por diseños arriesgados y materiales que, siendo plástico, quieren dar la impresión de valer mucho más de lo que cuestan. Sin embargo, detalles como las bisagras, los marcos, el panel de conexiones o el sistema de refrigeración son mucho más importantes que la estética y, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos.

Lo mejor, sin ninguna duda, es probar el equipo in situ. Si no es posible, intentad consultar no solo la web oficial o las reviews de páginas especializadas, sino foros y opiniones de tiendas como Amazon para descubrir si hay algún detalle que acabe por dar problemas a medio y largo plazo.

Touchpad y teclado, los grandes olvidados

Un equipo un poco lento o con una pantalla modesta es soportable, pero nada molesta más en el día a día que un teclado impreciso o un touchpad tan malo que nos obligue a cargar con el ratón a todas partes. De nuevo, este es uno de esos aspectos que pasa desapercibido pero que, desde nuestro punto de vista, debe pesar y mucho a la hora de elegir entre dos equipos de precio parecido. Una vez más, prueba si puedes o consulta opiniones sobre estos dos puntos antes de comprar.

Olvídate de jugar a lo más nuevo

Dejando a un lado si tiene sentido o no comprar un portátil para jugar, conviene tener en cuenta que la mayoría de equipos por debajo de 500 euros no ofrecen la potencia suficiente para jugar a títulos de esta generación. Obviamente es una generalización necesaria: habrá títulos (los menos exigentes, indies, remakes) que sí podremos ejecutar con cierta fluidez y, por supuesto, nada nos impide disfrutar de joyas del pasado pero si el gaming es una prioridad, merece la pena ahorrar un poco más y comprar algo con GPU dedicada.

Si echáis un vistazo a YouTube veréis vídeos de este tipo de juegos ejecutando títulos más o menos modernos, pero a cambio de grandes sacrificios en la tasa de frames, nivel de detalle y mejoras gráficas. Desde nuestro punto de vista no merece la pena jugar así y, a la larga, conviene tener en cuenta que sometemos al equipo a un nivel de exigencia para el que no está diseñado.

Como plan B, siempre podemos dejar el portátil básico para trabajos de ofimática y tareas sencillas y dejar los juegos para el sobremesa o pensar en adquirir una consola de última generación, ahora que están a muy buen precio.

Nuestra selección, tres equipos baratos que sí merecen la pena

Como comprenderéis hay una ingente oferta de portátiles en el mercado y resulta muy complicado hacer una selección sin dejarnos alguno por el camino (como siempre, confiamos en vosotros para ampliar y mejorar este artículo). Por favor, tened en cuenta que las ofertas cambian rápido y si llegáis a este artículo dentro de unos meses habrán cambiado. En base a los criterios mencionados a lo largo de esta guía hemos seleccionado estas tres opciones:

Medion S6421, el más completo (desde 399 euros)

Difícil dar más por menos. Este equipo de la firma alemana combina un procesador Intel Core i3 de bajo consumo, 8 Gbytes de RAM y 256 Gbytes de SSD. Su pantalla es 1080p y tiene 15,6″ de diagonal, así que es perfecto para cualquier uso. ¿Su punto débil? La batería, que no supera las tres horas de uso real.

Acer Aspire 3-A315, alternativa Ryzen (desde 499 euros)

Aunque las series básicas de AMD no nos convencen, hemos tenido muy buenas experiencias con portátiles con Ryzen 5. Este Acer añade 8 Gbytes de memoria RAM DDR4, un SSD de 256 Gbytes y una interesante GPU integrada muy solvente con los contenidos multimedia. No pasa de los 500 euros en Amazon.

HP 15-BS520NS, perfecto para estudiantes (desde 448 euros)

Si hace tiempo que no pruebas un HP no te dejes llevar por lo que dicen. En los últimos años han dado un salto enorme en calidad de construcción y quedan lejos los tiempos de los equipos que se calentaban demasiado. En la serie básica tenemos joyitas como el que os presentamos, muy ajustado en términos de calidad precio y muy bien construido.

He visto un equipo por menos de 300 euros y….

Probablemente más de un lector piense que qué sentido tiene exigir todo lo que hemos dicho hasta ahora y pretender comprar algo muy barato. Sí, en el mercado hay equipos mucho más baratos de los que hemos elegido en nuestra selección pero, desde nuestro punto de vista, solo merecen la pena para casos muy concretos.

Un equipo con un Intel Celeron N3350, 4 Gbytes de RAM y un disco duro tradicional funciona, pero es complicado que ofrezca una experiencia satisfactoria con Windows 10. Si tienes tiempo y ganas de optimizar el sistema al máximo (u optar por una distro ligera basada en Linux) puede ser una opción, siempre que no vayas a salir de la ofimática y utilices navegadores ligeros.

Sí, se puede comprar un portátil por menos de 250 euros.

Repasando los principales distribuidores hemos encontrado un Lenovo 80TG00VYSP V110-15IAP que nos sirve perfectamente como ejemplo (ver en PC Componentes). Cuesta 226 euros y es un equipo ligero y con una configuración discreta pero que, en manos de un usuario capaz de optimizar el sistema puede funcionar bien en determinados escenarios.

En cualquier caso y al ritmo que va la tecnología, este tipo de equipos se suelen quedar cortos demasiado pronto y por eso no están en nuestra selección. Hasta aquí nuestra guía, abrimos debate en comentarios y esperamos vuestras recomendaciones sobre equipos económicos que sí merezca la pena comprar.

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